El Día de la Independencia según Richard Ford: Una Exploración Literaria

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Richard Ford (Jackson, Misisipi, Estados Unidos, 1944) es un autor de referencia, que nos deja anonadados con su indiscutible maestría; resulta que no leyó casi libros hasta los 18 años por el problema de dislexia que arrastraba. Y que su destino parecía en un principio ser otro bien distinto al de ser escritor, ya que, primero, ingresó en la Universidad de Michigan para estudiar administración hotelera, luego en Saint Louis llegó a iniciar la carrera de derecho que más tarde abandonaría y terminaría realizando un máster de escritura creativa en la Universidad de California (Irvine) en 1970. Profesor de humanidades en la Universidad de Columbia.

Una trayectoria arrítmica que demuestra que un escritor puede forjarse a sí mismo casi desde la nada y llegar hasta lo más alto de la literatura; de hecho, en 2016 se alzó con el premio Princesa de Asturias de las Letras.

El personaje de Frank Bascombe

Su éxito como escritor comienza con la conocida trilogía dedicada al personaje Frank Bascombe, que se inicia con el libro El periodista deportivo (1986), considerada por el Times como una de las mejores cien novelas de 1986, y finalista, además, de los premios Faulkner; le sigue Día de la Independencia (1995), que obtuvo dos premios como son el Pulitzer y el Faulkner, y acabó finalmente la saga con Acción de Gracias (2006).

Diez años más tarde apareció El Día de la Independencia, con Bascombe reconvertido en agente inmobiliario. Recibió el Premio Pulitzer y el Pen/Faulkner de ficción y ha sido valorada como una de las mejores novelas americanas del siglo XX, “la novela definitiva de la generación de posguerra”.

Sé Mía: El Regreso de Frank Bascombe

La voz de Frank Bascombe, la persuasiva voz del ex periodista convertido en agente inmobiliario, protagonista de la gran saga narrativa de Richard Ford, está de regreso. “Últimamente, me ha dado por pensar en la felicidad más que antes”, confiesa al inicio de Sé mía, el quinto libro que protagoniza.

En su nueva aventura, Bascombe ya tiene 74 años. Ha sobrevivido a la muerte de un hijo, a dos divorcios, a la muerte de su primera mujer, a un cáncer y a un ataque armado. “He sido lo bastante feliz para ser Frank Bascombe y no otra persona”, dice.

Ahora, su problemático hijo Paul, al que conocimos con 15 años en El Día de la Independencia, tiene 47 y sufre síntomas avanzados de ELA. Frank está encargado de cuidarlo y lo acompaña durante un estudio experimental en la Clínica Mayo. Al término de este, Frank invita a su hijo un viaje por la carretera, probablemente el último que harán juntos: le propone visitar el Monte Rushmore, el mismo que él visitó con sus padres cuando niño.

Con la sombra de la muerte a sus espaldas, pero sin perder de vista la ironía y el humor, padre e hijo emprenden un viaje en el que acaso no pasan muchas cosas, pero que está lleno de detalles y pequeñas historias. La expedición, en vísperas de San Valentín, le sirve a Ford para enriquecer su perspicaz retrato de la sociedad americana. En el camino, padre e hijo se encuentran con un concurso nacional de oratoria, que lleva a Frank a preguntarse: “¿Por qué creen los estadounidenses en la democracia?”.

Una vez en Rushmore, frente a los rostros esculpidos en granito de los expresidentes Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln, Bascombe tiene una extraña sensación. El monumento le parece al mismo tiempo grandioso y ridículo. Y pese a todo, logra por breves instantes conectarse emocionalmente con su hijo. Una novela inteligente, divertida y conmovedora que se lee con la emoción de una despedida.

La perspectiva de Ford sobre la felicidad y la vida

Desde la enfermedad de su hijo Paul, Frank piensa más frecuentemente en la felicidad. Recuerda que su madre le encargó perseguir la felicidad, casi como una misión. Ahora piensa: “He sido lo bastante feliz para ser Frank Bascombe y no otra persona”.

Con su hijo Paul nunca tuvo una relación fácil y afectuosa, y ahora está encargado de cuidarlo. Lo acompaña durante unos días en un estudio experimental en la Clínica Mayo. Al término de este, Frank invita a su hijo a un viaje por la carretera, en vísperas del Día de San Valentín, y probablemente sea el último que harán juntos: le propone visitar el Monte Rushmore, el mismo que él visitó con sus padres siendo niño.

Inevitablemente, la sombra de la muerte aparece y los acompaña durante el viaje, pero la conjuran a través del humor y la ironía. Como es habitual en las novelas de Bascombe, en el camino no ocurren grandes cosas, pero está lleno de detalles y pequeñas historias. La expedición le sirve a Ford para enriquecer su perspicaz retrato de la sociedad americana.

Durante la pandemia de Covid tuvimos una entrevista. Y en ese momento criticó la administración de Trump diciendo: “Make America Great Again es una maldición. Significa retroceder, donde encontraremos menos cosas excepcionales y buenas en Estados Unidos”. ¿Qué piensa sobre el regreso de Trump a la elección presidencial?

Detesto a Donald Trump, pero también debo darme cuenta de que representa las opiniones de muchos estadounidenses. Muchos estadounidenses ven a nuestro país como disfuncional, lo cual es así en muchos sentidos. Pero Trump no tiene soluciones para esta disfunción, no tiene cura para lo que nos aflige, no tiene planes, no tiene empatía. Como clarín, puede tener valor, pero como salvador no tiene ningún valor en absoluto.

Legado Literario de Richard Ford

Lector de Hemingway, Chéjov y Faulkner, compañero de generación de Raymond Carver, en 2006 Ford recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras por el conjunto de su obra. El fallo del jurado lo relevó entonces como “el gran cronista del mosaico de historias cruzadas que es la sociedad norteamericana”.

Acción de Gracias (2008) y Francamente, Frank (2014) extendieron y profundizaron la historia de Bascombe. A través de su mirada y sobre todo de su voz, Ford ha trazado un mapa social y emocional de Estados Unidos, los cambios culturales y los acontecimientos políticos de las últimas décadas, desde el 11-S hasta la irrupción de Donald Trump.

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