La fábrica de automóviles Volkswagen está vinculada en su origen con el ingeniero austríaco Ferdinand Porsche, quien en 1930 fundó en Stuttgart un negocio con el objeto de fabricar un coche pequeño y barato para Alemania. Porsche era un hombre de origen humilde que quería construir un automóvil que fuera económico, accesible al pueblo, en un momento de crisis en que los fabricantes, en el continente, producían solo para la clase alta.
No existía aún en Europa lo que ya era una realidad en Norteamérica: "un coche para el pueblo", en las palabras dichas por Henry Ford en 1906, al concebir el Modelo T. En 1932, Porsche diseñó un auto diminuto y compacto, con un motor refrigerado por aire, parecido al que equiparía años después al Volkswagen. Su nombre era Tipus 32. En él ya es posible vislumbrar al VW Sedán.
Meses después, pese a las reticencias, la Asociación Alemana de Fabricantes de Automóviles contrató a Porsche para desarrollar un nuevo vehículo financiado por el Estado alemán, un modelo familiar para cuatro personas, con un motor refrigerado por aire, de 7 litros por cada 100 kilómetros. Así nació, al final de la década de los 30, el Tipus 60, a partir del cual la Daimler-Benz construyó el modelo VW3, que ya tiene los rasgos del Sedán (Beetle en inglés -es decir, Escarabajo).
Para impulsar la construcción en masa de ese modelo, se desarrolla la fábrica VW, en el condado de Wolfsburgo. La segunda guerra paró la producción de automóviles Sedán, que sería retomada por los británicos ahí mismo, en Wolfsburgo. En septiembre de 1948, la Volkswagenwerk Gmbh pasó de nuevo a manos de Alemania, bajo la dirección de Heinrich Nordhoff, quien durante 20 años habría de dirigir la empresa con un objetivo claro: "fabricar un solo modelo de automóvil, hacer los menos cambios posibles en su diseño (solo para mejorar la calidad) para no perder su espíritu".
En 1950, año en que murió Ferdinand Porsche, Nordhoff llegó a 100 mil vehículos producidos en Wolfsburgo. Empezó también a fabricar otros modelos (como el que llamamos Kombi). En 1953 inauguró la planta de Sao Paulo, en Brasil; en 1955 llegó a un millón de autos producidos con base en el modelo VW Sedán.
Kombi, Combi, Kleinbus o Westfalia, versiones hay varias del icónico furgón de la marca alemana, que sigue siendo muy, pero muy apetecido, más aún en la actualidad con la sed de quemar kilómetros por diferentes rutas a nivel mundial. De la mano del propio Hitler, este modelo, y también el Escarabajo, generan sonrisas en quien ve pasar uno de estos vehículos, donde casi nadie sabe que fue Hitler su creador.
Separando las distintas versiones de la Kombi, históricamente nos encontramos con con cuatro etapas de la icónica van. Está la Kombi T1 Kleinbus, esa que tiene dos ventanas en el parabrisas, que en muchos casos se abren hacia el frente. Luego viene la más masiva de todas que es la Kombi T2, que en sus versiones Panel y Pasajeros, se acostumbra ver convertida en verdaderas casas sobre ruedas.
Cuando Volkswagen notó el éxito de este modelo, creó más tarde la T3 Transporter Westfalia, la que respiraba y sudaba aventura. Las pocas que se ven en Chile debieron ser importadas. Existen versiones con motores bencineros y diésel, incluso algunas 4x4, escasas… un sueño.
En Chile, es un vehículo 100% práctico, y desde ya acá en Valdivia y alrededores después de las camionetas son de lo más demandado.Hay que reconocerle a la VW dos vehículos perfectos, en su historia produciendo distintos modelos: la kombi y el escarabajo.
Algunas consideraciones técnicas sobre la VW Kombi:
- El motor de la combi antigua es refrigerado por aire y apoyado por aceite, misma cilindrada 1.6.
- La combi catalítica tiene un motor refrigerado por agua, 1.6.
- La primera, por ende, tiene otro tipo de fallas que se pueden presentar y más mantenimientos que hacerle.
- Hay que tener en consideración dos cosas respecto a la no catalitica: estos motores pueden presentar juego axial y siempre estarán con humedad o derechamente fuga de aceite.
- Si tienen juego axial, mejor descartar ya que esto significa una futura pérdida de potencia y cascabeleo, que decanta en un proximo ajuste.
- Los consumos son relativos, pero no salen del margen entre 7 y 10 km/l ciudad/carretera respectivamente, las combis no alcanzan velocidades mayores a 120 km/h y basan su potencial en el torque que entregan (o para que se entienda mejor la expresión, privilegian fuerza por sobre rapidez).
- Hay que tener ojo con la correa de distribucion y que los culatines son bastante delicados.
La disponibilidad de repuestos es bastante, mucho brasileño por lo demas, a buen costo. Este te pedirá exclusivamente cables originales y buenas bujías, lo demás da igual (filtro de aire y combustible dará lo mismo la procedencia, pero no puedes escatimar en gasto con los cables de bujía y las bujías, ya que te altera inmediatamente el consumo). Hay que revisarles periódicamente el aceite y la tensión de la correa de alternador, que suele soltarse con el tiempo.
En cuanto al manejo de estas Kombi, es como manejar un camión... tienen una dirección bastante imprecisa con un juego al volante que las hace divertidas, además por cierto que el volante es grande... pero no puedes mantenerlas en linea recta con el volante en un solo punto, siempre se van levemente hacia los lados (muy leve) así que el volante lo vas moviendo suavemente de un lado a otro todo el viaje.
En el mercado chileno, la Kombi del año 1995, está disponible entre $1.315.000 y $3.108.000.
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