¿Cuándo se inventó el primer automóvil eléctrico? Historia de un pionero

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:blog

Pasa un coche eléctrico por la calle sin apenas hacer ruido, salvo por el leve y característico zumbido de su motores, y todos los transeúntes se giran al verlo pasar. Y no solo los peatones, los otros automovilistas también se giran al verlo y lo miran cuando se detiene en el cruce. Su precio es elevado, es un coche de lujo. Esta escena podría haber ocurrido ayer y el coche ser cualquier Tesla de la gama actual, pero ocurrió a principios del siglo XX, en Estados Unidos, y el coche probablemente fuera un Fritchle o un Detroit Electric.

Se nos presenta el coche eléctrico como el automóvil del futuro. Quizá lo sea, pero también es cierto que es una vieja idea que simplemente se pone al día. El «Jamais Contente», el primer coche de la historia en superar los 100 km/h fue un coche eléctrico. El primer coche eléctrico data de 1834, mientras que el motor de combustión interna, más complejo que un motor eléctrico, no llegó hasta 1861.

Los Primeros Pasos: Del Motor Eléctrico al Movimiento

Antes de que pudiera existir un coche eléctrico, era necesario desarrollar el motor eléctrico. Un nombre clave en este desarrollo temprano es Ányos Jedlik, un inventor e ingeniero húngaro. Alrededor de 1828, Jedlik creó lo que muchos consideran el primer motor eléctrico funcional.

Este dispositivo rudimentario, aunque lejos de la sofisticación de los motores modernos, sentó las bases para la conversión de energía eléctrica en movimiento mecánico. Su invención, aunque no directamente aplicada a un vehículo, proporcionó el componente esencial que más tarde haría posible la propulsión eléctrica.

Simultáneamente, otros inventores experimentaban con diferentes formas de aprovechar la electricidad para generar movimiento. En la década de 1830, figuras como Robert Anderson en Escocia y Thomas Davenport en los Estados Unidos construyeron prototipos de vehículos eléctricos. El invento de Davenport en 1835, a menudo considerado uno de los primeros prototipos de vehículos eléctricos, utilizaba un motor eléctrico alimentado por baterías no recargables.

Aunque estos primeros vehículos eran primitivos y tenían un alcance limitado, demostraron el potencial de la propulsión eléctrica y estimularon la investigación y el desarrollo posteriores. Es crucial entender que estos primeros "coches eléctricos" no eran vehículos prácticos para el uso diario. Eran más bien demostraciones de concepto que mostraban la viabilidad de la tecnología.

Las baterías de la época eran voluminosas, pesadas y ofrecían una autonomía muy limitada. Además, la infraestructura para recargar o reemplazar las baterías era inexistente. A pesar de estas limitaciones, estos pioneros sentaron las bases para futuras innovaciones.

La Contribución de Europa: Baterías y Triciclos Eléctricos

En Europa, inventores como Gustave Trouvé en Francia también jugaron un papel importante en el desarrollo temprano de los vehículos eléctricos. En 1881, Trouvé presentó un triciclo eléctrico en la Exposición Internacional de Electricidad en París. Este vehículo, impulsado por una batería recargable, fue uno de los primeros ejemplos de un vehículo eléctrico práctico y funcional.

El triciclo de Trouvé demostró que la propulsión eléctrica podía ser utilizada para transportar personas de manera eficiente, aunque a corta distancia. Paralelamente a los avances en vehículos eléctricos, se estaban produciendo mejoras significativas en la tecnología de baterías. Gastón Planté inventó la batería de plomo-ácido en 1859, un invento crucial que proporcionó una fuente de energía más fiable y eficiente para los vehículos eléctricos.

Posteriormente, Camille Faure mejoró la batería de Planté en la década de 1880, aumentando su capacidad y durabilidad. Estas mejoras en la tecnología de baterías fueron esenciales para hacer que los vehículos eléctricos fueran más prácticos y atractivos.

La comercialización de coches eléctricos comenzó en 1852, pero esos primeros vehículos eléctricos no usaban baterías recargables. Las baterías recargables propiciaron el auge del coche eléctrico. En 1852, Gaston Planté inventó la batería recargable de plomo y ácido. Pero su fabricación a nivel industrial no era posible.

Fue en 1880 que Camille Faure inventó un procedimiento electroquímico llamado masa activa que aumentaba la capacidad de carga de la batería de Planté. La fabricación a nivel industrial de la batería recargable de plomo y ácido sería a partir de entonces una realidad comercial. El coche eléctrico es tan antiguo como el propio automóvil y a principios del siglo XX parecía ser el futuro.

