¿Quién no jugó de niño a reconocer un auto a través de los logos que traían en su frontal o en la zaga? Es por esto que quizás los emblemas de la marcas automotrices son de las más reconocidas en las diferentes industrias de consumo masivo. Sin embargo, pocos saben cuáles son las historias que hay detrás de cada uno de ellos.
Recordar antes que desde hace un par de años las marcas vienen dándoles pequeños retoques a sus emblemáticos logos, con el fin de ajustarlos a los nuevos tiempos, más enfocados en lo digital.
Ford: El Óvalo Azul
La compañía del óvalo azul no siempre tuvo un óvalo. Así, tal cual. Si bien la marca de Michigan -revolucionaria con la adopción de la cadena de montaje en 1903- ha conservado la firma caligráfica de su fundador Henry Ford como sello distintivo, por años se trató de un simple manuscrito.
El huevo que encierra a ‘Ford’ no se conoció hasta cuatro años más tarde, cuando los autos del impulsor del fordismo llegaron al Reino Unido. Allí, los empresarios importadores Perry, Thornton y Schreiber decidieron destacar la fiabilidad de la entonces desconocida Ford, agregando esta mínima modificación. En 1927 saldría de fábrica el primer auto Ford con el emblema del óvalo azul. En 2003, el sello se modernizó con trazos más suaves y estirados.
Ford en Chile: Un Siglo de Historia
En 2024, Ford Chile conmemora un siglo desde que se instaló por primera vez en el país, un hito que no solo refleja la evolución de la marca sino también su profunda conexión con la historia y el desarrollo de Chile. La historia comienza en una época donde los automóviles comenzaban a dibujar el futuro.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la filial chilena enfrentó desafíos significativos debido a la interrupción de envíos. Sin embargo, la demanda por servicio y repuestos permitió que la compañía y sus concesionarios se mantuvieran activos. Junto con ello, en 1948 también se efectuó la compra de la pick-up Ford Half-Ton, más conocida como la “camioneta verde” de San Alberto Hurtado y que trascendió en la historia como ícono de la solidaridad con los más desposeídos de Chile hasta el día de hoy.
La década de 1960 fue un periodo de importante evolución para Ford en Chile. En 1963, debido a dificultades para obtener permisos para continuar con el ensamblaje local, Ford decidió transferir esta responsabilidad a una licencia local. Henry Ford II visitó Chile para firmar la licencia, y en 1964, la planta en Arica comenzó a ensamblar el Falcon Futura. A finales de 1967, Ford inició los estudios para construir una nueva planta de ensamblaje en Casablanca, estratégicamente ubicada cerca del puerto de Valparaíso.
Tras el cierre de la planta de Casablanca en 1975, Ford Argentina asumió la responsabilidad del mercado chileno. Con la eliminación de barreras de importación en 1978, Ford Export Division estableció una oficina en Chile para reiniciar operaciones.
A lo largo de los años, Ford ha sabido captar y responder a las demandas del mercado chileno, destacándose como líder en los segmentos de SUV, pick-ups y vehículos comerciales. Modelos como Ranger, con su robustez y capacidad para enfrentar los terrenos más exigentes, han sido fundamentales para sectores como la minería y la agricultura, donde la durabilidad y el rendimiento son esenciales. Transit se ha convertido en un aliado para empresarios y emprendedores, ofreciendo versatilidad y fiabilidad en el transporte de bienes y personas. La capacidad de Transit para adaptarse a diferentes necesidades comerciales ha consolidado su posición como un vehículo clave para el desarrollo económico en diversas áreas del país.
En 2024, Ford introdujo por primera vez en Chile al emblemático Bronco, un todoterreno que combina un diseño robusto con tecnología avanzada. El presente año, también, marca el lanzamiento en Chile y América del Sur de Ford Performance, la división de alto rendimiento y competencia de Ford. Con la introducción de modelos como Ranger Raptor, Explorer ST, entre otros, Ford Performance trae a los conductores chilenos una experiencia de conducción que combina emoción y tecnología de punta.
La conexión entre Ford y Chile es una historia de colaboración y evolución mutua. Desde la instalación de la primera planta ensambladora en 1924 hasta los modelos actuales, Ford ha sido parte integral del crecimiento y la modernización del país. Celebrar los 100 años de Ford en Chile es un testimonio del impacto positivo que la marca ha tenido en la vida de los chilenos y de su continua promesa de estar a la vanguardia de la movilidad.
