Historia de la Escuela Villa Mercedes en Quilleco

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La Escuela Villa Mercedes, ubicada en calle Duqueco s/n en la localidad de Villa Mercedes, comuna de Quilleco, en la Octava Región del Biobío, tiene una larga y significativa historia. Está ubicada a 37 km al oriente de la ciudad de Los Ángeles.

La escuela atiende a una población muy diversa en cuanto a sus necesidades e intereses, provenientes del sector urbano y rural. Responde a Necesidades Educativas Especiales de carácter Permanente y Transitorio. Ofrece opciones educativas para primer y segundo nivel de Transición de Educación Parvularia y de 1º a 8º año Básico. Está adscrita a la JEC por Ley N°19532.

Nuestra Escuela fue creada por Decreto N°5432 de Santiago, con fecha 08 de Agosto de 1910, como la Escuela Mixta Rural N° 46, la cual funcionaba en el sector “El Guindo” del Departamento de La Laja, estableciéndose allí por unos años para posteriormente ser trasladada al sector Hijuelas, distante 3 kms.

Debido a que la distancia era un problema, tanto para los alumnos(as) de Villa Mercedes como para los docentes que desempeñaban allí sus funciones, nace la iniciativa de trasladar el establecimiento al lugar donde residía el mayor porcentaje de estudiantes matriculados. Con el transcurso de los años, el espacio físico se hizo pequeño para los estudiantes, los cuales habían aumentado en cantidad.

En relación al plan de estudios, para el primer y segundo nivel de transición, el programa de estudios se fundamenta en las bases curriculares, Decreto N°289/2002.

Fue así, como durante 20 años forme parte de la comunidad, como dirigente de la Junta de vecinos, del Club Deportivo, de los Comités para lograr la electrificación y el agua potable, como también la regularización de los títulos de dominio de las propiedades donde los primeros habitantes habían instalado sus viviendas sin ser sus dueños. Cómo, antes de iniciar la construcción de la escuela que ahora tienen, por tener que desalojar el antiguo local, se tuvo que atender las clases de algunos cursos en el edificio de la iglesia católica y en dos iglesias de religión evangélica y que por el aumento de matrícula con alumnos de lugares alejados se construyó un hogar internado que llegó a cobijar a más de 60 estudiantes, edificio que hoy, sin internos, está dedicado a funciones sociales también importantes.

El valor histórico y emocional de la escuela

La Escuela Villa Mercedes no solo es un lugar de aprendizaje, sino también un espacio de gran valor histórico y emocional para la comunidad. Ex alumnos, ex funcionarios y vecinos del sector han expresado su descontento con la decisión tomada por la actual dirección del establecimiento educativo.

Luis Gutiérrez Méndez, vocero de los ex alumnos de la Escuela Villa Mercedes, informó que "la escuela tomó la decisión de tapar el primer mural que estaba en la entrada del pasillo que da hacia la escuela, en el primer pabellón había un mural de Fiestas Patrias que primero nos habían dicho que lo habían borrado, pero tras consultar se nos informó que está tapado".

"Situación que empezó a comentarse en redes sociales, por lo que fui a la Escuela un día y consulté el porqué de esta decisión, a lo cual se me informó que estaba tapado porque ‘no representaba los valores institucionales’", señaló el vocero.

Debido a la falta de claridad en la respuesta entregada por la dirección del establecimiento, el representante especuló que esta medida de cubrir el mural puede haber sido por la representación de elementos como el alcohol y una persona en estado etílico dentro de la obra ambientada en una fonda para el 18 de septiembre.

"Hay molestia por los murales, pero sobre todo este que está tapado, y tiene que ver con la historia y el valor emocional que tiene para uno como ex alumno. Representa nuestra historia como escuela y como pueblo", afirmó Luis Gutiérrez.

Muchas personas se enteraron a través de las redes sociales y empezaron a manifestar su descontento, por lo que entre ex alumnos hubo una coordinación "y se me planteó que yo hiciera la consulta formal a las autoridades locales", quienes hasta el cierre de esta nota no se han pronunciado al respecto.

Según el representante, en una respuesta extraoficial se habría pronunciado que no hay posibilidades de que sea restaurado ni destapado, considerando que "atenta contra los valores y visión de la escuela".

Se hizo hincapié en que este es un mural icónico que está en el inconsciente colectivo de los ex alumnos y de los vecinos de Villa Mercedes, "así me lo planteaba un ex director, ‘se borra la historia’ y atenta contra el patrimonio cultural de la escuela, atenta hacia los ex funcionarios y alumnos, porque sentimos que es una decisión arbitraria", indicó el ex alumno.

