Con gran agrado veo nacer la versión española de ‘Música para niños’ y deseo que la juventud española, juventud de gran tradición musical, recoja frutos incalculables en el campo de la educación musical. Mi felicitación al esfuerzo de los autores, Srta. Sanuy y Sr. González Sarmiento (Sanuy y González Sarmiento 1969, 3).
Con esta declaración, el compositor alemán Carl Orff (1895-1982) reconocía y autorizaba de puño y letra la publicación en España, en 1969, de su manual pedagógico Musik für Kinder (Música para niños).
A comienzos de esa década, la soprano española Carmen Durías viajaba a Salzburgo para recibir formación específica en el método Orff gracias a una beca de la Fundación Juan March (De la Hoz-Díaz y Ayala-Herrera 2023) y se iniciaba en España un ciclo de cursos impulsados por la Sección Femenina (De la Hoz-Díaz y Sánchez-López 2024).
Poco antes, en 1957, este método hace su aparición en Argentina, con la realización de un concierto de niños en el Collegium Musicum de Buenos Aires dirigido por el músico austriaco Guillermo Graetzer en el que se interpretaron dos obras del Musik für Kinder (Poch 2011, 6).
Desde ese momento, el Orff-Schulwerk o método Orff -originado en Alemania en 1924, con la fundación de la mítica Escuela Günther de Múnich a cargo de Carl Orff y Dorothee Günther- gozó de cierto apoyo institucional y fue ganando presencia en España y Argentina.
Dicho proceso culminó con la publicación de las primeras versiones hispanas del método en Buenos Aires (Graetzer y Yepes 1961) y Madrid (Sanuy y González Sarmiento 1969).[1] En ambos casos, se trataba de compendios realizados a partir de la versión alemana de Carl Orff y Gunild Keetman, contando con el aval de los autores.[2]
Al igual que el original alemán en cinco volúmenes Musik für Kinder (Orff y Keetman 1950-1954), estas ediciones no son un método pautado, sistematizado y definido rígidamente, ni tampoco una propuesta cerrada de ejercicios musicales o partituras de concierto.
No obstante, subyace en ellos una clara finalidad didáctica y creativa que ha tenido una enorme influencia en la enseñanza de la música instrumental a todos los niveles en la segunda mitad del siglo XX (Hartmann 2005).
Las compilaciones latinoamericana y española se publicaron con el mismo título: Música para niños. A diferencia de la edición alemana, en cinco tomos, las ediciones hispanas se publicaron en un único volumen (en el caso latinoamericano, dividido en cuatro cuadernos progresivos), precedido de un libro introductorio de carácter más teórico.
Ambas ediciones comparten, además, el no ser una obra original ni una traducción literal, sino una traducción adaptada -con variable grado de libertad- del original germano, algo que también se verifica en otras ediciones publicadas desde finales de la década de los cincuenta (Regner 2013).
Esta expansión geográfica no fue casual: Orff consideraba necesarias las adaptaciones de su obra para hacer llegar el Orff-Schulwerk a todo el mundo con el objetivo de que su modelo de educación musical pudiera permanecer en el tiempo, adaptándose a un público objetivo en cada país de adopción.
En una entrevista Orff sentenciaba: “Cuando trabajáis con Schulwerk en el extranjero, debéis comenzar todo desde la experiencia del lugar. Y esta es diferente en África, en Hamburgo o Stralsund y, a su vez, diferente de la de los niños de París o Tokio” (Regner 2013, 79).
Siguiendo el ideario universalista de Orff, tras la publicación del último volumen de la versión alemana original, V. Moll: Dominanten (Maguncia: Schott, 1954), comenzaron a editarse, de forma consecutiva, versiones y adaptaciones en diferentes países y en multitud de idiomas (Tabla 1).
Tabla 1 / Ediciones traducidas o adaptadas del Musik für Kinder en diferentes países. Fuente: elaboración propia.
Aunque hay referencias a ediciones en otros países -Suiza, Bélgica, la antigua Yugoslavia o Turquía (Orff 2013a, 79-88)- no se han podido localizar ejemplares para extraer los datos bibliográficos.
Además, hay otros países como Australia, China (Hong Kong) o Islandia en los que se conoce la presencia del Orff-Schulwerk por la existencia de asociaciones Orff, pero no se han encontrado traducciones o adaptaciones completas del material original.
Ello apoya la idea del empleo de ediciones parciales, cuadernos impresos con nuevas obras siguiendo el estilo del método Orff o, incluso, apuntes informales.