El Auge y la Caída Inicial: El Coche Eléctrico a Principios del Siglo XX

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los coches eléctricos experimentaron un auge sorprendente. En ciudades como Nueva York y Boston, los coches eléctricos eran populares entre la clase alta como vehículos urbanos silenciosos, limpios y fáciles de operar. Eran particularmente atractivos para las mujeres, ya que no requerían el arranque manual que era común en los coches de gasolina de la época.

En 1900, los coches eléctricos representaban una parte significativa del mercado automotriz en los Estados Unidos. Según algunas estimaciones, alrededor del 28% de los vehículos en las carreteras estadounidenses eran eléctricos. Este porcentaje superaba tanto a los coches de gasolina como a los de vapor. Empresas como Columbia Electric y Baker Motor Vehicle Company producían una amplia gama de coches eléctricos, desde pequeños vehículos urbanos hasta lujosas limusinas.

En la década de 1890 en Europa, el fabricante austriaco de carruajes Jacob Lohner estaba convencido que la era de los carruajes tirados por caballos llegaba a su fin. Lo tuvo claro al volver de un viaje a Estados Unidos y deseaba convertir su empresa en fabricante de automóviles, tanto eléctricos como de motores de combustión interna. Lohner pensaba que se vendería mejor un coche eléctrico, pues a muchos clientes potenciales no les gustaban los humos ni el ruido de los primeros coches con motor de combustión interna.

En 1898, Ferdinand Porsche desveló lo que sería su primer coche, el Egger-Lohner P1. Era capaz de alcanzar 34 km/h y recorrer hasta 79 km con una carga. El P1 sería todo un éxito para Lohner. Lo que vio Jacob Lohner al otro lado del Atlántico fue el auge imparable de los coches eléctricos. El primero de ellos, se vendió en 1890 por William Morrison of Des Moines, Iowa.

Pero el líder indiscutible del mercado de la época era Fritchle, fundada por Oliver O. Fricthle, un químico instalado en Denver. Fritchle vendió su primer coche en 1906 y en 1908 la Oliver P. Fritchle Company abrió su primera tienda en Colfax Avenue, Denver. Para darse a conocer, Fritchle aseguraba que su coche podía recorrer hasta 100 millas (160 km) en llano tras recargar su batería toda la noche.

Como nadie le creyó, se montó su particular road-trip demostrando así la veracidad de su anuncio. Fritchle había diseñado su coche pensando en las damas de la alta sociedad de las Rocky Mountains. Y es que, dicen, que las mujeres preferían los coches eléctricos a los de gasolina porque eran sencillamente más limpios. Así, el coche de Fritchle era espacioso y podía subir las fuertes pendientes de la región de Denver. En 1912, Fritchle abrió una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York.

Su factoría todavía no había empezado a producirlos en serie que ya había una lista de espera para hacerse con un modelo. Eso sí, los Fritchle eran coches de lujo. Por cierto, si esta historia te suena es porque básicamente tiene unas extrañas (¿o preocupantes?) similitudes con la historia de Tesla (la autonomía y los viajes que hace posible, el precio, la lista de espera o de reservas, etc). Los progresos del automóvil eléctrico se hicieron patentes con el récord de velocidad del belga Camille Jenatzy y su coche eléctrico “La Jamais Contente” conseguido en 1899: fue el primer ser humano en superar los 100 km/h y a partir de ahí empezaría una lucha por ser el más rápido sobre ruedas.

Es más, los automóviles eléctricos representaban el tercio del parque móvil de grandes ciudades como Nueva York, Boston o Chicago. De hecho, la flota de taxis de Nueva York, por ejemplo, se componía esencialmente de eléctricos.

Sin embargo, el auge del coche eléctrico fue efímero. A medida que avanzaba el siglo XX, varios factores contribuyeron a su declive. La mejora de la tecnología de los coches de gasolina, particularmente la invención del arranque eléctrico por Charles Kettering en 1911, eliminó una de las principales ventajas de los coches eléctricos: su facilidad de uso. Además, el descubrimiento de grandes reservas de petróleo y la producción en masa de coches de gasolina por Henry Ford hicieron que estos últimos fueran más baratos y accesibles para el público en general.

Bertha Benz es la impulsora del automóvil tal y como lo conocemos hoy. En 1908 Ford presentó su Model T fabricado en serie y lo cambió todo. La fabricación en serie permite bajar el precio de venta de forma notable de cualquier producto y fue también el caso del Model T. El motor de arranque eléctrico inventado por Charles Kettering mejoró además el confort de uso de los coches de gasolina, aunque arrancar el motor con manivela siguió siendo la norma en muchas marcas.

