Cómo revisar un vehículo usado antes de comprarlo: guía completa

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Llegó la hora de renovar el bólido o comprar tu primer auto. Para cualquiera este es un momento de felicidad, emoción y ansiedad; es normal. Sin embargo, hay que intentar cotizar, revisar y evaluar con la cabeza lo más fría posible. Sí, puede ser difícil, pero es la única forma de que hagas una buena compra.

Por tal razón, te queremos entregar algunos valiosos consejos para que puedas revisar por completo ese auto usado que te quita el sueño, ese vehículo que quieres comprar. Analiza cada detalle para que después esa emoción no se transforme en gastos y malos ratos. Tendrás que revisar aspectos mecánicos, estéticos y legales; y para eso, en Autofact tenemos cómo ayudarte.

1. Revisión física del vehículo

Además de lo meramente estético, hay algunos aspectos visuales que tienes que chequear, dado que algunos problemas de corrosión o mal estado podrían traerte algunos dolores de cabeza; así que atención a lo siguiente:

Revisar la carrocería del vehículo: ¿En qué fijarse?

  • Diferencias de color en la pintura.
  • Si la pintura está quemada por el sol.
  • Rayones.
  • Abolladuras.
  • Presencia de masilla.
  • Cierre de puertas. (Que todo encaje y cierre bien)

Sí, la carrocería define muchas veces si un auto es bonito o no, pero también incide en algunos aspectos del funcionamiento del vehículo, o bien sobre cómo se siente su andar. Cuando vayas a ver un auto usado, mira muy bien su carrocería, evalúa el estado de su pintura, que no haya diferencias de color, ni esté quemada por el sol.

Si te importa la parte estética, que no haya rayones ni abolladuras. Da una vuelta completa alrededor del auto y si es necesario da otra más. Si te genera duda alguna parte de las puertas, techo, capó o tapabarros, entonces dale unos pequeños golpes con tus nudillos, así podrías notar la presencia de masilla.

Cuando le das unos golpes a la carrocería, como si tocaras la puerta de una casa, deberías siempre sentir un ruido vibratorio y metálico; puesto que, si el ruido es seco, entonces puede haber masilla o una reparación producto de algún accidente. Cerciórate que todas las puertas, el maletero y el capó cierren bien y suave.

Si hay algún descuadre o algo no cierra bien, entonces el vehículo podría haber sufrido algún accidente.

Qué mirar en el chasis del auto antes de comprarlo:

  • Revisar el vehículo por debajo
  • Soldaduras.
  • Óxido.
  • Trizaduras o roturas.
  • Fugas.

Ahora hay que mirar por debajo del auto. Lo primero es preguntarle a quien te vende al vehículo si ha estado estacionado en ese lugar siempre; esto, porque podrás ver en el piso si se ven fugas de lubricante. Agáchate y mira todo lo que esté a la vista del chasis, no debe haber soldaduras de dudosa reputación, óxido y menos roturas o algo trizado.

Además, verifica si se ven fugas de lubricante del propio motor o partes de la transmisión y diferenciales. También podrás confirmar si hay fugas de líquido de frenos. Mira por detrás de los discos y tambores de frenos que no se vean manchas oscuras; pues la pérdida de líquido de freno sí o sí producirá frenadas defectuosas.

2. Revisar el interior del auto

  • Tapiz
  • Suelo
  • Ajuste de asientos
  • Tablero y testigos en el tablero

Ahora, entra al auto y evalúa el estado del interior. Lo primero que llamará tu atención es el estado del tapiz de los asientos, así como del suelo. Cualquier parte en mal estado la vas a ver inmediatamente. Siéntate en el asiento del piloto y verifica que puedes acomodarlo a tu gusto para poder manejar cómodamente.

Si lo deseas, también verifica que el asiento del copiloto se pueda ajustar bien. Dale contacto sin encender el auto y verifica si las ventanas suben y bajan; que funcione el limpiaparabrisas, la radio y el aire acondicionado, entre otros accesorios.

