Hoy, Latinoamérica y el mundo se despiertan huérfanos. José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay, ha partido, pero su legado permanece vivo en cada uno de nosotros. Pepe no era perfecto, ni pretendía serlo. Era un tipo común, con defectos y cicatrices, pero también con una claridad impresionante sobre lo que realmente importa.
Mientras otras personas, incluyendo líderes y supuestos ejemplos mundiales, gastan sus vidas obsesionados con la acumulación de riquezas y privilegios, él seguía durmiendo en su cama de campaña, manejando su propio auto y viviendo en una chacra modesta con su esposa y compañera de toda una vida Lucía Topolansky. No lo hacía para aparentar humildad; simplemente no necesitaba más y era consciente de ello.
Un Pasado de Lucha y Resiliencia
Pero su historia no empieza ahí. Mucho antes de ser presidente, se había involucrado en política. Primero con simpatías anarquistas a los 14 años, José Mujica fue más tarde todo un guerrillero tupamaro que se enfrentó a una dictadura brutal que lo encerró en un pozo oscuro durante años. Totalmente aislado, como rehén amenazado de muerte y bajo constantes torturas físicas y psicológicas, podría haber salido de esa experiencia lleno de odio, pero eligió otra cosa: salir más fuerte, más humano. No lo hizo solo por él, sino por su pueblo que lo necesitaba.
Al abandonar la prisión, en marzo de 1985, Mujica creó, junto a otros ex tupamaros, el Movimiento de Participación Popular. En libertad y recuperada la democracia, junto con sus compañeros fundaron el Movimiento de Participación Popular, uno de los pilares fundamentales del Frente Amplio uruguayo, que fue la primera fuerza en romper, con la victoria de Tabaré Vázquez en 2004, el duopolio liberalconservador de 183 años de hegemonía del Partido Colorado y el Partido Nacional.
Ascenso a la Presidencia y un Nuevo Paradigma Político
En 2009, tras la victoria del MPP en las internas del Frente Amplio, el pueblo uruguayo eligió a José Mujica como Presidente de la República. Su llegada a la máxima magistratura del país no fue para sentarse en un trono, sino para demostrar que la política puede ser algo distinto: una herramienta para cuidar a la gente, para poner lo humano por delante del dogma económico.
En un mundo donde el neoliberalismo nos convierte en números, donde las personas somos vistas como mercancías y el éxito se mide por cuánto tienes en el banco, Pepe nos mostró otra manera de vivir. Él no estaba en contra del progreso ni de las ideas complejas, pero siempre empezaba por lo simple: la gente. Si no hay pan en la mesa, ¿de qué sirve hablar de economía? Si no cuidamos a los más vulnerables, ¿qué sentido tiene un Estado?
Hacia ejemplo y educaba, no con grandes discursos ni teorías, sino con su vida misma. Esa era su grandeza: tenía el corazón en el lugar correcto. Y aunque muchos no compartieran sus ideas políticas en especifico, era imposible no respetarlo. Porque en un mundo que nos empuja y condiciona a ser animales egoístas y competitivos, él eligió la comunidad y vivir en armonía con ella.
Un Estilo Directo y sin Complacencias
"Deslenguado", "atrevido", "sincero y simpaticón". Así es descrito José Alberto Mujica Cordano, el hombre que con sus 74 años se convertirá desde marzo y hasta 2015 en el Presidente de mayor edad que es electo en Uruguay desde el retorno a la democracia, en 1985. El senador, agricultor y ex ministro ha dicho que pretende gobernar Uruguay desde la tranquilidad de su "chacra".
Su estilo directo le trajo más de algún problema durante la campaña en primera vuelta, como cuando señaló que "Uruguay es viable y tiene porvenir, lástima que esté lleno de uruguayos" o cuando tildó de "patota" al matrimonio Kirchner, subrayando que en Argentina "la institucionalidad vale un carajo". De hecho, muchos analistas culpan a esos exabruptos del hecho de que "Pepe", como es apodado, no hubiera ganado en la primera ronda. Sin embargo, rectificó e incluso dijo que seguiría los consejos de Lula.
Mujica no dejaba que le abrieran las puertas de los lugares a los que iba o del auto que lo trasladaba. Siempre se sentaba delante, al costado del conductor. “Si nos la vienen a dar, no quiero que se la den solo al chofer. Tenés que participar con él”. Como residencia, prefirió usar su chacra en las afueras de Montevideo en lugar del caserón antiguo y lujoso destinado a la vivienda del presidente.
El Legado Económico y Social de Uruguay Bajo Mujica
Poco países han aprovechado mejor la década ganada en América Latina que Uruguay. Como señala el Banco Mundial, Uruguay destaca por su bajo nivel de desigualdad y pobreza y por la ausencia casi total de indigencia. En 1999 la pobreza moderada rondaba el 40%; hoy está por debajo del 10%. En términos relativos, su clase media es la más grande de América Latina, y el país se ubica entre los primeros lugares de la región según medidas de bienestar como el Índice de Desarrollo Humano, el Índice de Oportunidad Humana y el Índice de Libertad Económica.
Si a eso se añade un manejo prudente de la economía de la mano de Danilo Astori -ministro de Economía en el primer gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010) y vicepresidente con Mujica-, que supo aprovechar los altos precios de las materias primas, los bajos tipos de interés y los capitales en busca de inversiones atractivas, los resultados saltan a la vista. Si hay que ponerle cara a toda esta historia feliz, esa es la de Mujica, “un Quijote con disfraz de Sancho”, en palabras del antropólogo uruguayo Daniel Vidart.
La imagen positiva o simpática de Mujica fuera de Uruguay contrasta con los amores y odios que despierta en su tierra natal, aunque su popularidad siempre ha sido extraordinaria para un político en activo. Sus maneras irreverentes desconcertaron a muchos, pero conectaron con el sentir de unas generaciones más desenfadadas, recelosas de los políticos “profesionales”. Mujica forma parte del club de los cruzados anti-corbata, como el primer ministro griego, Alexis Tsipras. “¡El protocolo, la liturgia del poder y todas esas estupideces me chupan un huevo!”, comentó una vez a Danza y Tulbovitz.
Tabla: Indicadores de Bienestar en Uruguay
| Indicador | Descripción | Posición en América Latina |
|---|---|---|
| Índice de Desarrollo Humano | Mide el nivel de vida, salud y educación | Entre los primeros lugares |
| Índice de Oportunidad Humana | Evalúa el acceso a oportunidades básicas | Entre los primeros lugares |
| Índice de Libertad Económica | Mide la libertad económica en un país | Entre los primeros lugares |
Gracias, Pepe, por ser tu mismo. Por no rendirte, por no callarte, por seguir luchando incluso cuando parecía que el mundo había perdido el rumbo. Hoy te despedimos, pero tu ejemplo seguirá vivo en cada persona que crea que otro mundo es posible. Un mundo más humano, más justo, más real.
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