Fotografías Tomadas Desde un Vehículo Volador: Ejemplos y Evolución

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La historia de las voces para designar las realidades que la ciencia y la tecnología introducen en la vida social, tiene un atractivo especial para los historiadores de la lengua, pues permite apreciar cómo las palabras establecen entre sí nuevas relaciones de sentido que reestructuran sectores completos del léxico de una variedad lingüística.

Este artículo explora el fascinante mundo de las fotografías tomadas desde vehículos voladores, desde los primeros experimentos con globos aerostáticos hasta el auge de los drones modernos. Se analizará su evolución histórica, las técnicas utilizadas y sus diversas aplicaciones en campos como el militar, periodístico y cinematográfico.

Antecedentes Históricos

La persona que inventó la fotografía aérea se hacía llamar Nadar, fue el francés Gaspard-Félix Tournachon quien en 1858, subido a un globo, hizo la primera toma aérea de París -y del mundo-. En aquellos años Nadar tuvo que implementar un cuarto oscuro en el globo mismo para poder tener la fotografía. A pesar de la proeza, esas imágenes están perdidas y solo se conservan algunas similares de años posteriores.

Apenas tres años antes de la foto de Lawrence, el doctor Julius Neubronner, alemán que mandaba recetas de medicamentos gracias a palomas mensajeras, descubrió que una de sus palomas no había regresado luego de su trayecto para aparecer después de un par de semanas. La curiosidad de Neubronner por saber dónde había estado la paloma y cómo había encontrado el camino de vuelta a casa lo motivaron a atar una pequeña cámara a sus cuerpos. Neubronner no tenía idea, en ese momento, que estaba inventando la fotografía aérea no tripulada, es decir, sin intervención humana al momento de capturar las imágenes.

Neubronner patentó rápidamente su creación y fue a tocar la puerta del Ministerio de Guerra de Prusia, que recibió con gran expectación el invento e intentaron desarrollarlo sin mucho éxito, ya que las palomas no podían volar tanto tiempo con las cámaras y la cantidad de fotografías que podían sacar eran bastante reducidas. No obstante vieron un gran potencial en el caso hipotético de una guerra ya que las palomas podrían cruzar las líneas enemigas y capturar imágenes del adversario con información sumamente valiosa (cantidad de soldados, tipos de armas, ubicación geográfica, etc.).

La decisión de Neubronner de llevar inmediatamente su invento al ejército desnuda la íntima relación que desde ese entonces tiene la fotografía aérea con el desarrollo militar. Incluso fueron los mismos prusianos quienes, apenas tuvieron el experimento, alivianaron el peso de las cámaras y aumentaron sus exposiciones.

La Fotografía Aérea y su Desarrollo Militar

El salto de las palomas a los aviones -en cuanto a la fotografía aérea- no demora ni diez años (las primeras fotos desde aviones fueron en 1909). Posteriormente, las guerras mundiales fueron el gran catalizador de desarrollo tecnológico -quizás el caso más extremo es el de la bomba nuclear-, los aviones de guerra tuvieron año a año nuevas capacidades y mejoras para matar a sus adversarios o sobrevivir a sus ataques. En ese contexto se comienzan a montar cámaras en los aviones de guerra para medir la performance de los pilotos, de esta forma una actividad que antes era invisible se vuelve completamente observable.

Rápidamente el reconocimiento aéreo se toma el panorama, los aviones comienzan a tener cámaras para visibilizar el terreno y el ejército enemigo. Gracias a ese hecho es que se conocen las primeras imágenes de Auschwitz, capturadas por un avión estadounidense que iba a bombardear tropas alemanas; estas imágenes fueron tomadas automáticamente, el piloto del avión no se dio cuenta hasta que dichas imágenes fueron vistas y analizadas por un laboratorio.

El Auge de los Drones

El último eslabón de dicha cadena son los drones, esos aparatos que lamentablemente ya se han vuelto parte de nuestra vida cotidiana y de las películas que vemos. El drone, un avión no tripulado controlado a distancia, cuya historia es la de “un ojo devenido arma” (Chamayou, 2016, p. 19).

Fue justamente el Predator (depredador), un avión espía telecomandado, el que durante la década de los noventa fue perfeccionado para poder transportar misiles. Luego de la experiencia satisfactoria israelí, los estadounidenses lideraron el desarrollo de los drones con armas. La prueba definitiva se dio en 2001, meses antes del atentado a las Torres Gemelas, cuando un Predator pudo ser telecomandado para lanzar un misil en el blanco deseado.

La guerra cambia por completo de naturaleza, el drone es un arma a distancia en la que el victimario no corre riesgos, se vuelve imposible morir matando y si bien la guerra siempre ha sido un fenómeno de profunda asimetría, el drone la vuelve absolutamente unilateral, pues ya no existe combate alguno si solo una de las partes puede morir.

Hoy existen drones en casi todo el mundo registrando imágenes sin parar, porque el ojo mecánico, al no tener párpados, raramente descansa. Esas imágenes son muchas más de las que el ojo humano es capaz de capturar e interpretar, por esa razón se han desarrollado algunos dispositivos que leen “inteligentemente” las imágenes proporcionadas por los drones.

Drones en el Periodismo y el Cine

Este tipo de cobertura es parte de una tendencia que partió en los medios estadounidenses, a la que hoy le llaman “periodismo dron”, una forma más barata y flexible para hacer tomas en altura. Son útiles, por ejemplo, para grabar manifestaciones o zonas de difícil acceso.

“Dando respuesta a presupuestos ajustados y a la necesidad de una cinematografía cada vez más fluida, los drones parecen ser una joya inesperada para los cineastas independientes.” Así anunciaba Hollywood.com la llegada de los drones al cine el año 2013. Como grandes puntos a favor se indicaban la facilidad de maniobra, la democratización de la toma aérea (restringida a las grandes producciones) y la capacidad de producir nuevos puntos de vista.

Tabla Resumen de la Evolución de la Fotografía Aérea

Vehículo Año Aplicación Principal
Globo Aerostático 1858 Primeras tomas aéreas urbanas
Palomas Mensajeras 1903 Reconocimiento militar
Aviones 1909 Reconocimiento militar y evaluación de pilotos
Drones 2000s Vigilancia, ataque militar, periodismo, cine

Regulación y Seguridad de los Drones

Si cada día es más común ver drones sobrevolar por encima de nuestras cabezas, en la DGAC sólo se han recibido 18 solicitudes de operaciones de esos vuelos entre 2012 y 2013. Estos aparatos pueden volar hasta a 500 metros de altura y varios actores de la industria reconocen que las caídas no son poco comunes. Eso explica la prohibición de la DGAC para que vuelen en zonas urbanas.

Todos esos drones que la gente ha visto volar por encima de las áreas pobladas, no están autorizados por la DGAC. Ahora, el control de los vuelos de los drones es una cuestión tremendamente compleja. Mire, nosotros los podemos ver volando, pero no sabemos dónde están ubicados los que los están operando. Hoy volar un dron sin la autorización podría constituir delito. De acuerdo al Código Aeronáutico, y si bien éste no dice “el dron es una aeronave”, dada la definición de la ley, el dron es una aeronave, y para poder volar ésta requiere cumplir con determinados requisitos.

Lo que hemos autorizado son vuelos concretos de algunos proyectos. No hay ninguna autorización a una empresa o a un particular para hacer lo que quiera en esta materia. Hemos autorizado, por ejemplo, a una empresa para un proyecto de prospección de peces, a otra para control de cables. También ahora la Conaf nos está consultando, porque entiendo que están comprando o ya compraron un dron para utilizarlo en el control de incendios.

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