El Ganado vs. Automóviles: Un Análisis de la Contaminación y su Impacto Ambiental

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La necesidad de unir la lucha climática con la protección de la biodiversidad gana cada vez más adeptos.

La Contribución del Sector Ganadero a las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero

En la actualidad, el sector ganadero es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, cifra similar a la generada por los vehículos de combustible, según hicieron presente algunos días atrás medio centenar de científicos durante la Conferencia de la ONU sobre el Clima en Madrid.

Dichos expertos, liderados por la doctora Helen Harwatt, científica medioambiental de la Facultad de Derecho de Harvard, propusieron que los países con ingresos medios y altos acordaran un “techo” de producción ganadera, indispensable para albergar “una posibilidad” de cumplir la meta del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a + 1,5 ºC.

Sin embargo, puntualiza Harwatt, el problema no es tanto el ganado, sino cómo este se “produce” en los países ricos, donde domina la ganadería intensiva o las denominadas CAFOs (Concentrated animal feeding operation u operaciones concentradas de alimentación animal).

La Producción de Carne de Vacuno y su Ineficiencia en el Uso de Recursos Naturales

En este contexto, la producción de carne de vacuno es considerada por algunos expertos como la menos eficiente para alimentar a la humanidad, por una diversidad de razones, entre ellas, el enorme gasto de recursos naturales. Así, se calcula que se necesitan unos 15.000 litros de agua para producir un kilo de carne de vacuno, frente a los 2.500 litros de agua que son necesarios para producir un kilo de arroz. Por otro lado, se requiere de una gran cantidad de tierra para producir suficiente grano para alimentar al ganado, lo cual no solo conlleva más gastos de recursos naturales sino que también causa el temido efecto de la deforestación.

No olvidemos que el 40% de los alimentos que se cultivan en el planeta se emplean en la alimentación animal, algo que probablemente irá en aumento en los próximos años.

Las CAFOs y sus Impactos Negativos

Si bien hasta hace algunos años atrás la producción de carne se encontraba integrada con la producción de cultivos, de manera "equilibrada", dicha industria ha experimentado una transformación en la que predomina un pequeño número de CAFOs de gran tamaño, situación que se verifica en diversos países del mundo, y que encuentra su punto más álgido en Norteamérica.

La mayoría de los problemas causados por las CAFOs se deben a su tamaño excesivo y a las condiciones de hacinamiento: contienen al menos 1,000 animales grandes como vacas, o decenas de miles de animales más pequeños como pollos, e incluso algunas de éstas son mucho más grandes, con decenas de miles de vacas o cerdos y cientos de miles de pollos. Dichos establecimientos producen alrededor del 65% del estiércol de las operaciones animales de los EE.UU. -alrededor de 300 millones de toneladas por año-, lo cual es más del doble de la cantidad generada por toda la población humana de aquel país.

La gestión de dichos residuos ha causado graves problemas ambientales en más de una ocasión, sin embargo, dichas externalidades son usualmente enfrentadas por los gobiernos con dineros provenientes de los contribuyentes. Las CAFOs imponen varios costos ocultos a la sociedad.

Dichas "externalidades" dicen relación con la contaminación del agua y el aire ocasionados por defectos en los planes de manejo del estiércol, los costos a cargo de las comunidades rurales (p. Ej., valores de propiedad más bajos) y los costos asociados con el uso excesivo de antibióticos. Además, algunos países han desarrollado políticas que han tendido a subsidiar pagos a los productores de grano, generando precios poco realistas para los insumos de las CAFOs, situándolas en una posición ventajosa frente a los medianos y pequeños productores.

Dicho modelo productivo no solo es responsable de aquellos impactos, sino que también constituye una superestructura económica y cultural causante de gran sufrimiento a seres sintientes e inteligentes como lo son los bovinos -además de cerdos, aves y otros-.

En ellas, estos animales viven en tales condiciones de aglomeración que en algunos casos les impide siquiera voltear (como es el caso de las jaulas de gestación de cerdos), y pasan sus vidas sometidos a estrés y altas posibilidades de contagio de enfermedades. En razón de esto, los animales deben ser medicados de forma continua -o “preventiva”- causando un impacto importante en la salud de los animales objeto de estos procesos y en los animales -humanos y no humanos- que consumen estos productos.

