La historia de Ricardo Palma Salamanca, conocido como el Negro Palma, es la de un joven que se convirtió en un actor clave en la transición política chilena, marcando un período de violencia y lucha por la justicia.
Primeros Años y Radicalización
Ricardo Palma Salamanca viene de una familia de filiación comunista. Sus padres fueron activos militantes durante la Unidad Popular y siguieron siéndolo en dictadura. Ella más que él. Sus hermanas fueron un factor decisivo en el camino que tomó. Tanto para impulsarlo como para frenarlo. A mediados de la década ya estaba preparado para ingresar a las filas del FPMR. Condiciones tenía. También ganas, vocación.
Una noche de marzo de 1985, en víspera del comienzo del año escolar, Ricardo Palma protagonizó la primera acción subversiva de envergadura. Acompañado por Camilo y Luciano, amigos y vecinos suyos en Ñuñoa, llegó de madrugada hasta el Liceo 9 de esa comuna para instalar una carga explosiva. Al día siguiente en ese lugar daría un discurso el ministro de Educación. Instalaron la bomba al interior del recinto y esperaron a unas cuadras la detonación, pero eso no ocurrió a la hora programada. Entonces, contraviniendo las normas de seguridad, pues ponía en riesgo su vida, Palma se ofreció para volver a entrar al liceo y averiguar lo que había ocurrido: un simple desperfecto técnico que reparó en el tiempo justo para alcanzar a escapar antes de la explosión.
En paralelo a las actividades subversivas con los amigos del barrio, Palma participaba en la célula de las Juventudes Comunistas del Colegio Latinoamericano. Ese hecho lo marcó profundamente.
Ascenso en el FPMR
Ricardo Palma se tomó muy en serio su carrera subversiva. Ese año, que para el Partido Comunista sería el decisivo para la caída de la dictadura, participó en las primeras acciones armadas. Tenía condiciones y el perfil apropiado para hacer carrera y ser enviado a un curso de preparación militar en Cuba. Estuvo muy cerca de eso, pero un inconveniente de última hora, que algunos adjudican a una falta a la disciplina, lo dejó en Chile.
En opinión de Vìctor, uno de sus compañeros de colegio, la decisión de Palma de volcarse de lleno a la actividad subversiva está impulsada en parte por una necesidad de destacar entre sus pares. Por no quedarse atrás. Lara, una de sus amigas más cercanas, rebate ese juicio. Dice que su amigo cree sinceramente que el FPMR es el mejor camino para provocar un cambio político y social y se la juega por ello.
Marcela Palma dice que su hermano tenía un vínculo muy estrecho con su familia, especialmente con su madre y sus hermanas. Era el lugar donde se sentía seguro y acogido. También donde encontraba complicidad. -Él nunca quiso, nunca pudo desvincularse de su familia. Algo similar ocurría con sus amigos. Los más cercanos, especialmente los que mantuvo del Latinoamericano, intuían sus pasos. Sabían que andaba en cosas raras pero jamás le preguntaban. Había una complicidad mutua que partía por la amistad antes que por la política. Por eso le prestaban apoyo, lo amparaban, le seguían el juego.
Cuando se formaba parte de un grupo subversivo como el FPMR, la vida ya no era más la que era antes. Además de relacionarse a diario con el miedo y la muerte, había que abandonar familia y amigos y pasar a la clandestinidad.
El Asesinato de Jaime Guzmán
Aunque no estaba de acuerdo, Ricardo Palma aceptó participar del atentado a Jaime Guzmán con una condicionante. No dispararía. Su papel sería únicamente de contención, de modo de cubrirle las espaldas a Emilio. Este dispararía mientras el senador bajaba las escaleras del Campus Oriente tras terminar sus clases de Derecho Constitucional.
Ese 1 de abril de 1991, sospechando de la presencia de ambos jóvenes en las escaleras, Guzmán dio media vuelta y llegó a su auto por otro camino. Fue entonces que los dos pistoleros corrieron a la salida y en una luz roja, frente al Campus Oriente, se encontraron de frente con el objetivo a bordo del auto. Ante el riesgo de que escapara, en una decisión instintiva, Palma descargó su arma contra el senador.
