El mundo de los autos compactos deportivos está cada vez más acotado. La necesidad de rentabilizar productos por parte de las marcas hace menos atractivo sacar al mercado vehículos que se asocian más a la emocionalidad.
Consideraciones iniciales
Sin duda que, desde la llegada al país en 1977 de Toyota a Chile, uno de los modelos de más antigua data dentro de su gama ha sido el Corolla, cuya historia se remonta a 1966 cuando fue lanzada su primera camada.
Fue justamente el uso de esta plataforma que permitió lograr un centro de gravedad más bajo, y una silueta aerodinámica y con más fluidez en sus líneas.
Diseño exterior
En el diseño delantero se destaca la forma trapezoidal de los laterales del paragolpes delantero que envuelve la parrilla frontal inferior. De costado luce más deportivo, aunque manteniendo sus clásicos tres cuerpos muy bien definidos, aunque se advierte su parabrisas delantero más inclinado.
Desde el parachoques delantero, vemos que nace una marcada línea de cintura que recorre todo el perfil del Corolla de manera ascendente hasta casi fundirse con el perfil más corto de su portamaletas, que se explica por tener una luneta trasera más inclinada.
Se desliza sobre neumáticos Dunlop Sport Maxx 050 de medida 225/40 R17 que son 10 mm más anchos que los de su predecesor, combinados con llantas de aleación de dos radios bitono, con distinto formato, dispuestos de manera alternada.
En relación a sus cotas, éstas varían levemente respecto a su predecesor. El ancho total se incrementa en +5mm, totalizando 1.780 mm y el largo total en +10 mm, quedando en 4.630 mm.
Mientras que la distancia entre ejes (2.700 milímetros) y la capacidad de baúl (470 litros) permanecen sin cambios.
Diseño interior
Este diseño se complementa con exclusivos detalles de color plata satinado en el volante, consola central, panel central y puertas. El panel de instrumentos, los comandos de consola central y el equipo multimedia se rediseñaron teniendo en cuenta al usuario.
La calidad de los materiales es otro de sus puntos a favor, puesto que basta con dar un vistazo para saber que fue cuidadosamente seleccionada, mejorando la calidad percibida. Además, se adoptaron materiales blandos sobre las superficies que se tocan con más frecuencia.
Nos gustaron los detalles en negro lacado. El puesto de manejo, nos recibe con un nuevo cuadro de instrumentos, que al menos en esta versión híbrida presenta un novedoso display digital a color de 7”, que presenta ligeras variaciones respecto del presente en su hermano de cinco puertas.
Por ejemplo, no presenta tacómetro, sino que un indicador que ilustra el flujo de energía en el sistema híbrido en virtud de nuestro estilo de manejo. Su volante con agradable tacto, gracias a su revestimiento en cuera, dispone de controles para el sistema de audio, display de información múltiple, del teléfono y de los sistemas de seguridad activa que aglutina el “Toyota Safety Sense”, éste privativo de la versión que analizamos en este reporte.
En cuanto a la comodidad de los asientos, debemos señalar que sólo nuestra versión de prueba dispone de asientos revestidos en cuero. Dejando esa impresión personal de lado, la comodidad que ofrecen es más que correcta, puesto que Toyota se preocupó de contar con un cuero natural y ecológico, optimizaron su rigidez y se reubicaron, logrando así una postura de conducción con menos fatiga y tensión para los ocupantes. Además, el asiento del conductor es regulable eléctricamente en la versión probada.
Otro punto que debemos resaltar dice relación con la mejora y el reposicionamiento de los pilares A (con la adición de una ventanilla triangular lateral delantera).
También, los espejos exteriores se reposicionaron en el panel de la puerta logrando una visibilidad superior diagonal hacia adelante.
Sistemas de asistencia al manejo
Adicionalmente, la versión SE-G agrega el paquete de asistencias al manejo “Toyota Safety Sense”, Este sistema incorpora un radar de ondas milimétricas combinado con una cámara monocular para detectar una variedad de peligros y alertar al conductor.
- Control crucero adaptativo (ACC): Permite conducir a una velocidad constante predeterminada.
- Aviso y asistente de cambio de carril (LDA y LTA): Utiliza la cámara monocular para detectar la posición del vehículo en relación a las marcas del carril. Si el vehículo comienza a desviarse del mismo sin la previa activación de la señal de giro, el sistema advierte al conductor con una alerta auditiva y visual.
- Sistema de pre-colisión frontal (PCS): Este sistema utiliza una cámara monocular y un radar de ondas milimétricas para detectar vehículos que circulan por delante en las calles y autopistas. Si el conductor responde y aplica el freno suavemente, el sistema activará la asistencia de frenado (Brake Assist) para incrementar el poder de frenado y así evitar o mitigar el accidente.
Motorización
En cuanto a sus mecánicas, la gama del nuevo Corolla Sedán considera tres alternativas de propulsores: dos bencineras y la híbrida que analizamos en esta crónica. Las dos primeras, según versión, corresponden a un 1.6 litros con 130 Hp y 159 Nm de par, acoplado únicamente a una transmisión manual de 6 velocidades.
Mención aparte merece el sistema híbrido auto-recargable, conformado por dos motores: Uno naftero de 1.8 litros, 4 cilindros en línea con 16 válvulas DOHC, cadena de distribución y sistema VVT-i con inyección electrónica multipunto y un motor eléctrico que trabaja conjuntamente otorgando una potencia total de 122 CV, que opera conjuntamente con una caja automática e-CVT.
Esta transmisión cuenta con la posición “B” (Brake) que indica el uso del freno motor donde en condiciones de bajadas pronunciadas, no solo retiene el vehículo y evita sobrecalentar los frenos, sino que también aprovecha al máximo el frenado regenerativo.
Consideraciones adicionales
Mediante el uso del freno motor, un híbrido de Toyota utiliza el motor eléctrico principal como generador para ofrecer resistencia y, a la vez, cargar las baterías. También hay un pulsador EV (Electric Vehicle) que prioriza el motor eléctrico siempre que la batería lo permita.
Su funcionamiento resulta muy simple para aquellos que no estén familiarizados con este tipo de mecánicas.
En cuanto a mis impresiones de manejo, el Corolla ofrece un gran confort de marcha y mayor estabilidad la mayor dureza y menor peso en los materiales utilizados en el desarrollo de la plataforma mejoraron considerablemente la rigidez torsional del vehículo en un 60% con respecto a la generación anterior.
Consumo
En los trayectos que pude manejarlo, obtuve un consumo promedio de casi 15 km/l, que en parte se debió a una circulación a velocidades urbanas, con detenciones y semáforos. De todas formas, supera con creces a los 9,2 km/l que da en promedio su antecesor con motor 1.8 a gasolina y caja CVT.
A modo de cierre, podemos decir que el nuevo Corolla no ha perdido su esencia de ser un sedán simple, sencillo y confiable de usar, con evidentes mejoras en términos de confort, eficiencia, seguridad y tecnología, que no defraudará a sus fieles seguidores ni tampoco a nuevos clientes.
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