El miércoles 3 de junio de 1992, al descender de un avión que llegaba desde Austria al aeropuerto de Barajas, en Madrid, la policía española detuvo al sirio Monzer Al Kassar, que viajaba junto al empresario chileno Edgardo Bathich Villarroel y al ciudadano libanés nacionalizado español Nabil Olabi Dasuki. El arresto, ordenado por el juez Baltasar Garzón, buscaba inicialmente precisar las relaciones que Al Kassar tenía con algunas bandas terroristas árabes, y en especial con un atentado explosivo perpetrado en 1985 en contra del restaurante madrileño El Descanso, muy frecuentado por militares estadounidenses, y que había causado la muerte a 18 personas.
Se le acusaba también de falsificación de documentos y posesión ilegal de armas. La detención de Bathich, que portaba un pasaporte chileno y otro sirio, concentró la atención de la prensa chilena sobre su persona y sus negocios. El 8 de junio, el mismo día que recuperó su libertad en España, uno de sus amigos más cercanos en Santiago, Luis Undurraga Finlay, socio propietario de la discoteque Gente, salió en su defensa a través del vespertino La Segunda: "Lo conozco hace miles de años", dijo, y luego agregó que era "un hombre muy simpático, pero con quien quiere serlo".
Undurraga expresó que Bathich "es muy rico como para trabajar", pero que "claro que algo debe hacer". Undurraga reconoció que había trabajado con Bathich hasta agosto de 1989 en la industria Bathich Motoren, ubicada en la circunvalación América Vespucio, y dedicada al armado de vehículos con motores usados traídos desde Alemania. Casi dos semanas después, en el mismo diario La Segunda, apareció una destacada nota en la sección más leída del vespertino -el Top secret- que daba cuenta de la venta de la discoteque Gente.
Edgardo Bathich se inició como empresario vendiendo madera a comienzos de la década del 70. Su afianzamiento empresarial alcanzó su mayor impulso en la segunda parte del gobierno militar. Personas que le conocieron en esa época afirman que se ufanaba de ser muy amigo de Marco Antonio y Augusto Pinochet Hiriart e incluso de haber mantenido una relación sentimental con Jacqueline Pinochet, una de las hijas del dictador.
Bathich era propietario del único automóvil Rolls Royce que existía en Chile, el más caro del mercado nacional; poseía una lujosa casa en las riberas del lago Rapel: otras en Santa Teresa de San Vicente de Tagua Tagua; departamentos en el condominio Gran Hotel de Pucón; otros en el edificio Monte Blanco de Farellones y en la playa de Las Tacas; y se le veía con frecuencia en el exclusivo centro invernal de Valle Nevado. Su lugar favorito, sin embargo, era un departamento ubicado en el último piso de un exclusivo edificio en la avenida Los Leones.
Hasta el momento de su detención en el aeropuerto de Barajas, tanto los negocios como la disipada vida de Bathich se habían mantenido restringidos en el círculo de quienes lo admiraban u odiaban. Su arresto en España no sólo concitó la atención de la prensa, sino también de las autoridades. Los detectives algunos datos tenían. Sabían, por ejemplo, que Bathich era consumidor de cocaína y que poseía algunas empresas en el rubro de las armadurías, la más importante de las cuales era Focus Chile Motores S.A.
En julio de 1992, un mes después del breve arresto de Bathich en España, llegaron hasta la empresa Focus Chile Motores, ubicada en Américo Vespucio 1313, en la comuna de La Cisterna, dos inspectores del SII y notificaron al gerente, Alex Jacob Neder, de que iban a revisar su contabilidad. El 4 de diciembre, el jefe de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos, Bridec, subprefecto Sergio Silva, informó al director del SII, Javier Etcheberry, que tenía una orden amplia de investigar, emanada del Cuarto Juzgado del Crimen de San Miguel, por una exacción ilegal de parte de un fiscalizador de ese servicio a un contribuyente.
El 8 de diciembre de 1992, un equipo de 16 fiscalizadores del SII llegó al recinto de Focus. Los policías se apersonaron 90 minutos después, tiempo que fue aprovechado por quienes se encontraban en las oficinas de Focus Motores. Los inspectores encontraron signos claros de que parte de la documentació había sido retirada. Al día siguiente, al regresar, se encontraron con los sellos rotos y muestras evidentes de papeles incinerados. El director del SII presentó una denuncia ante la justicia sobre lo ocurrido.