Mira el tablero del vehículo y observa que se hayan encendido todas las luces, o al menos la gran mayoría. Estas luces se llaman testigos y existen de batería, de aceite, de los frenos, check engine y airbags, entre algunas otras. Enciende las luces y los intermitentes; revisa que funcionen todas bien.

Que otra persona se pare atrás y te avise si las luces de reversa y freno encienden como corresponde.

3. Revisión mecánica del auto

Hay varias cosas mecánicas que debes chequear del vehículo usado que quieres comprar. Entre ellas, las más importantes son las siguientes:

  • Motor.
  • Embrague y transmisión.
  • Fluidos y lubricantes.
  • Suspensión.
  • Frenos.
  • Dirección.
  • Ruedas y neumáticos.

Revisión de motor del auto

El corazón de cualquier vehículo. Si bien, y como dicen los más tradicionalistas, los fierros se arreglan, es bueno que compres un vehículo usado que tenga su motor en buenas condiciones. Abre el capó y mira el motor. No deben verse mangueras y correas quemadas, podría ser signo de malas mantenciones preventivas o correctivas.

Es decir, esas mangueras y correas podrían no haber sido reemplazadas nunca o si se cambiaron, fue pocas veces. Si bien es bueno que el motor no tenga fugas, también podría levantar sospechas que el motor esté demasiado limpio, puesto que una lavadita podría esconder algunas pérdidas.

Algo de tierra propia del uso, puede ser un buen signo de naturalidad, o si lo prefieres honestidad. Antes de dar arranque, anda al tubo de escape y pasa tu dedo por el interior. Si el dedo sale carbonizado y seco, todo está bien; pero si sale negro y aceitoso, entonces el auto podría estar quemando aceite; en ese caso, recula inmediatamente, a no ser que estés dispuesto a reparar el motor.

Dale arranque, debería partir a la primera, sin mayor trabajo. Ahí, tienen que apagarse todas las luces testigos del tablero. Inmediatamente debería conservar un ralentí parejo y cercano a 1.000 rpm, o sea que marque en el número 1 del tacómetro. Si el vehículo es antiguo y tiene carburador, podría ser normal que le cueste un poco más arrancar o conservar el ralentí, sobre todo en días de frío.

Sin embargo, no debería pasar más de algunos minutos hasta que conserve el ralentí parejo, estable y bajo. Dale aceleradas suaves; el ascenso de rpm debe ser gradual, parejo y sin cuetazos ni parpadeos en el rugir del motor.

Revisión del embrague y transmisión del vehículo

Pisa el embrague y ve si entran todas las marchas correcta, suave y fácilmente. Cuando vayas a comenzar la prueba de manejo, de la que te hablaremos un poco más adelante; al salir en primera el auto no debe vibrar, ni zapatear; de ser así hay problemas con el embrague.

Cuando estés andando, no debe haber sonidos extraños proviniendo debajo de la palanca de cambios, especialmente ningún zumbido; pues podría ser síntoma de una falla relativamente grave con la caja. Si el auto es automático; pisa el freno del vehículo y confirma que cada una de las secuencias entren bien. Si pones el auto en D o R y sueltas el freno, debería ir hacia delante o atrás respectivamente sin problemas ni titubeos.

Revisa en la salida de la transmisión las mangas de goma de las homocinéticas. Éstas deben estar en buen estado, sin rajaduras, ni quemaduras por tiempo de uso; una fuga en ellas podría averiar la suspensión y/o dirección del auto.

Chequeo de fluidos y lubricantes

Antes de encender el vehículo, revisa el nivel de aceite y el líquido refrigerante con el motor frío. Localiza la varilla que mide el nivel de lubricante; sácala, límpiala con un paño e introduce de nuevo la varilla; sácala nuevamente y verifica que el nivel de aceite de motor esté al máximo o al menos lo más cercano posible a ello.

