El automóvil fue un invento que cambió por completo la forma en que nos desplazamos y transformó nuestra sociedad, fue un pilar fundamental en el avance de la tecnología, conectividad y producción mundial. La invención del automóvil se atribuye comúnmente a Karl Benz, un ingeniero alemán, que diseñó y construyó el Benz Patent-Motorwagen en 1885, el que patentó un año más tarde. Este hito marcó el comienzo de una revolución en la movilidad y el transporte, transformando la forma en que las personas se desplazaban y abriendo nuevas posibilidades en términos de comercio, turismo y conectividad.
El vehículo creado por Benz se considera el primer automóvil propulsado por un motor de combustión interna. El Benz Patent-Motorwagen era un vehículo de tres ruedas con una apariencia que al día de hoy parecería bastante extraña, sin techo ni puertas, con tres ruedas en lugar de cuatro, un cilindro con eje en sí mismo de manubrio y su motor en la parte posterior a la vista. Estaba equipado con un motor de un solo cilindro, que generaba alrededor de 0.75 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 16 km/h. La fecha de su creación se consolida comúnmente como el 29 de enero de 1886.
Desde el comienzo del Benz Patent-Motorwagen, el automóvil ha experimentado una evolución impresionante. En la década de 1950, la industria vio el surgimiento de los automóviles deportivos de lujo, como el Chevrolet Corvette y el Mercedes-Benz 300SL, que marcaron una era de diseño elegante y potencia. Empresas como Tesla han liderado los lanzamientos en la fabricación de vehículos eléctricos de alto rendimiento, y la tecnología de conducción autónoma está avanzando rápidamente hacia un futuro en el que los automóviles puedan conducirse por sí mismos. Además de la evolución tecnológica que ha tenido este aparato, los automóviles también han generado un impacto muy relevante en las distintas sociedades y culturas.
El Legado de Ford
Eran principios del siglo XX y un genio comienza a imaginar un mundo en el cual las personas pudieran desplazarse mejor y que la distancia no fuera un impedimento. Durante los primeros 15 meses desde su fundación, se vendieron 1.700 unidades del modelo A, siendo el primero de una generación de 19 modelos que seguirían el orden alfabético. Posteriormente, se produjo un boom comercial con el lanzamiento del Ford T en 1908, marcando una mejora considerable sobre los anteriores modelos. Su éxito se prolongó durante 19 años y las ventas superaron las 15 millones de unidades en todo el mundo.
Ford ha venido consolidando su posición hasta la actualidad al contar con más de 60.000 compañías proveedoras en el mundo, y ser catalogada como la segunda de las 500 corporaciones industriales norteamericanas con mayores ventas globales.
La Historia de las Camionetas Ford
La historia de camionetas Ford es reconocida por el desarrollo de continuas innovaciones. En 1917, nueve años después del lanzamiento del primer Modelo T, los consumidores querían un vehículo con mayor capacidad de carga para uso en servicio y entregas. El 27 de julio de ese año, Ford respondió con el modelo TT, con el mismo motor y cabina del modelo T, pero con un chasis más pesado capaz de transportar una tonelada de carga útil. Con el tractor Fordson (lanzado para la agricultura en 1917), Henry Ford imaginó un chasis capaz de acomodar áreas de carga, diferentes implementos suministrados por terceros, y otros complementos, aumentando así la versatilidad para el trabajo.
Al igual que el modelo TT, el modelo AA se ofrecía sólo como chasis de cabina, en dos longitudes, con motor y eje de mayor capacidad. El segmento se volvió altamente competitivo y Ford reemplazó el modelo AA por el modelo BB en 1933, utilizado en aplicaciones como vehículo de entrega, transporte de animales y ambulancia. En 1947, Ford vendió más de 4 millones de unidades. Debido a la guerra, se cambió el método de producción, por tanto hubo una menor oferta para los consumidores, lo que reflejó una disminución en las ventas. Sin embargo, esto consiguió mayor experiencia en la fabricación de camiones militares pesados y 4x4 para el transporte de personas.
