El Dibujo Técnico del Fiat 600: Una Exploración Arquitectónica

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El croquis ha sido una herramienta tradicional para la observación y el diseño arquitectónico. Sin embargo, en lo contemporáneo -saturado de imagen inmediata- lo mediato del croquis -el tiempo, la mano, el lápiz- pierde significado. Se tiende a valorar el dibujo -objeto- como producto, cuando lo importante es su producción.

El Croquis como Proceso

El taller buscará la significación del croquis como proceso a partir del estudiante. Para poder salir del confinamiento, primero lo debemos observar, medir, dimensionar, re-entender.

Espacio y Arquitectura

Una ventana es un vano, es decir una parte del muro donde no hay materia o sustancia. Abrir una ventana es crear vacío en la materia. Esto es muy cercano a una definición de arquitectura. Nuestros cuerpos habitan el vacío que deja la materia -muros, suelos y cubiertas-. El espacio de confinamiento es vacío, pero lo vemos como un lleno porque nuestro cuerpo es materia. La arquitectura se propone crear un vacío cualificado.

Herramientas y Proceso Creativo

Las herramientas son tan diversas como las manos que las ocupan. El taller operará con la hibridación de lo digital y lo manual. Sin embargo, en el contexto de docencia remota, para ser parte del taller, todo debe ser digitalizado. El desarrollo del taller se enfoca en la sorpresa. En el taller 1 no hay preconcepciones de perfección con las cuales comparar el trabajo de un estudiante. Es decir, no existe el 7,0 inalcanzable. Lo que interesa en el proceso es la capacidad de sorprender, el encuentro con lo nuevo y el entusiasmo con que se pone en valor.

El taller implica tiempo y dedicación, por lo que la evaluación de largo plazo se relaciona con la paciencia. Primero se debe estar, luego buscar y sorprenderse, para finalmente saber mostrar con cuidado y delicadeza. La acumulación de evidencias no sólo permite la construcción de un relato -historia- sino que incide en la construcción del espacio en el que se proyecta -la hoja en blanco es una ilusión-. Este proceso de acumulación o capitalización proyectual es necesario para la reproducción creativa, traducciones y articulaciones de lo producido. Todo registra, se dibuja, se fotografía, se modela, se reconstruye.

El Espacio Habitado

El filósofo Martin Heidegger, en agosto de 1951 dictó la conferencia “Construir, Habitar, Pensar”. Para indicarnos el camino al habitar, Heidegger hace la elocuente diferencia entre lugar y espacio recurriendo a la descripción del puente de la ciudad de Heidelberg. Con esta evidencia hace una clara distinción entre lo existencial del primero y lo físico del segundo, caracterizando los lugares como aquellas presencias, cosas o construcciones, que se revelan como un modo de acceso a la relación entre hombre y espacio. Y es esta relación la que se debe tomar como referencia fundamental y antecedente esencial en la arquitectura para la configuración espacial. Vivimos en mundos donde lo material y lo mental, lo experimentado, lo recortado y lo imaginario se funden completamente entre sí. En consecuencia, la realidad vivida no sigue las reglas del espacio ni del tiempo tal como vienen descritas en la física.

La Ventana como Elemento Arquitectónico Clave

La ventana es un pequeño enigma de la arquitectura, símbolo de continuidad y discontinuidad, es un tema clave ya que representa la manera de vivir la relación entre interior y exterior, condicionando la percepción del mundo que nos rodea y el cual alcanzamos a ver por ella. La ventana es más que un elemento arquitectónico. Indagando en los espesores de muro en relación con la ventana, podemos encontrar espacios que permiten ser habitados.

En la casa Lis de Jørn Utzon en Mallorca, las ventanas son protagonistas del espacio en cada habitación y se encuentran profundamente empotradas, enmarcando pequeñas vistas interiores, en ocasión con muebles colocados para contemplar la gran vista hacia el horizonte del Mediterráneo. La luz adquiere una cualidad pictórica, sus ventanas grandes y toscas fuerzan la luz del día a entrar de manera dramática y rotunda deslizándose por el suelo y los muros de piedra, mientras el sol sigue su recorrido diario.

Un caso ejemplar en esta idea de construir un nuevo límite es la Hexenhaus de Alison y Peter Smithson, ellos se encontraron con un edificio preexistente, el cual, consistía en una construcción rectangular de dos plantas en piedra y una cubierta de dos aguas. La casa de piedra vio su límite interior y exterior redibujado a partir de sucesivas ventanas, galerías y porches, expandiendo el interior de la casa a partir de los vanos de las ventanas preexistentes en las paredes de piedra hacia el exterior. En contraste con las paredes preexistentes densas y opacas, las nuevas estructuras propuestas por los Smithson son ligeras, ejecutadas en carpintería de madera y cristal. Sin embargo, lo más interesante que estas nuevas estructuras introducen en la casa, es la nueva forma en que el habitante se relaciona con el exterior. Si anteriormente los vanos se limitaban a permitir el paso entre interior y exterior, tras la intervención de los arquitectos, estos se transformaron en habitáculos mediadores.

Flexibilidad y Adaptación en el Diseño

En un mundo urbano y en acelerada transformación, los espacios proyectuales trascienden la concepción del encargo tradicional y nos sitúan ante la necesidad de pararnos frente a escenarios cambiantes, en que la rigidez acusa fragilidad. La flexibilidad no se debe confundir con volubilidad. Un hacer que se adapta rápidamente a nuevos contextos requiere fundamentos firmes sobre los que anclar las decisiones. El proceso incremental de decisiones en el hacer proyectual es un fenómeno escalar. La escala de una obra se define tanto en función a su volumen edificado, como a su emplazamiento y las interacciones urbanas que propicia.

El Proceso Autoral

El proceso autoral lleva implícito los conceptos de originalidad y creatividad; el autor es fuente y promotor de una idea que se concreta en proyecto. Esta fuente proyectual tiene orígenes diversos e individuales. En el taller se deben reconocer las modulaciones y matices en los procesos formativos individuales que son capaces de hacer arquitectura desde fuentes diversas y expresarla de modos distintivos. Se apela, entonces, de modo progresivo a la expresión propia sobre basamentos de convenciones profesionales. El taller es un proceso de búsqueda en la expresión, una investigación primaria iterativa del autor respecto del habitar humano, la forma de la materia, el espacio inasible y sus infinitas manifestaciones físicas tangibles y habitables. El material no es un añadido, es origen; la estructura no es una solución, es parte del planteamiento. Se concibe el taller como un espacio de ejercitación proyectual, entendiendo el proceso de diseño como una práctica, y no como un instante de iluminación. El taller es, por tanto, un proceso acumulativo de producción proyectual; las entregas se superponen no se reemplazan. Lo aportado en una semana se multiplica con lo desarrollado en la siguiente, quedando a la vista como estratos del proceso y sus derivaciones (Ingels, 2010). Las herramientas son tan diversas como las manos que las ocupan. Trabajo y corrección sobre papel y presentación impresa como expresión material de la arquitectura del proyecto.

Si bien el proceso proyectual es propio e individual, se enmarca en un contexto de taller donde hay hitos comunes que congregan a sus participantes. Estos eventos son la oportunidad de hacer una pausa, mirar el panorama general del taller, aprender del otro y evaluar. Es primario, como estrategia de conformación del taller, la construcción de un espacio de trabajo común y apropiado.

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