Si está demasiado bajo el nivel, ojo, podría haber funcionado el motor con poco aceite, lo que en el mediano plazo podría ser fatal. Si está de la mitad hacia arriba, quizás alguna fuga es la responsable y en el peor de los casos hay quema de lubricante. La revisión que te contamos en el tubo de escape es fundamental.

Revisa que el líquido refrigerante también esté hasta el máximo o cerca. Es primordial que el nivel del refrigerante sea alto, puesto que es el encargado de enfriar el motor, impidiendo que se sobrecaliente hasta fundirse. Por último, revisa el depósito del líquido de frenos y que éste llegue hasta el máximo o cerca también. Este fluido es el encargado de hacer funcionar el sistema de presión hidráulico que activa los caliper en los frenos de disco y las zapatas en los frenos de tambor.

Prueba de la suspensión vehicular

Esta revisión es algo más superficial; un problema con la suspensión no es ni tan grave, ni tan determinante. De todas formas, si quieres revisarla, ponte a un costado del vehículo y con tus manos empuja el auto fuertemente. No debe sonar, ni rebotar demasiado, ni ser muy tieso. Generalmente reemplazando los amortiguadores se soluciona el problema.

Revisión de los frenos del vehículo

Los frenos son vitales en materia de seguridad, y como tal, deben funcionar a la perfección siempre. Los frenos tienen que darte la seguridad de una respuesta efectiva frente a cualquier estímulo que obligue a pisar el pedal. Como tal vez ya lo sabes, existen dos tipos de frenos, con varios desarrollos tecnológicos entre medio; nos referimos a los frenos de disco y frenos de tambor.

El primero de ellos es más eficiente y por eso mismo, es el que ha ido experimentando varias mejoras a la par del avance de la industria; sin embargo, desde que existe el automóvil, la revisión de este sistema sigue siendo básicamente la misma. Como te dijimos más arriba, cuando revises el carro por debajo, fíjate que detrás de cada rueda no se vean manchas de aceite por detrás de los discos y tambores de freno, puesto que, de haberlas, podría ser indicio de fuga, lo que redunda en una mala frenada.

Como los frenos son un circuito hidráulico cerrado, no pueden tener ningún tipo de fuga de aire o líquido, puesto que las pérdidas del mismo o presión hidráulica hacen estéril la frenada. Si no ves fuga alguna, entonces sube al auto y enciende el motor. Pisa el pedal del freno, el cual debe ser más o menos rígido.

Si es que se va al fondo, como el pedal del acelerador o embrague, entonces tus frenos no están bien regulados o efectivamente tienen fuga hidráulica en alguna parte del sistema. De los tres pedales de un auto mecánico, el del freno es el más duro. En el caso de los automáticos, ese pedal ancho, que es el del freno, debe ser igual: duro y no llegar hasta el fondo del movimiento como ocurre con el acelerador.

Si el problema con los frenos se resuelve a tiempo, no hay mayores problemas y tampoco es tan caro. La cuestión es realizar el mantenimiento correctivo si no se quieren lamentar tragedias. Cuando hagas la prueba de manejo del vehículo, además de no irse el pedal hasta el fondo cuando frenas, también debe ocurrir que al frenar no se vaya el auto hacia los costados y, sobre todo con frenos ABS, no debería patinar.

Prueba la dirección del auto

La dirección no es muy complicada de revisar ni de reparar, pero debe estar en buen estado si no quieres lamentar tragedias. Dale contacto al auto; generalmente, con el auto apagado hay direcciones que se traban y en el caso de las direcciones modernas, que se ayudan con la fuerza del motor, pueden estar rígidas si el vehículo no está encendido.

