El Ford Maverick fue rehecho por completo.
El contexto del Ford Maverick
Con un Falcon envejecido cuyas ventas iban en picada y que era incapaz de cumplir con las leyes federales ambientales, Ford estaba en problemas en el segmento de los compactos. Presentado como una alternativa deportiva más económica al superventas Mustang, el éxito fue inmediato, con 579.000 unidades vendidas en su primer año. La jugada de la marca del óvalo había salido bien, lo que ocasionó la descontinuación del Falcon a mediados de 1970.
Evolución de los motores del Ford Maverick
Ford fue ampliando la disponibilidad de motores para el Maverick a medida que el modelo ganaba en popularidad, pasando del 6 en línea 170 con carburador Holley de una boca ofrecido el primer año, a presentar la alternativa del 200 con carburador Motorcraft. En 1971 se ofrece por primera vez el V8 302 (como el que equipa a la unidad objeto de esta nota, con 115 hp y 204 libras pie de torque), una alternativa novedosa e interesante para el segmento. El submodelo Grabber también fue introducido ese año. En 1972 se adicionó la oferta del motor 250 y al año siguiente se quitó el motor de entrada 170 L6.
La restauración de un Ford Maverick 1975
Ignacio Valderrama (42 años, Jefe de Contabilidad) sabía perfectamente el arduo camino que estaba comenzando a recorrer cuando adquirió el Ford Maverick 1975 en marzo de 2018. Tal vez no perfectamente: si bien el V8 302 del auto funcionaba y se veía aceptable con una capa de pintura anticorrosiva, ésta ocultaba extensas áreas de óxido que afectaban a gran parte de la carrocería. En cuanto a la parte mecánica, primeramente debió llevarlo a un taller para que le efectuaran una mantención a la caja de velocidades automática Cruise-O-Matic de tres marchas. “Ahí fue el primer evaluador para pintarlo, pero dijo que al auto había que hacerle mucho y no hacía esos trabajos”, recuerda Ignacio. Primer portazo.
Así fue como encontró a unos entusiastas del Maverick, especialmente a “Christopher Aedo, quien restauró el suyo y ofreció ayudarme. Se lo entregué en junio de 2018 y fue desmantelado por completo”, rememora Valderrama. Tras efectuarle el arenado a la carrocería se realizaron los parches. “Mucha lata nueva. Para algunas cosas compré uno de 4 puertas como donante que salió de ocasión”, nos cuenta Ignacio, quien añade que la parte más cara que debió adquirir fue un tapabarros nuevo que por los costos de importación desde Estados Unidos salió casi un millón de pesos.
Mientras el longevo motor V8 302 sólo requirió una reparación menor (cambio de un piñón y ajuste de la cadena junto con el necesario mantenimiento) para que quedara funcionando bien, se sometió a pintura completa (realizada por Marcelo Araya) en tanto que el retapizado fue total (trabajo de Andrés Astudillo). “Cuando coticé alguien que restauraba me dijo que me saldría sobre 8 millones… no le creí, y me dijo que si no tengo un sentimiento al auto no vale la pena ya que es mucha plata para no ser un Mustang. La verdad, sí fue demasiado, pero valió la pena. Es un auto único, hay muy pocos en la calle.
El trabajo estaba terminado y el reluciente Maverick ya estaba en condiciones óptimas para ser disfrutado por su dueño. Por ahora no. Me preguntan si lo vendo, pero nadie ha ofrecido un cifra concreta. Les digo que el precio es alto y por ese precio podrían comprar otro más famoso. El que lo quiera debe amarlo.
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