Asimismo se hizo un llamado a las autoridades, "que se den cuenta que para nosotros es importante este mural, y que consideramos que la decisión que se tomó es errática. No se puede tapar el mural que representa la idiosincrasia de nosotros como chilenos además".

Se espera que las próximas generaciones de la escuela, así como también para los alumnos que hoy se encuentran cursando su educación en el establecimiento, puedan tomar el peso y valor tanto histórico como cultural que han dejado generaciones pasadas en los pasillos de esta escuela.

"Tenemos que valorar y reconocer lo que han hecho las generaciones anteriores, lo que nos inculcaron nuestros profesores sobre el valor de promover la cultura, e ir al rescate del patrimonio cultural que tenemos en el territorio.

Legado de Bernardo O'Higgins

Hace algunos días volví después de varios años, muchos quizás, a la localidad rural donde iniciara mi vida profesional para cumplir con una promesa que había contraído conmigo mismo: dejar en la Escuela de Villa Mercedes, comuna de Quilleco, una reproducción gráfica del Libertador Capitán General Bernardo O´Higgins Riquelme por cuanto ese lugar forma parte del territorio que ocupaba la hacienda Las Canteras.

Villa que, desde el punto de vista histórico, resulta un lugar que pasa casi inadvertido cuando de recordar públicamente al Padre de la Patria se trata. La celebración anual del 20 de agosto de cada año, fecha del nacimiento del Libertador, se concentra en torno al más que centenario pero no menos imponente y legendario castaño que se resiste a morir y con ello sepultar en la frágil memoria colectiva una etapa importante de la historia patria y porque el Libertador fue uno de los gobernantes chilenos que tuvo especial preocupación por la educación, siendo asiduo visitante de las escuelas a conversar con los estudiantes y que venció no solo a los enemigos de la patria en el campo de batalla, también el estigma social de su irregular nacimiento y que contribuyó, por su experiencia adquirida en Europa, a la organización del naciente parlamento chileno, hecho por lo que muchos historiadores lo consideran el "padre" del parlamento nacional, de ahí que la figura y la obra del Libertador no les podía ser ajena.

Si bien la estructura del edificio escolar ha crecido, la matrícula ha disminuido ostensiblemente - como fui informado por su amable directora de la escuela- hecho que ocurre con muchos establecimientos de los sectores rurales o de poblados alejados de los centros urbanos de mayor tamaño por cuanto los padres preocupados buscan otros establecimientos educacionales que den posibilidades de continuidad de estudio a sus hijos. Fue para mí un reencuentro emotivo con el pasado que no olvido y la nostalgia de los hechos vividos, que no fueron fáciles -en educación, pocas veces lo son- aunque siempre resultan gratificantes por lo que se pudo y se puede hacer, lo que permitió a muchas niñas y niños salir de un medio limitante de esperanzas y sueños frustrados para proyectarse incluso más lejos de sus personales expectativas, como lo han logrado muchos de los alumnos que iniciaron sus primeros pasos en esta escuela, establecimiento que inició sus actividades en un viejo caserón de madera facilitado por un vecino, sin energía eléctrica ni agua potable, donde los programas oficiales del Ministerio de Educación, en una escuela multigrado como esa, eran solo una irónica referencia que la carencia casi absoluta de material pedagógico y de apoyo administrativo hacían casi imposible cumplir y donde las teorías educacionales no pasaban de ser en esta situación, solo teorías, las que había que adaptar a una dura y desafiante realidad si se quería obtener resultados en la educación de los alumnos.

Al reunirme con un grupo de alumnos para explicar el motivo que me llevó a visitar la escuela y contarles en grandes rasgos que con los profesores y los estudiantes de los primeros tiempos, hoy abuelos, padres o parientes de muchos de ellos, se inició la construcción de la plaza, con plantación de árboles y arbustos; la colocación en las calles modestos letreros con los nombres que los vecinos les habían asignado y salir con los alumnos mayores, pala en mano, a reparar el camino para que circulara la primera y destartalada "micro" que unió Villa Mercedes con Los Ángeles y, aunque en más de una ocasión los padres reclamaron por cuanto mandaban a sus hijos a estudiar y no a trabajar, se logró que también ellos se incorporaran a esas labores.

La experiencia de la realidad que viví como profesor no es nueva ni única, existen casos donde la visión y la dedicación que tuvo por la educación el padre de la patria se hace tan necesaria hoy como ayer.

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