Entre las razones que explican la carencia de adaptaciones completas de los manuales se pueden señalar las limitaciones de recursos económicos, las diferencias en los sistemas educativos locales o la disponibilidad de los materiales Orff originales.
Así, en el ámbito luso-brasileño, por ejemplo, circularon dos fascículos en portugués bajo el título Orff-Schulwerk. Canções das Crianças Brasileiras (Maguncia: Schott, 1964-65), coordinados por Hermann Regner.
También en Maguncia (Schott, 1971) se editó el volumen Orff-Schulwerk in the African Tradition. African Songs and Rhythms for Children. A Selection from Ghana, preparado por William Komla Amonaku.
Esta expansión geográfica del Orff-Schulwerk, sustentada en una variopinta tipología de publicaciones entre las que jugaron un papel destacado las traducciones y adaptaciones locales, se vio reforzada por la creación de numerosas asociaciones Orff para difundir esta filosofía pedagógica.
Todas ellas se encuentran al amparo del International Orff-Schulwerk Forum Salzburg (s.f.).[3] Ello dotó de presencia al método no solo en países europeos y americanos, sino también en África, Asia y Oceanía (Haselbach y Stewart 2021).[4]
Además de proporcionar información para rastrear el Orff-Schulwerk en cada país, los manuales adaptados representan un valioso objeto de investigación musicológica y educativa en sí mismos.
Desde el siglo XIX, se vienen analizando los libros y materiales escolares no solo en términos formales, editoriales o de autoría, sino también en aspectos como la selección y adecuación de los contenidos, la innovación didáctico-metodológica y las intenciones político-discursivas.
El libro de texto ha funcionado como depositario de la ideología del grupo que lo produce, así como herramienta pedagógica y producto económico (Mahamud y Badanelli 2013).
Desde esta perspectiva amplia de la historia de la educación musical y la cultura escolar, en el presente trabajo confluyen dos líneas temáticas interconectadas: de un lado, la expansión geográfica del Orff-Schulwerk y su llegada al mundo hispano-hablante a través de los manuales; de otro, el estudio del libro de texto como instrumento para reconstruir la historia de la educación musical.
Desde el punto de vista teórico, esta investigación toma como punto de partida la manualística, campo de estudio centrado en el análisis sistemático y multidimensional de los libros y guías que transmiten saberes teóricos y prácticos con una finalidad didáctica (Choppin 2008).
La manualística estudia no solo el contenido y estructura de los manuales, sino sus procesos de producción, sus usos y funciones en distintos contextos, su impacto en los lectores y los modelos pedagógicos que subyacen en su creación.
La manualística también discute los términos empleados para referirse al concepto de libro escolar, apreciándose oscilaciones terminológicas y usos figurados que remiten al contexto institucional, su forma material, los propios contenidos impartidos o su función didáctica.
Según la clasificación tipológica del libro escolar establecida por Escolano Benito (2001) -libros de iniciación, series cíclicas, modelos enciclopédicos, libro-guía, libro de consulta y libro activo-, el Orff-Schulwerk respondería a la categoría de libro-guía, en tanto que se trata de:
un modelo al que se adscriben todos los que se anuncian como manual, curso, programa, método o simplemente libro (de). Este tipo de manual se caracteriza por constituir el "texto" que ha de seguir el maestro, en sus contenidos, en su proceso y hasta en sus orientaciones didácticas, para desarrollar toda la actividad docente (Escolano Benito 2001, 20).
Esta definición incluye tanto manuales como métodos, pero ambos términos encierran en sí mismos una sutil diferencia: el método requiere de un enfoque general basado en reglas o principios que guían la práctica, mientras que el manual ofrece instrucciones y ejercicios concretos para aprender siguiendo esos principios (Navarro Lores y Samón Matos 2017).
En este sentido, el Orff-Schulwerk no es un método pautado propiamente dicho, sino una antología secuenciada de ejercicios prácticos que abarca texto, música y movimiento, lo que incluso amplía la función del manual como herramienta didáctica integral.
Hay múltiples formas de abordar el estudio de un objeto tan complejo, diverso y cambiante como un manual escolar. Fernández (2005) sintetizó las investigaciones sobre libros de texto en torno a cuatro líneas principales: 1) estudios críticos, históricos e ideológicos; 2) estudios sobre la economía y sus efectos; 3) estudios sobre el papel en la cultura escolar; y 4) estudios sobre cuestiones formales y de adecuación didáctica.
