El Monte de las Mercedes en Tenerife: Información Detallada

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El Monte de las Mercedes es un espacio natural protegido que representa un enclave de gran valor ecológico en la isla de Tenerife.

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Pinus canariensis: Adaptación y Crecimiento en el Secano de Chile

Un estudio evaluó la sobrevivencia y el crecimiento de plantas de Pinus canariensis de dos años y medio de edad, en parcelas experimentales establecidas en tres localidades del secano de la VII Región del Maule, Chile: San Javier, Chanco y Constitución.

Las plantas fueron propagadas por semillas obtenidas de tres fuentes locales: Llico, Chanco y Talca. Los resultados indicaron que no hay diferencias significativas (P < 0,05) entre las fuentes de semilla, concluyéndose que se trataría de la misma población.

Los mejores resultados se obtuvieron en San Javier, localidad característica del secano interior, con un 88,7% de sobrevivencia y 18 mm de diámetro de cuello y 96 cm de altura de tallo, a pesar de las condiciones desfavorables de sitio.

Los resultados podrían ser mejores si se aplicaran técnicas más intensivas de establecimiento y se manejaran algunas variables que controlen la fertilidad del suelo en ensayos de procedencias más amplias.

Introducción

La necesidad de diversificación forestal en Chile como elemento importante en la sustentabilidad del desarrollo sectorial ha sido reconocida desde hace varias décadas por los organismos del Estado responsables en materia silvícola.

Ello se ha traducido en programas de introducción de especies como un esfuerzo de búsqueda de especies alternativas a las que hoy se cultivan (Barros 1997). Hasta ahora, el interés se ha centrado en algunas especies nativas de más rápido crecimiento y en algunas exóticas presentes en el país, pero cuyo cultivo extensivo no se ha generalizado o sus existencias son todavía insuficientes para sostener un desarrollo propio.

Sin embargo, pocas son las que pueden cultivarse en el secano de la Región del Maule, especialmente en áreas donde los procesos de desertificación y deterioro del suelo han sido más intensos. Una especie que parece adaptarse a tales condiciones es Pinus canariensis C. Smith.

(pino canario, pino tea), presente en las localidades de Chanco y Llico, donde fuera empleada en programas de contención de dunas litorales hace más de 100 años y en varios proyectos de introducción de especies realizados en el país por diferentes instituciones de investigación y desarrollo forestal (Albert 1908, INFOR 1996, Barros 1997).

Pinus canariensis es una conífera subtropical cuya distribución natural se limita a las Islas Canarias, donde crece en suelos volcánicos profundos, bien drenados, o en suelos de textura franca arcillosa desarrollados sobre arena y/o granito (Critchfield y Little 1966, Goor y Barney 1976).

Los bosques de mayor superficie se encuentran en Gran Canaria y Tenerife a elevaciones entre 1.200 y 2.200 m s.n.m., aunque crece desde el nivel del mar. Las precipitaciones anuales fluctúan entre 400 y 650 mm, con 7 a 8 meses secos, razón por la cual se la considera una especie apta para forestación de zonas áridas (Mirov 1967, Martínez 1979, Spencer 2001).

De preferencia crece en climas templado cálidos pero puede soportar temperaturas mínimas de hasta -8°C (Goor y Barney 1976). En su lugar de origen se ha informado de árboles que alcanzan 60 a 100 cm de DAP e incluso especímenes que sobrepasan los 200 cm de DAP y alturas que superan los 40 m. Su crecimiento inicial es lento pero, entre los 5 y 15 años, se han registrado crecimientos medios anuales de 1,5 m en altura.

En Austria se han observado alturas de 22,5 m y DAP de 26 cm a los 26 años; en Portugal puede alcanzar 32 m de altura y 79 cm de DAP a los 36 años; en Sudáfrica, plantaciones de 50 años registran alturas de 27 m y DAP de 75 cm (Albert 1908, Spencer 2001).

Antecedentes recopilados por Albert (1908) en Chile señalan que, en los cerros de Valparaíso, P. canariensis puede crecer a un ritmo anual de 1,2 a 1,6 m en altura y 1,95 a 2,10 cm en DAP; y que su crecimiento es mejor que el de Pinus pinaster Aiton en las dunas de Chanco.

Resultados de ensayos en la zona semiárida de Chile Central muestran rendimientos en altura de 0,9 m a los 5 años y, en general, bajas sobrevivencias, en especial cuando se emplean plantas a raíz desnuda. Con todo, en el Centro Experimental de Tanumé de la Corporación Nacional Forestal- VI Región, se han medido, a los 12 años de edad, crecimientos medios anuales de 0,54 a 1,0 m en altura y de 0,42 a 1,75 cm en DAP, sin grandes diferencias con relación al tipo de planta empleada (INFOR 1996, Barros 1997).

La forma más común de propagación de esta especie es mediante semilla (10.000 a 13.000 semillas/kg) con un porcentaje de germinación de 60 a 80% sin necesidad de pretratamientos, manteniéndose muy bien en almacenaje seco.

