Historia del coche eléctrico: Un viaje a través del tiempo

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La historia del coche eléctrico, lejos de ser una invención reciente, se remonta al siglo XIX. A menudo, las innovaciones tecnológicas no surgen de un único inventor en un momento específico, sino de una convergencia de descubrimientos y mejoras a lo largo del tiempo. La creación del primer coche eléctrico es un testimonio de esto, un esfuerzo colaborativo que involucró a varios pioneros visionarios.

Los Primeros Pasos: Del Motor Eléctrico al Movimiento

Antes de que pudiera existir un coche eléctrico, era necesario desarrollar el motor eléctrico. Un nombre clave en este desarrollo temprano es Ányos Jedlik, un inventor e ingeniero húngaro. Alrededor de 1828, Jedlik creó lo que muchos consideran el primer motor eléctrico funcional. Este dispositivo rudimentario, aunque lejos de la sofisticación de los motores modernos, sentó las bases para la conversión de energía eléctrica en movimiento mecánico. Su invención, aunque no directamente aplicada a un vehículo, proporcionó el componente esencial que más tarde haría posible la propulsión eléctrica.

Simultáneamente, otros inventores experimentaban con diferentes formas de aprovechar la electricidad para generar movimiento. En la década de 1830, figuras como Robert Anderson en Escocia y Thomas Davenport en los Estados Unidos construyeron prototipos de vehículos eléctricos. El invento de Davenport en 1835, a menudo considerado uno de los primeros prototipos de vehículos eléctricos, utilizaba un motor eléctrico alimentado por baterías no recargables. Aunque estos primeros vehículos eran primitivos y tenían un alcance limitado, demostraron el potencial de la propulsión eléctrica y estimularon la investigación y el desarrollo posteriores.

Es crucial entender que estos primeros "coches eléctricos" no eran vehículos prácticos para el uso diario. Eran más bien demostraciones de concepto que mostraban la viabilidad de la tecnología. Las baterías de la época eran voluminosas, pesadas y ofrecían una autonomía muy limitada. Además, la infraestructura para recargar o reemplazar las baterías era inexistente. A pesar de estas limitaciones, estos pioneros sentaron las bases para futuras innovaciones.

La Contribución de Europa: Baterías y Triciclos Eléctricos

En Europa, inventores como Gustave Trouvé en Francia también jugaron un papel importante en el desarrollo temprano de los vehículos eléctricos. En 1881, Trouvé presentó un triciclo eléctrico en la Exposición Internacional de Electricidad en París. Este vehículo, impulsado por una batería recargable, fue uno de los primeros ejemplos de un vehículo eléctrico práctico y funcional. El triciclo de Trouvé demostró que la propulsión eléctrica podía ser utilizada para transportar personas de manera eficiente, aunque a corta distancia.

Paralelamente a los avances en vehículos eléctricos, se estaban produciendo mejoras significativas en la tecnología de baterías. Gastón Planté inventó la batería de plomo-ácido en 1859, un invento crucial que proporcionó una fuente de energía más fiable y eficiente para los vehículos eléctricos. Posteriormente, Camille Faure mejoró la batería de Planté en la década de 1880, aumentando su capacidad y durabilidad. Estas mejoras en la tecnología de baterías fueron esenciales para hacer que los vehículos eléctricos fueran más prácticos y atractivos.

El Auge y la Caída Inicial: El Coche Eléctrico a Principios del Siglo XX

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los coches eléctricos experimentaron un auge sorprendente. En ciudades como Nueva York y Boston, los coches eléctricos eran populares entre la clase alta como vehículos urbanos silenciosos, limpios y fáciles de operar. Eran particularmente atractivos para las mujeres, ya que no requerían el arranque manual que era común en los coches de gasolina de la época.

En 1900, los coches eléctricos representaban una parte significativa del mercado automotriz en los Estados Unidos. Según algunas estimaciones, alrededor del 28% de los vehículos en las carreteras estadounidenses eran eléctricos. Este porcentaje superaba tanto a los coches de gasolina como a los de vapor. Empresas como Columbia Electric y Baker Motor Vehicle Company producían una amplia gama de coches eléctricos, desde pequeños vehículos urbanos hasta lujosas limusinas.

