La institución educativa tiene la responsabilidad de promover una convivencia armónica entre los estudiantes, creando espacios para el aprendizaje del respeto, la tolerancia, la solidaridad y la inclusión (MINEDUC, 2014).
El desafío para cada escuela es que su trabajo sea valorado como una instancia de formación para aprender a convivir, fortaleciendo el buen trato y la no violencia.
Las normas de convivencia escolar presentes en los manuales y reglamentos contribuyen a este desafío. Todo esto se basa en una gestión adecuada de la convivencia, que influirá en la interacción de los estudiantes y sus resultados de aprendizaje, lo que trascenderá el espacio educativo a lo largo de sus vidas.
La violencia escolar se presenta de diversas formas, descritas como física, verbal, exclusión social, disrupción en el aula y a través de medios tecnológicos (Dobarro, Álvarez-García y Núñez, 2014; Álvarez-García, Núñez y Dobarro, 2013). Se vincula de manera perjudicial con los resultados de aprendizaje (Murillo, 2011), y a efectos psicosociales negativos (Cava, Buelga, Musitu y Murgui, 2010; Albaladejo, 2011; Sánchez y Cerezo, 2011).
Además, los estudiantes que son víctimas de violencia pueden presentar diversos efectos psicológicos inmediatos, los que podrían prolongarse dependiendo del tipo de violencia que sufren (Berger y Lisboa, 2009; Hinduja y Patchin, 2010; Guerra et al., 2011; López, Bilbao y Rodríguez, 2012; Buelga, Cava y Musitu, 2012).
La aproximación conceptual de la convivencia que asume la política pública, se fundamenta en dos paradigmas, uno de ellos refiere al control y la sanción y el otro a la creación de condiciones para establecer una convivencia democrática, respetando los derechos de cada integrante de la comunidad educativa (Magendzo, Toledo y Gutiérrez, 2013). En esta lógica se busca el aseguramiento de la sana convivencia por medio de leyes y normativas.
Por ejemplo, el Art. 2° de la Ley General de Educación (LGE) está centrado en la formación integral, que supera el aprendizaje de contenidos curriculares e incorpora la convivencia con el medio (Ley N° 20370, 2009); El Artículo 10° refiere a los derechos y deberes de la comunidad educativa, centrados en la dignidad, respeto, tolerancia y la no discriminación, y el Artículo 15° profundiza en la participación de los integrantes de la comunidad educativa a través de sus diversos estamentos.
Lo señalado se enlaza con los estándares indicativos de desempeño elaborados por MINEDUC en 2014, con la finalidad que la comunidad educativa evalúe sus prácticas de gestión. Dichos estándares en su dimensión de formación y convivencia establecen pautas para la formación, convivencia y participación y vida democrática (MINEDUC, 2014).
De esta manera, se resume que la normativa vigente respecto a convivencia escolar se centra en un enfoque formativo para el desarrollo de todas las dimensiones del ser humano (MINEDUC, 2015), lo que influiría en la prevención de situaciones de riesgo de violencia. La responsabilidad queda remitida a la comunidad educativa, que asume el rol de garante para asegurar la sana convivencia, propiciando ambientes para el desarrollo integral de los estudiantes y cumplimiento de normas que resguardan sus deberes y derechos, según lo establece la Ley Sobre Violencia Escolar (Ley N° 20536, 2011).
Sobre las Formas de Exploración de la Violencia Escolar: Instrumentos Existentes
El interés por investigar la violencia en los centros educativos ha generado instrumentos con diversas características. Por ejemplo, el instrumento de auto-reporte adaptado en Chile denominado "Cuestionario de Secundaria de Maltrato entre Iguales por abuso de Poder" (MIAP), adaptado y validado para Chile inicialmente por Lecannelier et al. (2011).
Según Dan Olweus, citado en Marín-Martínez y Reidl (2013), de los instrumentos de auto-reporte, el más utilizado es el Bully/Victim Questionnaire (BVQ) cuya consistencia interna es satisfactoria, con valores de habilidad superiores a .80. Se ha destacado el instrumento Español de Álvarez, Álvarez, Gonzáles, Núñez y González-Pienda (2006) "Cuestionario de Violencia Escolar" (CUVE), adaptado a Chile por Castro y Vargas en el año 2009 (citado en Guerra, Castro y Vargas, 2011) con posteriores validaciones respecto a sus propiedades psicométricas llevadas a cabo por Álvarez-García, Núñez, Rodríguez, Álvarez, y Dobarro (2011) y Álvarez et al (2013). Siendo además utilizado en un estudio comparativo de violencia escolar entre Chile y España (Guerra et al., 2011).