La especie también se regenera como monte bajo con facilidad después de la tala o de incendios, emitiendo renuevos vigorosos, aunque, en general, de mala forma. Esta característica la hace muy atractiva en áreas de condiciones de suelo inestables y alto riesgo de incendios y como fuente de combustible (Albert 1908, Goor y Barney 1976).

El contenido de resina de la madera supera al de Pinus radiata D. Don pero es inferior al de P. pinaster y se conserva más tiempo líquida, lo que facilita su manejo. La durabilidad natural de la madera es notable y sus propiedades mecánicas la hacen especialmente apropiada para la construcción y carpintería (Albert 1908, Peraza y López 1967).

El hallazgo de un rodal de P. canariensis adulto en los alrededores de la ciudad de Talca en 1997 permitió formular el presente estudio cuyo objetivo es evaluar la adaptación de esta especie, en términos de sobrevivencia y crecimiento inicial, en el secano de la Región del Maule.

Métodos

La producción de plantas se realizó en el vivero del Departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Católica del Maule (UCM), Talca, empleando semillas colectadas de tres localidades de la Región del Maule: Reserva Nacional Laguna Torca (Llico, 34º46’S, 72º04’O), predio La Esperanza (Talca, 35º28’S, 71º38’O) y Reserva Nacional Federico Albert (Chanco, 35º44’S, 72º32’O).

La siembra de alrededor de 1.200 semillas de cada localidad se realizó en septiembre de 2001, directamente en contenedores plásticos de 140 cm3 con un sustrato mezcla de corteza de P. radiata compostada y perlita en relación 3:1. Previo a la siembra, las semillas fueron sometidas a remojo en agua corriente por 48 horas y luego secadas al aire y tratadas con Metalaxil, fungicida de preemergencia.

Durante los primeros 30 días los contenedores se cubrieron con malla de sombra 50%, aplicando riego automático por aspersión media hora al día. La germinación se inició siete días después de la siembra, alcanzando 61, 74 y 80% para la semilla procedente de Chanco, Talca y Llico, respectivamente (Gutiérrez y Miranda 2004).

Aunque hubo mortalidad en el período, la producción total de plantas fue de 2.600 unidades, cantidad suficiente para los propósitos previstos. La calidad de plantas resultó homogénea.

El diámetro de cuello y la altura de tallo alcanzaron en promedio 3,9 mm (CV = 15 %) y 17,9 cm (CV = 17%), respectivamente, logrando una relación diámetro de cuello/altura de tallo muy favorable, inferior a 1:50.

Lo mismo ocurrió con la relación peso seco tallo/raíz, que en promedio fue de 1,18 con una variabilidad del 10,5%, sin detectar en todos estos parámetros diferencias significativas (P < 0,05) entre las localidades de procedencia de la semilla.

La plantación se realizó en agosto de 2002 en tres módulos localizados en los sitios: Reserva Nacional Federico Albert (Chanco, 35º44’S, 72º32’O), predio Tabontinaja (San Javier, 35º 35’S, 71º57’O) y en el predio Costa Azul (Constitución, 35º21’S; 72º26’O).

Cada módulo consistió en un área de alrededor de 2.000 m2, protegida con cercos ante eventuales daños por animales domésticos, en donde se estableció un diseño en bloques al azar (tres localidades de semilla x tres repeticiones). Cada unidad muestral consistió en 49 plantas distanciadas 2,0 m en y entre hileras, para cada una de las localidades de procedencia de la semilla.

Los suelos de cada sitio se caracterizaron a través de análisis granulométrico y variables nutritivas en una muestra mezcla de suelo superior (0-20 cm) extraída de cinco puntos localizados en el centro y en la mitad de la semidiagonal de cada módulo; adicionalmente, la densidad aparente se obtuvo de muestras del suelo superficial (0-10 cm).

A esta información (cuadro 1) se agregaron algunas variables de sitio, la serie de suelo (CIREN 1997) y la identificación del área de crecimiento respectiva de acuerdo al sistema de ordenamiento de la tierra propuesto por Schlatter et al. (2001) a la Región Macroclimática Centro.

La evaluación de los niveles de las variables de fertilidad con relación a valores de referencia (Schlatter et al. 1996, 2003) permiten señalar que:

  • El nivel de nitrógeno es adecuado en Chanco y deficitario en los otros sitios;
  • Fósforo es bajo en Constitución y adecuado en los otros módulos;
  • Potasio es bajo en Chanco, medio en San Javier y alto en Constitución;
  • La materia orgánica es baja en Constitución con niveles medios en los restantes sitios;
  • El pH moderadamente ácido en los tres módulos es adecuado;
  • La textura es muy gruesa en el módulo Chanco y moderadamente fina en los restantes;
  • La densidad aparente de los suelos es alta en todos los sitios;
  • La estimación de la capacidad de agua aprovechable es baja en Chanco y moderada en los otros módulos.

Con relación a las variables de sitio se puede señalar que la pendiente del terreno es suave en Chanco, pronunciada en San Javier y moderada en Constitución, con niveles de erosión ligeros.