Al huir no se fue a una casa de seguridad como dictaba la norma. En Plaza Ñuñoa, a pocas cuadras del Campus Oriente, se separó de Emilio y visitó a uno de sus amigos del colegio que no tenía ningún vínculo con el FPMR. Su amigo ya estaba alertado de que llegaría a esas horas. Pero en ningún caso de lo que haría. -Venía pálido, muy nervioso, pero no me comentó ninguna cosa ni yo le pregunté lo que era evidente. Al atardecer llegó a casa de su padre, donde estaba viviendo en esa época. Recuerda Marcela que Ricardo estaba “plano, neutro, sin manifestar ninguna emoción”. La televisión estaba encendida y los noticieros no hablaban de otra cosa que del asesinato del senador. Ricardo miraba la televisión y se frotaba las manos entre las piernas. Ese gesto, que se manifestó desde pequeño en él, significaba que estaba nervioso. Lo estaba pero no decía nada. Nadie hablaba en esa casa.
Otros Atentados y Acciones
Dieciocho impactos de bala acabaron con la vida de Roberto Fuentes Morrison, conocido como Wally comandante (R) de escuadrilla FACh. Ricardo Palma Salamanca era uno de los seis fusileros del FPMR-Autónomo que realizaron la emboscada.
Eran cerca de las 13:30 horas del día 10 de mayo de 1990. Luis Duque Raúl Fontaine Manríquez aguardaba la luz verde en el taxi en el que viajaba junto a su secretaria Margarita Mardones, en calle Santa Isabel a escasos metros de la esquina de Portugal. De pronto 2 escolares que venían caminando por la vereda sur se aproximaron al vehículo desde atrás. En un rápido y sorpresivo movimiento, los jóvenes desenfundaron sus armas y comenzaron a impactarle disparos a su objetivo. 18 tiros de balas 9 mm blandieron el cuerpo del retirado coronel de Carabineros. Sus pistoleros, disfrazados de estudiantes secundarios, fueron 2 miembros del FPMR Autónomo. De los más legendarios. Ricardo Palma Salamanca, el Negro, y Raúl Escobar Poblete, Emilio, una dupla letal que ya era de temer, especialmente para los violadores a los derechos humanos que gozaban de impunidad. Esta vez fue el turno del fundador del OS-7 de Carabineros.
Tal vez el haber sido “escolta de avanzada” de Augusto Pinochet fue el factor que terminó sentenciando la muerte de este sargento segundo de Ejército (S), incluido entre los objetivos de la campaña “No a la impunidad” de la agrupación subversiva. Los pistoleros que se escogieron para su ejecución fueron la dupla más que fogueada que conformaban el Negro Palma y su jefe y compañero de misiones, Emilio.
La acción ocurrió el 26 de octubre de 1990. Emilio condujo el vehículo con la patente adulterada FB1417, mientras su acompañante se subió en el asiento trasero con la cabeza hundida. Se estacionaron en una calle de tierra y caminaron por una calle paralela a Departamental hasta Maratón, en la intersección con el pasaje Pedro Rezka, en la comuna de Macul. A la entrada del pasaje esperaron por su víctima. Era temprano. Cerca de las 07:15 horas. De pronto, desde la casa ubicada en el número 2020 de Pedro Rezka apareció un hombre de civil, vestido con una casaca de cuero negra, camisa blanca y blue jeans.
Captura, Confesión y Fuga
El 25 de marzo de 1992, el día de su detención, Ricardo Palma Salamanca fue interrogado en un cuartel policial de Santiago por el asesinato del senador Jaime Guzmán. En principio negó tener participación alguna en el hecho ocurrido un año atrás. Pero la presión ejercida por la policía, que le mostró evidencias en su contra y le hizo creer que sus cómplices lo habían delatado, provocó un vuelco.
En rigor la Policía de Investigaciones no conocía todo lo referente al crimen del senador e ideólogo de la dictadura, asesinado el 1 de abril de 1991 por un comando del FPMR. Muy por el contrario. Había malgastado el tiempo siguiendo una pista completamente errada. El diálogo se inicia con una precisión para la historia.
El Negro Palma, como lo llamaban sus amigos, pasó a la historia como el verdugo de emblemáticos violadores a los derechos humanos. En estos cuatro hechos actuó junto a Emilio, alias de Raúl Escobar Poblete, pero fue Palma quien hizo fama al caer detenido, ser condenado a treinta años y dos cadenas perpetuas y protagonizar en 1996 un cinematográfico escape en helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago.
Impacto en la Transición
La muerte de Guzmán no sólo enturbió las conclusiones del Informe Rettig, dadas a conocer tres semanas antes, sino que fortaleció a los sectores más duros de la derecha y al propio general Pinochet, que ostentaba la jefatura del Ejército y una importante cuota de poder político. De ese y muchos otros que parten a mediados de los ochenta, cuando era estudiante secundario y estuvo expuesto a la muerte y tortura de familiares y cercanos. Absorbió la violencia de esos años y terminó convertido en el verdugo de la transición.
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