Sin embargo, el auge del coche eléctrico fue efímero. A medida que avanzaba el siglo XX, varios factores contribuyeron a su declive. La mejora de la tecnología de los coches de gasolina, particularmente la invención del arranque eléctrico por Charles Kettering en 1911, eliminó una de las principales ventajas de los coches eléctricos: su facilidad de uso. Además, el descubrimiento de grandes reservas de petróleo y la producción en masa de coches de gasolina por Henry Ford hicieron que estos últimos fueran más baratos y accesibles para el público en general.

Otro factor importante fue la limitada autonomía y la falta de infraestructura de recarga de los coches eléctricos. Los coches de gasolina podían viajar distancias mucho mayores y repostar combustible de forma rápida y conveniente en una creciente red de estaciones de servicio. Los coches eléctricos, por otro lado, tenían una autonomía limitada y requerían largas horas para recargar sus baterías. Esta desventaja hacía que los coches eléctricos fueran menos atractivos para los viajes de larga distancia.

A pesar de su declive, los coches eléctricos nunca desaparecieron por completo. Continuaron siendo utilizados en aplicaciones nicho, como vehículos industriales, carretillas elevadoras y carros de golf. Además, algunos inventores y entusiastas siguieron trabajando en la mejora de la tecnología de los coches eléctricos, manteniendo viva la llama de la innovación.

Innovaciones Clave y Figuras Destacadas

A lo largo de la historia temprana del coche eléctrico, varias innovaciones clave y figuras destacadas contribuyeron a su desarrollo:

  • Ányos Jedlik: La creación del primer motor eléctrico funcional.
  • Robert Anderson y Thomas Davenport: La construcción de prototipos tempranos de vehículos eléctricos.
  • Gustave Trouvé: La presentación de uno de los primeros triciclos eléctricos funcionales.
  • Gastón Planté y Camille Faure: Las mejoras en la tecnología de baterías de plomo-ácido, que proporcionaron una fuente de energía más fiable y eficiente para los vehículos eléctricos.
  • William Morrison: Pionero en Estados Unidos, construyó un coche eléctrico de seis pasajeros que alcanzó velocidades notables para la época.
  • Camille Jenatzy: Alcanzó un récord de velocidad impresionante para un coche eléctrico en 1899, superando los 100 km/h.

Estos inventores y sus innovaciones sentaron las bases para el desarrollo de los coches eléctricos modernos. Su trabajo demostró el potencial de la propulsión eléctrica y allanó el camino para futuras investigaciones y desarrollos.

Malentendidos Comunes y Aclaraciones

Existen algunos malentendidos comunes sobre la historia del coche eléctrico. Uno de ellos es la creencia de que el coche eléctrico es una invención reciente. Como hemos visto, los coches eléctricos tienen una larga historia que se remonta al siglo XIX. Otro malentendido es la idea de que los coches eléctricos son tecnológicamente inferiores a los coches de gasolina. Si bien los coches de gasolina han dominado el mercado durante la mayor parte del siglo XX, los avances recientes en la tecnología de baterías y motores eléctricos han hecho que los coches eléctricos sean cada vez más competitivos en términos de rendimiento, autonomía y costo.

También es importante aclarar que el declive inicial del coche eléctrico no se debió a la falta de tecnología, sino a factores económicos y sociales. La abundancia de petróleo barato y la producción en masa de coches de gasolina hicieron que estos últimos fueran más accesibles y convenientes para el público en general. Sin embargo, con el aumento de la conciencia sobre el cambio climático y la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, los coches eléctricos están experimentando un renacimiento en el siglo XXI.

El Renacimiento del Coche Eléctrico: Un Futuro Sostenible

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un renacimiento del coche eléctrico. Los avances en la tecnología de baterías, impulsados por la demanda de dispositivos electrónicos portátiles, han permitido aumentar significativamente la autonomía y el rendimiento de los coches eléctricos. Además, los gobiernos de todo el mundo están implementando políticas para fomentar la adopción de vehículos eléctricos, como incentivos fiscales, subvenciones y regulaciones más estrictas sobre las emisiones de los coches de gasolina.

