Si hubo un momento en la historia argentina reciente en el que se pensó que la revolución era posible, fue en los años sesenta y setenta. Las experiencias de América Latina y Asia contemporáneas y los procesos de descolonización en África marcaron este clima de expectativas revolucionarias posibles. En este acelerado tiempo histórico, una generación de jóvenes fue parte de aquella necesidad de cambio radical.
Estos jóvenes fueron las y los protagonistas de una revolución cultural que impactó sobre sus comportamientos y costumbres, al tiempo que se entramaron en un proceso de movilización, protesta social y radicalización política. Asimismo, la renovación de la iglesia a través del catolicismo posconciliar de mediados de los años ‘60, representó un espacio donde las y los jóvenes articularon sus creencias religiosas, intereses sociales y prácticas políticas. Las puebladas o "azos" del año 1969 provocaron la crisis de dominación social de la dictadura que se había iniciado en 1966 con Juan Carlos Onganía y el aceleramiento de este proceso de radicalización social y política en marcha.
Las y los militantes de los años ´70 en Argentina vivieron una época (Gilman, 2003) que combinó un horizonte de expectativa revolucionario con un régimen de historicidad que miraba hacia esos futuros utópicos. Este ciclo de protesta comenzó a ser desactivado por el creciente accionar de grupos paraestatales y estatales que dan inicio al ciclo represivo siguiente, que comienza a fines del año 1973.
Hemos estudiado, en el marco de realización de la tesis doctoral, estas experiencias concretas y los horizontes de expectativa de las y los militantes de las organizaciones político-militares (OPM) peronistas de los años ‘70 en la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia homónima de la República Argentina. El enfoque de investigación, del cual surge este artículo, se inserta en el campo de estudios regionales y locales que ha avanzado significativamente dentro de la historia reciente argentina.
El marco de estudios de historias locales no sólo representó las coordenadas espacio-temporales del recorte de estudio, sino que significó también una clave interpretativa para las preguntas de investigación que nos formulamos. Es decir, la ciudad no fue un “telón de fondo” sobre el cual las y los militantes atravesaron experiencias y actuaron, fue parte de la configuración de aquellas experiencias, subjetividades e identidades militantes. La posibilidad de responder a estas preguntas de investigación en profundidad se debe a la escala de análisis que hemos utilizado.
De esta manera adscribimos a la historia local como una práctica historiográfica (Andújar y Lichtmajer, 2021) y como una historia localizada que permite profundizar aspectos complejos de lo social al centrarse en espacios más reducidos (Bandieri, 2021). A su vez, reconocemos que la historia enfocada en el pasado reciente es el correlato disciplinar de las luchas y de las políticas de la memoria desplegadas en Argentina en respuesta a la represión estatal y sus efectos. En este sentido, memorias e historia se entrelazaron dialécticamente en las representaciones del pasado y en la producción del conocimiento histórico (Samuel, 2008 como se citó en Alonso, L. 2017).
Como ha evidenciado Bohoslavsky (comps. 2010) junto a un grupo amplio de investigadoras e investigadores, el campo de estudios de la historia reciente no sólo ha crecido en Argentina, sino que ha sido una explosión en todo el territorio del Cono Sur debido al igual estallido memorial que atravesaron las sociedades occidentales desde fines del siglo XX. Ese "pasado que no pasa" demandaba "memoria, verdad y justicia" desde múltiples sectores de la sociedad civil (Rousso, H. 2018).
Como sostiene Jelin (2010, p. 57) las perspectivas de género, derechos humanos y la memoria social han emergido en vinculación estrecha con las luchas sociales y políticas de la región. En el campo de la historiografía argentina, la historia reciente se hizo lugar y fue renovándose. Los programas de investigación, coloquios, jornadas y publicaciones constituyen la prueba de este profuso campo de estudios que ya cuenta con aproximadamente veinte años de crecimiento (Raina, 2023, p. 23). En este marco, la historia oral ha contribuido enormemente al estudio de las subjetividades y las memorias, como intereses constitutivos de la historia reciente.
De pariente pobre y marginal de la historiografía “seria” a convertirse en un instrumento de conocimiento articulado y reconocido, que ya no tiene que defender su dignidad de los prejuicios y las críticas positivistas, sino que ha sabido servirse de ellas para elaborar una metodología cada vez más sofisticada y consciente, sumando a la credibilidad referencial la centralidad del diálogo y de la subjetividad (Portelli, 2016, pp.