Las dos últimas categorías son las que guardan una estrecha relación con este estudio. Así, es posible explorar los manuales a la luz de las percepciones de docentes y discentes, el reflejo de los discursos institucionalizados, el papel de la fotografía y el aparato gráfico en los libros y, por supuesto, las más recientes perspectivas de género (Medina y García-Morís 2016, 313-323).
Por lo que respecta a la ideología, en su estudio sobre manuales escolares, Marín-Liébana y Botella-Nicolás (2019, 14) señalaron que, entre los diferentes usos que han tenido, predomina la finalidad de “transmitir y consolidar discursos nacionalistas y patrióticos, acordes con el gobierno y la política dominante de cada país”.
De manera más concreta, nuestra metodología bebe de dos modelos: el diseñado por Toro Egea (2010) a partir del método histórico, con procedimientos propios del análisis de las fuentes documentales (localización, recopilación, catalogación de materiales y documentos, estudio y análisis de estos desde la perspectiva educativa); y otro, más específico y práctico-pedagógico, de Ferrer (1990), empleado en el análisis de métodos de música.
Partiendo de ambos autores, hemos diseñado un modelo propio organizado en torno a cuatro unidades de análisis: 1) contenido y estructura general; 2) elementos musicales; 3) temática de las piezas; y 4) plantilla instrumental.
Para abordar esta investigación se realizó, en primer lugar, una revisión de la literatura existente y una búsqueda y localización de las fuentes primarias objeto de estudio. A partir de estas, se realizó el vaciado y catalogación de los cuadernos de las diferentes ediciones en tablas, detallando aspectos atingentes a las categorías señaladas.
Por último, se procedió al análisis en profundidad de las categorías descritas.
Considerando lo anterior, el principal objetivo de este trabajo es realizar un estudio comparado de los manuales alemán, argentino -en su primera edición de 1961-1963- y español, a fin de establecer semejanzas y diferencias en su contenido. Los objetivos secundarios incluyen: 1) caracterizar, a nivel macro y microestructural, los manuales del Orff-Schulwerk en las versiones antes indicadas; 2) identificar las diferencias entre las ediciones objeto de estudio; y 3) subrayar la relevancia de estos manuales para la reconstrucción de la historia de la educación musical, en general, así como para comprender la recepción e implementación del Orff-Schulwerk en el mundo hispano, en particular.
Planteamos como hipótesis que la personalización del manual, entendida como su capacidad para adaptarse a los contextos locales y necesidades específicas, contribuyó de manera significativa a la mayor difusión y universalización del Orff-Schulwerk. Su condición de primer trabajo sobre este tema justifica su carácter necesariamente preliminar y exploratorio.
El Orff-Schulwerk a Través de Sus Ediciones
En 1932 se anunció la publicación de Musik für Kinder (Orff 2013a, 50). No se trataba de la edición completa del método, que no se hizo efectiva hasta la década de 1950, sino de una serie de cuadernos con los primeros trabajos que sentaron las bases del posterior manual.
Estos materiales, publicados bajo el título genérico de Elementare Musikübung (Ejercicios musicales elementales), eran resultado directo de la experiencia docente de Orff en la Escuela Günther de Múnich.
En total, entre 1932 y 1935, la editorial Schott publicó dieciocho cuadernos para la práctica de la improvisación en grupo con diferentes instrumentos. Curiosamente, solo tres de ellos tenían la autoría de Orff; el resto eran de Hans Bergese (siete cuadernos), Gunild Keetman (otros siete) y Wilhelm Twittenhoff (uno), este último autor de una primera introducción conceptual al método.
Todos ellos miembros o colaboradores de la Escuela Günther (Maschat 2003, 20-22; Kluger 2020) (Tabla 2).
Tabla 2 / Cuadernos de Elementare Musikübung, antecedente directo de Musik für Kinder de Orff-Keetman. Fuente: elaboración propia a partir de Maschat (2003) y Kluger (2020).
Estos materiales fueron el germen de la posterior publicación alemana Musik für Kinder de Orff-Keetman, secuenciada en cinco volúmenes (Tabla 3). A pesar de esta sistematización de contenidos, Orff-Keetman consideraban sus ejercicios como modelos, más que como un repertorio para ser aprendido y memorizado para concierto, dando siempre libertad en su interpretación (Spitz 2019, 14; Southcout y Sutherland 2022, 49-64).
Este aperturismo yflexibilidad de los creadores del método desde su misma concepción favoreció la proliferación de adaptaciones locales del método, así como la creación de nuevas obras siguiendo el estilo del Orff-Schulwerk, basándose en melodías y danzas locales del país de adopción.
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