Para saber qué es y cómo funciona un motor diésel, es preciso conocer los principios fundamentales de los propulsores de combustión interna. Dado que pertenece a la misma cepa, este tipo de bloque comparte similitudes, pero también tiene esenciales diferencias con un motor a gasolina.
¿Cómo Funciona un Motor Diésel?
Un motor diésel aspira aire, lo comprime dentro de los cilindros para aumentar su temperatura y luego inyecta diésel, que se enciende por el calor generado. Esta combustión produce una explosión que empuja los pistones, generando movimiento. Luego, los gases resultantes se expulsan y el ciclo se repite continuamente, permitiendo que el motor funcione.
El ciclo que se repite y hace funcionar el motor diésel es de cuatro tiempos, existiendo las siguientes etapas:
- Admisión: El aire ingresa al cilindro a través de la válvula de admisión mientras el pistón desciende.
- Compresión: Con la válvula de admisión cerrada, el pistón asciende, comprimiendo y calentando el aire. Luego, se adiciona combustible al aire caliente a través de la válvula de inyección.
- Explosión: El combustible inyectado en el aire caliente se enciende, generando una explosión que empuja el pistón hacia abajo. Este movimiento se transmite al cigüeñal y luego a las llantas.
- Escape: La válvula de escape se abre y los gases de combustión son expulsados cuando el pistón sube, reiniciando el ciclo.
De este modo se genera movimiento en el pistón y el cigüeñal, el que, a la vez, envía el movimiento al sistema de transmisión por medio del volante motor para que siga su camino hacia las llantas.
Los motores suelen clasificarse en eléctricos y térmicos. Al segundo grupo pertenecen aquellos impulsores cuyo trabajo proviene de la energía calórica. Y es justamente esta familia la que integran los de combustión interna, los más usados en la industria automotriz (hasta ahora).
Al igual que el gasolinero, el motor diésel funciona transformando la energía química contenida en el combustible en calor, a través de la combustión. Posteriormente, la energía calórica resultante se convierte en trabajo mecánico.
Para provocar la combustión, se precisa la mezcla de dos o tres factores, según el tipo de bloque. En un diésel, bastan el carburante y el oxígeno, que se autoenciende por compresión. En los bencineros, la fórmula necesita para inflamarse de la chispa (fuego) generada por las bujías.
Dado que el fenómeno tiene lugar en el propio espacio de trabajo, se denomina combustión interna, explica Bosch en su Manual de la Técnica del Automóvil. “En ese caso, los gases de la combustión se utilizan directamente como medio de trabajo”, añade el texto de consulta.
El “espacio de trabajo” es el motor, que lo componen los elementos fijos o estáticos, como el bloque, que alberga los cilindros. Cada uno está sellado en la zona superior por la culata, mientras que en la inferior esa tarea la cumple el pistón. Este último es una de las más fundamentales partes móviles (o dinámicas), cualidad que comparte con la biela y el cigüeñal, entre otras.
El bloque suele ser la parte más robusta de un propulsor y en cuya estructura se alojan los cilindros. Es al interior de cada uno de ellos donde se produce la explosión de la mezcla. Para que el proceso suceda de forma adecuada, deben estar herméticamente sellados en ambos extremos. En la zona superior, esa función la cumplen la culata y las válvulas, mientras que en la inferior la realizan los pistones, sus anillos y también el aceite.
Dentro del cilindro del motor diésel, la mezcla se comprime a presiones de entre 30 y 55 bar. En tal condición, el interior del cilindro alcanza los 900 ° C.“Esta temperatura es suficiente para el autoencendido del combustible inyectado, (que) se alcanza cerca del punto muerto superior del pistón, antes del final de la compresión”, añade el Manual de la Técnica del Automóvil.
¿Cómo Mantener un Motor Diésel?
Al igual que cualquier auto, si no cuidas bien el motor de tu vehículo diésel, acortarás su vida útil. Para que esto no te ocurra, te dejamos algunos consejos para mantener tu motor en buen estado:
- Revisa el nivel de aceite constantemente.