En la década de los años 20, los coches de gasolina son más asequibles y sobre todo superan con creces en autonomía práctica a los eléctricos. Con la red de carreteras mejoradas en Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial, la necesidad de poder repostar en pocos minutos era crucial, pues la gente ya se movía más. Para colmo, el precio de la gasolina bajó drásticamente tras descubrir petróleo en Texas. Salvo contadas y anecdóticas excepciones, el coche eléctrico cayó en el olvido.

Otro factor importante fue la limitada autonomía y la falta de infraestructura de recarga de los coches eléctricos. Los coches de gasolina podían viajar distancias mucho mayores y repostar combustible de forma rápida y conveniente en una creciente red de estaciones de servicio. Los coches eléctricos, por otro lado, tenían una autonomía limitada y requerían largas horas para recargar sus baterías. Esta desventaja hacía que los coches eléctricos fueran menos atractivos para los viajes de larga distancia.

A pesar de su declive, los coches eléctricos nunca desaparecieron por completo. Continuaron siendo utilizados en aplicaciones nicho, como vehículos industriales, carretillas elevadoras y carros de golf. Además, algunos inventores y entusiastas siguieron trabajando en la mejora de la tecnología de los coches eléctricos, manteniendo viva la llama de la innovación.

Innovaciones Clave y Figuras Destacadas

A lo largo de la historia temprana del coche eléctrico, varias innovaciones clave y figuras destacadas contribuyeron a su desarrollo:

  • Ányos Jedlik: La creación del primer motor eléctrico funcional.
  • Robert Anderson y Thomas Davenport: La construcción de prototipos tempranos de vehículos eléctricos.
  • Gustave Trouvé: La presentación de uno de los primeros triciclos eléctricos funcionales.
  • Gastón Planté y Camille Faure: Las mejoras en la tecnología de baterías de plomo-ácido, que proporcionaron una fuente de energía más fiable y eficiente para los vehículos eléctricos.
  • William Morrison: Pionero en Estados Unidos, construyó un coche eléctrico de seis pasajeros que alcanzó velocidades notables para la época.
  • Camille Jenatzy: Alcanzó un récord de velocidad impresionante para un coche eléctrico en 1899, superando los 100 km/h.

Estos inventores y sus innovaciones sentaron las bases para el desarrollo de los coches eléctricos modernos. Su trabajo demostró el potencial de la propulsión eléctrica y allanó el camino para futuras investigaciones y desarrollos.

Décadas de Olvido y Tímidos Intentos

En los años 50 y 60 algunos fabricantes, como Renault, BMW, Nissan u Opel desarrollaron algunos tímidos vehículos eléctricos a modo de prototipos, pero sin realmente apostar por ese tipo de movilidad. Aun así, a partir de los años 60 se percibe un intento de volver al coche eléctrico. En todo caso, algunas empresas estadounidenses lo intentaron. Por ejemplo, la Henney Motor Company de Nueva York que propuso un Renault Dauphine convertido a coche eléctrico bajo el nombre de Henney Kilowatt en 1959.

Otro ejemplo, quizá más famoso, es el de la Electric Fuel Propulsion Corp. Los Renault Dauphine y Renault 10 eran ideales para esas conversiones gracias a su enorme maletero delantero y vano motor trasero. Y es que permitían así repartir de forma equilibrado el peso de las baterías, de plomo-cobalto en el caso del MARS II. Según las fuentes, se fabricaron entre 45 y 47 unidades del MARS II. De los años 20 hasta los años 90, el coche eléctrico experimenta su particular travesía del desierto. En 1975, AMC vendió unos 350 Jeep para el servicio postal de los Estados Unidos en una prueba piloto.

Aun así, en esos años no existe realmente un mercado para el automóvil eléctrico. El coche eléctrico que mejor se vendió fue en los años 70 el CitiCar de Sebring-Vanguard. De todos modos, de los años 20 hasta los años 90, el coche eléctrico experimentó su particular travesía del desierto.

El Regreso del Coche Eléctrico

Acciones políticas en Estados Unidos, como el “Electric and Hybrid Vehicle Research, Development, and Demonstration Act” de 1976 buscan impulsar el desarrollo de la movilidad eléctrica. En 1990, California adoptó la norma del “Zero Emission Vehicle (ZEV)” que imponía que para 1998 al menos el 2 % de las ventas en California de un gran fabricante debían realizarse con coches de emisiones cero hasta llegar a un cuota de 10 % en 2003. Con el tiempo, esa norma se fue modificando y adaptando a la realidad tecnológica y del mercado, básicamente para incluir los coches híbridos e híbridos enchufables porque sino ningún fabricante la cumpliría.

