La historia del Ford Falcon de 4 puertas de 1969 está intrínsecamente ligada a la evolución del mercado automotriz y a la pasión de entusiastas que buscan revivir estos clásicos. En un contexto donde Ford enfrentaba dificultades con un Falcon cuyas ventas declinaban y que no cumplía con las regulaciones ambientales, surgió el Maverick como una alternativa deportiva y económica al Mustang.
El Ford Maverick: Un Sucesor con Historia
Presentado como una alternativa deportiva más económica al superventas Mustang, el éxito fue inmediato, con 579.000 unidades vendidas en su primer año. La jugada de la marca del óvalo había salido bien, lo que ocasionó la descontinuación del Falcon a mediados de 1970.
Ford fue ampliando la disponibilidad de motores para el Maverick a medida que el modelo ganaba en popularidad, pasando del 6 en línea 170 con carburador Holley de una boca ofrecido el primer año, a presentar la alternativa del 200 con carburador Motorcraft. En 1971 se ofrece por primera vez el V8 302 (como el que equipa a la unidad objeto de esta nota, con 115 hp y 204 libras pie de torque), una alternativa novedosa e interesante para el segmento. El submodelo Grabber también fue introducido ese año. En 1972 se adicionó la oferta del motor 250 y al año siguiente se quitó el motor de entrada 170 L6.
Restauración de un Ford Maverick: Un Viaje Apasionante
La restauración de un Ford Maverick, similar al espíritu del Falcon, puede ser un proceso arduo pero gratificante. Ignacio Valderrama, un entusiasta, adquirió un Ford Maverick 1975 en marzo de 2018 y se embarcó en un proyecto de restauración que involucró una extensa renovación de la carrocería y la mecánica.
El Proceso de Restauración
Tras efectuarle el arenado a la carrocería se realizaron los parches. “Mucha lata nueva. Para algunas cosas compré uno de 4 puertas como donante que salió de ocasión”, nos cuenta Ignacio, quien añade que la parte más cara que debió adquirir fue un tapabarros nuevo que por los costos de importación desde Estados Unidos salió casi un millón de pesos. El Ford Maverick fue rehecho por completo.
Mientras el longevo motor V8 302 sólo requirió una reparación menor (cambio de un piñón y ajuste de la cadena junto con el necesario mantenimiento) para que quedara funcionando bien, se sometió a pintura completa (realizada por Marcelo Araya) en tanto que el retapizado fue total (trabajo de Andrés Astudillo).
El trabajo estaba terminado y el reluciente Maverick ya estaba en condiciones óptimas para ser disfrutado por su dueño.
Valor y Pasión
“Cuando coticé alguien que restauraba me dijo que me saldría sobre 8 millones… no le creí, y me dijo que si no tengo un sentimiento al auto no vale la pena ya que es mucha plata para no ser un Mustang. La verdad, sí fue demasiado, pero valió la pena. Es un auto único, hay muy pocos en la calle.
Por ahora no. Me preguntan si lo vendo, pero nadie ha ofrecido un cifra concreta. Les digo que el precio es alto y por ese precio podrían comprar otro más famoso. El que lo quiera debe amarlo.
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