Alternativas a las CAFOs

Por fortuna, estas formas de organización industrial no representan la única forma de “garantizar la disponibilidad de alimentos a precios razonables”. Estudios recientes realizados por el Departamento de Agricultura de EE.UU. Muestran que casi el 40% de las operaciones de alimentación de animales de tamaño mediano son tan rentables como la CAFOs, en la producción porcina, y muchos otros estudios han proporcionado resultados similares con respecto a otras alternativas, como los graneros de aro o “hoop barns”, y las operaciones de pastoreo “inteligentes” tales como el pastoreo rotativo intensivo.

Dichas alternativas no solo son eficientes, sino también amigables con el medioambiente (en teoría), por cuanto el pastoreo permite una mejor captación y absorción del amoniaco y estiércol de los animales, con una menor tasa de liberación en la atmósfera y contaminación de suelo y subsuelo, en relación al tratamiento de las deposiciones de animales alimentados con grano.

Además, estas alternativas confieren a los animales una mayor libertad ambulatoria y algunas posibilidades de socialización bajo condiciones menos estresantes, lo cual supone el respeto de una cierta dignidad que es alevosamente violada en la producción industrial intensiva de gran escala, especialmente en las operaciones concentradas de alimentación animal. Sin embargo, estas alternativas a las CAFO se encuentran en desventaja competitiva no solo por la existencia de ciertos subsidios que favorecen a las grandes compañías -como ocurre en el caso de USA-, sino también porque estos gigantes de la industria utilizan economías de escala para disminuir sus costos y se benefician muchas veces de contratos de exclusividad con productores de carne industriales que requieren de un flujo constante de animales para su faena, en aras de mantener una alta y constante producción y así maximizar la relación entre costos y ganancias.

De esta manera, y muchas veces ante la falta de regulación del mercado, estos gigantes excluyen a medianos y pequeños productores, condenando a cientos de miles de animales a incluso peores condiciones de vida a las que ya, per se, están destinados.

Ganadería Ecológica: ¿Una Solución Sostenible?

Hoy en día, cada vez más productores apuestan por la ganadería ecológica, un mercado que crece a pasos agigantados gracias a la demanda de consumidores que consideran que el método de producción es más respetuoso con los animales y ofrece alimentos con mejores cualidades organolépticas. Sin embargo, algunos advierten de que se trata de un sistema ineficiente que no podría abastecer a la creciente población del planeta, y en lo que respecta a la liberación de gases de efecto invernadero, es similar a la provocada por la ganadería industrial.

Para muchos, estos hechos constituyen motivos suficientes para reducir el consumo de carne como la mejor opción para ayudar a frenar tanto el cambio climático como el genocidio interespecie al cual hemos sometido a seres que culturalmente hemos considerados "inferiores".

El Aumento en el Consumo de Carne y sus Consecuencias

Lamentablemente, las proyecciones actuales indican que el consumo de carne a nivel mundial se duplicará en los próximos 20 años. Si bien esto puede ser una buena noticia para los hábitos culturales de millones de personas, enfrentar esa demanda presionará el avance de la frontera agrícola-ganadera a zonas de mayor vulnerabilidad ambiental, lo cual pude incrementar los niveles de deforestación, la degradación de los suelos, la pérdida de biodiversidad y la disminución del recurso hídrico, si no se toman medidas para evitarlo.

En este sentido, es necesario tomar acciones decididas para que el crecimiento del sector se lleve a cabo de modo ambientalmente sostenible y que contribuya, al mismo tiempo, a la mitigación del cambio climático, de la pobreza y a la mejora de la salud humana.

Impacto Ambiental Comparativo: Carne de Vacuno vs. Automóviles

Nuestro cargo de conciencia medioambiental (para quienes la tenemos) se relaciona más bien a cómo nos transportamos, a la basura que producimos todos los días, a cómo calefaccionamos nuestro hogar y a muchos otros elementos de nuestro estilo de vida moderno, más que a la elección de nuestra dieta (para esa tenemos otro tipo de culpas). La contaminación del aire, habitualmente achacada al uso masivo de automóviles, por ejemplo, es una de las fijaciones más frecuentes de quienes aspiran a descontaminar nuestro ambiente, y por lo tanto, se suele apuntar al uso de transportes más limpios y eficientes como respuesta.

Pero tal vez la solución no está en dejar los autos, sino que la carne. Según este estudio de la Universidad de Bard College en Nueva York la carne de vacuno tiene mayor impacto ambiental a nivel global que todas las otras carnes, como el pollo o el cerdo, sumándose a una serie de estudios que han señalado a esta carne como el alimento de consumo humano que tiene la mayor huella ecológica.

