La historia de las camionetas Ford es reconocida por el desarrollo de continuas innovaciones. En 1917, nueve años después del lanzamiento del primer Modelo T, los consumidores querían un vehículo con mayor capacidad de carga para uso en servicio y entregas. El 27 de julio de ese año, Ford respondió con el modelo TT, con el mismo motor y cabina del modelo T, pero con un chasis más pesado capaz de transportar una tonelada de carga útil.
Con el tractor Fordson (lanzado para la agricultura en 1917), Henry Ford imaginó un chasis capaz de acomodar áreas de carga, diferentes implementos suministrados por terceros, y otros complementos, aumentando así la versatilidad para el trabajo. Al igual que el modelo TT, el modelo AA se ofrecía sólo como chasis de cabina, en dos longitudes, con motor y eje de mayor capacidad. El segmento se volvió altamente competitivo y Ford reemplazó el modelo AA por el modelo BB en 1933, utilizado en aplicaciones como vehículo de entrega, transporte de animales y ambulancia.
En 1947, Ford vendió más de 4 millones de unidades. Debido a la guerra, se cambió el método de producción, por tanto hubo una menor oferta para los consumidores, lo que reflejó una disminución en las ventas. Sin embargo, esto consiguió mayor experiencia en la fabricación de camiones militares pesados y 4x4 para el transporte de personas. "Después de la guerra, muchos estadounidenses de las zonas rurales se mudaron a centros urbanos y suburbanos buscando trabajo, y muchos llevaron sus camionetas Ford con ellos", comenta Bob Kreipke, historiador de Ford.
La Serie F de Ford y la Evolución de las Camionetas
Esta primera generación de la férrea F incluyó desde la F-1 de media tonelada a la camioneta F-8, la cual era mucho más grande. Con la llegada de la Serie F de segunda generación en 1953, Ford aumentó la capacidad y potencia del motor y renombró la línea. La F-1 se ha convertido en F-100 y las camionetas F-2 y F-3 se han integrado en la nueva F-250. F-4 se convirtió en F-350.
Al pasar el tiempo, las camionetas de Ford empezaron a parecer menos utilitarias, con pintura en dos tonos, transmisión automática y sistemas mejorados de climatización y radio. En 1953, la F-100 introdujo nuevos elementos de serie como apoyabrazos, luces de cabina y para-sol. En 1957, Ford estrenó una camioneta basada en el automóvil Falcon Ranchero. Anunciado como "¡Más que un coche! ¡Más que una camioneta!".
En 1961 -44 años después del Modelo TT- Ford introdujo la cuarta generación de la Serie F. Más baja y elegante, estrenó la revolucionaria suspensión delantera "twin-Ibeam" de la marca. El paquete Ranger de lujo surgió en 1967, enfatizando el confort y durabilidad, con dirección y frenos hidráulicos y chasis de perfil menor.
Con la llegada de la Serie F de sexta generación, en 1975, Ford sustituyó a la popular F-100 por la F-150, con mayor capacidad. Más que vehículos de trabajo, las camionetas se estaban convirtiendo rápidamente en vehículos familiares universales, según Kreipke. En la actualidad, la F-150 es el auto más vendido en Estados Unidos y la camioneta más vendida de la historia. En Chile, tiene una enorme tradición, con un liderazgo indiscutido en su segmento.
La Ford Ranchero en el Automovilismo
Germán Mayo Correa nació el 8 de diciembre de 1933 en Valparaíso. Siempre sintió interés por el deporte tuerca, acompañando de niño a sus tíos a las primeras carreras de autos que se realizaban en el famoso Circuito Sur de Santiago, conformado por las largas rectas de Santa Rosa y el camino a Puente Alto. “Debuté como piloto en 1959 en el Circuito Cerro Condell de Curicó (donde también debutó Boris Garafulic en un Volvo), manejando un Ford Ranchero modelo 1957 V 8, cuya única preparación era un buen afinamiento, el escape libre y un saco de arena en la parte de atrás para darle peso en la cola” nos cuenta.
Hace memoria: “El Autódromo de Rocas de Santo Domingo fue un esfuerzo particular en el que trabajé con un grupo de amigos del balneario, y con don Ernesto Bozzo, a quien entusiasmé para que nos cediera un terreno en la parte baja aledaña al río Maipo. Hicimos allí varias carreras hasta que un alcalde nos quitó una de las rectas del circuito (que habíamos rellenado pues era un pantano) para hacer una avenida sobre nuestro terreno, dejándonos sin el circuito”.
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