Temporalidad, subjetividad y política son los tres aspectos con los que se solía poner en cuestionamiento a la historia reciente, aun cuando éstos son constitutivos de toda historia (Pittaluga, 2016)1. De manera inversa, hoy es la historia reciente la que pone en cuestión "las relaciones entre las implicaciones subjetivas, la dimensión política y el trabajo disciplinar", y ésta también "puede no sólo superar sus propios obstáculos sino además reavivar con un sentido crítico el carácter de apuesta ético-política que marcó su emergencia" (Alonso, 2018, p. 91). De alguna manera, en la creación de este campo de estudios se pudo “recuperar la vocación crítica en la historiografía y desarrollar una conciencia ético-política habilitante" (Raina, 2016, p. 126).
En relación a las y los actores que constituyen nuestro objeto de investigación, nos centramos en el mundo del peronismo revolucionario. Este interés versó en la importante presencia histórica del peronismo en la provincia de Santa Fe, en la heterogeneidad de situaciones que presentó en el período -desde el origen de las OPM, el aporte de importantes figuras a la Conducción Nacional de Montoneros y el crecimiento a través de sus organizaciones de superficie- pero también, interesó estudiar en profundidad las configuraciones identitarias de los y las militantes. En este artículo, nos interesa profundizar en la organización FAR desde la perspectiva descrita.
Desarrollo de las FAR en Santa Fe
Nos proponemos abordar el desarrollo de esta OPM en Santa Fe: los orígenes, sus redes y prácticas políticas, el crecimiento en las organizaciones de base, las vinculaciones con Montoneros y las acciones políticas y político-militares que realizaron en la ciudad. Además de no haber trabajos sistemáticos sobre esta organización a nivel local, a través de la perspectiva situada intentamos comprender tendencias más generales de la dinámica de este tipo de militancia.
Para este trabajo partimos de dos ejes transversales que constituyen los supuestos principales del estudio de la experiencia de las FAR en Santa Fe. Por un lado, nos centramos en los vínculos afectivos y las redes ya que consideramos que éstas fueron, no sólo, las que posibilitaron los inicios de la militancia de sus cuadros principales en la ciudad; sino también, porque a partir de las redes se configuró la localidad como un lugar de refugio de militantes de otras regionales, que se encontraban buscados en otros puntos del país.
El segundo eje y supuesto principal, se basa en las características de la localidad estudiada. Al ser una ciudad de rango medio, con una configuración social que posibilita dinámicas vinculares de mucha cercanía, permitió el desarrollo de dinámicas y prácticas políticas que determinaron la experiencia de las OPM peronistas en la zona. Teniendo en cuenta, entonces, las dimensiones de la ciudad de Santa Fe y los relatos orales de las y los militantes sobrevivientes, podemos afirmar que el vínculo afectivo tuvo un importante peso a la hora de acercarse a ese mundo militante.
Entendemos el afecto como "un concepto basado en la emoción, en el estímulo-respuesta en el corto plazo, independiente, anterior a la ideología, es decir, previo a las intenciones, los significados, las razones y creencias" (Leys citada en Plamper, 2014, p. 21). Si bien reponemos el concepto desde estas autoras, nuestro interés no versa en contraponer cuáles de las dimensiones (afecto, ideología, creencias, etc.) fue la primera experiencia de las y los militantes.
Consideramos que la militancia constituyó una experiencia afectiva y que los procesos de subjetivación que configuraron las identidades de los actores incluyeron esta experiencia. Y para el caso de las y los sobrevivientes (de quienes contamos con testimonios orales) estas experiencias afectivas fueron yuxtapuestas a situaciones límites (Pollak, 2006) como: cautiverio, detenciones legales e ilegales, exilio, y pérdida de aquellas y aquellos compañeros militantes.
En las y los sobrevivientes las experiencias afectivas no se redujeron a los orígenes de la militancia si no que se vivió durante todo el proceso de participación activa y, con posterioridad, se recuperó fuertemente en los procesos de memoria, influyendo en la identificación de toda la comunidad militante, vivas, vivos y muertas, muertos2. El entramado afectivo de quienes fueron las y los militantes en las OPM se encontraba inmerso en una compleja red que incluía diversos ámbitos e instituciones educativas, públicas, privadas, laicas y religiosas.
De todo este universo se fueron desprendiendo las primeras células armadas de la ciudad de Santa Fe y los grupos que confluyeron en las OPM peronistas. Analizamos las redes (Diani, 1998) desde una perspectiva amplia: como canal de comunicación y de transmisión de símbolos y significados. Se trata de observar las acciones previas a través de las cuales dichos actores seleccionaron sus interlocutores o aliados generando una configuración provisional de relaciones que condicionó los desarrollos sucesivos de la acción colectiva.
Conformación y Expansión de las FAR
A principios de 1970 las FAR se conformaron con tres grupos desprendidos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) argentino, conformando así la regional de Buenos Aires. Durante ese año, al calor del copamiento de la ciudad de Garín3 (como acto fundacional y público de la OPM), se incorporaron tres núcleos de militantes más en Córdoba, La Plata y Tucumán. “Se trataba de grupos por entonces pequeños y poco estructurados, aunque rápidamente fueron denominados como las “regionales” (González Canosa, 2021, p. 120).
