Harrison Ford: De Carpintero a Ícono de Hollywood

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Harrison Ford, uno de los actores imprescindibles del cine anglosajón, ha dejado una huella imborrable en la industria cinematográfica. Su camino hacia la actuación no fue del todo sencillo, pero su talento y perseverancia lo llevaron a convertirse en una leyenda. Este lunes, el emblemático actor cumplió 78 años siendo parte de una gran cantidad de películas históricas de Hollywood. Ahora, a los 82 años, Harrison Ford continúa desafiando las probabilidades al interpretar a Thaddeus "Thunderbolt" Ross en la nueva película de Marvel, "Capitán América: un nuevo mundo", demostrando que el retiro está lejos para este ícono del cine.

Inicios y Primeros Pasos en la Actuación

Hijo de padre católico y madre judía, nació en Chicago el 23 de julio de 1942. Durante sus años escolares no fue precisamente un alumno destacado por su desempeño académico, pero igualmente ingresó a la universidad para estudiar literatura inglesa y filosofía. Ahí fue cuando comenzó a frecuentar cursos de arte dramático, los que, poco a poco, terminaron por convencerlo de que su vocación estaba en la actuación. Al tiempo decidió trasladarse a Los Ángeles con su primera esposa, la también actriz Mary Marquardt, pero acercarse al territorio hollywoodense no fue suficiente para mejorar sus oportunidades laborales.

De hecho, al principio le fue bastante dificultoso encontrar papeles medianamente relevantes: los primeros trabajos de Ford fueron, justamente, secundarios y de extra. Algunos de ellos ni si quiera fueron suficientes como para que su nombre figurara en los créditos, como en Ladrón y amante (1966), su debut en la pantalla grande, y Luv... quiere decir amor (1967). El poco movimiento dentro de la industria lo llevó a ejercer como carpintero autodidacta.

Una historia de esfuerzo que años más tarde tuvo su recompensa, pero que no se conocía en detalle hasta el 2015, fecha en que el famoso músico Sergio Mendes compartió una fotografía en redes sociales. “Antes de Han Solo, hubo un gran carpintero llamado Harrison Ford. Y aquí está, con su equipo, el día en el que terminó de construir mi estudio de grabación allá por 1970… Gracias, Harrison… la fuerza debe estar contigo…”, escribió el músico.

El Encuentro con George Lucas y el Salto a la Fama

Fue ahí cuando, en medio de un trabajo en los Estudios Goldwyn, conoció a un joven director que cambiaría su vida para siempre: George Lucas. Con él, Ford consiguió uno su primer rol importante, en la película American Graffiti (1973). Fue su amistad con un realizador de la época llamado George Lucas, que entonces era un desconocido, lo que llevó al intérprete a la fama en la película “American Graffiti”.

Mientras Ford realizaba algunos arreglos de carpintería en su casa, Lucas aprovechó de pedirle ayuda con los castings para su próximo proyecto, una suerte de ópera espacial que pronto decantaría en la exitosa saga de Star Wars. En un principio, el director se mostró reacio a ofrecerle una audición oficial. No le gustaba trabajar con los mismos actores y Ford ya había sido parte de American Graffiti. Pero al ver su desempeño, terminó por convencerse de que no había otro actor tan indicado como él para encarnar a Han Solo, acaso uno de los personajes más queridos de la saga de Skywalker. Un rol para el que incluso se consideró a Al Pacino.

Han Solo: Un Papel Decisivo

En mayo de 1977, Star wars: Una nueva esperanza explotó en la taquilla y junto con ella, la fama de ambos. Las cifras de recaudación fueron más que buenas y Ford pudo por fin dedicarse exclusivamente a la actuación.

Indiana Jones: Un Héroe Arqueológico

El día del estreno, Lucas se encontraba de vacaciones en alguna playa de Hawái acompañado de Steven Spielberg, uno de sus amigos más entrañables de la industria. Entonces, Spielberg venía saliendo del éxito de Tiburón, y entre la vorágine que significó el recibimiento de aquel trabajo, le comentó a Lucas su intención de dirigir una nueva película de James Bond.

