Después de un recorrido de aproximadamente 2.000 kms, te cuento los rendimientos de la F-150. Todos estos rendimientos fueron calculados usando velocidad crucero y climatizador.
Rendimiento en Carretera
- A 120 km/h: 8 km/l
- A 100 km/h: 9 km/l
- A 80 km/h: 10 km/l
Para ser un motor V8 5.0, me parecen bastante aceptables. Es excelente el rendimiento en carretera, con consumos muy buenos. Con lo grande que es la camioneta y el motor que tiene son muy buenos números.
En ciudad anda entre 6 y 7 km/l. Insisto, rendimiento similar a la Escape, esta dando 7,2 en ciudad. Demasiado bueno el rendimiento de los V8 de Ford.
En cuanto al control de crucero, depende de la ruta a manejar, si la carretera es plana, usa crucero, si tiene lomas pronunciadas, no conviene. Por ejemplo, Santiago - La Serena, no conviene el crucero.
Comodidad y Manejo
Aparte de su rendimiento, es destacable la comodidad de la camioneta, especialmente sobre caminos de ripio. Realmente es un placer viajar en ella. La F-150 es un ícono y tras manejarla comprendemos por qué. Su manejo en la ciudad, o en uso normal, es tan agradable como cualquier todoterreno, y esa es la gracia de esta Ford F-150 Platinium.
Tras el volante las reacciones son bastante precisas. No es fácil desplazarse por los espacios tan estrechos a los que nos tiene acostumbrada la ciudad, pero resulta muy fácil tomarle la medida.
La Ford F-150 mantiene un sistema semi rígido en eje trasero y su comportamiento es propio de una camioneta: exceso de rebote cuando el pick-up va desocupado (lo normal en Chile) y movimientos laterales en velocidad, que no son para nada agradables.
Actualizaciones y Diseño
Hoy, la F-150 ya está en su 13ª generación, y en este año recibió una actualización estética y mecánica en todas sus múltiples versiones.
Podemos resumir que hay una nueva parrilla frontal que incluye dos barras horizontales, así como grupos ópticos delanteros y traseros de nuevo diseño y con luz diurna LED. La conectividad es alta con el sistema Sync 3, asociado a una pantalla táctil de 8”, con navegador GPS y compatibilidad a Apple CarPlay y Android Auto. La seguridad y los sistemas de asistencia a la conducción también son sobresalientes.
Desde las pisaderas que se despliegan automáticamente, pasando por las luces de bienvenida que encienden cuando se desbloquean las puertas, siguiendo por los asientos climatizados, o los numerosos porta objetos repartidos por el interior, o el sistema de infoentretenimiento más fácil de usar en el mercado, todo esto hace de la F-150 una camioneta confortable y lujosa.
El espacio interior es brutal. No sólo por el que está disponible adelante, donde hay dos exquisitos asientos tapizados en cuero, que ofrecen múltiples ajustes electrónicos para encontrar la perfecta posición de manejo, sino especialmente por los traseros, donde pese a haber tres cinturones de seguridad, perfectamente podrían caber cuatro o cinco niños. La materialidad es sobresaliente en esta versión, con acabados de un auto de alta gama, algo que no ocurre en las variantes XLT.
La pantalla central, como decíamos, es grande y muy visual. Ahora ofrece 375 Hp (+10) y 637 Nm, muchísimo más torque, aunque a un régimen más alto (3.500 rpm). Lo mejor es la rapidez con que responde al toque del acelerador, y la contundencia con que eleva la velocidad. La caja automática explica mucho de esto.
Otra de las gracias es que su funcionamiento es muy relajado, con rangos de uso normal entre las 1.000 y 2.000 rpm, con un uso en carretera a 120 km/h por debajo de esta línea.
Ford F-150 Platinum 2021
En líneas exteriores, esta nueva F-150 no grita su condición de ‘nueva’ y la verdad es que pocos notan que están frente a la 14ª evolución de esta que es la camioneta más vendida en Estados Unidos en los últimos 44 años. El frontal se diferencia por grupos ópticos más grandes, sobre todo en el alto, y que ahora están unidos visualmente con los faros individuales de los parachoques, formando una gran luz C de circulación diurna. De igual modo, la grilla -disponible en más de 10 diseños a elección- asoma ahora entramada con los mencionados faros principales. En la zaga a priori tampoco hay diferencias sustanciales.