Los mismos expertos aseguran que, comer menos carne podría ser una solución ambiental incluso mejor que la de dejar de usar los autos. Esto, porque se estima que una dieta rica en carne de vacuno (más de 100 g. diarios) por parte de una persona, emitiría 7,2 kg. de CO2 por día. Por su parte, se estima que la emisión promedio de un automóvil ronda los 10 kg. de CO2 diarios, pero como cada auto es habitualmente usado por más de una persona, y mucha más gente en el mundo consume carne que la que maneja automóviles, el impacto global de la carne es mayor.

Según el periódico inglés The Guardian, el impacto medioambiental de la carne ya era un tema conocido, pero este nuevo estudio podría mostrar una nueva escala de daño, particularmente para la carne roja. La deliciosa carne roja requiere de 28 veces más tierra para su producción que el cerdo y el pollo, 11 veces más agua y tiene como resultado 5 veces más emisiones que perjudican al medio ambiente. Si se le compara con alimentos básicos como la papa, el trigo y el arroz, el impacto de la carne roja por calorías es más extremo, asegura The Guardian, ya que se requiere de 160 veces más tierra y se producen 11 veces más gases de invernadero. La única carne que requiere más energía para producirse es la de cordero, pero su escala de consumo es tan baja, que su impacto ambiental es insignificante en comparación con la omnipresente carne de vacuno.

Equivalencia entre el impacto ambiental de consumir 113 gr. de diferentes alimentos y la cantidad de kilómetros recorridos por un auto

Fuente: Environmental Working Group

La agricultura en general es un importante motor del calentamiento global ya que causa 15% de todas las emisiones, la mitad de ellas correspondiendo a la ganadería. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), comenzó en 2010 a promover una dieta "más acorde con el entorno", advirtiendo que la producción de carne requiere deforestar amplias zonas para la pastura y producción de forraje, además de un alto consumo de agua y combustibles para la crianza, faenamiento y transporte de ganado.

También hay otro problema. Según la misma FAO, de mantener nuestro hábitos alimenticios, la comida no será suficiente para alimentar a todos en el futuro. La organización explicó que el 2050 habrán en el mundo 2.000 millones de personas más. Tanto así que su último plan para combatir el hambre en el mundo incluía una recomendación que dejó a muchos con la boca abierta: comer bichos.

Alternativas para Reducir el Impacto Ambiental sin Eliminar la Carne

Pero siendo totalmente realistas, muchos de nosotros no estamos dispuestos a hacer ese sacrificio.

Primero y tal vez la razón con más fuerza, porque muchas de las comidas más irresistibles, contienen carne. Pero también porque es parte de nuestra dieta, y no es llegar y dejar la carne de un día para otro, ya que hay que suplirla de manera correcta con otras proteínas.

¿Entonces qué podríamos hacer para solucionar o tratar de colaborar con este problema? Hay soluciones más simples que hacerse vegetariano. Aquí alguna de ellas.

1. Reemplazar Parte de la Carne de Vacuno por Otras Proteínas

Solamente disminuyendo la cantidad de carne de vacuno que ingieres, estarás colaborando con el medio ambiente. Y no sólo eso, sino que también con tu salud. Este estudio de la Universidad de Harvard llevado a cabo por más de veinte años, confirmó que la ingesta excesiva de carne roja, especialmente la procesada, eleva la mortalidad por cáncer. En este estudio participaron más de 37 mil hombres y 83 mil mujeres.

Los investigadores aseguraron que la sustitución de proteínas de carne roja por otras más saludables como pescado, pollo, nueces, legumbres, se relaciona con menor mortalidad.

Con esto no quieren decir que consumir carne roja generará estas enfermedades, pero sí que hay que consumirlas con moderación y reemplazarlas también con otro tipo de carnes. Según el diario El País, que cita otras investigaciones, no hay que comer más de 500 gramos de carne roja a la semana, para prevenir el cáncer.

2. Dejar un Día Libre de Carnes

Otra iniciativa puede ser dejar un día libre de todo tipo de carnes. En el año 2003 en Estados Unidos por ejemplo, se empezó a dar la iniciativa "Meatless Mondays", o "Lunes sin Carne", con la misión de detener la obesidad, problema que está vinculado a alrededor de 300.000 muertes al año en ese país.