Lucas recordó el proyecto que dejó archivado a principios de los setenta: la historia de un aventurero llamado Indiana Smith que rememoraba la épica de las películas que solía ver cuando niño, y que llevaba un tiempo trabajando junto a Philip Kaufman. Ese día en la playa, el hombre detrás de E.T. aprobó la idea de su amigo, sellando uno de los matrimonios creativos más exitosos de la historia del cine. Sólo tuvo una acotación: cambiar el apellido Smith por “Jones”.

Al año siguiente, ambos cineastas se embarcaron en la escritura del guion y la odisea por encontrar una casa cinematográfica. Con los principales problemas resueltos, la dupla se sumergió en otra tarea tanto más importante, y que era encontrar al actor perfecto para encarnar al héroe arqueológico que recorrería el mundo buscando artilugios y luchando contra quienes buscaran hacer el mal a través de ellos. Spielberg nunca tuvo dudas: para él, Harrison Ford era el hombre indicado para vestir el traje de Indy. Pero Lucas mantenía su postura de no repetir a sus actores entre proyectos.

Su respuesta quedó registrada en el anecdotario del cine moderno, pues, tras haber trabajado dos veces con Ford, se negaba rotundamente a que éste se convirtiera en su “Bobby De Niro”, haciendo referencia a la relación cinematográfica de Martin Scorsese con Robert de Niro y lo que vulgarmente se conoce como los “actores fetiches”. Sin embargo, encontrar otro nombre no sería fácil.

Entre los actores que desfilaron como posibles Indianas estuvieron Tim Matheson, Peter Coyote, John Shea y Tom Selleck, hasta que decidieron contratar a este último. De todas formas, Selleck no pudo aceptar el papel, pues tenía un contrato con la serie Magnum, P.I. Dos semanas antes de que iniciaran las grabaciones, y luego de que los productores de la película vieran el desempeño de Ford como Han Solo en El imperio contraataca¸ Spielberg volvió a proponerlo para protagonizar el filme. Quizás fue por la presión del tiempo o la dificultad para encontrar más candidatos. Lo importante es que Lucas terminó por aceptar a Harrison Ford para el protagónico, sin imaginar que probablemente sería una de las mejores decisiones en torno a la franquicia.

La entrega de Ford a la hora de encarnar al arqueólogo es cuento aparte. Desde un principio, el actor insistió en ser él mismo quien realizara las escenas de acción de la película, que componían una parte no menor de la historia. Aun así, contó con un doble de acción que, en la práctica, se limitó a realizar sólo algunas tomas.

Sin embargo, la decisión también tuvo sus consecuencias. Durante el rodaje de El arca perdida se lesionó los ligamentos de una rodilla y un hombro, y para El templo de la perdición sufrió de una hernia discal tras subir a un elefante, que lo dejaría paralizado justo cuando se rodaba la escena del combate contra un thuggee en su habitación.

Hay una historia particularmente llamativa dentro del anecdotario de Indiana Jones, y que tiene que ver con una de las escenas más recordadas de la saga, donde el arqueólogo se enfrenta a un árabe que hace vistosas maniobras con su espada. Justo ese día, Ford y parte del equipo se encontraban enfermos del estómago. Para aquella escena, Spielberg tenía planeada una de las tantas peleas épicas que caracterizaron a la franquicia, hasta que Ford, indispuesto por la gastritis, le dijo: “¿Y por qué no simplemente le disparo?”. La idea le hizo mucha gracia y terminó por configurar uno de los momentos más recordados de la película. Otra razón para reafirmar que, a pesar de las dudas y dificultades, la dupla Lucas-Spielberg tomó una buena decisión.

Rejuvenecimiento Digital en Indiana Jones

Harrison Ford debutó en la piel de Indiana Jones cuando estaba a punto de cumplir 40 años. Luego, en 2008, regresó al papel cuando promediaba los 60. Aunque durante los últimos años ha vuelto a dar vida a sus personajes en Star Wars y Blade Runner, la propuesta era totalmente inédita para la estrella de El fugitivo (1993). Implicaba no sólo encarnar nuevamente un rol que lo ha acompañado a lo largo de más de cuatro décadas, sino que intentar que luciera como en las películas que rodó durante los años 80 bajo la dirección de Steven Spielberg. Ford aceptó y se entregó a las manos del equipo encabezado por el director James Mangold, el sustituto de Spielberg en la última parte de la franquicia.