Pero eso, como se dijo, solo como primera impresión, porque avances que añaden funcionalidad a la F-150 los hay. El portalón de apertura y cierre eléctrico ahora cuenta con una escalón desplegable mediante un botón análogo e incluso con un bastón que hace las veces de manilla para no perder el equilibrio al subir o bajar de la zona de carga (que hace 953 kilos). La misma tapa recubierta de plástico tiene dos reglas de medición transversales, orificios para fijar abrazaderas de carpintería y recovecos para poner una tablet e incluso un mug de café. Para que esta estación de trabajo móvil esté completa, el pick-up tiene un enchufe de toma americana con 120 voltios para libre disposición.
Por dentro la Ford F-150 2021 se percibe increíblemente bien pensada. Más allá de la serie de comodidades que podrían esperarse en una pick-up cuyo valor roza los $ 50 millones -como butacas de ajuste eléctricos con apoyo lumbar, memoria, masajeadores y funciones de calefacción y enfriamiento, volante telescópico temperado con acomodo eléctrico, y variación en la inclinación de pedales- el gran plus de la 14ª de la tamaño completo de la Serie F viene dado por una particular palanca de cambios que se esconde al apretar un botón y que permite entonces abatir hacia delante el apoyabrazos, convirtiendo la consola central en una verdadera mesa de trabajo, incluso muy apta para almorzar. Esta función está disponible con el motor detenido o en marcha. Al taller de allá atrás se suma acá una pequeña pero útil oficina.
Las pantallas, para el panel de instrumentos y para la infoentretención, son ambas de 12″. En el caso del display central, este cuenta con el sistema SYNC 4 con enlazamiento automático y remoto con Apple CarPlay y Android Auto. La vista de la pantalla se divide automáticamente entre la función principal que el usuario ordene y un cuarto de la franja derecha que deja visible otros parámetros como el de la música. El audio sale mediante un sistema de sonido de 18 parlantes de alta fidelidad, firmado por Bang & Olufsen; y el espacio para dejar el celular entre el tablero y la consola, tiene cargador por inducción.
Los asientos delanteros son reclinables casi en ángulo de 180º, algo facilitado por una banqueta trasera que puede plegarse sin mayores esfuerzos en razón 1:2 y que queda sujeta en paralelo al pilar C. En cuanto al espacio de las tres plazas traseras, resulta ser solvente hasta para el basquetbolista que más rebotes captura en la NBA. Hay habitabilidad en serio, y además se dispone de salidas de aire independientes, calefacción de asientos, conectores USB y de enchufes para dispositivos mayores (aunque nuevamente con el diseño de las tomas domiciliarias americanas). También es destacable que debajo del asiento exista una ‘caja secreta’ para guardar objetos, que, de todos modos, puede plegarse completamente para aumentar el espacio en el piso, tras las dos butacas delanteras. Así, o pueden guardarse pertenencias valiosas o podrá cargarse ‘bajo techo’ cajas muy voluminosas (me atrevo a decir que hasta entra una bicicleta). La cabina está más que bien iluminada gracias a un sunroof panorámico que cubre a las cinco plazas, que de todos modos puede abrirse completa o parcialmente.
El panel de instrumentos da la bienvenida con una bonita animación F-150 y enseguida el color de la instrumentación indica el modo en que está seteado el motor, la suspensión y la caja automática de 10 marchas: hay preajustes Normal, ECO, Sport, Remolque, Resbaladizo, Nieve/Arena y Barro.
En la ciudad la Ford F-150 Platinum evidentemente no se halla a sus anchas. Resulta algo complicado (mas no imposible) moverse en el denso tráfico de Santiago, con calles y carriles que no son precisamente amplias. En el fondo, es un ejercicio de acostumbrarse a las dimensiones de esta pick-up que hace notar en todo momento su envergadura. En la carretera, la Ford full size, como sucede ya con el confort de asientos, hace parecer el viaje un vuelo de primera clase. Es cómoda en extremo en todas las plazas, pero lo que llama más la atención es el completo equipamiento en términos de asistencias a la conducción. Es como tener un ángel de la guarda pendiente en todo momento, sobre todo cuando está accionado el control crucero inteligente.
Más allá de la comodidad de no llevar pisado el acelerador y de fijar una velocidad determinada (a 120 km/h el motor va entre 1.700 y 1.800 rpm), la camioneta controla automáticamente la distancia con los vehículos precedentes, una brecha también que puede ajustarse desde el volante. Si bien es cierto, estas características están actualmente en varios vehículos de gama media y alta del mercado, es también destacado el grado de inteligencia que alcanza el ‘cerebro’ de la Ford. Por ejemplo, al adelantar por la pista izquierda con el control crucero y quedar ubicado por detrás de otro vehículo que también rebasa, la F-150 no se frena en lo absoluto -aunque la distancia sea inferior a la originalmente fijada-, al detectar que ese vehículo precedente circula a una velocidad superior, un ejercicio ‘mental’ para el que le bastan fracciones de segundo. Lo que sí hace sin arrugarse, es disminuir la velocidad automáticamente ante mayores exigencias laterales.
