¿Cuándo Cambiar las Bujías de tu Auto? Guía Completa

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En el corazón de cada motor de combustión interna yace un pequeño pero poderoso componente: la bujía. Esta pequeña pieza, a menudo pasada por alto, desencadena la combustión que impulsa tu vehículo hacia adelante. Las bujías son esenciales para iniciar el proceso de encendido en el motor de un vehículo.

Al circular la corriente eléctrica a través de ellas, se produce una chispa que inflama la mezcla de aire y combustible en la cámara de combustión. La existencia de las bujías en los motores es fundamental, sin ellas no habría ninguna chispa que produzca la combustión en conjunto con la mezcla de aire y combustible.

¿Qué son las Bujías?

Las bujías son las piezas que se encargan de encender la mezcla de aire y combustible en la cámara de combustión del motor. Esto se logra a través de una chispa, que se produce cuando la corriente eléctrica pasa a través de dos electrodos en el interior de la bujía.

Si bien son piezas baratas y fáciles de cambiar, hay que tener cuidado con cometer algunos errores evitables a la hora de reemplazarlas, a la vez que es bueno cambiarlas periódicamente para no dañar tu motor.

Tipos de Bujías

No todas las bujías son iguales y cada tipo de ella es mejor para un determinado tipo de motor. Las bujías se encargan de disipar calor al interior de la cámara, por lo que sus materiales deben ser malos conductores del calor, puesto que si fueran de acero, serían completamente incandescentes en un motor encendido. Normalmente, están hechas de cobre, platino o iridio y aún llevan un recubrimiento cerámico en la parte donde está conectado el cable de bujía que viene desde la bobina.

En general, los tres tipos más comunes de bujías son: cobre, platino e iridio. Cada una de ellas funciona mejor para un determinado tipo de motor y eso te lo explicaremos a continuación...

Bujías de Cobre

Son las más comunes, corrientes y económicas de todas, pero duran menos y son menos resistentes a altas temperaturas. Están compuestas por un núcleo de cobre y cubiertas por una aleación de níquel; siendo adecuadas para motores más antiguos,o de compresión menor. Son las más comunes y económicas, pero también las que tienen una menor duración y resistencia al calor.

Ofrecen una excelente conductividad eléctrica, pero tienen una vida útil más corta debido a la erosión de los electrodos. Se recomiendan para vehículos más antiguos o aquellos que requieren un reemplazo frecuente de bujías. Su rango térmico es más limitado y son más susceptibles a la suciedad. Tienen una vida útil más corta en comparación con las bujías de iridio y platino.

Bujías de Platino

Cuentan con un electrodo central que es de platino, haciéndolas más duraderas y rendidoras que las de cobre. Desarrollan una conductividad eléctrica más eficiente y son más resistentes a altas temperaturas. Suelen recomendarse para motores modernos y/o de inyección directa de combustible. Poseen un electrodo central de platino, lo que les otorga una mayor durabilidad y rendimiento que las de cobre.

Utilizan electrodos de platino, un metal más resistente al desgaste que el cobre. Esto les permite tener una vida útil más larga y mantener un rendimiento constante durante más tiempo. Son una buena opción para vehículos modernos con sistemas de encendido electrónico. Ofrecen una mejor eficiencia de combustible y un encendido más preciso que las de cobre. Si lo que buscas, por el contrario, es un auténtico equilibrio entre durabilidad y eficiencia, las de platino son también la auténtica solución.

Bujías de Iridio

Son las más pro; caras, eficientes y resistentes. Su electrodo central es de iridio, que es un metal bien duro que es altamente resistente al desgaste. Por ello, genera por más tiempo una mejor chispa y más precisa, formando una mezcla más explosiva, que a la vez reduce el consumo, hace más eficiente y ágil el motor y produce emisiones más limpias.

Generalmente, son ideales para motores de alta performance, gran caballaje o turbo. Son las más avanzadas y costosas, pero también las que ofrecen un mayor desempeño y eficiencia. Tienen un electrodo central de iridio, un metal sumamente duro y resistente al desgaste. Genera una chispa más potente y precisa, lo que mejora la combustión reduciendo el consumo y las emisiones.