Los primeros detenidos fueron tres empleados del aparato de seguridad de la empresa, quienes sindicaron a Jacob Neder como la persona que dio la orden para incinerar los documentos sellados por el SII. Neder desapareció a igual que los otros dos hombres que aparecían como los principales responsables de la empresa: Edgardo Bathich y el colombiano Jesús Ochoa Galviz. La justicia empezó a investigar varios delitos: rotura de sellos del SII, una presunta evasión tributaria, exacción ilegal por pago de coima y una posible operación de lavado de dinero.
Los hilos del enmarañado tejido que intentaba desmadejar el juez del caso, se habían urdido a fines de la década de los 80, luego de que Edgardo Bathich decidiera en 1986 darle una estructura legal a sus crecientes negocios y traer nuevos capitales desde el exterior. La gestión de estas sociedades la asumió uno de los íntimos de Bathich, Luis Undurraga Finlay.
En 1989, Bathich encargó a Novoa la constitución de otras sociedades: Bathich Hnos. (13-1-89); Transportes Terrestres B.M. (4-4-89); y, Metales Ferror S.A. (24-5-89). Bathich esperaba la llegada desde Estados Unidos de un nuevo gestor para sus empresas, el ingeniero comercial Alex Jacob Neder, quien llevaba varios años en Miami realizando negocios vinculados al ámbito automotriz.
En diciembre del 89, Bathich creó la sociedad Focus Chile Motores S.A., dedicada al negocio de la importación de motores usados y cuyos propietarios eran las sociedades panameñas Focus lnvestment Corp. y Elisse Investment Corp. El mismo día de la formación de la nueva sociedad se realizó la primera reunión de directorio. Presidente fue designado el abogado Héctor Novoa; director; el ingeniero Alex Jacob, como gerente; y, como tercer director, Edgardo Bathich.
En ese instante, los Bathich habían conseguido dominar en Chile gran parte del mercado de la importación de partes o piezas usadas de vehículos. Una de las exigencias que hizo Fernán Ibáñez, secretario ejecutivo de la entidad, a Novoa fue que mantuviera en su poder el total de las acciones al portador de las sociedades inversoras y que confidencialmente le informara cuáles eran las identidades de éstos.
Bathich había anunciado a sus cercanos que tras el cambio de gobierno se radicaría en el exterior, en España y Alemania, y que desde allí asesoraría a Focus Chile Motores. No obstante, al promediar el año 1990, surgieron los primeros graves conflictos entre él y Jacob Neder, y decidió terminar con la sociedad. Las diferencias entre los socios se agudizaron y rápidamente Ochoa Galviz empezó a ejercer una notoria autoridad sobre Novoa y Jacob.
Para adquirirla se formó la sociedad Golden Bee S.A., cuyo directorio quedó presidido por Jacob Neder, Ochoa como director gerente y el propio Novoa como director. El capital de la nueva sociedad estaba formado por remesas enviadas desde Panamá por Tircal Holding S.A., otra sociedad creada por Jacob.
En ese período, Ochoa y Jacob compraron también las sociedades panameñas Folgoso S.A., Queen Worlds Vacation Corp., Tircal Holding S.A. y Laxi S.A. A través de Folgoso S.A. se adquirieron tres bienes raíces que usaba la madre de Ochoa Galviz; a nombre de Queen World Vacation Corp., dos inmuebles en el lago Rapel y uno en Santiago; las inversiones de Tircal Holding S.A. se hicieron en Golden Bee S.A.; y, por intermedio de Laxi S.A. y la Sociedad Agrícola Hemace Lrda., dedicadas a la exportación de manzanas. Todos los honorarios profesionales por las gestiones legales realizadas por Novoa fueron cancelados al estudio jurídico Edmundo Eluchans y Cía., ubicado en Teatinos 248, décimo piso.
En mayo de 1990, llevó a su cuñado, Alvaro Urenda, comerciante de productos del mar, a Perú. El colombiano quería que Urenda conociera dos empresas pesqueras de su familia -Atunera Bolivariana y Productos Marinos S.A.- manejadas por un amigo de su familia, el empresario Lucas de Tramontana.
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