Empresas como Tesla han desempeñado un papel fundamental en la popularización de los coches eléctricos. Tesla ha demostrado que los coches eléctricos pueden ser no solo ecológicos, sino también atractivos, potentes y tecnológicamente avanzados. Otras empresas automotrices importantes están invirtiendo fuertemente en el desarrollo de coches eléctricos, lo que indica que la propulsión eléctrica es el futuro de la industria automotriz.

El renacimiento del coche eléctrico no solo tiene implicaciones para la industria automotriz, sino también para la sociedad en general. La adopción masiva de coches eléctricos puede ayudar a reducir la contaminación del aire en las ciudades, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar el cambio climático. Además, la industria de los coches eléctricos está creando nuevos empleos en áreas como la fabricación de baterías, la instalación de estaciones de carga y el desarrollo de software.

El Día Internacional del Auto Eléctrico

El 9 de septiembre se celebra a nivel mundial el Día Internacional del Auto Eléctrico, una iniciativa que comenzó en 2020 gracias a las empresas ABB y Green TV. Este día tiene como objetivo principal dar a conocer y fomentar la electromovilidad a nivel global. Se concibió como una oportunidad para reflexionar sobre la integración de las energías renovables y el papel crucial que desempeñan los vehículos eléctricos en la construcción de un futuro más sostenible.

Anatomía de un coche eléctrico: su sencilla mecánica

Tras más de un siglo de historia, parece ser que ahora sí, el coche eléctrico se impondrá. Cada vez son más los fabricantes tradicionales que tienen uno o más en su gama y los que todavía no tienen al menos un coche eléctrico en su gama, lo tendrán en menos de dos años. Aunque todavía queda camino por recorrer para que se imponga realmente, cada vez son más y es hora de saber cómo son y cómo funcionan.

Frente a un coche con motor de combustión interna o un híbrido, un coche eléctrico es en teoría mucho más sencillo, especialmente si hablamos de los motores. Sin embargo, la complejidad de un eléctrico está en los detalles (eficiencia de los motores, gestión de la batería, gestión térmica, etc.) y son los que marcan la diferencia. Veamos a grandes rasgos cómo es un coche eléctrico.

Cómo es un coche eléctrico

A grandes rasgos, el sistema de propulsión de coche eléctrico se compone de una toma de corriente, de un cargador embarcado, del pack de batería, del convertidor de corriente, de una transmisión (casi siempre de una sola marcha), una unidad de control del motor y, finalmente, de uno o varios motores eléctricos. Además, cuenta con una batería tradicional de 12 V y de una unidad electrónica de control que gestiona todos los sistemas del coche que hemos mencionado, así como el funcionamiento del coche en general.

