El Fiat Qubo es un auto de una raza extraña. Es un furgón, que mide y cuesta lo mismo que un hatchback, pero que se ha transformado en un vehículo multipropósito para 5 pasajeros. De a poco Fiat busca recuperar su presencia en el segmento de vehículos de pasajeros, y el Qubo parece ser una buena alternativa.
Diseño y Dimensiones
El nombre va acorde con su diseño, de líneas rectas pero agraciadas, y también con su funcionalidad, pues generalmente las cajas cuadradas almacenan un mayor volumen y en este caso el Qubo cumple a cabalidad con ese ítem: desde 330 a 2.500 litros de capacidad de carga, dependiendo de cómo se configuren los asientos. Y claro, la altura del habitáculo (de casi un metro y medio) es una buena aliada.
Si de llevar pasajeros se trata, la habitabilidad es buena para cinco ocupantes, gracias a las medidas del Qubo que llegan a los 3.959 mm de largo, 1.716 mm de ancho, 1.735mm de alto y 2.513 mm de batalla. Comenzamos con sus dimensiones, considerando un habitáculo practico, con dos puertas correderas y espacio para 5 ocupantes.
Cuenta con un largo de 3970 mm, un ancho de 1716 mm y un alto de 1742 mm, además de una distancia entre ejes de 2513 mm. Puede cargar hasta 2500 litros con todos los asientos desmontados (salvo el del conductor, se pueden formar hasta 16 configuraciones distintas), una capacidad exorbitante para un modelo que mide menos de 4 metros. Su diseño fue recientemente revisado y como buen Fiat, es alegre y jugado.
Exterior
Analizándo sus líneas más en profundidad, encontramos un frontal en el que destaca su prominente paragolpes delantero, que sobresale del resto del conjunto. El parachoques deja de ser totalmente del color de la carrocería, adoptando parte de su sección superior en resina negra. La sección central de esta pieza es recorrida por un pliegue que resalta la división de la toma de aire central en dos partes, sumado a la presencia de los neblineros en nuevo tipo de encastre, también de resina, pero manteniendo su forma circular original. Estos cambios le otorgan al Qubo una presencia más outdoor.
De costado, resalta su amplia superficie vidriada, sobre todo en las plazas delanteras, sumado a la presencia de vidrios laterales traseros «Privacy Glass» o polarizados de fábrica, que no estaban presentes en el Qubo original. El renovado FIAT Qubo se desliza sobre neumáticos Bridgestone Turanza ER300 de medida 195/55 R16 que presentan nuevas llantas de aleación diamantadas en negro brillante y gris cepillado.
Finalmente nos corresponde detallarles su zaga, presidida por un amplio vidrio posterior, también oscurecido y equipado con un práctico limpiador trasero. Nos gustó la disposición vertical de las luces traseras, mientras que el logo del fabricante ocupa un lugar central en el portalón posterior.
Interior
Si bien en el interior nos encontramos con algunos plásticos duros, en general los materiales utilizados son de agradable tacto, lo que se suma a la incorporación de algunos elementos cromados, e incluso, símiles de fibra de carbono muy bien logrados. Fiat también trabajó en entregar un diseño atractivo, lo que corona con la idea de jugar con dos tonos, incluso en la tapicería que, aunque de tela, es agradable.
Hacia el interior nos encontramos con una mezcla de elementos que son propios del segmento comercial, pero salpicado de detalles que le suben el nivel y que se agradecen. Por ejemplo, está la herencia de las puertas con paneles metálicos a la vista y plásticos muy duros, aunque con distintos tipos de grano para darle un aspecto de calidad. Al volante, los asientos se ven bonitos, con un tapiz mixto color negro con color arena y si bien no son incomodos, podrían ser mejores, pero se mantiene esa sensación de postura de un vehículo comercial.
El habitáculo se ha rediseñado y, mediante la introducción de nuevos elementos, presenta ahora un diseño original y es más tecnológico. El volante, rediseñado y en el que ahora destaca una moldura en negro brillante, puede integrar los mandos de la radio y también está disponible con revestimiento de piel, al igual que el pomo y el capuchón del cambio manual. El panel de instrumentos presenta un nuevo grafismo retroiluminado, para una mejor visibilidad. Los revestimientos internos de las puertas, nos recuerdan su vocación de vehículo de trabajo, mediante la presencia de elementos pintados en el color de la carrocería, algo cada vez menos presente en modelos contemporáneos, sumado materiales como plásticos duros.
El cuadro de instrumentos presenta ligeras variaciones en el grafismo del velocímetro y tacómetro. Consta de izquierda a derecha de velocímetro circular, al centro los indicadores de nivel de combustible y temperatura del refrigerante del motor. Bajo éstos encontramos el computador de abordo en serigrafía ámbar digital, que informa acerca de parámetros como: fecha, temperatura externa, posición de regulación de altura de los faros, cuentakilómetros, odómetro.