Durante el proceso desempolvaron las cientos de horas de material fílmico en que aparecía el actor, tanto en la saga Indiana Jones como en sus otros proyectos con Lucasfilm. Ese archivo fue clave para aplicar un nuevo software creado por Industrial Light & Magic (ILM), la reputada compañía de efectos visuales que George Lucas fundó en 1975. Necesitaban que Ford apareciera más joven en un momento específico de la cinta: durante la secuencia inicial, en que Indy lucha con los nazis en 1944, poco antes de la liberación por parte de las fuerzas aliadas.

Mangold describió al actor como “increíblemente talentoso y ágil”, una cualidad que volvió plausible que “fingiera que tenía 35 años” cuando rodaban esa porción del largometraje. También ayudó la rapidez con que podían usar el recurso tecnológico, una especie de versión más sofisticada del deep fake, donde los rostros pueden ser sustituidos con facilidad.

“Un lunes podría filmar a Harrison como un hombre de 79 años interpretando a uno de 35, y el miércoles podría ver el material con su cabeza ya reemplazada”, explicó Mangold a la revista Total Film. “El objetivo consistía en darle al público una muestra completa de lo que tanto extrañaban. Porque luego, cuando la película aterriza en 1969, tendrán que hacer un ajuste a lo que es ahora, que es diferente”, agregó el cineasta.

Aunque la secuencia ha causado comentarios mixtos, el actor ha defendido en todo momento la aplicación de la tecnología. En noviembre pasado, en entrevista con Empire, reconoció que “es un poco espeluznante. No creo que quiera saber cómo funciona, pero funciona”. En mayo, en la conferencia que se desarrolló en el Festival de Cannes a raíz del estreno de la cinta, afirmó: “La tecnología ha evolucionado hasta el punto en que, al menos para mí, luce muy realista, y sé que esa es mi cara. No es una especie de magia de Photoshop.

Y aprovechó la ocasión para negar que trabajar con ese truco digital haya gatillado un ánimo nostálgico. “Estoy muy feliz con mi edad. Me encanta ser mayor. Fue genial ser joven, pero, carajo, podría estar muerto y todavía estoy trabajando”, cerró, desatando las risas de la prensa. En cierto modo, está satisfecho con que el grueso de la película muestre a un doctor Jones retirado de la aventura y a punto de jubilarse de la academia. Un héroe que sólo regresa a la acción cuando en su vida irrumpe su ahijada, interpretada por Phoebe Waller-Bridge.

Sin Retiro a la Vista

Puede que esté despidiéndose de todos sus personajes icónicos, pero Harrison Ford no piensa en el retiro. “Me encanta trabajar. Me encanta sentirme útil”, dijo recientemente en la televisión estadounidense. Su etapa más reciente no es la de alguien que esté analizando abandonar su profesión. Hace unos meses llegó al streaming con dos series: la comedia Shrinking (Apple TV+) y el drama 1923 (Paramount+), precuela de Yellowstone, y tiene considerado grabar las segundas temporadas de ambas producciones.

Además, en 2024 se estrenará su primer largometraje en la saga Marvel: Captain America: Brave new world, donde encarnará a Thaddeus Ross, el personaje que previamente interpretó el fallecido William Hurt. Y repetirá ese rol en Thunderbolt, también planificada para el próximo año. En síntesis, su carrera sigue en desarrollo y descarta un epílogo. “No sé qué hace una leyenda para ganarse la vida. Sé que me considero un actor que trabaja, y me conformaré con eso”, apuntó a Entertainment Weekly.

“Supongo que leyenda significa que has existido durante mucho tiempo. Y creo que eso está destinado a ser, eh, elegante, pero simplemente, eh... Suena viejo”.

Ford, que inició su carrera como carpintero en Hollywood, ha realizado más de 50 películas, destacando en joyas de culto como "Blade Runner", "Indiana Jones" y "Star Wars", consolidando una carrera de seis décadas. Su suerte cambió al personificar a Han Solo en "Star Wars", lo que le llevó a despegar en la industria. Aunque no cuenta con premios como el Oscar o el Globo de Oro, Ford sigue demostrando su talento en producciones recientes como la precuela de Yellowstone, "1923", donde ha podido adaptarse a los nuevos tiempos y explorar diferentes facetas de su carrera, como lo demuestra su papel en la serie "Shrinking".

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