La Virgen de las Mercedes: Historia y Devoción

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La Orden de la Merced surgió con el fin de lograr redimir a los católicos cautivos en manos de musulmanes, siendo fundada en Barcelona en el año 1218 por San Pedro de Nolasco. Además de los tres votos tradicionales que cumplían las órdenes -de pobreza, obediencia y castidad-, ellos añadían un cuarto que los llevaba a luchar por la liberación de los más débiles en la fe, aún sacrificando su vida en el intento.

En aquel tiempo la cuestión social más dolorosa era la esclavitud que muchísimos cristianos sufrían de parte de los mahometanos. Estos piratas llegaban a tierras donde había cristianos y se llevaban a todos los hombres que encontraban. Las penalidades de los prisioneros cristianos en las tenebrosas cárceles de los mahometanos sobrepasaban lo imaginable. Y lo más peligroso era que muchos perdían su fe, y su moralidad se dañaba por completo.

Esto fue lo que movió a Pedro Nolasco a gastar su gran fortuna en libertar al mayor número posible de esclavos cristianos. Cuando se le presentaba la ocasión de gastar una buena cantidad de dinero en obtener la libertad de algún cautivo recordaba aquella frase de Jesús en el evangelio: «No almacenen su fortuna en esta tierra donde los ladrones la roban y la polilla la devora y el moho la corroe. Almacenen su fortuna en el cielo, donde no hay ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que las dañe». (Mt. 6,20) Y este pensamiento lo movía a ser muy generoso en gastar su dinero en ayudar a los necesitados.

Y sucedió que, según dicen las antiguas narraciones, que una noche (agosto de 1218) se apareció la Sma. Virgen a San Pedro Nolasco y al rey Jaime de Aragón (que era amiguísimo de nuestro santo) y les recomendó que fundaran una Comunidad de religiosos dedicados a libertar cristianos que estuvieran esclavos de los mahometanos.

Consultaron al director espiritual de juntos, que era San Raimundo de Peñafort, y éste los llevó ante el Sr. Obispo de Barcelona, al cual le pareció muy buena la idea y la aprobó. Entonces el militar Pedro Nolasco hizo ante el obispo sus tres votos o juramentos de castidad, pobreza y obediencia, y añadió un cuarto juramento o voto: el de dedicar toda su vida a tratar de libertar cristianos que estuvieran siendo esclavos de los mahometanos.

Los mercedarios tuvieron relaciones con Chile desde los primeros contactos que entablaron los conquistadores españoles con el territorio, ya que sus frailes se unieron al proyecto de Diego de Almagro cuando éste se dirigió con su hueste a explorar las tierras al sur del Perú. El primer mercedario que se instaló definitivamente en Santiago fue el Padre Fray Antonio Correa a mediados del siglo XVI, luego de que Pedro de Valdivia pidiera autorización al virrey para acrecentar el contingente humano para la conquista de Chile.

Desde su llegada, el Padre Correa se entregó al objetivo de las misiones indígenas y se convirtió en uno de los tres capellanes de ejército que se encontraban en Santiago en esos años. Hacia 1564 se constituyó la Provincia Mercedaria en Chile, lo que sancionó la autonomía de la orden respecto de los mandatos emitidos por las autoridades eclesiásticas del Virreinato del Perú.

Los frailes de la merced fueron partícipes directos en la fundación de ciudades del sur, como Concepción, Valdivia e Imperial, instalándose allí rápidamente con el fin de continuar su labor evangelizadora. Hacía 1566 tenían conventos en Santiago, Concepción, La Imperial, La Serena y Angol, y contaban con terrenos para edificar en Valdivia, Osorno y Villarrica. Precisamente, el conocimiento de los territorios y pueblos indígenas del sur, les permitió entablar relaciones directas con los indígenas a través del aprendizaje del mapudungun que les permitió potenciar la cristianización.

La imagen utilizada corresponde a una representación recurrente de la Virgen María, bajo la advocación de la Merced, con un hábito blanco, con sus brazos abiertos, sosteniendo un escapulario y unos grilletes, símbolos de la libertad de esclavos y cautivos. Imagen ligada a la creación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced de la Redención de los Cautivos.

En la parte inferior se representa a San Pedro Nolasco, fundador de la Orden, de carácter religioso-militar centrada en la caridad y la redención de los cautivos, quien nació hacia 1180, cerca de Barcelona. Aparece vistiendo hábito blanco y sostiene una banderola.

En el otro extremo, San Ramón Nonato, nacido hacia 1204 en Cataluña. Se le representa vistiendo el hábito blanco de la orden mercedaria, lleva muceta roja de cardenal y su atributo es la custodia y la palma con tres coronas, que significan la castidad, la elocuencia y el martirio.

Una Obra de Arte Redescubierta

La Subdirección de Museos adquirió para el Museo O'Higinniano y de Bellas Artes de Talca una pintura de enrollar sobre tela, que representa a la Virgen de la Merced con San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato (74,8 x 53,3 cm), del pintor limeño José Gil de Castro (1785-1837). Feliz coincidencia, ya que esta obra no se incluyó en el catálogo razonado de la obra del pintor, publicado el año 2014, debido a que la pintura hasta la fecha era desconocida.

