Ford y su Historia en las 24 Horas de Le Mans: Un Legado de Innovación y Victoria

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La historia de Ford en el mundo de las carreras automovilísticas es una saga de innovación, ambición, y una constante búsqueda de la excelencia. Desde los primeros días de la compañía, Henry Ford reconoció el valor de la competición como banco de pruebas para nuevas tecnologías y como plataforma para la promoción de su marca. Esta visión ha llevado a Ford a participar en una amplia variedad de disciplinas, desde las carreras de resistencia hasta la Fórmula 1, dejando una huella imborrable en la historia del automovilismo.

Los Primeros Pasos: De la Calle a la Pista

Inicialmente, la participación de Ford en las carreras era más informal. Los primeros Modelos T, coches diseñados para la accesibilidad y la funcionalidad, eran a menudo modificados y competían en carreras locales. Estas competiciones rudimentarias no solo demostraron la robustez y fiabilidad de los vehículos Ford, sino que también fomentaron una cultura de innovación y mejora continua dentro de la empresa. Era una forma de demostrar al público la durabilidad y el rendimiento del coche en condiciones extremas.

El Rugido de los Años 60: El Desafío a Ferrari en Le Mans

La década de 1960 marcó un punto de inflexión en la historia de Ford en las carreras. Tras un intento fallido de adquirir Ferrari, Henry Ford II, impulsado por el orgullo herido y una inmensa determinación, decidió desafiar directamente a Enzo Ferrari en su propio terreno: las 24 Horas de Le Mans, la carrera de resistencia más prestigiosa del mundo. Este desafío dio origen al Ford GT40, un coche de carreras diseñado específicamente para derrotar a Ferrari.

El Nacimiento del GT40: Un Icono de la Velocidad

El desarrollo del GT40 fue un proyecto ambicioso y complejo. Ford reclutó a los mejores ingenieros y pilotos, incluyendo a Carroll Shelby, un legendario preparador de coches y expiloto de carreras. El GT40, con su diseño aerodinámico y su potente motor V8, representó una nueva era en el diseño de coches de carreras americanos. El nombre "GT40" proviene de "Grand Touring" y la altura del vehículo en pulgadas (40 pulgadas).

El Triunfo en Le Mans: Una Victoria Histórica

Después de algunos años de desarrollo y ajustes, el Ford GT40 finalmente logró su objetivo en 1966, logrando un histórico 1-2-3 en las 24 Horas de Le Mans. Esta victoria no solo puso fin a la hegemonía de Ferrari en la carrera, sino que también demostró la capacidad de Ford para competir y vencer a los mejores del mundo. El GT40 continuó dominando Le Mans en los años siguientes, ganando también en 1967, 1968 y 1969. Estas victorias consolidaron al GT40 como uno de los coches de carreras más icónicos de todos los tiempos.

Más Allá de Le Mans: La Diversificación en el Mundo de las Carreras

Si bien el GT40 es quizás el coche de carreras más famoso de Ford, la compañía ha participado en muchas otras disciplinas a lo largo de su historia. Ford ha tenido una presencia significativa en la Fórmula 1, el Campeonato Mundial de Rally (WRC), la NASCAR, y otras categorías de carreras. La participación en estas diversas categorías permitió a Ford desarrollar y probar una amplia gama de tecnologías, que luego se incorporaron a sus vehículos de producción.

Ford en la Fórmula 1: Una Historia Intermitente

La participación de Ford en la Fórmula 1 ha sido intermitente a lo largo de los años, principalmente como proveedor de motores. El motor Cosworth DFV, financiado por Ford, dominó la Fórmula 1 durante la década de 1970 y principios de la de 1980, impulsando a muchos equipos a la victoria. A pesar de no tener un equipo propio en la Fórmula 1 durante muchos años, Ford ha mantenido una presencia indirecta a través de sus motores y su apoyo a otros equipos.

Ford en el Campeonato Mundial de Rally (WRC): Dominio en los Tramos

Ford ha tenido una larga y exitosa historia en el Campeonato Mundial de Rally (WRC). Modelos como el Ford Escort, el Ford Sierra Cosworth, y el Ford Focus han logrado numerosas victorias y campeonatos en el WRC. La participación de Ford en el WRC ha demostrado la capacidad de sus vehículos para resistir las duras condiciones de los rallies y ha contribuido a mejorar la tecnología de tracción y suspensión de sus coches de producción.

