En el ámbito del coaching ontológico y la gestión organizacional, destaca la figura de Fernando Sáenz Ford, un coach cuyo trabajo ha dejado una huella significativa en Latinoamérica. Su enfoque, compartido con colegas como Ivonne Hidalgo y Elena Espinal, se centra en conectar la ontología del lenguaje con la acción y los resultados en el mundo ejecutivo.
Fernando Sáenz Ford, junto con Ivonne Hidalgo y Elena Espinal, dirigió un programa llamado "Diplomado para los logros organizacionales". En este programa, cada uno de ellos impartía un curso, seguido de un "multicultural" donde confluían los tres coaches y participantes de toda Latinoamérica.
La Perspectiva de Ivonne Hidalgo sobre el Coaching Ontológico
Ivonne Hidalgo, coach venezolana, ofrece una crítica a los coaches ontológicos que se limitan a la teoría sin conectar con la acción y los resultados. Según Hidalgo, tanto la ontología del lenguaje como el coaching ontológico deben ser un marco para la acción y la obtención de resultados. Su reflexión plantea la siguiente interrogante: “¿qué soy capaz de hacer con esto allá afuera?”.
Hidalgo destaca que está lleno de coaches que llegan al mundo organizacional a enseñar una jerga, y aunque esto puede ser útil a cierto nivel, lo esencial es cómo impactamos en los resultados, la productividad y los costos. Además, critica la arrogancia de algunos coaches que, sin conocer el mundo organizacional, dictan lo que se debe hacer sin asumir las consecuencias.
La Gestión Ontológica y los Dominios de la Efectividad
La gestión ontológica, según Hidalgo, se centra en la "dimensión lingüística del trabajo gerencial" y se enfoca en cinco dominios ontológicos clave para la gestión efectiva. Estos dominios son: dominio del aprendizaje, de la realidad, de las relaciones, de las posibilidades y de la acción y resultados. Cada uno de estos dominios representa una mirada gerencial de los actos de habla y de las emociones.
A continuación, se presenta un resumen de cada dominio:
- Dominio de la Realidad: Entendida como el espacio que percibimos, el mundo que nos rodea, percibido a partir de los sentidos y del espacio cultural que habitamos. La herramienta ontológica clave aquí son las afirmaciones verdaderas y comprobables.
- Dominio de la Posibilidad: Se centra en declarar lo que es posible y trabajar las declaraciones de posibilidad, abriendo conversaciones a los sueños y a las opciones. Las acciones lingüísticas necesarias son las declaraciones válidas y los juicios fundados.
- Dominio de la Gestión de Resultados: Este es el dominio de la acción, donde los actos de coordinación transforman la realidad. Las acciones ontológicas incluyen peticiones, ofertas y promesas, y la habilidad central es hacer promesas, cumplirlas y hacer que nos las cumplan.
- Dominio de la Relación: Reconoce que el mundo organizacional es un mundo de relaciones, donde la red de relaciones y su calidad constituyen un capital valioso. Este dominio se relaciona con la declaración de quiebres y la habilidad conversacional.
- Dominio del Aprendizaje: Se enfoca en facilitar el desarrollo de nuevas competencias, especialmente en los ejecutivos, ayudando a las organizaciones y a las personas a gestionar el aprendizaje.
Tabla Resumen de los Dominios Ontológicos de la Gestión Efectiva
| Dominio Ontológico | Descripción | Acciones Clave |
|---|---|---|
| Realidad | Percepción del entorno a través de los sentidos y la cultura. | Afirmaciones verdaderas y comprobables. |
| Posibilidad | Declarar lo que es posible y abrir conversaciones a los sueños. | Declaraciones válidas y juicios fundados. |
| Gestión de Resultados | Transformar la realidad a través de la acción. | Peticiones, ofertas y promesas; cumplir las promesas. |
| Relación | Importancia de la red de relaciones y su calidad. | Declaración de quiebres y habilidad conversacional. |
| Aprendizaje | Facilitar el desarrollo de nuevas competencias. | Declarar que no se sabe y nombrar a un "maestro". |
Finalmente, es crucial mejorar la calidad del servicio que brindamos, organizarnos como industria, buscar socios, cultivar la convivencia y "contaminarnos" con el cliente sin perder el rumbo. Como diría Heifetz, bailar el baile organizacional y subirnos al balcón para no perder perspectiva y seguir siendo siempre un aporte.
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