Esta estructura nacional que se estaba conformando fue afectada por fuertes caídas4 hacia fines de 1970 y comienzos de 1971 (González Canosa, 2021). De todos modos, durante 1971 pudo comenzar a actuar en “comandos” para sus acciones político-militares y empezar una expansión hacia otros puntos del país. Entre 1972 y 1973 se redistribuyeron militantes por todo el país y la organización logró crecer. En ese proceso se terminó de conformar la regional de Santa Fe.
“Además de contactos aislados o pequeños grupos militantes en otros lugares, para 1972 las FAR contaban con cinco regionales en distintas provincias del país: Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Santa Fe y Mendoza” (González Canosa, 2021, p. 222). La regional Santa Fe estaba constituida por la capital homónima y por la ciudad de Rosario. Las particularidades de cada ciudad y los procesos históricos de cada una son disímiles, por lo que constituyen experiencias de militancia diferentes.
Si bien hay múltiples vinculaciones, en mayor medida en la circulación de militantes, las ciudades presentan contrastes que se reflejan en los ámbitos de militancia principalmente. En este caso, vamos a referirnos a la ciudad de Santa Fe dado que hemos profundizado en el estudio de las OPM peronistas en esta localidad.
Trayectorias Militantes
Para poder indagar en aquellas situaciones que definieron a los sujetos en sus experiencias militantes, utilizamos el concepto de trayectorias (Longa, 2010). Se trata de una categoría teórico-metodológica que nos permitió construir y abordar las fuentes orales. La confección de trayectorias consiste en identificar las transiciones específicas que han ocurrido en la vida de un sujeto, en relación directa con el problema de investigación. Es un enfoque menos abarcativo que las historias de vida (…).
En las trayectorias no es necesario abarcar la totalidad de la existencia del sujeto (aunque puede incluirse), siendo que la importancia está puesta en el pasaje de un espacio de socialización al otro en virtud de la temática estudiada. (…) Según este enfoque, las transiciones vividas por los individuos están siempre inscritas en trayectorias que les dan una forma y un sentido distintivos. Así, reconstruimos las experiencias vividas y las acciones colectivas a partir de las trayectorias militantes de las y los actores que nos brindaron entrevistas.
Siguiendo la trayectoria de un militante que estuvo desde los orígenes de la OPM en la ciudad, podemos ver cómo pasaron de contactos aislados o vinculaciones afectivas, a conformarse en grupos y comandos. Yo me relaciono con un compañero que es el "Pocho" (Víctor) Bié5 (…) este compañero hizo una experiencia muy rápida y es uno de los fundadores de las FAR. Francisco conoció a Víctor (Pocho) Bié en la Escuela de Agronomía en Casilda, provincia de Santa Fe6. Luego de graduarse, Víctor se fue de Casilda y, tras pasar un año, se encontró con Francisco en Santa Fe, en el año 1970.
“Pocho viene y me busca acá en Santa Fe. Y él ya estaba enganchado, y me dice: 'Mirá yo estoy en esto'. Y yo tenía una cierta admiración por las FAR, ¿viste? (…) Ahí me engancho y me integro a la organización” (Francisco, en entrevista oral realizada por la autora, 2016). De esta manera Francisco identificó su ingreso a las FAR.
Estamos hablando del año ‘64, ‘63, no teníamos una militancia, teníamos una inquietud. De ver que la democracia no contenía toda la sociedad, que aun lo que era el gobierno de Illia o de Frondizi que eran absolutamente débiles, pero la mayoría de la sociedad no era contenida ni representada. Con el tiempo esta “inquietud”, compartida con algunas personas de su círculo, se transformó en prácticas concretas. Luego de su contacto con Víctor Bié, Francisco amplió la red que dio origen a FAR en Santa Fe.
Los vínculos afectivos tuvieron un rol importante en la politización y experiencia de estos militantes marcados por los rasgos de la época, que combinaba un horizonte de expectativa revolucionario con un régimen de historicidad que miraba hacia esos futuros utópicos. Cuando yo vengo a Santa Fe en los ‘70 que ya me había casado y todo, ya vine con un enganche en lo que era las FAR. A partir de ahí somos el núcleo fundacional de las FAR acá en Santa Fe. Acá en Santa Fe, las FAR era un grupo pequeño de militantes muy concentrado (…). Las FAR juntaban lo que para mí era un valor extra, que era el contenido intelectual de lo que era su proveniencia del marxismo, que no lo asumían como ideología.
Porque yo siempre dije que no era una ideología, sino que es una teoría económica que permite construir una ideología. Yo siempre tuve el concepto que l...
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