La obra, proveniente de una colección dentro de un ámbito familiar, se encontraba clavada sobre una tabla y con marco, es decir, se presentaba como un cuadro tradicional. Sin embargo, al momento de desmontarla se descubrió un ribete de seda cosido a mano por todo el contorno. Este fue el indicio que permitió determinar que se trataba de una obra de enrollar y colgar utilizada en ámbitos de devoción privada, un reflejo de las prácticas devocionales en América y Chile a comienzos del siglo XIX.

Se trata entonces de una pintura transportable para el uso de la piedad privada. En su cartela inferior da cuenta que había sido realizada "a devoción de María del Carmen Ruiz Tagle, vecina de la ciudad de Santiago" en 1817 y con la clásica firma del pintor: Fecit me Josephus Gil.

Similar iconografía de la Virgen de La Merced se encuentra en dos obras realizadas por José Gil de Castro en 1814. La primera a devoción de José Manuel Lecaros y Mercedes Alcalde, y la segunda a Vicente Izquierdo, que aparecen con los números 11 y 12 en el reciente catálogo razonado. Además, en el fondo de los retratos de María Mercedes Alcalde y de José Manuel de Lecaros, números 4 y 5 del catálogo ya citado, se puede observar la misma tipología de objeto con la misma representación de la Virgen de la Merced como una pintura enrollable.

Con estos indicios, a lo que se suma que la obra no tuviera originalmente un bastidor, se presentó el caso en una reunión de análisis con el equipo de la institución propietaria, concluyendo mostrar la obra como originalmente fue concebida: una tela enrollable para la devoción privada. Esto permite dar sentido a los deterioros observados en ella, deformaciones y craqueladuras horizontales que se habrían producido justamente por el constante enrollar y desenrollar de la pintura, que dan razón a su uso y práctica devocional.

Los análisis materiales que se realizaron son completamente consistentes con el corpus estudiado del autor en dicho periodo de su producción pictórica, cuyos resultados se encuentran compilados en el libro Más allá de la imagen. Los estudios técnicos en el proyecto Gil de Castro (Majluf et al. El soporte de la pieza es de una fina tela de lino, los pigmentos corresponden a blanco de plomo, bermellón, carbón, y tierras de tonalidades rojizas y amarillas.

Lo más importante es que se encuentra el característico patrón de una compleja secuencia de bases de preparación, lo cual se ha transformado en una marca de Gil de Castro y de sus contemporáneos limeños. Es posible observar cuatro estratos de preparación subyacentes a las capas pictóricas, de distintos colores y con gran variedad de tipos y tamaños de inclusiones. El tercer estrato correspondiente a un gris-celeste con muchas inclusiones de carbón, el cual se ha encontrado en gran cantidad de sus obras, es una de las características de Gil de Castro.

Mediante un examen de radiación infrarroja (I.R.), que permite el estudio del dibujo subyacente, se constató que parte del texto de la cartela fue modificado por el propio Gil de Castro, cambiando el modo de firmar, el nombre del mandante y la fecha de realización. La pintura originalmente habría sido realizada en 1814, el mismo año en que pintó las otras dos Virgen de la Merced. Pintura realizada no en 1817, sino un año después de su llegada, a un mandante no identificado.

La Devoción en Isla de Maipo, Chile

Cuenta la historia que el Río Maipo entró por la calle Santelices, por el sector de la Panadería El Trigal, punto neurálgico de Isla de Maipo. Asustados ante la inminente inundación del pueblo, los isleños rezaron a la Virgen de la Merced para que los salvara de esta calamidad.

Corría el año 1899 y un grupo de huasos, reunidos en la parroquia salió con la imagen de la “Mercedita” hasta el sector denominado “La Puntilla” de Lonquén, esperando que produjera el milagro y que calmara las aguas. Y así ocurrió: en agradecimiento, los isleños se comprometieron a celebrar la fiesta más grandiosa de la zona en honor a la Virgen de la Merced, el último fin de semana de septiembre.

Por su parte, los huasos prometieron pasear a la Virgen por el pueblo, no en carros o en caballería, sino en “anda”, en sus propios hombros. Luis Leyton (73) lleva más de 60 años como andero. Cuenta que de pequeño lo sacaban a la procesión y que su padre también fue andero, “pero antes el anda la cargaban 8 personas y se iban cambiando: 4 cargaban adelante y 4 atrás, quienes pasaban por ahí si querían la cargaban, era todo improvisado.

Antes las calles estaban llenas de gente de la tercera edad, recuerdo que no había ni luz, pero todos llegaban a escuchar la Novena de la Virgen y la iglesia estaba repleta. Leyton partió “tirando el cordel” en la fiesta, cuidando a la Virgen e impidiendo que se le acercara gente en medio de la procesión. Tenía solo 7 años. Luego llegó el momento de poner el hombro, cuando tenía 16 llevó a la Virgen en andas y al terminar, recuerda que su mamá y hermana le pusieron paños fríos en el hombro.