La consola central está presidida por el sistema de audio con pantalla táctil, además de las dos clásicas perillas (volumen y sintonizador) en agradable monocolor blanco. Dispone de entrada frontal USB/Aux y memoria SD. Inmediatamente debajo, hallamos las ventilas de aire circulares, además de los interruptores de los Hazard y desempañador trasero.
Accesibilidad y Habitabilidad
Otros puntos a destacar son los accesos y la posición de manejo. El primero se debe a que está construido sobre la plataforma del Fiorino, con puertas laterales traseras correderas que permiten un mejor acceso al interior y estacionarse en lugares reducidos, porque no es necesario tener espacio para poder abrir las puertas.
Lo segundo se corrobora en una posición de manejo alta, y a pesar de que el volante no tiene ajuste de profundidad (sí de altura), la gran superficie vidreada y los grandes espejos retrovisores laterales permiten tener una excelente visibilidad para todas partes. En cuanto a su habitabilidad, se agradece el generoso ángulo de apertura de las puertas delanteras, la presencia de las dos corredizas laterales. Su cabina permite albergar hasta cinco ocupantes, con sobrado espacio para la cabeza.
El puesto del conductor nos recibe con total comodidad, puesto que el asiento dispone de regulación en altura y lumbar, a lo que se agrega la posibilidad de ajustar en altura y profundidad el volante. Nos gustó el bitono presente en el tapizado de tela de los asientos. Todas las plazas disponen de cinturones de seguridad inerciales y apoyacabezas.
La tapa del portalón trasero es de apertura total. Los asientos posteriores son abatibles en proporción 60/40. Aunque algunos subestimen la capacidad de su portaequipajes, ésta va a dejar sorprendidos a los más incrédulos: Va desde los 330 litros con la cubierta portaobjetos, 650 litros sin ella y nada menos que 2.500 litros con los asientos abatidos y retirados, lo que habla de la extrema versatilidad de este pequeño vehículo, a pesar de verse limitada en los costados por el espacio ocupado por los pasos de ruedas traseros.
Motor y Desempeño
El motor es quizás lo más débil que tiene el Qubo. El bloque 1.4 litro de 73 Hp y 118 Nm de par, es escueto para un auto de estas características, donde la aerodinámica no es precisamente el fuerte. Le cuesta muchísimo desenvolverse en la parte baja del tacómetro, por lo que la transmisión mecánica de cinco velocidades juega un papel importante para llevarlo siempre sobre las 3.500 vueltas y lograr así un mejor desempeño.
Sin embargo, y a pesar de que le cuesta llegar a los 120 km/h, cuando lo hace sorprende su buena aislación de ruidos mecánicos y aerodinámicos, lo que se agradece. La parte más débil del Qubo, es francamente, el pobre empuje de su motor 1.4 con 75 Hp y 118 Nm de torque, asociado a una caja manual de 5 velocidades.
A 120 km/h, en quinta, el motor se lleva casi en las 4000 RPM lo que es bastante forzado para una velocidad prudente, con un consumo observado de 15 km/l en ciclo extra urbano, muy cercano a los 15,9 km/l que homologa en el 3CV y lejos del rendimiento que ofrece el propulsor diésel del Volkswagen Caddy o de una Peugeot Partner Tepee, ambas más grandes. Por otro lado, es su comportamiento dinámico el que sorprende, al margen del performance de su motor, siendo un auto muy entretenido de manejar, de buena y precisa maniobrabilidad (considerando que tiene dirección hidráulica), muy amable en sus movimientos, si bien con una suspensión que al menos en el tren trasero está cargada a la sequedad y que podemos obviar un poco considerando que el Qubo sigue siendo un Fiorino.
Comportamiento y Confort
Gracias a su suspensión más rígida que blanda, y que permite absorber bien los baches, el Qubo tiene un andar sólido, que le permite andar con soltura en ciudad.
Equipamiento
La versión testeada es la Dynamic que viene con doble airbags, frenos con ABS y EBD, aire acondicionado, neblineros, kit eléctrico completo, barras en el techo, entre otros. Su equipamiento, considerando su precio, es bastante atractivo: pack eléctrico (cierre, espejos y vidrios), aire acondicionado manual, dirección asistida hidráulicamente, computador de abordo, comando a distancia, pantalla táctil del sistema de audio.
Tabla resumen de especificaciones
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Motor | 1.4 litros, 4 cilindros |
| Potencia | 73-77 CV |
| Torque | 118-120 Nm |
| Transmisión | Manual de 5 velocidades |
| Capacidad de carga | 330 - 2500 litros |
| Largo | 3959 - 3970 mm |
| Ancho | 1716 mm |
| Alto | 1735 - 1742 mm |
| Distancia entre ejes | 2513 mm |
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