Fiat Iustitia et Pereat Mundus: Significado y Origen

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La máxima "Fiat Iustitia et Pereat Mundus", que en español se traduce como "Hágase justicia, aunque el mundo perezca", es una expresión latina que encapsula un principio fundamental en la filosofía del derecho y la ética. Este adagio ha sido objeto de debate y reflexión a lo largo de la historia, y su significado e implicaciones continúan siendo relevantes en el contexto actual.

Ética y Política

Para comprender el significado de "Fiat Iustitia et Pereat Mundus", es fundamental explorar la relación entre ética y política. El pensamiento clásico considera la política como una ciencia ética. Aristóteles se refiere a una “filosofía de las cosas humanas”. Las ciencias prácticas versan sobre objetos practicables, que tienen el principio del movimiento en la acción humana, por lo que son en cierto sentido inexactas y su finalidad no es el conocimiento sino la acción, teniendo un carácter ético y estando en contacto estrecho con la experiencia.

Toda acción humana es intrínsecamente moral. Sin embargo, eso no quiere decir que sean la ética, puesto que son ciencias que versan acerca de tipos de acciones humanas de cierta complejidad, lo que obliga considerar analógicamente la intervención de la razón en su juicio. Es aquí donde suele introducirse el discurso de la ciencia denominada social con todas las dificultades que comporta.

En una visión clásica de la ética aparecen tres caracteres mayores: practicidad, politicidad y normatividad. La separación entre ética y política es moderna y quizá pueda encontrarse por vez primera, si bien todavía no totalmente articulada, en Maquiavelo, aunque haya que esperar al liberalismo para hallarla plenamente afirmada. Aristóteles identifica, cuando existe un buen gobierno, hombre bueno y buen ciudadano: el bien de la persona es el mismo que el bien de la ciudad, del que difiere sólo en el grado de perfección.

La actividad realmente humana es aquella por la que se tiende al bien no sólo propio, sino fundamentalmente de otros. El hombre se perfecciona a sí mismo en su actividad, en la medida en que ésta se ordena a un bien que lo excede. En definitiva, en tanto se ordena a un bien común que no es otra cosa que el mismo bien humano, pero en cuanto se alcanza en comunidad.

Ética y Moral

Si los términos “ética” y “moral” se han entendido de modo general como sinónimos, también es dado hallar versiones que los distinguen y aun los contraponen. Una interpretación ha subrayado los aspectos colectivos de la ética frente a los individuales de la moral.

La Ética es el orden de conducta recta socialmente vigente. Se diferencia de la Moral en que ésta se refiere a los hombres individualmente considerados: el imperativo ético es social, en tanto el moral es individual. Ambos imponen deberes a la conciencia de las personas, pero puede haber alguna divergencia entre la Ética y la Moral cuando el régimen de la conciencia personal discrepa de la moralidad socialmente aceptada, como ocurre en los casos de objeción de conciencia.

El ethos es la manera en que un grupo entiende y se acopla a las reglas de la ley moral universal, que precisamente por su universalidad suele llamarse ley natural. La moral es la ley natural por la que todos y cada uno de los seres humanos son inexorablemente morales, es decir, responsables y libres, sin que sea posible otra explicación.

La Moral es única y la Ética plural. La causa es que, debido a condiciones y circunstancias físicas e históricas, existen grupos humanos diferenciados, cada uno con su ethos particular según la interpretación de la ley moral natural por la religión respectiva. Esto puede dar lugar a una serie de inversiones o tergiversaciones intelectuales: por una parte, la ley moral natural es universal y, en rigor, todo debiera ajustarse a ella; por ejemplo, según la conocida máxima “fiat iustitia pereat mundus”. Sin embargo, por otra, en el mundo real, las leyes éticas -los usos, las costumbres, las tradiciones- son plurales, es decir, distintas en grado mayor o menor. La aporía consiste en que la Moral se refiere a cómo se debe actuar, ya que la persona es libre; en contraste, el ethos, se refiere a cómo hay que actuar, puesto que la convivencia en un grupo exige ajustarse a sus pautas.

Estado y Moral

Tras los prenotandos anteriores hemos de acercarnos ya a la relación -que en título despunta de modo decidido y polémico- del Estado con la moral. Podemos desarrollar la consideración en tres estratos: el del nacimiento del Estado como artefacto (pretendidamente) neutro moralmente; el de su conversión en un Estado productor de la ética (Spinoza), hasta el punto de hablarse de “Estado ético” (Rousseau, Hegel); y el de su evolución hacia un Estado al servicio de la voluntad individual de los ciudadanos que concluye en un Estado “moralizador”, aunque inmoral.

El Estado debe ser situado entre las formas de organización de la comunidad política; debe ser, por tanto, situado en la historia. Como, en primer término, no es la comunidad política, connatural al hombre, sino una simple forma histórica de su concreción, y en buena medida -por lo que ha de seguir se verá- de su desnaturalización, y como, en segundo lugar, no es el ...

El Estado Artefacto

El Estado debe ser situado entre las formas de organización de la comunidad política; debe ser, por tanto, situado en la historia. Como, en primer término, no es la comunidad política, connatural al hombre, sino una simple forma histórica de su concreción, y en buena medida -por lo que ha de seguir se verá- de su desnaturalización, y como, en segundo lugar, no es el ...

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