- Mantén el motor diésel limpio.
- Realiza mantenimientos preventivos.
- No conduzcas con el tanque de combustible vacío.
- Usa combustible de buena calidad.
- Vigila las revoluciones por minuto del motor.
- Reemplaza los filtros.
- No apagues el vehículo de inmediato luego de un viaje largo.
- Antes de partir, espera que el motor se caliente.
Revisa el nivel de aceite constantemente
Al igual que en un motor a gasolina, un motor diésel debe mantenerse lubricado, sin embargo, el aceite lubricante es diferente debido a que debe soportar una mayor temperatura.
El aceite lubricante en un motor diésel cumple tres funciones:
- Mantiene funcionando los componentes del motor sin complicaciones.
- Reduce la temperatura del proceso.
- Ayuda a la limpieza interna del motor.
Para elegir el aceite lubricante adecuado para tu auto y saber cada cuánto debes cambiarlo, lo mejor es que consultes el manual del fabricante y utilices el recomendado.
Puedes revisar a diario o cada tres días el nivel de aceite de tu motor, ya que si este se encuentra bajo, el motor podría dañarse. Por ello, es importante que, de manera regular, elimines químicos y otros residuos que puede haber en tu motor.
Realiza mantenimientos preventivos
Un vehículo con sus mantenimientos preventivos al día no debería presentar daños graves. Estas revisiones se pueden realizar de dos a tres veces al año, en un taller mecánico de confianza.
No conduzcas con el tanque de combustible vacío
En el caso de los motores diésel, conducir con un nivel de combustible mayor al 25% de su capacidad, además de prevenir la situación de quedarse sin combustible, contribuye a cuidar el motor.
Si no le cargas combustible a tu vehículo antes de que el tanque llegue a un cuarto de su capacidad, las impurezas se pueden acumular en el fondo y llegar al sistema de alimentación, pudiendo dañar los componentes del motor.
Usa combustible de buena calidad
Y hablando del combustible, es vital que utilices combustible de buena calidad para cuidar la vida de tu motor diésel. Averigua cuál es la recomendación del fabricante y utiliza solo ese tipo de combustible.
Vigila las revoluciones por minuto del motor
En un motor diésel, las revoluciones por minuto (RPM) son muy importantes para mantenerlo en buenas condiciones.
Por esta razón, cuando aceleres desde cero, hazlo en primera, y no circules por debajo de dos mil RPM, puesto que esto produce que el motor se sobre exija, reduciendo su vida útil.
Reemplaza los filtros
Es fundamental que reemplaces los filtros de combustible y de aceite cada cierto tiempo. Además, debes saber que tienes que sustituir al tiempo el filtro de aceite con el aceite lubricante; y el filtro de combustible con el filtro separado de agua y combustible.
No apagues el vehículo de inmediato luego de un viaje largo
Lo recomendable es que, luego de un viaje largo, permanezcas al menos un minuto con el pie en el freno antes de apagar el motor para que se enfríe y así evitar que se queme el aceite en la turbina.
Antes de partir, espera que el motor se caliente
Cuando el motor está frío, debes esperar unos 30 segundos con el pie en el freno antes de utilizar el vehículo.
Costos a tener en cuenta si tengo un vehículo con motor diésel
Cuanto un vehículo con motor diésel no está funcionando de manera óptima, te podrás dar cuenta porque probablemente existirá una pérdida de potencia, humo negro o azulado, vibraciones u otros síntomas.
Aun cuando tu auto no presente señales de tener fallas, debes estar revisando las piezas que te nombraremos pues es común que se dañen.
Piezas que tienden a averiarse en un motor diésel
Estas son piezas de un motor diésel que tienden a averiarse, por lo que debes tener especial cuidado con ellas:
- Válvula EGR.
- Filtro antipartículas.
- Inyectores.
- Turbo.
Válvula EGR (Recirculación de gases de escape)
La válvula EGR suele dar problemas a los autos con motor diésel. Esto te ayudará a eliminar parte de la suciedad acumulada.