Ford en NASCAR: La Velocidad en los Óvalos

NASCAR, la principal competición de automovilismo en los Estados Unidos, ha sido un campo de batalla importante para Ford durante décadas. Modelos como el Ford Torino, el Ford Thunderbird, y el Ford Fusion han competido en NASCAR, logrando numerosas victorias y campeonatos. La participación de Ford en NASCAR ha reforzado su imagen de marca como un fabricante de coches potentes y fiables, y ha contribuido a mejorar la aerodinámica y la durabilidad de sus vehículos.

Modelos Icónicos de Ford en las Carreras

A lo largo de su historia, Ford ha producido una serie de modelos que se han convertido en iconos del automovilismo. Estos coches no solo han logrado victorias en las carreras, sino que también han capturado la imaginación del público y han influido en el diseño y la tecnología de los coches de producción.

  • Ford GT40: El coche que derrotó a Ferrari en Le Mans y se convirtió en una leyenda del automovilismo.
  • Ford Mustang: Un icono americano que ha competido en una amplia variedad de disciplinas, desde las carreras de turismos hasta el drifting. El Mustang ha sido un símbolo de la cultura automovilística americana durante décadas.
  • Ford Escort: Un coche de rally legendario que logró numerosas victorias y campeonatos en el WRC.
  • Ford Sierra Cosworth: Un coche de turismos de alto rendimiento que dominó las carreras en la década de 1980.
  • Shelby Cobra Daytona Coupe: Un coche de carreras que ganó el Campeonato Mundial de GT en 1965, siendo el primer coche americano en lograrlo.

Innovaciones Tecnológicas de Ford en las Carreras

La participación de Ford en las carreras ha sido una fuente constante de innovación tecnológica. Muchas de las tecnologías que se utilizan en los coches de producción actuales se desarrollaron y probaron inicialmente en las pistas de carreras. Algunas de estas innovaciones incluyen:

  • Aerodinámica avanzada: Ford ha sido pionero en el desarrollo de tecnologías aerodinámicas para mejorar la eficiencia y el rendimiento de sus coches de carreras.
  • Motores de alto rendimiento: Ford ha desarrollado una amplia gama de motores de alto rendimiento para sus coches de carreras, incluyendo motores V8, motores turboalimentados, y motores híbridos.
  • Sistemas de suspensión avanzados: Ford ha desarrollado sistemas de suspensión avanzados para mejorar el manejo y la estabilidad de sus coches de carreras.
  • Materiales ligeros: Ford ha utilizado materiales ligeros, como la fibra de carbono y el aluminio, para reducir el peso de sus coches de carreras y mejorar su rendimiento.
  • Sistemas de frenado avanzados: Ford ha desarrollado sistemas de frenado avanzados para mejorar la capacidad de frenado de sus coches de carreras.

Ford y la Electrificación: Un Nuevo Capítulo

La transición hacia la electrificación está transformando el mundo del automovilismo, y Ford está a la vanguardia de esta revolución. La compañía está invirtiendo fuertemente en el desarrollo de coches de carreras eléctricos y está explorando nuevas formas de utilizar la tecnología eléctrica para mejorar el rendimiento y la eficiencia de sus coches de carreras.

Ford y la Conducción Autónoma: El Futuro de la Competición

La conducción autónoma es otra área de investigación importante para Ford. La compañía está explorando el potencial de la conducción autónoma en las carreras, buscando nuevas formas de utilizar la tecnología para mejorar la seguridad y el rendimiento de sus coches de carreras. Si bien la idea de carreras de coches autónomos puede parecer futurista, Ford está comprometido con la exploración de todas las posibilidades que ofrece esta tecnología.

En 1966, Ford dio la gran sorpresa al ganar las 24 Horas de Le Mans, una carrera que hasta el momento había sido indiscutiblemente dominada por Ferrari. De hecho, los italianos habían concentrado el primer lugar durante seis años consecutivos hasta la emblemática victoria del GT40.

Esta historia, tiene como base cuando Lee Iacocca le propone a Henry Ford III adquirir Ferrari para aumentar las ventas de autos participando en las 24 horas de Le Mans, la carrera de automovilismo de resistencia más prestigiosa del mundo. Tras eso Ford III ordena construir un auto para derrotar a Ferrari en Le Mans, por lo que Iacocca contrata al ex piloto y diseñador Carroll Shelby, que a su haber tenía una victoria en Le Mans en 1959 y estaba retirado por una afección cardíaca.