Así que enciende el auto y mueve el volante hacia la izquierda y hacia la derecha hasta el tope. Como la gran mayoría del parque automotriz actual tiene dirección hidráulica, el movimiento del volante debería ser suave, liviano y no debería presentar ningún tipo de crujidos o vibraciones. Cuando salgas a manejar, y des curvas, la inercia debe acompañar al movimiento; es decir, el volante debe ayudar a volver las ruedas a su posición recta natural.

Si no ocurre, podría haber algún problema con el sistema. Siempre es reparable.

Mira el estado de neumáticos y ruedas

Aquí la revisión es rápida. Mira los neumáticos, deben tener un desgaste uniforme y la profundidad de los surcos debe ser como mínimo de 1,6 mm; de ser menos, están pidiendo cambio. Si no hay un desgaste parejo, podría haber problemas con la suspensión, la alineación, el balanceo o bien se han usado los neumáticos con presiones inadecuadas.

Si el desgaste es en la banda central, han sido muy inflados y si se concentra más en las laterales, han estado muy desinflados. Revisa los rodamientos de masa. Para ello agáchate y ponte frente a la rueda en cuclillas. Con tus dos manos toma cada rueda como si fuera el volante del auto y muévelas fuerte hacia al frente tuyo y hacia ti.

Si los rodamientos están buenos deberías notar que no hay juego al hacer ese movimiento. Haz lo mismo con todas las ruedas. Cambiar rodamientos es barato, no presenta mayores problemas, pero hay que hacerlo, porque en casos extremos podría salirse una rueda de su posición.

4. Haz la prueba de manejo

Ya lo has revisado todo, al menos todo lo realmente importante. Llegó la hora de manejar. Súbete al auto, enciéndelo, pon primera, o D si es automático, y sal a andar. Debes sentir un andar suave, no tiene que irse hacia los costados, su dirección debe ser amigable y blanda, debe volver en las curvas y sus frenos deben responder inmediatamente sin necesidad de que el pedal vaya hasta el piso del auto.

El embrague no debe crujir ni hacer vibrar el auto cuando sales en primera. El paso de marchas debe ser fluido y no tendrías por qué luchar por meter un cambio. Cuando aceleres, la respuesta del auto debe acompañar siempre. Aunque sea un citycar 1.0 litros, tiene que acelerar gradualmente conforme a sus capacidades. Que no se sientan titubeos en su inyección de combustible.

El auto nunca tiene que dudar frente a una acelerada; salvo que estés en quinta o cuarta a muy baja velocidad.

5. Revisión legal del auto: La ayuda del Informe Autofact

Ya te enseñamos todo lo que debes saber para revisar un auto usado antes de comprarlo, pero ¿Qué ocurre con su situación legal y comercial? Para eso está el Informe Autofact. Estos son los aspectos legales que debes mirar:

  • Datos identificatorios del auto.
  • Historial de dueños y si ha pertenecido a flotas de transporte.
  • Multas de tránsito y deudas TAG.
  • Trámites obligatorios: Revisión técnica, permiso, SOAP.
  • Reporte por robo.
  • Limitaciones al dominio, prendas y embargos.
  • Registros de kilometraje. Rendimiento del motor y emisiones.
  • Accidentes y remates.

Con el Informe Autofact, puedes revisar todos los antecedentes de un vehículo solo ingresando su número de patente en nuestro sitio. Los datos que te entrega el Informe son parte de un compendio de documentos oficiales que incluyen información respecto de lo siguiente:

Datos del vehículo

Podrás conocer todos los datos básicos de cualquier vehículo como la marca, modelo, año, número de motor, chasis, cilindrada, color, país de origen y qué combustible usa, entre otras cosas.

Historial de propietarios

Este historial te muestra quiénes han sido los dueños; si es que fueron personas particulares o no, cuándo compraron el vehículo y por cuánto tiempo lo tuvieron.

Situación del vehículo

En este apartado puedes conocer valiosa información legal, como por ejemplo si el auto ha tenido encargo por robo o tiene limitaciones de dominio, como la prenda; además de la vigencia del SOAP.

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