Amaxofobia: Causas, Síntomas y Tratamiento del Miedo a Conducir

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En el mundo hay una larga lista de fobias. Mientras que unas se pueden eludir con facilidad, pues están relacionadas a objetos o situaciones con las que no hay que enfrentarse a diario, otras pueden surgir en medio de la cotidianidad. Una de ellas es la amaxofobia, que tiene relación directa con ponerse al frente del volante.

¿Qué es la Amaxofobia?

La amaxofobia se define como un miedo irracional a manejar o subirse a un vehículo. Se trata de un tipo de trastorno de ansiedad clasificado por el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5). Como fobia, significa un miedo injustificado ante situaciones u objetos que no son peligrosos en sí mismos y que no producen miedo en las demás personas.

No es una fobia tan aislada en la actualidad. Según un estudio de la Fundación CEA (Club Europeo de Automovilistas), afecta a más del 28% de los conductores. Este problema desata graves problemas en la vida cotidiana de quienes lo sufren. Solo el hecho de subirse a un vehículo o desplazarse en él podría provocar que las personas que padecen esta fobia se imaginen varios escenarios catastróficos, que quizás nunca van a ocurrir, hasta el punto de interferir en lo que deben hacer durante el día.

Amaxofobia: El Miedo que te Frena

  1. Más allá de la etimología (del griego “amaxo”, carro, y “fobia”, miedo), la amaxofobia es un trastorno de ansiedad específico que convierte el acto de conducir en una fuente de angustia intensa e irracional.
  2. La pregunta "¿por qué algo que para otros es tan simple se ha convertido en una pesadilla para mí?" es el eco de la amaxofobia. La respuesta no es única; es un entramado de factores.
  3. Cuando sientes miedo a conducir, tu cerebro activa la respuesta de "lucha o huida", inundando tu cuerpo de adrenalina para enfrentarse a un peligro que, aunque no sea real, tu mente percibe como inminente.
  4. Aquí viene la noticia más importante: la amaxofobia se supera. No se trata de "ser valiente" o "echarle ganas", sino de seguir un proceso terapéutico estructurado que te devuelva la seguridad y la calma.

Causas de la Amaxofobia

Son varias las causas que podrían detonar el terror a estar ante el volante. Según describe el sitio CinfaSalud, algunas de ellas son:

  • Haber sufrido un evento traumático vinculado al hecho de conducir, como un accidente de tránsito.
  • Falta de experiencia o preparación en la conducción.
  • Tener otros trastornos de ansiedad, como claustrofobia y agorafobia.

Otras posibles causas incluyen:

  • Personas inseguras o de bajas autoestima.
  • Personas muy rígidas o perfeccionistas.
  • Sensación de falta de apoyo del entorno.
  • Miedo a manejar por lugares desconocidos o condiciones adversas.
  • Aprendizaje insuficiente en escuelas de conducción.
  • Personas propensas al estrés, ansiedad o depresión.
  • Sentirse con menos capacidades por enfermedad o edad.
  • Fobia social (temor a la vergüenza).
  • Sentir temor a la manera de manejar de otros conductores.
  • Temor a las fiscalizaciones por parte de las autoridades de tránsito.

Además, otras situaciones vinculadas con la amaxofobia tienen que ver con la responsabilidad, quizás excesiva, que siente el conductor sobre el resto de los ocupantes del auto, sobre todo si hay menores; o cuando anda en un auto prestado.

Síntomas de la Amaxofobia

Entre los síntomas físicos y psicológicos que suelen aparecer durante este problema está el dolor de estómago, sudoración, temblores, mareos, tensión muscular, insomnio, falta de apetito e incluso disminución en la autoestima.

Entre los síntomas que experimentan quienes sufren amaxofobia, se encuentran los siguientes:

  • Crisis de pánico.
  • Dificultad para respirar.
  • Sudoración excesiva.
  • Agitación y temblores en las manos o en las piernas.
  • Taquicardia.
  • Náuseas.
  • Mareo.

Quizás a ti te ha pasado, o conoces a alguien que le tiene cierto rechazo a manejar, se pone nervioso, le cuesta aprender o es torpe a la hora de tomar decisiones al volante. Bueno, esas personas de verdad no lo están pasando muy bien mientras manejan y, en casos extremos, puede tratarse de esta enfermedad.

Además, entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Ansiedad anticipatoria antes de conducir.
  • Sensaciones físicas como sudoración, taquicardia, temblores y mareos.
  • Bloqueo mental y dificultad para concentrarse durante la conducción.
  • Evitación de situaciones específicas, como manejar en autopistas, en condiciones climáticas adversas o en tráfico denso.

Tratamiento de la Amaxofobia

Tal como otras fobias, el terror a conducir un vehículo se puede tratar con la ayuda de un profesional de la salud mental.

Al asistir a terapia psicológica el paciente tendrá las herramientas necesarias para comprender en profundidad el origen de su miedo, identificar qué podría aumentar los síntomas y aprender a controlar sus emociones.

“Hay que hacer técnicas de afrontamiento, terapia cognitivo-conductual y terapia de exposición. Muchas veces los psicólogos hacen pruebas de ir con el paciente hasta el auto, dentro del auto, tomar el volante, salir a dar una vuelta, hasta que vayan manejando desde el afrontamiento”, plantea la doctora Constanzo.

Otra estrategia que puede ser de utilidad es tomar cursos de conducción destinados específicamente a personas que tengan amaxofobia.

