Ford: Historia y Modelos Principales

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Desde su fundación hace más de un siglo, en 1903, Ford ha tenido un objetivo claro: ayudar a las personas a crear un mundo mejor, donde cada uno es libre de moverse y perseguir sus sueños. Hace 120 años Henry Ford comenzó a trazar las bases de una multinacional que vino a revolucionar el concepto de movilidad.

Fue en 1903, con una inversión de 28.000 dólares, y el apoyo económico de otros once inversionistas, que la firma norteamericana empezaría a edificarse como una de las compañías automotrices más prestigiosas a nivel mundial. Lo que comenzó el 16 de junio de 1903 en una pequeña fábrica de vagones transformada de Detroit, con John S. Gray como presidente y Henry Ford como vicepresidente, hoy tiene a Ford Motor Company celebrando 118 años de historia, un camino marcado por la innovación, pasión por los autos y visión a futuro.

Bajo la administración de Gray la marca del óvalo fabricó el primer auto, el Modelo A de dos litros, ensamblado en la planta de Mack Avenue en Detroit, siendo el primero de una generación de 19 modelos que seguirían el orden alfabético. Entre los más famosos de esta estirpe estuvo el modelo N que se vendió a 500 dólares. Ya con Henry Ford al mando de la firma estadounidense, la marca vivió un periodo de prolífera producción.

El legado de Henry Ford y el Modelo T

Eran principios del siglo XX y un genio comienza a imaginar un mundo en el cual las personas pudieran desplazarse mejor y que la distancia no fuera un impedimento. La marca del óvalo marcó una época en materia de producción y masificó el uso del automóvil con el Ford T (1908), modelo que produjo un boom comercial y cuyo éxito se extendió durante 19 años con ventas que superaron los 15 millones de unidades en todo el mundo. El primer eslabón hacia su éxito fue el precursor modelo T, que se popularizó por desarrollar una producción en cadena que permitió bajar los precios, facilitando la masificación del automóvil en dicha época.

El Ford T se produjo entre 1908 y 1927, y fue reconocido por popularizar la producción en cadena. Mediante este método, el fundador de la marca del óvalo pudo lograr que se redujeran los tiempos de producción y se aumente la capacidad, ofreciendo precios más accesibles que los vistos en la época. El Ford T inició su producción el 12 de agosto de 1908, salió de la fábrica el 27 de septiembre y apareció en las calles el 1 de octubre.

Uno de los tantos mitos sobre este auto es que se cree que se hizo únicamente en negro, porque tardaba menos en secarse, y si bien en parte es verdad, en principio se ofrecieron otras tonalidades (también oscuras) como verde o rojo. En 1921 este modelo representaba el 57% de la producción mundial.

El Ford T era un auto simple, pero presentaba muchas innovaciones o curiosidades, como la posición del volante, que podía estar a la izquierda, a la derecha o en el medio, aunque fue este modelo el que terminó de definir para la mayoría del mundo que la conducción fuera del lado izquierdo. Mecánicamente, el Ford T contaba con un motor de cuatro cilindros y 2.9 L, que entregaba 20 Hp, podía alcanzar los 71 km/h y consumía un litro de combustible cada 5 km.

La transmisión del Ford T era de dos relaciones (más la marcha atrás), y tenía un funcionamiento peculiar, ya que la actual configuración de controles se estableció recién en 1916. Si bien el auto tenía un freno de mano y tres pedales como en la mayoría de los vehículos manuales actuales, la puesta en movimiento era muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

Para lograr que el Ford T se moviera, tenías que acelerar con la palanca detrás del volante y apretar el pedal izquierdo hasta el fondo para poner primera. Una vez en movimiento, para poner “segunda”, se tenía que subir la palanca del acelerador, bajar completamente la del freno de mano, soltar el pedal izquierdo y volver a acelerar. Sin dudas, el Ford T fue un vehículo icónico, y un modelo que marcó un antes y un después en la industria en general.

