Coche Cuna Antiguo: Historia y Restauración

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Desde el año 2000, el coleccionista y experto en juguetes Juan Antonio Santis ha estado reuniendo juguetes con un método de ordenamiento para una colección personal que hoy alcanza las 2.400 piezas. Las ha catalogado y dispuesto en depósitos, ha publicado libros como "Juguetes. 100 años de fabricación chilena" (2010, Ocho Libros) y ha montado una serie de exposiciones. La más resonante se realizó en el Centro Cultural La Moneda en 2011. Hoy está dando un nuevo paso en esta divulgación: 92 de sus piezas fueron adquiridas por el Museo Histórico Nacional (MHN) para su conservación.

La Colección del Museo Histórico Nacional

El museo ya tenía una serie de juguetes artesanales, pero esta serie da cuenta de una fabricación seriada por distintas casas. "Son piezas de entre 1935 y 1978. Fue una época muy interesante y de mucha actividad en este rubro", dice la historiadora del arte Natalia Isla, encargada de colecciones del MHN. Hoy están en proceso de registro fotográfico y fichaje, para incluirlos en las vitrinas digitales de la Dibam y pasar a los depósitos a la espera de una próxima muestra temporal.

La pieza más antigua corresponde a un muñeco y una cuna de papel maché, de fabricante no identificado, mientras la más joven es una cabeza de Barbie Malibú de Plásticos Gloria. "Es una figura curiosa, pues podría considerarse un juguete destruido. Sin embargo, Santis lo califica como un hito en la industria nacional. El intento de crear una Barbie chilensis es valioso.

Características de los Juguetes Antiguos

"La moda de los juguetes bélicos llegó tardíamente a Chile, por eso no hay ejércitos, ni armas, sino juguetes más inocentes: baldes, palas, muñecos de trapo, carretillas, coches cuna", enumera Isla. Muchos de los juguetes que llegaron al museo son de la casa Neumann, que funcionó entre 1939 y 1969. Eran de un nivel de calidad altísima. Tanto que los propios alemanes no podían creer que fueran hechos en Chile. Sus juguetes no tenían nada que envidiarles a esas fábricas", dice Juan Antonio Santis, quien en enero publicará su nueva investigación: "Neumann. Juguetes alemanes fabricados en Chile".

La mayoría de los fabricantes eran inmigrantes, salvo algún caso como el del porteño Ramón Vásquez, que creaba piezas de hojalata. Son las casas Reifox y Reicolite, de la familia alemana Reifschneider, Shyf, la casa Hombo, que funcionó entre 1910 y 2003, o Colibrí, con productos elaborados por el juguetero catalán Josep Bastres.

El Futuro del Museo del Juguete Chileno

En febrero, Santis viajará a España para coordinar en el Museo del Juguete de Cataluña la muestra "Los juguetes del exilio", con piezas históricas reunidas en Chile por Leopold Benguerel. Y a su regreso trabajará en el proyecto de colaboración con la U. de Valparaíso y la municipalidad porteña para dotar, por fin, de un espacio para que el resto de su colección esté en un museo del juguete chileno. En una primera etapa está previsto utilizar una sala en el Ascensor El Peral, mientras se espera la restauración de un antiguo edificio en Valparaíso que podrá albergar la colección. "Yo lo llamo el museo homeless .

El Error del Jingle

Ese jingle machacante en ritmo de vals tirolés que cada sábado se escuchaba en las tardes televisivas de los 80 obtuvo el efecto que todo jingle quisiera conseguir: la automática recordación. Pero según dice el coleccionista y experto en juguetes Juan Antonio Santis también conducía a un "error". "Otto Kraus no es el gran juguetero de Chile, como indicaba el eslogan. Ese título es para el histórico fabricante de juguetes Carlos Neumann", confirma.

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