Según varios especialistas, la terapia más efectiva es la exposición. Es decir, quien no puede manejar por el miedo, debe hacerlo, acompañado de un especialista, que ayude, entre otras cosas, a dar mayor seguridad a la persona en tratamiento, que además le ayudará a enfrentar al miedo desde la seguridad. En ese mismo ejercicio hay que moldear la idea de que la amenaza del tráfico no es tal, a la vez que el tratamiento hace que la persona mejore la autopercepción de sus capacidades y aptitudes al volante.

Fases del Tratamiento

  1. Fase 1: Entender y Calmar (Psicoeducación y Técnicas de Relajación): Primero, debes entender qué te pasa y por qué.
  2. Fase 2: Desafiar tus Pensamientos (Reestructuración Cognitiva): Trabajaremos juntos para identificar esos pensamientos catastróficos que disparan el miedo. Aprenderás a cuestionarlos, a buscar evidencias a favor y en contra, y a sustituirlos por pensamientos más realistas y adaptativos.
  3. Fase 3: Enfrentar el Miedo de Forma Segura (Exposición Gradual): Esta es la clave del éxito. Mediante la desensibilización sistemática, construiremos una "escalera" de situaciones temidas, de menor a mayor dificultad. Empezaremos por algo que te genere muy poca ansiedad (ej: sentarte en el auto apagado) y avanzaremos paso a paso, a tu ritmo, hasta que logres conducir por la autopista sintiéndote en control.

Además, las técnicas de relajación, focalización de la atención (mindfulness), respiración y visualización también pueden ser útiles en el tratamiento de la amaxofobia.

La Importancia de la Autoestima

Los especialistas que han tratado este tema coinciden en que los síntomas comienzan a desaparecer cuando se transforma lo negativo en positivo, aumentando la autoestima y la confianza en uno mismo, dejando atrás las inseguridades y miedo a la responsabilidad.

Un ejercicio importantísimo que contribuye al aumento de autoestima y confianza, es que en la terapia se enseñe a reaccionar y manejar situaciones de riesgo.

Siempre que hablamos de amaxofobia o miedo patológico a la conducción se hace pensando en el usuario final, en el conductor que por una u otra causa siente miedo irracional a ponerse a los mandos de un auto y emprender un trayecto, ya sea de forma general o bajo ciertos condicionantes específicos como la noche, la lluvia o la circulación por autopistas, por citar algunos ejemplos. Uno de los grandes problemas al que se puede enfrentar el futuro conductor es el miedo a no saber cómo reaccionar ante determinadas situaciones que le hacen sentirse tremendamente inseguro.

Otra forma de comprobarlo la podemos encontrar en los conductores novatos o con poca experiencia volante, los cuales aún están aprendiendo a dominar el vehículo sin tener el acto automatizado y pueden notar como al terminar de conducir el nivel de tensión muscular es enorme encontrándose fatigados. Obtener el licencia de conducir no supone más que el primer paso a la hora de aprender a conducir un auto. Los sentimientos de “ser manejado” por el coche más que tenerlo bajo nuestro control pueden ser frecuentes.

Pero no son los conductores faltos de experiencia los únicos que pueden sufrir amaxofobia. Cabe destacar el alto grado de incomprensión que sufren las personas con fobia a conducir. Para muchos conductores, el manejar un vehículo no supone mayor problema que las tensiones asociadas a los factores externos y el considerar que los demás pueden ser incapaces de manejar, o hacerlo con miedo, está fuera de su percepción. También hay que destacar las vías desconocidas para la persona, ya que le generan mucha incertidumbre.

Debido a que la casuística del pánico a conducir es tan amplia y variada, es complicado establecer un tiempo medio. Además, para muchos casos, sería necesaria la combinación de tratamientos multidisciplinarios, lo que a veces no están al alcance de todas las personas. Como en otros trastornos fóbicos la respuesta de huida-evitación produce en el sujeto una sensación de alivio de la ansiedad, que se mantiene por refuerzo negativo. Esta respuesta llega a ser tan poderosa que se vive cómo la única posible para hacer frente al problema.

En un primer momento, se analizan las ideas y expectativas que la persona tiene sobre el tránsito y sobre su capacidad para afrontar las dificultades que éste presenta. En la primera, se utiliza un vehículo adaptado, que permite en una situación controlada iniciar la exposición del sujeto al tránsito y mejorar sus habilidades cómo conductor, cuando así sea necesario. En la segunda el paciente ya ha adquirido estrategias para soportar y reducir su ansiedad. En la tercera, el cliente comienza a circular en solitario mientras el psicólogo, en otro automóvil, consigue que le siga. El objetivo final es que el sujeto, tras una exposición gradual, sea capaz de desarrollar una autoexposición de manera controlada y autónoma. Para ello se le diseña un programa centrado en sus desplazamientos cotidianos, adaptado a sus necesidades.

El entorno, como la familia, ¿puede ayudar al conductor a superar su miedo?: Si existe en el entorno del conductor con miedo alguna persona con sensibilidad hacia su problema y que le pueda brindar apoyo y motivación, podría ser de buena ayuda.

¿Hasta qué punto se pone en riesgo la seguridad de los demás si sales a la carretera con miedo?: El problema del miedo es similar a la influencia que podrían tener otras emociones negativas como la ira o estados como la falta de sueño.

¿Es importante reconocer el temor para empezar a asumirlo y enfrentarse a él?: Por supuesto que es necesario reconocer el miedo ya que la ansiedad funciona de forma paradójica, de forma que cuanto más tratamos de evitarla, más se manifiesta la sintomatología y viceversa.

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