Una válvula EGR original nueva puede costar aproximadamente $200.000, y a esto le debes sumar la instalación.
Filtro antipartículas (FAP o DPF)
El filtro antipartículas atrapa las partículas cancerígenas que emite el motor diésel y las quema para que no sean expulsadas por el tubo de escape. Los autos diésel que tienen FAP requieren de periodos de regeneración, en los que el motor altera su comportamiento y aumenta la temperatura de los gases de escape, de modo de incinerar las partículas que se acumulan en el filtro.
Además, la avería del FAP o DPF se relaciona con la excesiva conducción en la ciudad. Y, de acuerdo con la empresa Filtros de Partículas, estos son algunos síntomas de fallas del DPF:
- Falla en la regeneración de filtro antipartículas.
- Se enciende la luz de testigo del tablero de DPF o “check engine”.
- Baja la potencia del motor.
- Puedes ver humo.
- Aumento del nivel de aceite.
Investigamos los precios de la reparación del filtro antipartículas de un motor diésel en Chile y tiene un costo aproximado de los $90.000 la inspección y $130.000 la reparación.
Inyectores
Los inyectores son los encargados de suministrar la cantidad correcta de combustible al motor en el momento adecuado. Sin embargo, cuando están dañados o desgastados, pueden causar los siguientes problemas:
- Pérdida de potencia.
- Salida de humo negro desde el tubo de escape.
- Consumo elevado de combustible.
- Arranque difícil.
- Vibraciones.
La falla de los inyectores de un motor diésel suele ocurrir por utilizar combustible de mala calidad, pues esto puede acelerar el desgaste de las piezas internas del motor.
Otro tipo de falla de los inyectores se da cuando están sucios, lo que provoca una mala combustión, aumentando el consumo y generando humo negro.
Para que te hagas una idea, un inyector original para la Mitsubishi L200 puede costar alrededor de $300.000.
Turbo
Otro de los daños comunes en motores diésel ocurre en el turbo.
Campanadas de alerta
Aunque los niveles tienden paulatinamente a descender, todo motor de combustión interna libera gases y partículas nocivas para los humanos y el medio ambiente. No fue hasta mediados del siglo XX que, producto de episodios de contaminación atmosférica extrema, se dictaron normas de emisiones cuyo espíritu sobrevive hasta hoy.
Una persona respira más de 11 metros cúbicos de aire cada día y su contaminación puede causar desde ardor en la nariz hasta la muerte. La presencia de sustancias tóxicas en la atmósfera provoca irritación de la garganta y múltiples dificultades para respirar, sobre todo en personas con asma. También se ha documentado daño cerebral y neurológico, así como el desarrollo de cáncer, producto del efecto acumulativo en el organismo.
No fueron los automóviles, sino que la actividad industrial la que encendió las alarmas respecto del cuidado del aire. Estados Unidos sufrió la pérdida de 20 vidas cuando en 1948 una espesa nube cubrió la ciudad de Donora, Pensilvania, en el noroeste del país. El fenómeno meteorológico atribuido a la inversión térmica se extendió por cinco días. De acuerdo con el reporte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), afectó a 6.000 de los 14.000 habitantes del lugar.
Cuatro años más tarde, Inglaterra fue escenario de otro mortal capítulo vinculado también a una excepción climática. Fue en Londres, a finales de 1952, cuando una ola de frío motivó a sus ciudadanos a usar el carbón para calefaccionarse. Durante cuatro días, una densa niebla de humo invadió impidió incluso la actividad de los teatros producto de la poca visibilidad. Aunque no hay datos concluyentes, se registraron 4.000 fallecimientos durante los cuatro días que duró la alerta y los servicios de urgencia atendieron a otras 100.000. Otras fuentes indican que los casos fatales pudieron llegar a los 12.000.
Episodios como estos motivaron el desarrollo de legislación para controlar la polución que pronto afectaría a la industria automotriz.
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