Utilizan electrodos de iridio, un metal aún más resistente al desgaste que el platino. Ofrecen la vida útil más larga, un rendimiento superior y una mejor eficiencia de combustible. Son ideales para vehículos de alto rendimiento, vehículos con turbocompresor o supercargador, y aquellos que operan en condiciones extremas. Su diseño permite una chispa más concentrada y potente. Hablando específicamente de las bujías de iridio, están pensadas para vehículos de muy alto rendimiento y motores de inyección directa. Este tipo de bujías, por ejemplo, son mucho más eficientes en cuanto a consumo de combustible.

Tabla comparativa de tipos de bujías

Tipo de bujía Material del electrodo Durabilidad Rendimiento Costo Recomendación
Cobre Cobre/Níquel Baja (30.000 - 40.000 km) Buena conductividad Bajo Vehículos antiguos, uso urbano
Platino Platino Media (80.000 km) Mejor que cobre Medio Vehículos modernos
Iridio Iridio Alta (más de 80.000 km) Superior Alto Alto rendimiento, turbo

¿Qué cuidados requieren las bujías de un auto?

Como te dijimos al principio, cada motor tendrá una bujía determinada, que lo hará funcionar y además optimizará su rendimiento, performance y emisiones. Si bien, un auto puede funcionar con otra bujía que encaje a la perfección en el hilo de la culata, podrías sentir el vehículo notoriamente más pesado, con tirones, lento y gastador.

Sí o sí debes usar la bujía indicada para el motor de tu auto, punto. Antiguamente, había porfiados que cambiaban las bujías solo cuando daba problemas; antes, por ningún motivo. Gran error, puesto que se obviaba una buena y recomendable mantención preventiva.

Además de elegir bien la bujía para tu auto, es bueno que tengas ciertas precauciones a la hora de instalarla, si decides hacerlo tú. Recuerda que si tu vehículo tiene garantía vigente, es recomendable hacer siempre todos los servicios en un concesionario o taller mecánico autorizado por la marca del auto.

¿Cómo sé si tengo que reemplazar las bujías del auto? ¿Cuáles son los síntomas?

El motor muestra ciertos indicios cuando se acerca el momento de reemplazar las bujías, a los que debes estar atento. Además del kilometraje que acusarán la necesidad de un cambio de bujías, hay algunos síntomas que podrían indicar que se requiere cambio de bujías del bólido. Ojo, aunque falle una, siempre será mejor cambiarlas todas…

  • Andar irregular del auto: Si el motor está con un ralentí disparejo o se sienten tirones o cuetazos al andar, una opción es que el problema sea la calidad de la chispa, que no está haciendo buena combustión. Ahí, lo mejor será reemplazar; si el problema persiste, podrías necesitar comprar cables de bujía también.
  • Difícil de encender el motor: Si el motor está pesado de arrancar o simplemente no parte, entonces las bujías podrían estar al final de su vida útil.
  • Pérdida de potencia: Si sientes el vehículo pesado, de respuesta lenta, si su performance cambió abruptamente, podrías tener las bujías en mal estado, con una chispa deficiente, entre otros problemas.
  • Mayor consumo de combustible: Normalmente, la pérdida de potencia y el andar irregular van a redundar en un mayor gasto de combustible. Podría ser que incluso está quedando combustible sin quemar, el que estaría siendo desperdiciado.

Bujías deterioradas

Todas estas fallas que te mostramos y también algunas otras, podrían también verse representadas en la propia bujía. Así es, dime cómo está la bujía y te diré que falla tienes dice el dicho; veamos:

  • Bujías negras: Al retirar la bujía, si ves que el hilo está negro, cubierto de hollín, quiere decir que la mezcla está muy rica, es decir, con más combustible del que se necesita al momento de la combustión. Esto puede ocurrir por un filtro de aire sucio, que no está dejando entrar el suficiente oxígeno para la mezcla con el carburante; también podría haber un problema con el sensor de oxígeno. Podría ser un inyector con problemas, o bien el carburador no está trabajando bien. Con las bujías así, tendrás un mayor consumo de combustible, pérdida de potencia y mayores emisiones contaminantes.
  • Bujías aceitosas: Si las bujías están aceitosas, quiere decir que está llegando aceite de motor donde no debería haber. Así es, puesto que donde están las bujías, solo debería haber oxígeno y combustible, además de la chispa, claro. Este problema podría ser serio, ya que no tiene que ver con el afinamiento del motor, que produce bujías negras. En este caso, podría haber problemas con los anillos o con las válvulas. Con las bujías aceitosas, es claro que el auto está quemando aceite: grave. Probablemente veas humo azul saliendo por el tubo de escape.
  • Bujías con líquido refrigerante: Si las bujías tienen el hilo blanco, como si tuvieran un glaseado, quiere decir que está entrando líquido refrigerante, o en su defecto humedad a la cámara de combustión. Esto ocurre, porque podrías tener una empaquetadura de culata en mal estado, o peor aún tener roto el block del motor o la propia culata. Si esto ocurre, tu motor podría sobrecalentarse, perder compresión y fundirse. Podrías ver humo blanco por el escape en medio de la marcha. Ojo, a veces, por las mañanas podrías ver humo blanco cuando enciendes el auto, pero en ese caso es diferente. Si enciendes el auto por primera vez en el día en la mañana, en el tubo de escape podría haber humedad que se evapora con el calor del motor y lo ves en forma de humo blanco, que desaparecerá en pocos minutos. En cambio, si el humo blanco sale cuando ya llevas un rato andando, es porque hay problemas y se está pasando el refrigerante a lugares inadecuados.
  • Bujías con desgaste: Si al retirar una bujía, ves un color gris o café; y a la están erosionadas, podrían haber cumplido su vida útil, necesitando ser reemplazadas inmediatamente. El desgaste es propio del uso, aunque una buena mantención preventiva, pide reemplazo de bujías antes de llegar a este punto. Eso sí, una temperatura demasiado alta en el motor o un combustible de mala calidad, podría producir la muerte prematura de las bujías.

¿Puedo cambiar las bujías yo mismo?

Cualquier persona con la llave correcta puede reemplazar una bujía cuando quiera; o si necesita retirarla, revisarla y colocarla nuevamente. La cuestión es tener mucho cuidado, porque sin querer podrías arruinar tu motor. Si bien reemplazar las bujías es sencillo, hay que tener máxima precaución con no rodar el hilo de la culata, si eso ocurre, estarás en problemas.

Si aprietas mucho la bujía, podrías romper el hilo, porque su material es más maleable y fácil de romper, o bien, si al instalar una bujía, entró chueca, podrías deformar el hilo original. En cualquiera de estos casos, los problemas serán los siguientes:

  • Podría caer cascarria del aluminio de la culata, o del material que esté fabricada, a la cámara de combustión, pudiendo rayar pistones y camisas: Gravísimo
  • La bujía tenderá a salirse, ya que no vas a poder dar un buen apriete. Si no usas el auto, reemplazando la culata solucionas el problema, la cuestión es que no es barato. Hay que tener cuidado.

Para sacar una bujía o colocarla, debes tener cuidado al desenroscar y enroscar; y al mismo tiempo asegurarte siempre, que estás haciendo el movimiento recto y no chueco. Cuando instales la bujía, el hilo es suave, tanto que puedes apretarla con la mano, como si fuera la tapa de una Coca Cola. La llave la necesitarás para un leve apriete final, pero leve, si aprietas mucho, la puedes rodar.

Recuerda que cada motor utiliza bujías específicas para el modelo; procura siempre respetar estos estándares; los que encontrarás en el manual del fabricante o bien en internet. La revisión y/o reemplazo de bujías debes hacerlo siempre con el motor frío y con la llave indicada, no inventes cosas “chasquilla”.

Al principio del post nos referimos al calibrado de bujías. Bueno, si estás revisando las bujías y no parece tener síntomas evidentes de desgaste, quizás están mal calibradas. En el manual del fabricante se especifica una distancia entre el electrodo y el extremo de la bujía.

¿Cuándo se cambian las bujías?

Lo correcto, es cambiarla cada 40 mil a 50 mil kilómetros, aunque hay algunos vehículos que indican realizar el cambio a mayor kilometraje, por ejemplo cada 100 mil kilómetros. Por lo general, deben sustituirse en un intervalo de entre 30.000 y 60.000 kilómetros, aunque esto varía dependiendo del tipo de vehículo (si se trata de un modelo moderno, si es una SUV o un camión de carga, etcétera) y del tipo de bujía que utilice.

