El caucho es una sustancia natural o sintética caracterizada por su elasticidad, repelencia al agua y resistencia eléctrica. Es un producto que se obtiene de la sabia de un árbol que lleva el mismo nombre.
El caucho natural es un líquido lechoso que fluye de ciertos árboles. Con él se hace el conocido hule o goma. Descubierto hace más de un siglo, hoy el caucho es una de las materias primas más importantes del mundo.
El árbol de Hevea y el origen del nombre "caucho"
El árbol mide unos 15 o 20 m de altura y está cubierto de grandes hojas ovaladas de color oscuro, que produce capullos de color amarillento, los cuales son reemplazados posteriormente por grandes vainas contenedoras de tres semillas de color pardusco y de unos 2 mm de longitud.
El nombre de caucho proviene de la palabra "cautchuc" con la que los indios habitantes de Perú designaban al árbol hevea, y que significa «árbol que llora».
Historia del caucho y su procesamiento
Algunas de las teorías del caucho son que lo descubrieron los americanos Nativos Sures antes del viaje de Colón en 1492, quien hizo el conocimiento del caucho disponible a Europa. Por muchos años los españoles trataron de reproducir productos resistentes al agua (zapatos, chaquetas, y capotillos) de los americanos Nativos Sures, pero sus resultados fueron infructuosos.
En 1731 el gobierno francés envió al geógrafo matemático de La Condamine Charles Marie a América del Sur en una expedición geográfica. En 1736 él envió de vuelta a Francia varios rollos de caucho crudo, junto con una descripción de los productos fabricados por los nativos del valle del Amazonas.
Hubo un gran interés general y científico en la substancia y se empezaron a estudiar sus propiedades. En 1770, el químico británico Joseph Priestley descubrió que se puede usar la goma del caucho para borrar marcas del lápiz sólo frotándola contra el trazo, haciendo de ésta propiedad el nombre que deriva en la substancia.
En 1791 comenzó la primera aplicación comercial de caucho cuando un fabricante inglés, Samuel Repica, patentó un método de tela "waterproofing" (a prueba de agua) para tratarlo con una solución de caucho en trementina.
Los intentos de hacer del caucho un material impermeable para fabricar prendas textiles estuvieron en manos de Besson y Peal (1791), quienes patentaron un proceso de disolución del caucho para impregnar telas. Johnson (1797), Champion (1811), Clark (1815) y Hancock (1820) fueron otros investigadores en esta línea que tampoco consiguieron mayores éxitos.
En 1823 Charles Macintosh logró disolver el caucho en aceite de alquitrán de hulla, y obtuvo una sustancia que utilizó como pegamento para adherir dos trozos de tela. Nathaniel Hayward patentó un método de impregnar con azufre el caucho que adquirió más tarde Charles Goodyear, quien en 1839 descubrió por casualidad el vulcanizado.
El proceso de vulcanización
Este proceso, que permite comunicar estabilidad térmica al caucho, fue la base en la que se asentó la industria de esta sustancia, sobre todo a partir del desarrollo de los procesos de producción industrial por parte de Thomas Hancock en 1846. A partir de entonces la demanda de productos de caucho se incrementó notablemente.
El caucho natural suele vulcanizarse, proceso por el cual se calienta y se le añade azufre o selenio, con lo que se logra el enlazamiento de las cadenas elastómeros, para mejorar su resistencia a las variaciones de temperatura y elasticidad.
El proceso de vulcanización fue descubierto casualmente en 1839 por Charles Goodyear, quien mejoró enormemente la durabilidad y la utilidad del caucho.
La vulcanización en frío, desarrollada en 1846 por Alexander Parkes, consiste en sumergir el caucho en una solución de monocloruro de azufre (Cl2S2).
En 1860 el químico Charles Williams descubrió el isopreno como componente fundamental del caucho, lo que hizo que se comprendieran mejor los mecanismos de polimerización y se comenzaran a investigar los procesos artificiales de obtención del caucho.
Tras la obtención de ciertos cauchos de propiedades muy limitadas, como el dimetilbutadieno, en 1927 el químico alemán K. W. Ziegler logró producir caucho metílico, llamado buna porque consiste en la polimerización de butadieno con adición de sodio.
Caucho sintético
Se produce caucho sintético de los hidrocarburos. Uno de las principales variaciones del caucho sintético, y que se utiliza en gran porcentaje en la fabricación de la cámara de la bicicleta, es el caucho butílico; se obtiene por copolimerización de isobutileno con butadieno o isopreno.
Los principales compuestos que dan origen al caucho butílico son derivados del petroleo. Es un plástico y puede trabajarse como el caucho natural, pero es difícil de vulcanizar. Aunque no es tan flexuble como el caucho natural y otros sintéticos, es muy resistente a la oxidación y a la acción de productos corrosivos.
Para algunos industriales la importancia del caucho natural es mínima con relación al sintético.
Aplicaciones del caucho
Ese mismo año se produce la invención de las ruedas de cámara de aire o neumáticos por R. W. Thomson, aunque su principal aplicación surgiría con la popularización de los automóviles cuarenta años después, tras las mejoras introducidas por J. B.
Desde 1823 se utiliza el caucho como material para fabricar prendas de vestir, quizás sobre la base que este tipo de ropa se forma una "segunda piel". El caucho hipoalergénico puede producirse a partir de guayule. El caucho es una propuesta para el futuro como aislante en la industria motora.
El caucho es ampliamente utilizado en la fabricación de neumáticos, llantas, artículos impermeables y aislantes, por sus excelentes propiedades de elasticidad y resistencia ante los ácidos y las sustancias alcalinas. Es repelente al agua, aislante de la temperatura y de la electricidad.
Actualmente, el caucho natural se utiliza para la fabricación de artículos de hule y látex, y para elaborar productos compuestos por mezclas de caucho natural y caucho sintético como en el caso de los neumáticos.
La principal característica del caucho es su elasticidad y es esa misma característica la que hace que se trate de un material tan solicitado y valioso. El caucho natural es ampliamente certificado para la fabricación de neumáticos y artículos impermeables.
Muchos de los artículos de hule que son elaborados en la actualidad, están compuestos por caucho sintético, sin embargo, las virtudes de suavidad, elasticidad y confort que posee el caucho natural, no han podido ser replicadas ni reproducidas de manera artificial por ningún laboratorio industrial.
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