Las bujías son componentes esenciales para encender un motor de combustión y mantenerlo en funcionamiento. A simple vista las bujías pueden parecer dispositivos muy sencillos, pero tienen un funcionamiento realmente complejo. Estas generan la chispa 🔥 que enciende la mezcla de aire y combustible en el motor. Sin esta chispa, el motor simplemente no puede funcionar.
¿Qué Son las Bujías y Cuál es su Función?
Las bujías son las piezas que se encargan de encender la mezcla de aire y combustible en la cámara de combustión del motor. Esto se logra a través de una chispa, que se produce cuando la corriente eléctrica pasa a través de dos electrodos en el interior de la bujía. Las bujías son los principales componentes del sistema de ignición del vehículo.
Estas se encuentran ubicadas en la tapa del motor. Normalmente el número de bujías es igual al número de cilindros, aunque hay algunos vehículos que llevan dos por cada cilindro. La existencia de las bujías en los motores es fundamental, sin ellas no habría ninguna chispa que produzca la combustión en conjunto con la mezcla de aire y combustible.
Además de conducir la corriente eléctrica necesaria que enciende al motor, las bujías absorben el calor generado por la combustión, equilibrando así la temperatura de tu vehículo. Al ser la ventana hacia el motor, las bujías también actúan como una forma de diagnóstico que revela los síntomas de desgaste y niveles de desempeño de este.
Cuando están en excelentes condiciones, garantizan el máximo rendimiento del vehículo, su óptimo consumo de combustible y reducen la cantidad de gases contaminantes emitidos.
Tipos de Bujías
No todas las bujías son iguales y cada tipo de ella es mejor para un determinado tipo de motor. Las bujías se encargan de disipar calor al interior de la cámara, por lo que sus materiales deben ser malos conductores del calor, puesto que si fueran de acero, serían completamente incandescentes en un motor encendido. Normalmente, están hechas de cobre, platino o iridio y aún llevan un recubrimiento cerámico en la parte donde está conectado el cable de bujía que viene desde la bobina.
En general, los tres tipos más comunes de bujías son: cobre, platino e iridio. Cada una de ellas funciona mejor para un determinado tipo de motor y eso te lo explicaremos a continuación...
Bujías de Cobre
Son las más comunes, corrientes y económicas de todas, pero duran menos y son menos resistentes a altas temperaturas. Están compuestas por un núcleo de cobre y cubiertas por una aleación de níquel; siendo adecuadas para motores más antiguos,o de compresión menor.
Bujías de Platino
Cuentan con un electrodo central que es de platino, haciéndolas más duraderas y rendidoras que las de cobre. Desarrollan una conductividad eléctrica más eficiente y son más resistentes a altas temperaturas. Suelen recomendarse para motores modernos y/o de inyección directa de combustible.
Bujías de Iridio
Son las más pro; caras, eficientes y resistentes. Su electrodo central es de iridio, que es un metal bien duro que es altamente resistente al desgaste. Por ello, genera por más tiempo una mejor chispa y más precisa, formando una mezcla más explosiva, que a la vez reduce el consumo, hace más eficiente y ágil el motor y produce emisiones más limpias.
Generalmente, son ideales para motores de alta performance, gran caballaje o turbo.
¿Cuándo Cambiar las Bujías? Síntomas de Desgaste
Por sus condiciones de trabajo, las bujías sufren un desgaste natural y deben ser cambiadas cada cierto kilometraje. El mismo es determinado por el fabricante del auto. Este deterioro se produce en los electrodos por el impulso de la chispa.
Esto depende del tipo de bujía y el modelo del vehículo, pero en general se recomienda revisar o cambiar las bujías cada 20.000 a 40.000 kilómetros. No esperes a que tu auto te deje botado.
Por lo general, deben sustituirse en un intervalo de entre 30.000 y 60.000 kilómetros, aunque esto varía dependiendo del tipo de vehículo (si se trata de un modelo moderno, si es una SUV o un camión de carga, etcétera) y del tipo de bujía que utilice.
También, es posible que si le has dado un uso excesivo a tu vehículo o lo has usado durante un tiempo prolongado en terrenos difíciles, tengas que cambiar las bujías antes de lo previsto, debido a la suciedad, manchas y grasa acumulada en ellas.
El motor muestra ciertos indicios cuando se acerca el momento de reemplazar las bujías, a los que debes estar atento. Si no lo recuerdas, este artículo es para ti. Luego de saber qué son las bujías de un auto y para qué sirven, es importante conocer los síntomas de su deterioro: una aceleración lenta, dificultad para el encendido o más consumo de combustible.
Además del kilometraje que acusarán la necesidad de un cambio de bujías, hay algunos síntomas que podrían indicar que se requiere cambio de bujías del bólido. Ojo, aunque falle una, siempre será mejor cambiarlas todas…
- Dificultades para arrancar el vehículo.
- Problemas para que el motor se mantenga encendido.
- Ralentí inestable.
- Consumo de combustible fuera de lo normal.
- Fallas al acelerar y pérdida de potencia.
- Problemas con la combustión del motor.
Análisis de Bujías Deterioradas
Todas estas fallas que te mostramos y también algunas otras, podrían también verse representadas en la propia bujía. Así es, dime cómo está la bujía y te diré que falla tienes dice el dicho; veamos:
Bujías Negras
Al retirar la bujía, si ves que el hilo está negro, cubierto de hollín, quiere decir que la mezcla está muy rica, es decir, con más combustible del que se necesita al momento de la combustión. Esto puede ocurrir por un filtro de aire sucio, que no está dejando entrar el suficiente oxígeno para la mezcla con el carburante; también podría haber un problema con el sensor de oxígeno. Podría ser un inyector con problemas, o bien el carburador no está trabajando bien.
