Autonomía de un Vehículo: Definición, Niveles y Consideraciones

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En los últimos años, los vehículos han sido equipados con tecnologías que asisten al conductor (driver assistance systems, ADAS), como la velocidad crucero, sistemas que auxilian el retroceso, elementos que alertan de eventuales colisiones, el sistema de frenado automático, sistemas que permiten mantenerse en un carril determinado e incluso la posibilidad de que el vehículo se estacione por sí mismo. Sin embargo, no cualquier vehículo puede ser considerado realmente autónomo.

Un vehículo autónomo es aquel que cuenta con las tecnologías para poder llevar a un usuario de un punto a otro en la ruta deseada, sin necesidad de la intervención humana en la conducción. Aquello significa que el vehículo puede imitar las habilidades humanas de manejo y control. Esto es posible a través de sensores, radares, GPS y visión computarizada que permiten al vehículo desplazarse de forma segura en la ruta e interpretar señaléticas relevantes y obstáculos.

Carlos Rebellón, director de gobierno y política para el territorio de las américas en Intel, explicó que está vanguardista tecnología ya la están implementando gracias a la creación de componentes claves para la inteligencia artificial: el hardware y software. Señaló que Intel ingresó a este negocio debido a su experiencia en cerebros de computadoras que son capaces de procesar datos cada vez más poderosos. Fue así, que surgió la natural inquietud acerca de qué industria va a necesitar toda esta potencia. La respuesta no tardó en llegar: los vehículos autónomos.

“Esa es un poco la génesis de todo esto. Se empezaron a dar tecnologías que permiten analizar grandes cantidades de imágenes y de alta definición.

Niveles de Autonomía según SAE J3016

Los niveles de conducción autónoma aparecen descritos, junto a otras consideraciones y definiciones, en el estándar SAE J3016, el que fue publicado en enero de 2014. La clasificación SAE es actualmente el estándar más utilizado a nivel mundial respecto de la automatización de los vehículos.

Existen distintos tipos de autonomías que van del 0 al 5. Indican en qué etapa se encuentra el desarrollo de esta tecnología y en términos sencillos se trata de qué tan independiente podemos dejar al automóvil.

  • Nivel 0: Sólo el conductor

    En esta categoría, las máquinas no poseen ninguna clase de autonomía o capacidad para que se muevan de forma independiente e inteligente. Aunque estos móviles sí tienen sistemas de alerta luminosa o sonora, para advertir sobre los peligros de las carreteras y autopistas. Por ejemplo, los sensores de estacionamiento y los intermitentes. Además, estos vehículos requieren que en todo momento haya un conductor u operador al volante.

  • Nivel 1: Control crucero y corrección de carril

    En esta categoría se ubican los vehículos que poseen tecnologías de autonomía básica, como el control crucero o sistemas de corrección de carril. Estas mejoran la seguridad durante los traslados por carreteras y autopistas. Además, ayudan a mejorar la experiencia del conductor. Entre estos desarrollos, el más conocido es el asistente de velocidad. Este permite al vehículo mantener un impulso constante, gracias a la regulación de la válvula de aceleración o throttle.

    El automóvil puede operar de manera independiente en pequeñas funciones, pero siempre bajo la supervisión de su conductor. “Aquí está la típica velocidad crucero. La pongo y durante ese periodo de tiempo el carro va a seguir en la línea recta”, añadió.

  • Nivel 2: Conducción semiautónoma

    En esta categoría, el vehículo cuenta con sistemas de automatización tanto para el control de movimientos laterales como longitudinales o ambos a la vez. A partir de este nivel, el automóvil se puede denominar como semiautónomo. Esto quiere decir que obligatoriamente debe haber un conductor al volante y que este se tiene que mantener siempre alerta a las condiciones de la carretera. La razón, el móvil puede no responder de manera precisa ante una emergencia. Aún así, esta tecnología es útil para mejorar la experiencia al volante y la seguridad sobre las pistas. Un ejemplo de esto es el Mercedes Benz Clase E. Este entró al mercado mundial a principios de 2016 y se destaca por su tecnología Drive Pilot, la que es capaz de evitar que el vehículo abandone la calzada sin la necesidad de que existan líneas de carril.

