Automotriz San Javier: Una Historia de Tradición y Éxito

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Un negocio tan tradicional como reconocido es la venta de piezas y accesorios de vehículos automotrices. Desde la masificación de estos medios de transporte, los pequeños locales que ofrecen partes y accesorios han sido indispensables. Sin embargo, a pesar del reconocimiento y la demanda que generan, mantener en pie un negocio de este rubro no es tarea fácil.

El Secreto de la Permanencia: AutoPro en Maipú

Así lo reconoce Héctor Rimmelin (64), dueño del local AutoPro, ubicado en el Barrio El Olimpo de Maipú. Según él, mantener un negocio de este rubro frente a las grandes cadenas es una tarea nada fácil, pero revela su secreto: “lo que a mí me ha dado muchos resultados es la atención al cliente. Yo tengo una clientela grande y, gracias a Dios, muy fiel y principalmente están conmigo por la atención que reciben”.

Desde que Rimmelin abrió su negocio en el año 2016, en base a ahorros propios y un pequeño crédito, ha visto cerrar muchos locales del mismo giro. “De hecho, en el sector, el más antiguo soy yo. Han pasado muchos negocios vendiendo exactamente lo mismo que vendo yo y que no han logrado perdurar en el tiempo”.

Adaptación y Digitalización: Claves para la Supervivencia

Desde que partió con su negocio, el emprendedor se ha esmerado por entregar la mejor atención posible, que ha generado que su cartera de clientes siempre se mantenga amplia, pero ese no es su único secreto: desde los inicios hasta ahora su local ha cambiado mucho, ya que ha debido implementar distintas herramientas en el camino. Desde que comenzó, a la fecha AutoPro ha tenido cambiar mucho para mantenerse.

Con el apoyo de Sercotec, Rimmelin empezó a digitalizar su negocio: implementó las boletas electrónicas que hoy son exigidas, instaló cámaras de seguridad y nuevos medios de pago, ya que según reconoce “actualmente el 80% de los clientes quieren pagar con tarjeta, entonces si no tuviéramos más medios de pagos, los clientes se nos irían”.

Según él, la dinámica de los negocios ha cambiado, ya que cada vez más los clientes demandan herramientas digitales. “Me ha servido para tener más clientela, porque la gente pide comprar con estas herramientas, entonces es un punto clave estar a la vanguardia de la tecnología para poder mantenernos vigentes”, expresa el emprendedor.

Superando las Adversidades: El Impulso Tras las Caídas

Tras 18 años trabajando en un banco, hace cinco Héctor Rimmelin decidió comenzar a trabajar en un negocio propio, pero para que todo tomara la forma actual, ha tenido que sortear una serie de dificultades, que casi han llevado al cierre de AutoPro.

En los comienzos, establecer su negocio y hacerse de renombre fue muy dificil, lo que se tradujo en bajas ventas y malas finanzas, que, por ende, generaban que no pudiese contar con un amplio stock de productos para ofrecer, creando un círculo vicioso que no permitía que AutoPro despegara. “Fue muy difícil, ya que no nos conocían muchas personas, no teníamos ventas todos los días, pero soportamos esos chaparrones”, expresa ahora orgulloso Rimmelin.

De allí en adelante su negocio continuó funcionando establemente y con una cartera de clientes cada vez más grande, hasta el 2019. Con el estallido social y la posterior pandemia, el negocio se debilitó considerablemente. Pero no fue solo eso: en el año 2020 al emprendedor le diagnosticaron un cáncer que lo obligó a cerrar AutoPro por seis meses.

Un periodo muy amargo para Rimmelin, ya que además de tener un delicado estado de salud, su negocio se veía inmerso en “deudas con los proveedores, deudas con la luz, agua, arriendo, ahí estuvimos graves muy, pero muy complicados”, recuerda el emprendedor.

El Rescate: Fondo 'Reactívate Pyme'

Pero después de pasar por esa gran caída, su negocio vio una llegar una nueva oportunidad: el fondo ‘Reactívate Pyme’, ofrecido por Sercotec. “Gracias a Dios tuvimos una tabla de salvavidas que nos llegó justo en el momento más preciso”, expresa Rimmelin.

Gracias a su participación como secretario de la agrupación de locatarios del Barrio El Olimpo de Maipú, supo por parte de propios funcionarios de la entidad sobre este fondo concursable. Postuló y no resultó como beneficiario, pero no se dio por vencido: esperó el plazo y postuló una vez más, donde sí logró adjudicarse un subsidio por tres millones de pesos.

“Eso me salvó: pudimos pagar proveedores, pudimos pagar luz, agua, ponernos al día en muchas cosas incluso pudimos comprar más productos para ofrecer en el local”, cuenta ahora feliz el emprendedor.

Lubricentro del Maule Spa: Un Ejemplo de Emprendimiento Rural

Esta historia de emprendimiento se gesta en San Javier; pero no en la ciudad misma, sino que en la localidad de Orilla de Maule; a 2 kms de la Papelera CMPC; donde Jesús Díaz abandonó sus funciones como Ingeniero en Maquinaria Pesada y Vehículos Automotrices en una empresa en la región Metropolitana para radicarse junto a su pareja en la zona y ambos hacerse parte de este proyecto. Gabriel Torres trabajo por 28 años como maestro colorista en una reconocida empresa y giró a la mecánica automotriz; y Malvina Acevedo también sumó para que todos en conjunto pudieran fundar el Lubricentro del Maule Spa.

“Llegamos al Centro de Negocios Sercotec de Linares, que opera la Universidad Santo Tomás de Talca, por los datos del amigo de un amigo; tal cual, y aunque suene anecdótico; esta persona nos dijo que existía apoyo gratuito para orientarnos en nuestra idea y conocimos a don Patricio Briones. Recibimos todas las herramientas necesarias para poder formalizarnos. Iniciamos actividades, orientamos nuestro nicho de clientes y nos lanzamos: No fue fácil, todos hemos tenido que sacrificar algo, pero llevamos un año y los resultados han sido bastante buenos, si se piensa en el poco tiempo que estamos trabajando”; comenta Jesús, mientras cambia aceite a uno de los vehículos ingresado a pozo en el local.

Cristel agrega que “hay gente que trabaja en la papelera y pasan a revisar sus autos y a comprar respuestas, o los encargan y después vuelven para instalarnos; o gente que vive en los alrededores y dejan sus encargos, o clientes que hemos hecho porque son de San Javier, Colbún, Yerbas Buenas y Linares y que como transitan por esta ruta, les sale más conveniente nuestro servicio y después vuelven. Todos son bienvenidos y todos se llevan un pequeño descuento y a veces hasta un regalito.

Hasta ahí podría ser un lubricentro cualquiera; pero hay que pensar que están en un sector rural, lo que ya es un elemento a su favor. “Varias veces nos ha pasado que algún vecino o persona que luego se transforma en cliente nos llama y nos busca porque sufrió una pana; y ahí estamos nosotros para apoyarlos.

Ya lo sabe. Si usted vive en San Javier, Orilla de Maule, Inela, Santa Ana de Queri, Yerbas Buenas, Colbún, e incluso Linares; puede necesitar en algún momento de Lubricentro del Maule Spa.

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