Con las bujías así, tendrás un mayor consumo de combustible, pérdida de potencia y mayores emisiones contaminantes.
Bujías Aceitosas
Si las bujías están aceitosas, quiere decir que está llegando aceite de motor donde no debería haber. Así es, puesto que donde están las bujías, solo debería haber oxígeno y combustible, además de la chispa, claro. Este problema podría ser serio, ya que no tiene que ver con el afinamiento del motor, que produce bujías negras. En este caso, podría haber problemas con los anillos o con las válvulas.
Con las bujías aceitosas, es claro que el auto está quemando aceite: grave. Probablemente veas humo azul saliendo por el tubo de escape.
Bujías con Líquido Refrigerante
Si las bujías tienen el hilo blanco, como si tuvieran un glaseado, quiere decir que está entrando líquido refrigerante, o en su defecto humedad a la cámara de combustión. Esto ocurre, porque podrías tener una empaquetadura de culata en mal estado, o peor aún tener roto el block del motor o la propia culata.
Si esto ocurre, tu motor podría sobrecalentarse, perder compresión y fundirse. Podrías ver humo blanco por el escape en medio de la marcha. Ojo, a veces, por las mañanas podrías ver humo blanco cuando enciendes el auto, pero en ese caso es diferente.
Si enciendes el auto por primera vez en el día en la mañana, en el tubo de escape podría haber humedad que se evapora con el calor del motor y lo ves en forma de humo blanco, que desaparecerá en pocos minutos. En cambio, si el humo blanco sale cuando ya llevas un rato andando, es porque hay problemas y se está pasando el refrigerante a lugares inadecuados.
Bujías con Desgaste
Si al retirar una bujía, ves un color gris o café; y a la están erosionadas, podrían haber cumplido su vida útil, necesitando ser reemplazadas inmediatamente. El desgaste es propio del uso, aunque una buena mantención preventiva, pide reemplazo de bujías antes de llegar a este punto.
Eso sí, una temperatura demasiado alta en el motor o un combustible de mala calidad, podría producir la muerte prematura de las bujías.
¿Puedo Cambiar las Bujías Yo Mismo?
Cualquier persona con la llave correcta puede reemplazar una bujía cuando quiera; o si necesita retirarla, revisarla y colocarla nuevamente. La cuestión es tener mucho cuidado, porque sin querer podrías arruinar tu motor. Si bien reemplazar las bujías es sencillo, hay que tener máxima precaución con no rodar el hilo de la culata, si eso ocurre, estarás en problemas.
Si aprietas mucho la bujía, podrías romper el hilo, porque su material es más maleable y fácil de romper, o bien, si al instalar una bujía, entró chueca, podrías deformar el hilo original. En cualquiera de estos casos, los problemas serán los siguientes:
- Podría caer cascarria del aluminio de la culata, o del material que esté fabricada, a la cámara de combustión, pudiendo rayar pistones y camisas: Gravísimo
- La bujía tenderá a salirse, ya que no vas a poder dar un buen apriete. Si no usas el auto, reemplazando la culata solucionas el problema, la cuestión es que no es barato. Hay que tener cuidado.
Para sacar una bujía o colocarla, debes tener cuidado al desenroscar y enroscar; y al mismo tiempo asegurarte siempre, que estás haciendo el movimiento recto y no chueco. Cuando instales la bujía, el hilo es suave, tanto que puedes apretarla con la mano, como si fuera la tapa de una Coca Cola. La llave la necesitarás para un leve apriete final, pero leve, si aprietas mucho, la puedes rodar.
Recuerda que cada motor utiliza bujías específicas para el modelo; procura siempre respetar estos estándares; los que encontrarás en el manual del fabricante o bien en internet.
La revisión y/o reemplazo de bujías debes hacerlo siempre con el motor frío y con la llave indicada, no inventes cosas “chasquilla”. Bueno, si estás revisando las bujías y no parece tener síntomas evidentes de desgaste, quizás están mal calibradas.
Consideraciones Finales
Adicionalmente, si notas que fallan varias bujías al mismo tiempo, debes revisar si no están empapadas de aceite o gasolina. Es fundamental que adquieras unas bujías de buena calidad, fabricadas con materiales resistentes. Escoge las que mejor se adecúen al modelo de tu vehículo. Por otro lado, la mejor decisión respecto a su mantenimiento y reemplazo es que acudas a profesionales que garanticen un trabajo de calidad.
Así, podrás mantener un buen desempeño en todo este sistema, hasta su próximo cambio. Antiguamente, había porfiados que cambiaban las bujías solo cuando daba problemas; antes, por ningún motivo. Gran error, puesto que se obviaba una buena y recomendable mantención preventiva.
Lo correcto, es cambiarla cada 40 mil a 50 mil kilómetros, aunque hay algunos vehículos que indican realizar el cambio a mayor kilometraje, por ejemplo cada 100 mil kilómetros. Además de elegir bien la bujía para tu auto, es bueno que tengas ciertas precauciones a la hora de instalarla, si decides hacerlo tú. Podría requerir solo una calibración, de eso ya te hablaremos.
Recuerda que si tu vehículo tiene garantía vigente, es recomendable hacer siempre todos los servicios en un concesionario o taller mecánico autorizado por la marca del auto.
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