En el ámbito de la convivencia son escasos los instrumentos que exploren elementos de gestión. En México se elaboró un Cuestionario de Convivencia Escolar que cuenta con 183 ítems que exploran las dimensiones de inclusión, democracia y paz (Chaparro, Caso, Fierro y Díaz, 2015; Chaparro, Caso, Díaz y Urias, 2012). La premisa que subyace a este cuestionario es que la política y la cultura institucional en contextos de gestión escolar, incide en las dinámicas que se visualizan de la convivencia en los distintos espacios del establecimiento educacional.
En resumen, en Chile se han replicado varios estudios de carácter psicométrico en procesos de adaptación y validación, que han reportado datos de la prevalencia de la violencia escolar en el país (Instituto de Evaluación y asesoramiento Educativo, 2005; Guerra, Castro y Vargas, 2011; Lecannelier et al., 2011; López, Bilbao y Rodriguez, 2012). Además se ha explorado la violencia escolar desde distintos enfoques, por ejemplo, estudios sobre drogas en población escolar (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (2006), de convivencia en las escuelas MINEDUC (2015) y el estudio de violencia en el ámbito escolar (MINEDUC y Universidad Alberto Hurtado, 2006).
De esta manera los últimos años de investigación sobre violencia escolar, han permitido el desarrollo de diversos instrumentos para medir sus formas de manifestación y prevalencia en la escuela. Además, se ha determinado que la convivencia escolar tiene un rol preponderante como elemento facilitador de los aprendizajes (Cid, 2004; Murillo, 2011), junto con posibilitar la prevención de la violencia (Chaparro et al., 2012), que se daría mediante un adecuado manejo por parte de la institución educativa.
Por todo expuesto, se considera que a la fecha no existen instrumentos que evalúen de manera conjunta y desde la percepción de los estudiantes, los tipos de violencia manifiestos en la escuela y la gestión de la convivencia escolar. En este contexto, se ha propuesto como objetivo el diseñar y validar un instrumento con dichas características, que permita diagnosticar la realidad de ambas dimensiones en establecimientos educacionales de las diferentes dependencias administrativas del sistema escolar chileno.
Método de Estudio
Participaron 1410 estudiantes, cuyas edades oscilaron entre 10 y 14 años (M= 12,4; DT=0,9). 729 fueron hombres y 681 mujeres, quienes cursaban desde 5° a 8° año de enseñanza general básica en seis establecimientos educacionales urbanos de la ciudad de Temuco, Chile.
De ellos, 431 estudiantes pertenecen a establecimientos de dependencia administrativa municipal, 564 del sistema particular subvencionado y 415 del sistema particular pagado. Se cauteló la participación voluntaria de los participantes en la investigación, que se realizó como una actividad curricular, asociada a la asignatura de orientación o consejo de curso. Lo anterior autorizado y coordinado por el director de cada establecimiento educativo.
Instrumento Utilizado: Cuestionario CENVI
Se utilizó el Cuestionario de Convivencia Escolar para la No Violencia (CENVI). Dicho instrumento explora la percepción de los estudiantes en relación a la violencia escolar y la gestión de la convivencia. De esta forma, el modelo propuesto presenta dos factores, con cinco y tres dimensiones respectivamente (ver tabla 2).
El primer factor denominado Tipos de Violencia Escolar (TVE), explora las percepciones de los estudiantes en relación a las formas de manifestación de la violencia en contextos escolares. Con un total de 49 ítems, este factor está compuesto por cinco dimensiones que abordan las percepciones sobre:
- Violencia verbal: agresiones por medio de palabras, como insultos, amenazas para ejercer dominio sobre la víctima o humillarla.
- Violencia física: agresiones físicas como empujones, tirones de pelo, pellizcos, apretones, golpes de puño o con objetos. Violencia física directa, es cuando la agresión se aplica sobre cualquier parte del cuerpo de la víctima, y es violencia física indirecta, cuando se causa daño sobre sus pertenencias o materiales de trabajo.