Producción de Camiones Ford
En 1917 Ford comenzó a producir camiones y tractores, y dos años más tarde inició la construcción del complejo manufacturero de Rouge en Dearborn, Michigan. Para 1922, la corporación había adquirido la Lincoln Motor Company, y en 1925 construyó el primero de los 196 aeroplanos Ford Tri-Motor utilizados por las nacientes líneas aéreas comerciales de Norteamérica. Hacia 1924 ya la producción de Ford era completamente en serie, debido a que once años antes se implementó la técnica de montaje para acelerar el proceso de producción y luego se aplicó en todas las plantas.
Ford y la Electromovilidad
Ford está firmemente comprometida con la transición hacia la electromovilidad. Como parte de su estrategia de electrificación y con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050, Ford ha anunciado una inversión de 50 mil millones de dólares entre 2022 y 2026. Mientras tanto, Ford está haciendo una fuerte apuesta por la tecnología híbrida.
Este radical proyecto implica un presupuesto que para 2025 se incrementará a más de 30.000 millones de dólares. En esto se incluye una amplia gama de baterías de iones de litio (IonBoost); y de fosfato de hierro y litio (IonBoost Pro) para vehículos eléctricos, además de baterías de estado sólido de largo rango y bajo costo.
El desarrollo de las baterías de estado sólido es producto de la ingeniería de Ford y del know-how de Solid Power, compañía en la que la marca automotriz tiene participación accionaria.
En 2020 se inició la construcción del nuevo Centro de Vehículos Eléctricos Rouge en Dearborn, donde se construirá la recientemente develada F-150 Lightning, la versión eléctrica de la gran pick-up.
La empresa se ha comprometido a reducir en un 40% su emisión de carbono durante los procesos de fabricación en todo el mundo mediante la mejora de la eficiencia energética y la conservación en. «Seremos líderes en el logro de la neutralidad de carbono porque es lo correcto para los clientes, el planeta y para Ford«, aseveró Bob Holycross, vicepresidente de Sustentabilidad, Medio Ambiente e Ingeniería de Seguridad de Ford.
En el centro de ello se encuentra Blue Oval Intelligence, la plataforma de Ford basada en la nube que integrará los sistemas eléctricos, de distribución de energía, informáticos y de software en vehículos Ford y Lincoln conectados.
El Legado de la Serie F de Ford
Nos referimos al vehículo que dio pie a la aparición del F-Series, el pick-up más vendido en Estados Unidos por 40 años consecutivos y el vehículo más exitoso en ventas por 35 años seguidos. A nueves años de la aparición del Model T, el automóvil que llegó a revolucionar la industria del automóvil, Ford decidió crear un vehículo que permitiera transportar objetos en la parte posterior.
A diferencia del Model T, el Model TT era más largo y robusto, con un habitáculo en el que cabían un conductor y un pasajero. Al igual que el Model TT, su reemplazante, el Model AA, tenía capacidad para cargar 1,5 toneladas y estaba disponible en dos longitudes, con un nuevo motor y opciones del eje.
Para seguir adelante en lo que se había convertido en un negocio muy competitivo, Ford reemplazó al Model AA en 1933 por el BB. Para 1941, Ford había acumulado más de 4 millones de camiones desde que incursionó en este segmento en 1917. Sin embargo, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las ventas bajaron y la producción fue suspendida hasta 1947.
Después de la guerra, muchos estadounidenses de zonas rurales se trasladaron a centros urbanos y suburbanos en busca de trabajo, y muchos llevaron sus pick-up. Ford vio esto como una oportunidad, y comenzó a trabajar en la próxima generación de camiones para 1948.
Esta primera generación del F-Series cubría las Clases 2 al 7, desde la F-1 de media tonelada hasta la camioneta F-8 de cabina más grande. Con la llegada de la segunda generación en 1953, Ford aumentó la potencia del motor y la capacidad, y cambió la marca de la serie.
De esta forma, el F-1 se convirtió en el F-100, mientras que los F-2 y F-3 fueron integrados en la nueva línea F-250, y el F-4 se convirtió en F-350. Al día de hoy, el F-Series ha visto pasar 13 generaciones, las cuales han evolucionado para ofrecer cada vez mejor desempeño y comodidad.
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