Conocida como "La Voz de la Gente", la cantante argentina Mercedes Sosa tiene la precisión técnica y la entrega matizada de una cantante de formación clásica, con una total dedicación a causas políticas, orgullo cultural y expresión humana más asociada con el ámbito popular. Su interpretación emotiva y altamente personal de las canciones de otros la ha convertido en la reina del movimiento de la nueva canción, una escena musical latinoamericana socialmente progresista que surgió en la década de 1960 (y continúa hoy en día), cuyas canciones mezclan modismos populares con letras deliberadamente políticas, en protesta por las desenfrenadas violaciones de los derechos humanos de las dictaduras militares que abundan.
Los Inicios de una Leyenda
Haydée Mercedes Sosa, nació en Tucumán, el 9 de julio de 1935. Comenzó a cantar muy joven y a los 15 años ganó un concurso en una estación de radio. Simpatizante de Perón en su juventud, Sosa apoyó durante su vida las causas de izquierda. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, permaneció en Argentina a pesar de la represión y del hecho de que sus discos fueron prohibidos. En 1979, en un concierto en La Plata, fue arrestada en el escenario.
El Impacto de Violeta Parra en la Música Latinoamericana
El guitarreo fue percibido en toda la región y desde países limítrofes arribaban a la ciudad cantores interesados en difundir su trabajo y vivir esa importante experiencia musical. Entre todos, Violeta Parra. La grabación del disco "El folklore de Chile según Violeta Parra" se realizó en distintas sesiones entre el 23 de abril y el 4 de mayo de 1962 en los estudios Odeón de la calle Córdoba, en pleno centro de Buenos Aires. Junto a Soler trabajó el técnico José Cortés. La grabación contiene catorce canciones entre recopilaciones y temas de su autoría. La carátula está diseñada sobre un autorretrato de Violeta en óleo, lo que la transforma en el primer larga duración de su discografía que utiliza su obra plástica como arte de tapa.
Musicalmente, el disco está constituido por primeras tomas de canciones ya grabadas - Arriba quemando el sol, Levántate Huenchullán (o Arauco tiene una pena), Qué pena siente el alma o Parabienes al revés - y otros temas inéditos como La mazamorrita me dijo a mí, Cantaron los pajaritos, La pericona dice, Salga el sol, salga la luna, Vengo toda avergonzada y A cantarle a los porte...", esta última, una cueca diabla recortada escrita como especie de declaración de principios de una cantora testaruda: Vine a cantar la cueca, caramba, en un aeroplano. Y aunque se mueran de sueño, yo no dejo la Argentina.
Violeta Parra vive con tenacidad su experiencia porteña. Visita a artistas, chilenos residentes y centros culturales. Gestiona. Se mueve. En su tarjeta de presentación se leen los versos de Elegía para cantar. La intención es que su arte sea conocido y valorado, y ni la soledad ni la incomprensión podrán desanimarla. Yo no vengo a lucirme. Vengo a enseñar una verdad, quiero cantar porque el mundo tiene pena y está más confuso que yo misma. Los argentinos necesitan de la verdad sencilla y profunda del canto americano. ¿Cómo voy a irme tranquila si aquí hay un desorden descomunal? (...) ¿Cómo voy a irme sin haberlo intentado por lo menos?, escribío a Gilbert Favre desde su habitación ubicada en el primer piso del Hotel Phoenix.
Fue una conversación breve, de no más de 15 minutos, que, sin embargo, desencadenó una serie de sucesos que posibilitarían que Violeta Parra grabara otro disco en Argentina. Un nuevo registro sonoro que aparecería años después y del cual la señora no tuvo idea.
Mercedes Sosa y su Relación con Otros Artistas
En su apasionada búsqueda artística, Sosa incursionó en el rock and roll argentino, junto a populares músicos y compositores como Charly García, Fito Páez y León Gieco. Su relación con los músicos jóvenes de su país así como de otros países latinoamericanos fue constante y fructífera. Pero su mayor aporte fue quizás en el campo de la música folklórica latinoamericana, en el que mantuvo una intensa conexión con otros artistas como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo, ella se consideró siempre como una “negra petisa” (una mujer pobre, morena y pequeña).
El Legado Imborrable de "La Negra"
Una larga y brillante trayectoria en la música folclórica y popular latinoamericana tuvo “La Negra”, quien falleció la madrugada del domingo a los 74 años. La destacada folclorista argentina falleció la madrugada del domingo, a las 5:15 horas, en el Sanatorio de la Trinidad en Buenos Aires, a los 74 años, aquejada de una enfermedad renal.
Considerada como una de las mayores exponentes de la música popular latinoamericana, su deceso ha producido profundas muestras de dolor tanto de sus compañeros artistas como de su público, quienes han concurrido hasta el Salón de los Pasos Perdidos de Congreso de la Nación de Argentina para despedir sus restos, que serán cremados mañana en el cementerio Chacarita.
"Su voz es única y será por siempre inolvidable. Dueña de un repertorio comprometido con la identidad latinoamericana y mujer de sensibilidad social, ‘La Negra’ fue una de las más grandes figuras que ha dado el canto popular universal", dijo la autoridad en un sentido adiós a la artista. En tanto, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, destacó el compromiso político y social de Sosa y destacó que "caminó por el mundo con la frente alta".
Punto en el que coincidió el músico y amigo de la cantante, Víctor Heredia. "Se nos está yendo el corazón. Ha sido una compañera inigualable, un privilegio de lucha. Nos dio su ejemplo de lucha para que podamos tener más justicia, más derechos, más democracia. “La Negra” como la llamaban cariñosamente, deja una discografía extraordinaria, no sólo por su magnífica voz, sin parangón dirán muchos, sino por la cantidad de artistas latinoamericanos con los que cantó y los estilos musicales que abordó.
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