- Exclusión social: actos de discriminación o rechazo, por rendimiento académico, nacionalidad, diferencias culturales o raciales, o el aspecto físico.
- Violencia por medios tecnológicos: comportamientos violentos donde las agresiones son principalmente a través del teléfono móvil e Internet, utilizando fotos, grabaciones o mensajes con la intención de causar daño.
- Violencia de profesores a estudiantes: el profesor es quien agrede al estudiante, ya sea verbalmente por medio de insultos, burlas o apodos; físicamente por medio de zamarreos para llamarle la atención o sacarlo de la sala de clases y; discriminando por razones académicas, culturales o físicas.
El segundo factor denominado Gestión de la Convivencia (GC), explora las percepciones de los estudiantes en relación a aspectos centrales de gestión establecidos por la política pública de convivencia y la forma en que son implementados por la escuela: formación integral, aseguramiento de entornos libres de malos tratos y participación y vida democrática. Este factor está compuesto por 30 ítems que se agrupan en tres dimensiones:
- Formación para la No violencia: refiere a prácticas para la reflexión y educación enmarcadas en el diálogo, respeto y la aceptación legítima del otro, con la finalidad de disminuir el riesgo de situaciones de violencia.
- Gestión para la no violencia: se relaciona con la construcción y cumplimiento de normas de convivencia para el control y la sanción de la violencia. Esta dimensión está centrada en la comunicación fluida y oportuna entre familia y escuela.
- Participación: refiere a las prácticas y desarrollo de acciones orientadas a la integración de los miembros de la comunidad educativa, para contribuir a la construcción de espacios seguros y libres de malos tratos que afecten la sana convivencia.
La construcción del cuestionario CENVI consideró las orientaciones de dos encuestas revisadas en el contexto nacional e internacional: Para el diseño del primer factor, se tomó como orientación el Cuestionario de Violencia Escolar [CUVE] (Álvarez et al., 2006; Álvarez et al., 2011; Álvarez-García et al., 2013) que cuenta con una aplicación en Chile (Guerra et al., 2011). El instrumento se centra en la percepción de los estudiantes sobre la frecuencia de aparición de diferentes tipos de violencia escolar, protagonizados por estudiantes y profesores.
Para el diseño del segundo factor se tomó como orientación el Cuestionario de Convivencia Escolar [CCE] (Chaparro, et al., 2012). El instrumento explora las dimensiones de inclusión, democracia y paz. Los ítems de este factor en el cuestionario CENVI, se ajustaron a los estándares de formación y convivencia entregados por MINEDUC (2014).
El cuestionario CENVI mide variables categóricas por medio de una escala de auto-respuesta de tipo Likert, donde los encuestados pueden opinar sobre la frecuencia en que se manifestarían los enunciados expuestos en cada ítem. Son cuatro opciones de respuesta que van de 0 a 3: 0=Nunca, 1=Pocas veces, 2=Frecuentemente y, 3=Siempre. Para el factor tipos de violencia escolar, a mayor puntaje mayor expresión de violencia. En el caso del factor gestión de la convivencia, a mayor puntaje mayores acciones y prácticas favorables para la gestión de la no violencia.
Procedimiento y Plan de Análisis
El proceso de construcción y validación del instrumento, se realizó en las siguientes fases:
- Levantamiento de ítems: Es la etapa en que se elaboraron los reactivos del cuestionario CENVI. Esto implicó identificar los principales elementos y conceptos que subyacen en los diagnósticos nacionales sobre violencia escolar y los ejes en que se fundamenta la política pública sobre convivencia.
- Adaptación lingüística: Corresponde a la revisión de los ítems seleccionados del instrumento CUVE (Álvarez et al., 2011) y del CCE (Chaparro et al., 2012) que serían incorporados al instrumento CENVI.
La ayuda de un pequeño expediente de archivo. 3. Determinación de la fecha exacta del ... ), Publicaciones de la Universidad de Alicante, Campus de San Vicente del Raspeig, 2002, p. 304.
| Factor | Dimensiones | Número de ítems |
|---|---|---|
| Tipos de Violencia Escolar (TVE) | Violencia verbal, Violencia física, Exclusión social, Violencia por medios tecnológicos, Violencia de profesores a estudiantes | 49 |
| Gestión de la Convivencia (GC) | Formación para la No violencia, Gestión para la no violencia, Participación | 30 |
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