    El automóvil puede tomar el control por sí solo, pero se interrumpe cuando el usuario lo determina. Sin embargo, sigue estando configurado para que lo maneje un humano.

  • Nivel 3: Conducción autónoma en pistas o ambientes controlados

    En el nivel 3, los vehículos pueden circular de forma autónoma en ambientes controlados como circuitos y pistas de carrera. Los automóviles de esta categoría son capaces de completar recorridos sin ayuda del conductor. La condicionante de estas máquinas es que debe haber un humano al volante, de manera de tomar el control del vehículo en caso de que exista un contratiempo. Es por este motivo que el conductor debe ir siempre atento a las condiciones de manejo. Por ejemplo, en esta categoría se puede encontrar el sistema Autopilot de Tesla, el cual se instaló por primera vez en el Model S del gigante tecnológico.

  • Nivel 4: Manejo sin supervisión del conductor

    Los vehículos pueden moverse sin supervisión del conductor, pero en áreas pequeñas donde el automóvil tenga la posibilidad de acceder a suficiente información para no depender de un humano. En la actualidad, los desarrollos más avanzados se encuentran en este nivel. Así, los ocupantes de la máquina pueden desentenderse de la operación, dedicando tiempo a otras actividades, como leer o visualizar contenido multimedia.

    El automóvil aún tiene el volante y las funciones del conductor, pero técnicamente puede andar solo.

  • Nivel 5: Sin conductor

    En este nivel, el sistema autónomo cuenta con detección y respuesta ante objetos y eventualidades de manera completa. Esto quiere decir que ya no es necesario que exista un conductor para intervenir en caso de que ocurra una emergencia o se produzca un fallo en el sistema. De este modo, la máquina puede circular por zonas urbanas, rurales y carreteras sin límites. Además, no existen condicionantes ni restricciones. Esto quiere decir que el automóvil puede moverse bajo cualquier condición urbana y climática.

    Diseñado para que se maneje solo de principio a fin.

Implicaciones Legales y Éticas

La autonomía de los vehículos representa un desafío para los legisladores. Si bien existen algunas normativas internacionales que requieren ser actualizadas con el fin de adaptarse a estas nuevas tecnologías, algunas naciones han intentado ser pioneros en la materia, incentivando el desarrollo y testeo de nuevos niveles de automatización.

Con todo, hace algunos años la doctrina ya había notado que los escasos intentos por regular esta nueva realidad se caracterizan por carecer de sistematización y uniformidad, en especial respecto al sistema de responsabilidad aplicable cuando vehículos autónomos estén involucrados en accidentes.

Este trabajo tiene por objeto problematizar a la luz del derecho penal chileno diversos casos hipotéticos -pero probables- en los cuales existe la intervención de un vehículo autónomo. Al contrario, y como se verá, el análisis se basará en la defensa de quien, intentando evitar un atropello inminente por un vehículo autónomo, actúa para resguardar su seguridad, lo que provoca la muerte del pasajero a bordo.

En el contexto de la defensa del peatón quien, al intentar evitar un inminente atropello por un auto autónomo, provoca la muerte del pasajero a bordo, corresponde examinar el supuesto a la luz del universo ético enunciado, incluyendo una reflexión a propósito del principio de doble efecto.

Proyecto Piloto en Chile

El 2019 comenzaron los preparativos para el proyecto sobre vehículos autónomos en Chile. El objetivo era mejorar la movilidad y eficiencia en el transporte público. Para funcionar de manera autónoma, el minibús posee un sistema GPS de alta definición, un sistema de cámaras y sensores que identifican actividad en un radio de 18 metros y un sistema de comunicación 3G/4G. Entre enero y marzo 2020, existió un plan piloto de vehículo autónomo que operaba en un circuito al interior del parque O’Higgins. El proyecto piloto consistió en probar un mini bus en el Parque O´Higgins con 12 pasajeros, 6 sentados y 6 parados. El bus realizaba recorridos de 8 minutos y tenía 3 paradas.

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