Carroll Shelby, el duro texano que reforzó su reputación como ingeniero cuando puso esteroides a un elegante AC Ace al colocar un fuerte motor V8 bajo la capota y lo denominó AC Cobra. Esto, combinado con la experiencia como diestro piloto de Shelby, permitió apreciar por completo las destrezas de Ken Miles.

Se estrenó Contra lo imposible, la cinta dirigida por James Mangold y cuyos protagonistas son Matt Damon y Christian Bale. En Telluride, Josh Lucas, que interpreta al relacionador público Leo Beebe (recordado por tomar una controvertida decisión en Le Mans 66), fue entrevistado por The Hollywood Reporter, donde destacó el uso de autos de carreras reales en en el filme. “Las películas que la gente ve en estos días en los cines son de escapismo y sabes que en realidad están hechas principalmente por computadoras”.

Como en todo orden de cosas, en el sector automotriz las rivalidades entre grandes fabricantes de autos siempre han existido y una de las más famosas es la que protagonizaron Ford y Ferrari en las 24 Horas de Le Mans, uno de los eventos automovilísticos más importantes del mundo.

La historia cuenta que durante la década del 60 Henry Ford II estaba empeñado en comprar Ferrari para consolidar su negocio automotriz. Las conversaciones entre ambas partes abrían el camino para que la firma estadounidense se quedara con la italiana, pero según dicen sitios especializados Enzo Ferrari decidió echar pié atrás en la venta dejando a Ford con una espina que más tarde sacaría.

Fue así como Ford buscó “venganza” en el área donde Ferrari era uno de los fabricantes más prestigiosos: la carrera de las 24 Horas de Le Mans. La empresa norteamericana encargó a Carroll Shelby construir autos capaces de vencer a los deportivos italianos en la exigente competencia y así nacieron los potentes Ford GT40. Fueron esos modelos los que llevaron a Ford a lo más alto de la gloria en la carrera de 1966 logrando los tres primeros lugares, la conocida victoria 1-2-3, dejando a Ferrari fuera del podio y a la postre sacándola de las 24 Horas de Le Mans.

Será esa rivalidad entre Ford y Ferrari la que el cineasta James Mangold llevará a la pantalla grande con Matt Damon y Christian Bale como los protagonistas que conducían el auto que cruzó la meta en primer lugar en 1966. Según la revista Variety, la trama de la película se centrará en la batalla de los fabricantes durante la década del 60 y cómo los Ford GT40 lograron la victoria 1-2-3 por sobre los superdeportivos de Ferrari.

Hasta antes de que Ford creará los GT40, los Ferrari se alzaban como los amos de las 24 Horas de Le Mans gracias a sus vehículos con motores V12 de 3.3 litros. Sin embargo la marca estadounidense dio un verdadero golpe a la ingeniería automotriz italiana con imponentes motores V8 de 7.0 litros que llegaba aproximadamente a los 500 caballos de potencia.

La película más reciente del director James Mangold está titulada "Ford vs. Ferrari" o "Le Mans '66", dependiendo de la región del mundo donde se mire el largometraje. Pero su nombre realmente debería ser "La Historia Jamás Contada de Ken Miles".

Miles, un inglés taciturno residente del estado de California, siempre ha sido el héroe olvidado detrás de los preparativos para hacer que el Ford GT40 fuera un auto competitivo en miras a su batalla contra la escudería Ferrari, que culminó en el famoso 1-2-3 obtenido en Le Mans en 1966.

Cuando los directivos de Ford, caracterizados por su rectitud, expresaron sus reservas ante la brutal honestidad del inglés, Shelby intervino a favor de Ken. Aparte del tema principal de la cinta (cómo Ford se enfrentó a Ferrari), esta yuxtaposición de personajes opuestos, aunque con admiración mutua, nos aporta la relación de respeto y aprecio necesaria para atraer a una audiencia distinta a los aficionados al automovilismo.

Los apasionados más meticulosos del automovilismo señalarán pequeñas anomalías técnicas, la mayoría de las cuales son irrelevantes, aunque existen algunas ineludibles, tales como la escena en la cual se baja una velocidad para entrar en la recta Mulsanne, o cuando Miles intercambia miradas con Lorenzo Bandini mientras corren al lado del otro a más de 170 millas por hora, que molestarán hasta al espectador más desprevenido. Sin embargo, en líneas generales, la dirección de fotografía y detalle de producción son de altísima calidad, destacándose los pits de Le Mans (recreados con todo detalle dentro de un aeropuerto abandonado en California), particularmente cuando se combina con los efectos increíblemente realistas de unas tribunas a plena capacidad.