"Después de la guerra, muchos estadounidenses de las zonas rurales se mudaron a centros urbanos y suburbanos buscando trabajo, y muchos llevaron sus camionetas Ford con ellos", comenta Bob Kreipke, historiador de Ford. Esta primera generación de la férrea F incluyó desde la F-1 de media tonelada a la camioneta F-8, la cual era mucho más grande. Con la llegada de la Serie F de segunda generación en 1953, Ford aumentó la capacidad y potencia del motor y renombró la línea. La F-1 se ha convertido en F-100 y las camionetas F-2 y F-3 se han integrado en la nueva F-250. F-4 se convirtió en F-350.
Al pasar el tiempo, las camionetas de Ford empezaron a parecer menos utilitarias, con pintura en dos tonos, transmisión automática y sistemas mejorados de climatización y radio. En 1953, la F-100 introdujo nuevos elementos de serie como apoyabrazos, luces de cabina y para-sol. En 1957, Ford estrenó una camioneta basada en el automóvil Falcon Ranchero. Anunciado como "¡Más que un coche! ¡Más que una camioneta!".
En 1961 -44 años después del Modelo TT- Ford introdujo la cuarta generación de la Serie F. Más baja y elegante, estrenó la revolucionaria suspensión delantera "twin-Ibeam" de la marca. El paquete Ranger de lujo surgió en 1967, enfatizando el confort y durabilidad, con dirección y frenos hidráulicos y chasis de perfil menor. Con la llegada de la Serie F de sexta generación, en 1975, Ford sustituyó a la popular F-100 por la F-150, con mayor capacidad.
Más que vehículos de trabajo, las camionetas se estaban convirtiendo rápidamente en vehículos familiares universales, según Kreipke. En la actualidad, la F-150 es el auto más vendido en Estados Unidos y la camioneta más vendida de la historia. En Chile, tiene una enorme tradición, con un liderazgo indiscutido en su segmento. Dentro de sus ventajas, es capaz de ofrecer seis modos de conducción, lo que hace que se adapte a distintos caminos y condiciones climáticas. En tanto, el año pasado (2016), se lanzó Ford Ranger, la cual está equipada con motorización Puma 3.2L Duratora Turbo Diésel, que logra 197 caballos de fuerza, lo que la transforma en la camioneta mediana con mayor potencia del segmento. Además, es más resistente y flexible gracias a su chasis de acero.
Ford en Chile: Un Siglo de Historia y Desarrollo
En 2024, Ford Chile conmemora un siglo desde su llegada al país, un hito que marca una estrecha relación entre la marca automotriz y la historia del desarrollo local. La compañía inició sus operaciones en Chile el 7 de septiembre de 1924, con la instalación de su primera planta ensambladora en Santiago, en la calle Exposición 1258, donde se produjo el primer Modelo T ensamblado en territorio nacional. Este vehículo, conocido por su accesibilidad, fue fundamental para democratizar el acceso al transporte en una época en la que los automóviles comenzaban a ganar terreno en el país.
Desafíos durante la Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, las operaciones de Ford en Chile se vieron afectadas por la interrupción de envíos internacionales. Sin embargo, la demanda de repuestos y servicios permitió que la filial chilena y sus concesionarios continuaran activos, mientras el país enfrentaba las consecuencias del conflicto global.
Consolidación y legado de vehículos icónicos
En 1948, Ford consolidó su presencia en Chile con el ensamblaje del V8 coupé, un vehículo que tuvo gran popularidad, especialmente en las competencias automovilísticas locales. Ese mismo año, otro de sus modelos, la pick-up Half-Ton, adquirida por el Padre Alberto Hurtado, se convirtió en un símbolo de la labor social en el país. Décadas después, la “camioneta verde” fue utilizada durante la visita del Papa Francisco a Chile en 2018, lo que reafirma su importancia histórica.
Expansión y nuevos desafíos en los años 60
La década de los 60 trajo nuevos desafíos para la empresa, que debió transferir la producción local a una licencia chilena debido a restricciones administrativas. En 1964, Ford empezó a ensamblar el Falcon Futura en su planta de Arica, y en 1968 inauguró una nueva planta en Casablanca. Durante ese mismo año, la reina Isabel II visitó Chile y como regalo oficial, recibió un Ford Galaxie 500 XL, que desde entonces ha sido utilizado en actos presidenciales, consolidándose como parte de la historia política del país.