“Me quedó completamente inflamado, yo como cabro joven tenía que seguir la onda no más. “Nacido y criado en Isla de Maipo”. Esa es la manera con que los isleños se refieren al orgullo que sienten al ser parte de su tierra, como es el caso de Alberto “Betico” Muñoz (63), otro de los anderos más prominentes y que se desempeña como “el gritón”.

“Cuando me metí, la cargué poco porque yo soy pequeño, mido 1,60 metros, pero descubrí que podía dar instrucciones para dirigir la procesión. Había muchas cosas que hacer: actualmente sufrimos con los cables que están a menos de cuatro metros de altura. Durante la procesión, no menos de veinte veces hay que bajar el anda completa y eso es una tarea dolorosa.

Cuatro generaciones de anderos se han sucedido en el caso de la familia Armijo. José (44), comenzó a cargar el anda el 2008 y siempre ha sido devoto de la Virgen de la Merced. “Siempre quise seguir la tradición familiar y ahora mi hijo de 24 años también la sigue. Yo soy creyente de la Virgen, no hice ninguna manda. Mi abuelo fue de los primeros anderos antes que esto se organizara.

Actualmente son cerca de 100 anderos los que componen la Agrupación de Anderos Virgen de la Merced de Isla de Maipo. Por un tema de fuerza y capacidades físicas, solo hombres pueden cargar el anda ya que el peso de la estructura metálica que es la base del anda es de aproximadamente 1.000 kilos. Sin embargo, en la actualidad hay mujeres que forman parte de la agrupación cumpliendo otros roles.

“Un año ingresó una mujer a cargar: el papá de esta niña era andero. Pero hay que hacer mucha fuerza y además fue incómodo, porque vamos muy cerca unos de otros y esto se presta para malas interpretaciones. Algunos anderos ingresan por tradición familiar, otros, por mandas o favores recibidos de la Virgen. Ser católico y devoto a la Virgen es otro de los requisitos, por cierto, el día de la fiesta y al momento de portar el anda, se debe tener un comportamiento intachable.

Cuando Betico era joven, le tocó implementar estas reglas y poner cierto orden. “Yo era un cabro y no era muy bien recibido por parte de los antiguos esto de no tomar. La procesión se debe ejecutar de la forma tradicional y como siempre se ha hecho: salir de la iglesia, doblar hacia la derecha, continuar por la avenida principal y llegar a las cuatro esquinas principales de Isla de Maipo. Son cerca de cuatro kilómetros y más de tres horas de procesión.

Guillermo Vera, obispo de Rancagua nació en Isla de Maipo y conoce perfectamente esta práctica de los anderos, donde ellos “generosamente cargan el anda para que todo el pueblo creyente vea la imagen en alto de la Virgen”.

“Cerca de los años 90, cuando llegamos a Santelices con Gálvez íbamos llegando y se me ocurre esto de que la Virgen abrace, yo veía esa imagen de la Virgen con los brazos abiertos… le dije a los anderos, en algunos lugares nos vamos a detener y ustedes lentamente vayan girando la Virgen, escogimos esas cuatro esquinas.

Una vez que la procesión sale de la iglesia de Isla de Maipo, debe doblar hacia la derecha. Jamás a la izquierda. Luis Leyton dice que cada vez va menos gente a esta instancia, que antiguamente convocaba a todo el pueblo. “Me dio pena la última vez que fui a la Novena, habíamos como 14 personas.

No cabe duda que todos los anderos sienten un gran orgullo de pertenecer a esta agrupación, de agradecer de esta forma a la Virgen. El presidente de los anderos siente que, si no se hubiese hecho este milagro, Isla de Maipo no existiría, “por lo mismo esto es parte de la identidad del isleño, vivir en este pueblo y celebrar esta fiesta es muy importante.

Para Luis Leyton esto es como ser un guardián de la Virgen. “Yo me la juego por los cabros, les digo chiquillos esto tiene que ser con fe, el que no es devoto mejor que no entre. Los más antiguos vamos a pasarle esto a la juventud, imagine que ya llevamos 100 anderos. Por eso les digo, si quieren algo de la Virgen tienen que ir a ella y siquiera rezarle un Padre Nuestro, no solamente aparecer el puro día de la procesión.

Tabla Cronológica de Eventos Relevantes

Fecha Evento
1218 Fundación de la Orden de la Merced por San Pedro Nolasco en Barcelona.
Siglo XVI Llegada de los mercedarios a Chile junto a los conquistadores españoles.
1564 Constitución de la Provincia Mercedaria en Chile.
1817 Realización de la pintura de la Virgen de la Merced por José Gil de Castro a devoción de María del Carmen Ruiz Tagle.
1899 Inundación en Isla de Maipo y el milagro atribuido a la Virgen de la Merced, dando origen a la tradicional fiesta.

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