Del análisis de las áreas de crecimiento se desprende que los tres sitios ofrecen condiciones más bien desfavorables para el establecimiento de plantaciones, en especial en el módulo San Javier. Las principales limitantes son el drenaje rápido y la baja capacidad de agua aprovechable en Chanco; y escasa profundidad arraigable en los restantes (Schlatter et al. 2001).

Cuadro 1. Caracterización de los sitios de ensayo.

Sitio Latitud Longitud Altitud (m s.n.m.) Precipitación media anual (mm) Temperatura media anual (°C) Serie de Suelo Área de Crecimiento
Chanco 35º44’S 72º32’O 50 750 13 Cauquenes S1-1c
San Javier 35º35’S 71º57’O 180 770 14 San Manuel I2-2b
Constitución 35º21’S 72º26’O 80 900 13 duco S2-1b

La plantación se realizó en casilla del tipo doble T con pala neozelandesa. Cada planta se fertilizó con 100 g de la mezcla: 50% de superfosfato triple y 50% de urea granulada, más 2,6 g de sulfato de cobre. La dosis se dividió en tres partes y se aplicó en tresbolillo a 15 cm de la planta y 5 cm de profundidad.

A principios de la primavera de 2003 y de 2004 se realizó control manual de malezas en torno a cada planta. En enero de 2005 se evaluó cada módulo a través de la medición del diámetro de cuello a 5 cm del nivel del suelo y la altura total de cada planta sobreviviente.

Se calcularon las medias extremas de altura como el promedio aritmético de los valores mínimos y de los máximos, respectivamente, observados en cada unidad muestral de cada módulo.

Los datos obtenidos fueron sometidos a análisis de varianza para bloques al azar, previa comprobación de su homocedasticidad a través de la prueba de Bartlett (Zar 1974).

Resultados

A casi 2,5 años de su establecimiento las plantas de todos los módulos se observaron sanas y sin daños mecánicos, lo que demuestra que el manejo del sitio y el sistema de exclusión empleado fueron adecuados.

En el prendimiento no hubo diferencias significativas (P > 0,05) al interior de cada módulo atribuible al origen de las plantas. Sin embargo, los mejores resultados se obtuvieron en San Javier con un promedio general de 88,7% (CV = 6,5%), superando significativamente la sobrevivencia de los otros módulos.

En Constitución el prendimiento alcanzó al 61,9% (CV = 25,2%) y en Chanco fue de 46,6% (CV = 41,3%). Tanto para el diámetro de cuello como para la altura de tallo no se encontraron diferencias significativas (P > 0,05) al interior de cada módulo atribuible al origen de las plantas (cuadro 2).

Pero se registraron diferencias significativas entre todos los módulos para el crecimiento en diámetro (P < 0,05), aunque en el caso de la altura la diferencia sólo resultó significativa entre Constitución, que obtuvo el menor valor, y los otros dos sitios.

La altura media mínima en Constitución fue de 27,0 cm y la media máxima de 109,3 cm. Los valores para estas mismas variables, con respecto a Constitución, resultan un 45,2 y 45,6% superiores en San Javier y un 46,3 y 33,9% superiores en Chanco.

En San Javier se observó el máximo crecimiento en altura con 183 cm (figura 1).

Cuadro 2. Promedios (±S) de diámetro de cuello (Dc) y altura de tallo (H) a 2,5 años del establecimiento en cada sitio.

Procedencia de las plantas Chanco San Javier Constitución
Dc (mm) H (cm) Dc (mm) H (cm) Dc (mm) H (cm)
Llico 14,6±5,3 87,3±32,4 18,9±5,6 96,9±24,6 11,8±4,1 61,1±19,4
Talca 16,2±6,0 95,4±28,0 18,4±7,2 99,4±32,5 12,6±4,9 62,2±18,8
Chanco 13,7±5,3 86,1±28,0 15,9±6,0 90,4±26,2 12,2±5,3 66,2±22,9
Media general 14,8±5,5 89,6±29,5 17,7±6,3 95,6±27,8 12,2±4,8 63,2±20,4

Discusión

En general, la sobrevivencia alcanza niveles satisfactorios muy por encima de los informados por Barros (1997) a edad comparable en ensayos realizados en la Región Metropolitana y áreas cercanas de las regiones vecinas, aunque probablemente bajo condiciones más severas de sequía.

El mayor prendimiento que presenta el módulo de San Javier respecto a los restantes parece explicarse por su particular localización y al comportamiento de las precipitaciones durante el año de su establecimiento.

Este sitio está ubicado en la parte baja de una ladera de exposición sur, condición muy favorable en áreas con prolongado período de sequía estival que caracteriza al secano interior (Schlatter et al. 2001). A ello se suma el hecho de que la precipitación del año 2002, medida en el mismo predio, fue de 1.320 mm, 71,4% superior a la media del período 1994-2004 (770 mm). Además, durante los años 2003 y 2004, las precipitaciones mostraron variaciones normales en torno a la media pero con una distribución adecuada, con sólo dos meses sin lluvia 1. Esta condición, sin embargo, fue semejante en los otros sitios.

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