La iniciativa también se empezó a implementar en países como Reino Unido, Bélgica, Australia, Israel, Canadá, Japón, Brasil, Panamá, Noruega, Indonesia, Sudáfrica y Corea del Sur entre otros. "No comer nada de carne una vez a la semana ayuda a reducir el riesgo de tener condiciones crónicas como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad. También ayuda a reducir tu huella de carbono y ahorrar recursos como agua fresca y combustibles", asegura la organización Lunes sin Carne en su página web.

3. Ser Vegetariano Solo Durante Días Hábiles

Graham Hill es el fundador del exitoso sitio web medioambientalista TreeHugger. Viaja por todo el mundo contando diferentes historias de sustentabilidad. Sin embargo, y a diferencia de muchos de sus colegas, él no era un vegetariano. "Sabiendo lo que se, ¿por qué no soy un vegetariano?", comenzó a preguntarse. "Sabía que comer una hamburguesa al día incrementaba mi riesgo de morir en un tercio.

Crueldad: sabía que 10 mil millones de animales son criados cada año para carne en condiciones que hipócritamente no consideraríamos para nuestros propios gatos, perros y otras mascota. En el medio ambiente, la carne causa más emisiones que todos los transportes juntos", aseguró en esta charla TED. La razón por la que Hill no se convertía en una eran las mismas que muchas personas: la idea de no comerse una hamburguesa con queso de vez en cuando era simplemente insoportable.

Por eso comenzó a utilizar un nuevo método: ser vegetariano sólo en los días de semana. Y los fines de semana, darse gustos, y comer hamburguesas por ejemplo. "Después de todo, cortar cinco días a la semana es reducir en un 70% tu consumo de carne... si todos nosotros comiéramos la mitad de carne, sería como si la mitad fuéramos vegetarianos", asegura en su charla, que puedes ver completa a continuación.

Habitualmente creemos que tenemos que elegir entre hacer un cambio total en nuestras vidas o simplemente no hacer nada. Como ser vegetariano o no. Pero tal vez podemos encontrar una meta más realista, alcanzable y que nos haga más felices, con la que también estaremos colaborando con el medioambiente y cuidando nuestra salud. Un camino intermedio.

El Rol de los Rumiantes en el Ecosistema

Es necesario entender que los rumiantes no deben ser vistos como los automóviles, es decir, sólo como un agente emisor de contaminantes. Por el contrario, en su estado natural forman parte de un ecosistema que ha evolucionado en conjunto con ellos. Existe una relación entre el suelo, las plantas y los animales, y como tal, la generación de GEI debería ser analizada desde esa perspectiva.

En este contexto, existen diversos estudios que plantean que los rumiantes, bajo un adecuado manejo de pastoreo, no sólo reducen las emisiones de GEI, sino que también facilitan la provisión de servicios ecosistémicos esenciales, aumentan el secuestro de carbono en el suelo y reducen el daño ambiental. El aumento del carbono secuestrado en el suelo permite neutralizar los GEI emitidos en la digestión de su alimento. Asimismo, existen en el suelo diversas poblaciones bacterias metanotróficas que oxidan el metano atmosférico, contribuyendo también a mitigar las emisiones de CH4 entérico.

Estrategias para Disminuir las Emisiones de Metano Entérico

Si bien la investigación en esta temática no es nueva en la nutrición de rumiantes, pues la pérdida de CH4 representa una ineficiencia energética, se ha incrementado en la última década, particularmente en lo que respecta a estrategias para disminuir las emisiones. En este sentido, cabe destacar que actualmente existen diversas estrategias conocidas como son el uso de ionóforos (de efecto transitorio), y otros aditivos como el 3-NOP (3-nitrooxipropanol) y las algas marinas rojas.

El 3-NOP es un aditivo alimentario eficaz para mitigar las emisiones de CH4 entérico sin comprometer el desempeño productivo de los rumiantes (Jayanegara et al., 2018). Algunos autores han reportado reducciones del orden del 23 al 29% en vacas lecheras (Van Wesemael et al., 2019; Melgar et al., 2020) y del orden de 50 a 76% en ganado de carne a corral (Alemu et al., 2021). En tanto, recientemente se ha reportado que la adición de las algas rojas ha logrado reducciones de CH4 entérico de un 82% (Roque et al., 2021).

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