General Motors fue el primero de los grandes fabricantes en atreverse comercialmente con un coche eléctrico, el EV1. En realidad era una prueba piloto en la que solo los clientes de California, Arizona y Georgia podían acceder al EV1 mediante leasing vía concesionarios Saturn. En 1996 comenzó la fabricación del EV1. Cuando en 2003, General Motors terminó el programa EV1, muchos de esos coches fueron reclamados por GM para su reciclaje (o destrucción, como se quiera ver) cuando dejó de dar soporte técnico a los EV1 (algo que Chrysler ya había hecho con el Turbine años atrás).

Técnicamente, el GM EV1 no fue un fracaso, ni mucho menos. Desde su aerodinámico diseño hasta su autonomía, el coche era un adelantado a su tiempo. ¿Por qué General Motors decidió abandonar el programa EV1? Hoy, casi todos los fabricantes de automóviles tienen o tendrán en breve un coche eléctrico. La Unión Europea es así otra impulsora de facto de la movilidad eléctrica. Si los fabricantes quieren lograr la media de 95 g/km de CO₂ para su flota en 2021 acordada por la UE no les queda otra que apostar por el coche eléctrico.

O bien el motor de combustión se vuelve de golpe ultra eficiente, cosa que ni el esperado Skyactiv-X de Mazda está cerca de lograr, o bien apuestan por una electrificación a marchas forzadas de sus modelos. Y eso es lo que estamos viendo. Los primeros prototipos de coches eléctricos se les atribuye a varios inventores. ¿Cuál es la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en autos eléctricos? Hoy en día, la gran mayoría podría pensar en un Tesla, un BMW o un magnífico Fórmula E.

Malentendidos Comunes y Aclaraciones

Existen algunos malentendidos comunes sobre la historia del coche eléctrico. Uno de ellos es la creencia de que el coche eléctrico es una invención reciente. Como hemos visto, los coches eléctricos tienen una larga historia que se remonta al siglo XIX. Otro malentendido es la idea de que los coches eléctricos son tecnológicamente inferiores a los coches de gasolina. Si bien los coches de gasolina han dominado el mercado durante la mayor parte del siglo XX, los avances recientes en la tecnología de baterías y motores eléctricos han hecho que los coches eléctricos sean cada vez más competitivos en términos de rendimiento, autonomía y costo.

También es importante aclarar que el declive inicial del coche eléctrico no se debió a la falta de tecnología, sino a factores económicos y sociales. La abundancia de petróleo barato y la producción en masa de coches de gasolina hicieron que estos últimos fueran más accesibles y convenientes para el público en general. Sin embargo, con el aumento de la conciencia sobre el cambio climático y la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, los coches eléctricos están experimentando un renacimiento en el siglo XXI.

El Renacimiento del Coche Eléctrico: Un Futuro Sostenible

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un renacimiento del coche eléctrico. Los avances en la tecnología de baterías, impulsados por la demanda de dispositivos electrónicos portátiles, han permitido aumentar significativamente la autonomía y el rendimiento de los coches eléctricos. Además, los gobiernos de todo el mundo están implementando políticas para fomentar la adopción de vehículos eléctricos, como incentivos fiscales, subvenciones y regulaciones más estrictas sobre las emisiones de los coches de gasolina.

Empresas como Tesla han desempeñado un papel fundamental en la popularización de los coches eléctricos. Tesla ha demostrado que los coches eléctricos pueden ser no solo ecológicos, sino también atractivos, potentes y tecnológicamente avanzados. Otras empresas automotrices importantes están invirtiendo fuertemente en el desarrollo de coches eléctricos, lo que indica que la propulsión eléctrica es el futuro de la industria automotriz.

El renacimiento del coche eléctrico no solo tiene implicaciones para la industria automotriz, sino también para la sociedad en general. La adopción masiva de coches eléctricos puede ayudar a reducir la contaminación del aire en las ciudades, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar el cambio climático. Además, la industria de los coches eléctricos está creando nuevos empleos en áreas como la fabricación de baterías, la instalación de estaciones de carga y el desarrollo de software.

El Día Internacional del Auto Eléctrico

El 9 de septiembre se celebra a nivel mundial el Día Internacional del Auto Eléctrico, una iniciativa que comenzó en 2020 gracias a las empresas ABB y Green TV. Este día tiene como objetivo principal dar a conocer y fomentar la electromovilidad a nivel global. Se concibió como una oportunidad para reflexionar sobre la integración de las energías renovables y el papel crucial que desempeñan los vehículos eléctricos en la construcción de un futuro más sostenible.

tags: #Auto #Electrico

Deja una respuesta