A nadie le gusta sufrir un daño que impida continuar el camino, sobre todo cuando hace frío y en carreteras de montaña expuestas, al fin y al cabo. Para evitarlo, te recomendamos que compruebes el nivel de aceite antes de salir, ya que servirá para evitar el sobrecalentamiento del motor y otros componentes del coche. El líquido refrigerante también debe rellenarse, ya que ayudará a mantener la temperatura del motor por debajo de los 100 °C en todo momento. Si la temperatura sube demasiado durante el viaje, lo mejor es detenerse en un lugar adecuado y esperar unos minutos hasta que baje.
Comprobaciones esenciales antes de conducir en la montaña
La conducción habitual en montaña te expone a condiciones meteorológicas cambiantes que a veces pueden resultar difíciles. Para una conducción segura, es crucial revisar varios aspectos del vehículo:
- Niveles de aceite y anticongelante: Comprobar los niveles de aceite y anticongelante.
- Faros: Revisar los faros delanteros y traseros le permitirá iluminar su camino y ser visto por los demás conductores. En carretera, es esencial ver y ser visto, y más aún en una carretera de montaña, donde la visibilidad puede verse dificultada por las cambiantes condiciones meteorológicas y la ausencia de alumbrado público.
- Limpiaparabrisas: Si llueve o nieva, tendrás que recurrir a los limpiaparabrisas para garantizar la mejor visibilidad posible.
- Llantas: ¿Tienes las llantas adecuadas para conducir por carreteras de montaña? En función de las temperaturas invernales de su región, de la capa de nieve y del riesgo de hielo, determinadas llantas le garantizarán una mayor seguridad y un rendimiento óptimo. Descubre nuestros consejos para elegir las llantas adecuadas.
Consejos para una conducción segura en carreteras de montaña
La conducción de montaña implica carreteras sinuosas con distintos grados de pendiente. La visibilidad puede ser reducida, las curvas son frecuentes y algunas pueden ser cerradas. Antes de una curva con poca visibilidad, reduce la velocidad y no dudes en señalizar tu llegada tocando el claxon.
Conducción en subida
Reduce la velocidad antes de cada curva y acelera suavemente a lo largo de la misma. Si el coche baja de revoluciones, es señal de que tiene dificultades con la pendiente. En lugar de pisar el acelerador a fondo, debes reducir una marcha y recuperar así el control. Esto puede ser especialmente útil al tomar una curva en un tramo empinado de una carretera de montaña, como en un zigzag, por ejemplo.
Conducción en bajada
Cuando conduzcas en bajada, utiliza los frenos, pero sobre todo el freno motor: usa las distintas marchas de la caja de cambios para mantenerte ligeramente acelerado y reducir la velocidad del coche.
Conducción en invierno
Todos estos consejos son válidos también en invierno, pero con precauciones adicionales. Sobre nieve o hielo, el coche se comporta de forma diferente al frenar. Si pisas el pedal del freno demasiado fuerte y de repente, las ruedas de tu coche pueden bloquearse y deslizarse. Por lo tanto, recuerda frenar lenta y gradualmente para dar tiempo a tus llantas a agarrarse a la superficie y frenar el coche.
Mantenimiento de las llantas
El desgaste de las llantas es inevitable con el tiempo y, si alcanza el límite legal, es peligroso conducir. Esto se debe a que cuando los rodamientos de tus llantas han alcanzado su nivel máximo de desgaste, ya no son capaces de ofrecer el mismo rendimiento, especialmente en carretera mojada. La presión de las llantas disminuye naturalmente con el tiempo. Una presión correcta de las llantas garantiza un buen comportamiento en carretera y, por tanto, una mayor seguridad, especialmente al conducir cuesta abajo. También evita el desgaste desigual y/o prematuro de las llantas. Por eso se recomienda comprobar la presión de las llantas con regularidad, sobre todo antes de emprender un viaje largo o de conducir por la montaña.
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