Otros modelos que marcaron la historia de Ford

Posteriormente, la marca incursionaría en varias facetas de la industria automotriz, fabricando camiones, tractores, motores y vehículos comerciales. Su siguiente éxito se llamó Ford Falcon, producido en la década de los sesenta, comercializado en Estados Unidos y en otros países. Paralelamente se lanzaba en Bélgica Ford Transit y en 1976 el icónico Ford Fiesta, que recibió su nombre en español al fabricarse en el país ibérico.

  • Ford Falcon: Introducido en 1960, fue un automóvil compacto diseñado para competir con los vehículos importados que estaban ganando popularidad en el mercado estadounidense. Aunque fue concebido como un coche económico y práctico, el Falcon sirvió como base para el desarrollo del Mustang, compartiendo muchos de sus componentes mecánicos.
  • Ford Fairlane: Producido desde 1955 hasta 1970, era un automóvil familiar robusto y confiable. Ofrecía una amplia gama de estilos de carrocería, desde sedanes hasta station wagons, y era conocido por su durabilidad y practicidad.
  • Ford Model A: Después del revolucionario Modelo T, Ford introdujo el Model A en 1927. Este vehículo no solo representó un avance técnico significativo con respecto a su predecesor, incluyendo un motor más potente y un diseño más moderno, sino que también ayudó a Ford a recuperar terreno frente a la competencia que había comenzado a ofrecer vehículos más sofisticados.

El Mustang: Un icono americano

No obstante, si hay que destacar un vehículo en especial de la marca del óvalo, ese es el Ford Mustang. Hacia fines de 1961 Ford comenzó a diseñar un vehículo para las necesidades de una nueva generación de compradores jóvenes, atrevidos y que buscaban identidad tras el volante. Con ese propósito, la marca definió que el emblema del auto sería un “Wild Mustang”, un caballo salvaje que reflejaba el espíritu joven y rebelde que comenzaba a proyectarse sobre la compañía y la industria automotriz de la época.

Así en 1964, la firma del óvalo eligió el diseño que se convertiría en una leyenda y que representaría a uno de los muscle cars americanos más famoso de todos los tiempos: Mustang. Así fue como un 17 de abril de 1964, dentro de una década de gran efervescencia y marcada por la rebeldía, nació el primer Mustang. A lo largo de 58 años, Ford Mustang ha llevado la leyenda de la deportividad a lo más alto y los números también lo avalan.

El Ford Mustang, introducido en 1964, es quizás el Ford clásico más reconocido a nivel mundial. Su diseño deportivo y asequible, combinado con una amplia gama de opciones de motorización, lo convirtió en un éxito instantáneo. El Mustang encarnaba el espíritu juvenil y la rebeldía de la década de 1960, y su legado continúa vivo en la actualidad.

Desde sus primeras versiones "fastback" hasta los potentes modelos Shelby, el Mustang siempre ha sido sinónimo de libertad, velocidad y estilo americano. La continua evolución del Mustang, adaptándose a las tendencias y tecnologías cambiantes, ha asegurado su lugar en la historia automotriz.

Apuesta por la electrificación

Desde sus inicios Ford ha apostado por la electrificación de sus modelos y una prueba de ello fue el Detroit Electric 47 desarrollado por la marca en 1914 y que fue uno de los primeros vehículos eléctricos de la industria automotriz. En 1914, Henry Ford afirmó que “el automóvil eléctrico será el carruaje familiar del futuro”, viendo su potencial después de adquirir un Detroit Electric 47 para su mujer, de los primeros vehículos eléctricos del sector automotriz.

Después de ese primer acercamiento, Ford manifestó su intención de comercializar modelos eléctricos, pero no llegó a concretarlo hasta 1996 con la Ford Ranger Electric, y varios años después, F-150 Lightning, estrenada en 2022 y que se transformaría en la primera pick-up full size 100% eléctrica de la industria. Así, dentro de sus objetivos, la marca espera que el 40% del volumen global de sus vehículos sea totalmente eléctricos para 2030, invirtiendo más de 30.000 millones de dólares para que en 2025 inicie la transformación en ese segmento.

Visión a futuro y el desafío de electrificación: Ford reafirma su fuerte compromiso con vehículos eléctricos de cero emisiones proporcionando a los clientes la más alta calidad y alto rendimiento para ser mejores para el planeta. En esa línea, la marca anunció que toda su línea de vehículos comerciales en Europa tendrá capacidad de cero emisiones para 2024.