También, es posible que si le has dado un uso excesivo a tu vehículo o lo has usado durante un tiempo prolongado en terrenos difíciles, tengas que cambiar las bujías antes de lo previsto, debido a la suciedad, manchas y grasa acumulada en ellas.

La frecuencia ideal para cambiar las bujías depende de múltiples factores, incluyendo el tipo de vehículo, el modelo del motor y las condiciones de manejo habituales. Para la mayoría de los automóviles modernos que circulan por las calles chilenas, la respuesta a cada cuánto se cambian las bujías oscila entre los 30.000 y 60.000 kilómetros.

Es fundamental consultar siempre el manual del propietario de tu vehículo para obtener información precisa sobre cada cuánto se cambian las bujías en tu modelo específico. Además, las condiciones de manejo propias de Chile también impactan directamente en cada cuánto se cambian las bujías de tu vehículo. El tráfico congestionado de ciudades como Santiago somete a mayor estrés al sistema de encendido del automóvil, reduciendo potencialmente la vida útil de las bujías.

El Proceso de Reemplazo: Un Paso a Paso Detallado

El reemplazo de las bujías no es una tarea excesivamente compleja, pero requiere atención al detalle y el uso de las herramientas adecuadas. Si no te sientes cómodo realizando este trabajo, es mejor acudir a un mecánico profesional.

Herramientas Necesarias

  • Llave de bujías (del tamaño adecuado para tus bujías)
  • Extensión para la llave de bujías
  • Juego de llaves de vaso
  • Destornillador
  • Gafas de seguridad
  • Guantes
  • Trapo limpio
  • Galgas para verificar la separación de los electrodos (gap)
  • Grasa dieléctrica
  • Manual del propietario del vehículo

Pasos a Seguir

  1. Seguridad primero: Asegúrate de que el motor esté frío antes de comenzar a trabajar. Desconecta el cable negativo de la batería para evitar cortocircuitos.
  2. Localiza las bujías: Las bujías se encuentran en la culata del motor, generalmente debajo de los cables de las bujías o las bobinas de encendido.
  3. Retira los cables o bobinas: Desconecta los cables de las bujías o las bobinas de encendido con cuidado. Es importante recordar el orden de los cables para volver a conectarlos correctamente. Si utilizas bobinas individuales, desconéctalas y retira los tornillos que las sujetan.
  4. Limpia la zona alrededor de las bujías: Utiliza un trapo limpio para limpiar la zona alrededor de las bujías y evitar que entre suciedad en los cilindros al retirarlas.
  5. Retira las bujías: Utiliza la llave de bujías y la extensión para aflojar y retirar las bujías. Gira la llave en sentido antihorario.
  6. Inspecciona las bujías retiradas: Examina las bujías retiradas para identificar posibles problemas en el motor.
  7. Verifica la separación de los electrodos (gap): Utiliza las galgas para verificar que la separación de los electrodos de las nuevas bujías sea la correcta, según las especificaciones del manual del propietario. Ajusta la separación si es necesario.
  8. Instala las nuevas bujías: Enrosca las nuevas bujías a mano hasta que estén ajustadas. Luego, utiliza la llave de bujías para apretarlas al par de apriete especificado en el manual del propietario. No aprietes demasiado, ya que podrías dañar la rosca de la culata.
  9. Aplica grasa dieléctrica: Aplica una pequeña cantidad de grasa dieléctrica en el interior de los conectores de los cables de las bujías o en las bobinas de encendido. Esto ayuda a prevenir la corrosión y asegura una buena conexión eléctrica.
  10. Reconecta los cables o bobinas: Vuelve a conectar los cables de las bujías o las bobinas de encendido en el orden correcto. Asegúrate de que estén bien sujetos.
  11. Vuelve a conectar la batería: Vuelve a conectar el cable negativo de la batería.
  12. Arranca el motor: Arranca el motor y verifica que funcione correctamente. Presta atención a cualquier ruido o vibración inusual.

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