Ford retoma operaciones tras el cierre de Casablanca
Tras el cierre de la planta de Casablanca en 1975, la producción se trasladó a Argentina. Con la apertura económica a finales de los años 70, Ford reanudó sus operaciones de importación en Chile. En 1991, Automotora del Pacífico asumió la distribución de la marca, y en 1999, Ford retomó directamente la importación de sus vehículos, reafirmando su compromiso con el mercado chileno.
Liderazgo en el mercado chileno de SUV y pick-ups
En la actualidad, la marca mantiene una presencia destacada en los segmentos de vehículos comerciales, SUV y pick-ups, con modelos como la Ford Ranger, que ha sido fundamental en industrias clave como la minería y la agricultura. El modelo Transit también ha sido relevante para emprendedores y empresas, consolidándose como una opción confiable en el transporte de bienes y personas.
Electromovilidad: El futuro de Ford en Chile
Este año, Ford introdujo por primera vez en Chile su vehículo 100% eléctrico, la versión eléctrica del modelo Transit, marcando un paso importante en su estrategia de electrificación. Además, la llegada del icónico todoterreno Bronco al país y el lanzamiento de la división Ford Performance, con vehículos como la Ranger Raptor y Explorer ST, refuerzan su apuesta por la innovación y el alto rendimiento.
Compromiso con la sostenibilidad
La compañía también ha mostrado una estrategia enfocada en la transición hacia la electromovilidad y la neutralidad de carbono para 2050. Ford ha invertido de manera significativa en el desarrollo de nuevas tecnologías y vehículos híbridos, como la Maverick y la F-150 Híbrida, buscando ofrecer alternativas más sostenibles sin sacrificar potencia ni rendimiento.
En 2024, Ford Chile conmemora un siglo desde que se instaló por primera vez en el país, un hito que no solo refleja la evolución de la marca sino también su profunda conexión con la historia y el desarrollo de Chile. Desde la instalación de la primera planta ensambladora en 1924 hasta los modelos actuales, Ford ha sido parte integral del crecimiento y la modernización del país. Celebrar los 100 años de Ford en Chile es un testimonio del impacto positivo que la marca ha tenido en la vida de los chilenos y de su continua promesa de estar a la vanguardia de la movilidad.
Ford Motor Company (NYSE: F) es una empresa global con base en Dearborn, Michigan. La empresa diseña, fabrica, comercializa y provee servicio de posventa a una línea completa de automóviles, camionetas, SUV´s, vehículos eléctricos y vehículos marca Lincoln, ofrece servicios financieros a través de Ford Motor Credit Company y trabaja para alcanzar posiciones de liderazgo en electrificación, vehículos autónomos y soluciones de movilidad. Ford emplea aproximadamente 186,000 personas en todo el mundo.
Para Pablo Haase, Country Director de Ford en Chile y varios países de Latinoamérica, alcanzar los 100 años en Chile es una celebración única: “Es un hito, sin duda, que nos llena de mucho orgullo y que estamos muy contentos de poder celebrar. Cumplir 100 años no lo logra cualquiera, sobre todo en una industria desafiante”.
Este logro es particularmente sorprendente cuando se considera la corta historia de la compañía al momento de llegar al país. “Llegó a Chile en el año 24, con solo 21 años de vida, el tiempo pasaba de otra forma. Que la compañía haya establecido operaciones en Chile tan solo dos décadas después de su fundación es algo bastante increíble”, destaca Haase.
Innovación y visión de futuro: La clave de esta larga permanencia, según Haase, no es una fórmula sencilla. “No hay una sola clave o receta. Es la combinación del momento histórico, de saber leer la coyuntura, adaptarse y entender bien las necesidades de los clientes. Henry Ford tenía esta visión de abrir las carreteras a la humanidad; ya estaba viendo las necesidades de la gente, y es algo que todo emprendedor debe considerar en un negocio”, explica. Ford ha sabido interpretar las necesidades de cada época, manteniéndose relevante y anticipándose a los cambios.
A nivel tecnológico, Ford ha contribuido al desarrollo automotriz en cada década, con innovaciones que hoy son comunes en los autos modernos. “La incorporación de ciertos equipamientos fue innovadora en su momento, como las pantallas, los sensores de seguridad, los controles de estabilidad y los sistemas de freno”, resalta Haase.
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