El guion, que favorece ampliamente el punto de vista de Ford, no pierde la oportunidad de aportar fuertes emociones cuando se le niega a Miles una muy merecida victoria en Le Mans que le habría dado un triplete único, junto con los triunfos en Daytona y Sebring. La exigencia de Ford de posar para una foto (a lo cual Miles accedió, con una benevolencia poco característica de él) terminó cediéndole la victoria a Bruce McLaren y Chris Amon porque los oficiales de la carrera estimaron que el auto de éstos últimos recorrió 20 metros extras, ya que estaba por detrás del auto MkII de Miles/Denny Hulme en el orden de partida.

Esa parte de la historia es ampliamente conocida. Lo que nunca ha quedado en claro son los motivos por el accidente fatal que ocurrió en Riverside dos meses después cuando Miles estaba probando el J-type (posteriormente conocido como Mk IV) en preparación para la temporada de 1967.

En realidad, el auto rodó por completo en varias ocasiones y Miles sufrió graves lesiones cuando fue expulsado de la máquina en pleno movimiento durante este descomunal accidente. Existen diversas teorías al respecto, desde un arnés de asiento que quedara suelto hasta fallas de diseño aerodinámico que se hicieron evidentes a alta velocidad.

Febrero 2020.- Historias sobre las rivalidades, récords y pasión del motorsport hay por montones y MG es parte de varias de ellas. Una de las últimas en llegar a la pantalla grande es “Le Mans ‘66”, también conocida como ‘Ford v Ferrari’, que fue nominada a Mejor Película.

Ex piloto de pruebas de la Segunda Guerra Mundial, que en tiempos de paz se enfocó en el deporte motor, Carroll Shelby hizo su debut en mayo de 1952 al volante de un MG TC. El piloto y diseñador ganó su primera carrera con este modelo, ganándole a otras marcas inglesas. A pesar que luego se subió a máquinas más exóticas, fue MG quien plantó su deseo de triunfar en los circuitos.

A principios de los años 50, Miles y su esposa fueron enviados a California, donde encontró trabajo como jefe de servicio de MG y comenzó a competir en el Sport Car Club de América. Eventualmente el inglés construyó su propio vehículo basado en el MG TD, con el que ganó su primera carrera, llamando la atención en la Costa Oeste. Aunque el auto era simple, fue justamente su simpleza lo que ayudó a mostrar el talento del piloto.

A medida que otras alemanas comenzaron a mostrar su presencia en el motorsport, Miles fue avanzando, compitiendo para éstas, y corriendo en contra otro piloto ícono en la historia de MG, Phil Hill.

En ese año, el icónico Ford GT40 construido por Carroll Shelby y conducido por Ken Miles se robó todas las miradas al imponerse a Ferrari y pasar a dominar durante cuatro años la prestigiosa carrera internacional. La historia cuenta que Ford fabricó el auto a modo de venganza, ya que en 1963 la compañía americana buscaba hacerse con el control del fabricante italiano para expandir su imperio automotriz.

Fue así como Ford buscó “venganza” en el área donde Ferrari era uno de los fabricantes más prestigiosos: la carrera de las 24 Horas de Le Mans. La empresa norteamericana encargó a Carroll Shelby construir autos capaces de vencer a los deportivos italianos en la exigente competencia y así nacieron los potentes Ford GT40. Fueron esos modelos los que llevaron a Ford a lo más alto de la gloria en la carrera de 1966 logrando los tres primeros lugares, la conocida victoria 1-2-3 e incluso mantener una superioridad hasta 1969 ganando todas las 24 Horas de Le Mans entre esos años.

Al momento de su estreno, el coche llamó rápidamente la atención de los fanáticos de las tuercas por su diseño que era acompañado de un imponente motor V8 atmosférico en posición longitudinal de 4.2 a 7.0 litros.

El GT40 podía erogar entre 300 a 450 caballos de potencia y 640 Nm de torque (según versión) y alcanzar una velocidad máxima de más de 320 kilómetros por hora. Hasta antes de que Ford creará los GT40, los Ferrari 330 P4 se alzaban como los amos de las 24 Horas de Le Mans gracias a sus motores V12 de 3.0 a 4.0 litros.

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