Para esto, el presupuesto previsto en electrificación se incrementará a más de 30.000 millones de dólares para 2025, incluyendo una amplia gama de baterías para vehículos eléctricos -iones de litio IonBoost; IonBoost Pro fosfato de hierro y litio-, para vehículos comerciales; y baterías de estado sólido de largo alcance y bajo costo basadas en la propia ingeniería de Ford y know-how de Solid Power, donde la compañía tiene una participación accionaria.

A su vez, como una manera de expandir la capacidad de producción de vehículos eléctricos, Ford en 2020 comenzó la construcción del nuevo Centro de Vehículos Eléctricos Rouge en Dearborn, donde se construye la F-150 eléctrica. Así mismo, en febrero de 2021 la compañía anunció una inversión de mil millones de dólares para crear el Centro de Electrificación Ford Colonia en Alemania.

Las inversiones en el área de manufactura en Dearborn y Colonia ayudarán aún más a reducir la huella de carbono general de Ford. La empresa se ha comprometido a generar un 40% menos de carbono mediante la mejora de la eficiencia energética y la conservación en instalaciones y procesos de fabricación en todo el mundo.

Un objetivo adicional de la firma es utilizar electricidad renovable 100% local en todas las plantas de la compañía para 2035."Seremos líderes en el logro de la neutralidad de carbono porque es lo correcto para los clientes, el planeta y para Ford", dijo Bob Holycross, vicepresidente de Sustentabilidad, Medio Ambiente e Ingeniería de Seguridad.

Ford en Chile: 100 años de historia

En 2024, Ford Chile conmemora un siglo desde que se instaló por primera vez en el país, un hito que no solo refleja la evolución de la marca sino también su profunda conexión con la historia y el desarrollo de Chile. La historia comienza en una época donde los automóviles comenzaban a dibujar el futuro. Desde la instalación de su primera planta de ensamblaje en calle Exposición, pleno centro de Santiago, en 1924, donde se fabricó el primer Modelo T nacional, Ford ha sido parte fundamental del progreso automotriz local.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la filial chilena enfrentó desafíos significativos debido a la interrupción de envíos. Sin embargo, la demanda por servicio y repuestos permitió que la compañía y sus concesionarios se mantuvieran activos. Junto con ello, en 1948 también se efectuó la compra de la pick-up Ford Half-Ton, más conocida como la “camioneta verde” de San Alberto Hurtado y que trascendió en la historia como ícono de la solidaridad con los más desposeídos de Chile hasta el día de hoy.

La década de 1960 fue un periodo de importante evolución para Ford en Chile. En 1963, debido a dificultades para obtener permisos para continuar con el ensamblaje local, Ford decidió transferir esta responsabilidad a una licencia local. Henry Ford II visitó Chile para firmar la licencia, y en 1964, la planta en Arica comenzó a ensamblar el Falcon Futura.

Modelos como Ranger, con su robustez y capacidad para enfrentar los terrenos más exigentes, han sido fundamentales para sectores como la minería y la agricultura, donde la durabilidad y el rendimiento son esenciales. Transit se ha convertido en un aliado para empresarios y emprendedores, ofreciendo versatilidad y fiabilidad en el transporte de bienes y personas.

En 2024, Ford introdujo por primera vez en Chile al emblemático Bronco, un todoterreno que combina un diseño robusto con tecnología avanzada. El presente año, también, marca el lanzamiento en Chile y América del Sur de Ford Performance, la división de alto rendimiento y competencia de Ford. Con la introducción de modelos como Ranger Raptor, Explorer ST, entre otros, Ford Performance trae a los conductores chilenos una experiencia de conducción que combina emoción y tecnología de punta.

La conexión entre Ford y Chile es una historia de colaboración y evolución mutua. Desde la instalación de la primera planta ensambladora en 1924 hasta los modelos actuales, Ford ha sido parte integral del crecimiento y la modernización del país. Celebrar los 100 años de Ford en Chile es un testimonio del impacto positivo que la marca ha tenido en la vida de los chilenos y de su continua promesa de estar a la vanguardia de la movilidad.

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