El mantenimiento de carril también está muy bien aceitado e incluso las curvas pueden hacerse automáticamente, aunque se requiere que el conductor tenga las manos sobre el volante (aparece un testigo y suena una alerta cuando se quitan), algo que parece obedecer más a cuestiones legales que a una necesidad real de que el conductor guíe la trazada. Otra vez: tan bien calibrados están sensores, cámaras y computador, que en los 850 km que la conduje, en una oportunidad que pasé por un desvío por trabajos en la carretera -marcado con líneas repintadas pero sin borrar las originales-, la camioneta ‘se equivocó’ e hizo vibrar el volante, interpretando que estaba saliéndome del camino de forma accidental.
La sensación que queda es que habría que ser muy patadura para meterse realmente en problemas a bordo de esta F-150 Platinum. En la ciudad, el estacionar también se da sencillo con la cámara de 360º que recrea bien todo el entorno. Cuenta además con detector de tráfico cruzado trasero con intervención, que también probé sin querer cuando quise asomarme en una salida marcha atrás a velocidad ínfima (como esa inercia que se deja fluir para empezar a marcar territorio). La F-150 aplicó los frenos y entonces no quedó más que obedecer. Otro punto que resulta sorprendente para alguien no acostumbrado a conducir una camioneta de este nivel de sofisticación, es el sistema Pro Trailer Backup Assist. ¿Qué es? Se trata de una perilla ubicada en el tablero por delante de la palanca de cambios, que permite maniobrar como por control remoto la camioneta en marcha atrás cuando tiene enganchado un remolque (puede con carros de hasta 6,3 toneladas). La tarea es realmente sencilla porque el volante comienza a controlarse por sí mismo mientras uno guía la perilla mirando solo en la pantalla central. Hay memoria para guardar hasta 10 carros diferentes, con sus respectivas dimensiones y tipos de enganche.
Siguiendo en esa línea, otro de los ítems que resultan no tan satisfactorio (aunque esperable), es el consumo. El rendimiento mixto se acercó a los 6,6 km/l en los casi 850 km andados, que casi agotaron el estanque de combustible de 136 litros (se llena con $ 125 mil). Quien tiene para el whisky, tendrá también para los hielos, me dijo un amigo…
En suma, la Ford F-150 es por enésima vez una fórmula súper bien craneada y que responde cabalmente a ese espíritu que los dueños de una pick-up buscan en un vehículo de estas características. Pensada para el trabajo, pero con un confort digno del SUV más pomposo, la oferta de la F-150 es simplemente para vivirla al máximo.
Ficha Técnica Ford F-150 Platinum
- Motor: EcoBoost V6 3.5 litros turbo
- Potencia: 400 Hp
- Torque: 678 Nm a 3.100 rpm
- Caja: AT10
- Tracción: 4x4
- Largo: 5.311 mm
- Ancho: 2.029 mm
- Alto: 1.907 mm
- Distancia entre ejes: 3.108 mm
- Carga máxima: 953 kilos
Ford F-150 Diésel vs. Chevrolet Silverado Diésel: Consumo
Ford decidió por fin dotar de un motor turbodiésel a su best seller, una jugada que hoy le permite ser mucho más competitiva en mercados como Sudamérica. De esta manera, ahora en Chile la F-150 compite en paralelo con la Chevrolet Silverado que ya ofrecía esta motorización, igualmente un turbodiésel de 3.0 litros, pero con disposición de seis cilindros en línea. La pregunta es lógica: ¿cuál rinde mejor?
Frente a frente, el motor V6 de la F-150 desarrolla 250 Hp y 597 Nm de torque desde 1.750 rpm, mientras que la Chevrolet con el bloque seis cilindros en línea es algo más generosa y entrega 277 caballos y un torque máximo de 619 Nm desde 1.600 rpm. Ambas tienen caja automática de 10 marchas.
De acuerdo con la Environmental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos:
- En ciudad: Chevrolet Silverado (9,4 km/l) vs. Ford F-150 (8,5 km/l)
- En carretera: Ford F-150 (11,5 km/l) vs. Chevrolet Silverado (11 km/l)
- Promedio: Chevrolet Silverado (10,2 km/l) vs. Ford F-150 (9,8 km/l)
En autonomía vuelve a ganar la F-150.
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