  • Toma de corriente o puerto de carga: Permite la conexión del coche a un punto de carga, ya sea una toma de corriente doméstica, una Wall box o un cargador rápido público.
  • Convertidor electrónico de potencia: Cuando se carga la batería vía una toma de corriente doméstica, es preciso que la energía pase por el cargador. Éste es un convertidor que a la salida dará una corriente y un voltaje de diferente magnitud y forma con respecto a la que entró. Básicamente, convierte la corriente alterna (AC) de entrada en corriente continua (DC), que necesita la batería. Es como el cargador de un móvil, pero que soporta potencias y voltajes muy superiores.
  • Pack de batería: También llamada batería de tracción. La energía que almacena servirá exclusivamente para mover el vehículo. Los coches eléctricos poseen una batería tradicional de 12 V, como los coches térmicos, para alimentar los sistemas auxiliares, como la climatización, la iluminación, etc.
  • Convertidor de corriente o inversor: También conocido como inversor. Este dispositivo convierte la energía de corriente continua de menor voltaje del pack de batería en energía de corriente continua de mayor voltaje necesaria para hacer funcionar el o los motores. Existe un convertidor secundario que reduce el voltaje para la batería de 12 V y los sistemas auxiliares.
  • Unidad de control del motor: La unidad de control del motor regula la velocidad, par y dirección del motor. Es un convertidor que controla el flujo de energía entre la batería de tracción y el motor. En función del motor utilizado, será un convertidor de corriente continua a corriente continua o de corriente continua a corriente alterna. El motor actúa además como generador de electricidad, tanto en aceleración como en las fases de deceleración. La mayoría de fabricantes usan motores de inducción o de imanes permanentes.
  • Transmisión: La mayoría de coches eléctricos cuentan con una transmisión de una sola marcha (salvo, de momento, el Porsche Taycan que cuenta con una de dos marchas). Se debe a que un motor eléctrico entrega la totalidad del par motor en todo momento.
  • Unidad central de control: La unidad electrónica de control central gestiona todos los sistemas del coche que hemos mencionado, así como el coche en general, como la aceleración, el control de estabilidad y tracción, el reparto de par entre los diferentes ejes y/o ruedas (en función de la configuración del coche y de su o sus motores). Además, controla el flujo de energía (entregado de la batería o almacenado vía la frenada regenerativa), el cargador de a bordo y la unidad de gestión de la batería (que vigila el estado de carga, lo limita si es precisa, controla la temperatura de la batería, etc).
  • Batería auxiliar: Sirve para proveer en electricidad el coche antes de que se encienda la batería de tracción. También da energía a los sistemas auxiliares del coche. Es una clásica batería de 12 V como las que usan los coches de gasolina, diésel o híbridos.

Flujo de energía

La batería es recargada vía el cargador de a bordo, conectado a la red, y a su vez a un convertidor bidireccional. Cuando el motor necesita energía para mover el coche, la batería envía corriente pasando antes por el convertidor DC-DC y la unidad de control del motor (convertidor DC-AC).

Mitos y verdades sobre los vehículos eléctricos

Los vehículos eléctricos han ganado popularidad en los últimos años, en gran medida debido a su eficiencia energética y a las bajas emisiones de carbono que presentan. Aun así, son muchos los mitos que todavía hay circulando sobre su funcionamiento. Un mito es una historia o una fábula que pretende explicar algún aspecto de la realidad, generalmente cultural o natural. Por lo tanto, podemos decir que un mito es una creencia popular, pero que no es real. Veamos qué creencias populares se han forjado alrededor de los coches eléctricos y hasta qué punto tienen algo de cierto:

  • Las baterías no son duraderas: Si bien es real que los primeros vehículos eléctricos que llegaron al mercado superaban apenas los 80 km, también es cierto que, gracias al avance de la tecnología, la fabricación de nuevas y mejores baterías han permitido que se acerquen a una autonomía de funcionamiento de más de 300 km y en algunos casos a los 450-500 km.
  • Son más caros de mantener: si bien los vehículos eléctricos todavía tienen precios más elevados que los modelos clásicos con motor a combustión, la diferencia entre ambos se amortigua con el uso, dado que los autos eléctricos tienen menos piezas móviles y necesitan un menor mantenimiento.
  • No se pueden cargar en cualquier enchufe: Al igual que cualquier producto eléctrico, los vehículos en cuestión pueden recargarse en cualquier tomacorriente de la casa. Solo se debe tener en cuenta que el tiempo de carga dependerá del tipo de cargador que ocupemos y de la capacidad de la batería del vehículo.
  • Son menos seguros: No es real. Estos vehículos son seguros y deben cumplir con las mismas exigencias en cuanto a equipamiento de seguridad que cualquier automóvil. Incluso presentan un sistema de corta corriente para que, en caso de un accidente, funcionen las protecciones para desenergizar el sistema.
  • Son peores para el medio ambiente: los vehículos eléctricos son mucho más eficaces que los que usan gas o cualquier otro tipo de sistema de combustión. Consiguen aprovechar entre un 66% y un 77% de la energía acumulada en sus baterías.
  • La carga de los coches eléctricos es muy lenta: Si bien sigue siendo más lenta la carga de un coche eléctrico que de uno a combustión, la red de electrolineras y cargadores de carga rápida, cada vez es mayor.
  • Hay pocos vehículos eléctricos en el mercado: El mercado actual y el contexto que se suma a las tendencias y programas de reducción de emisiones de CO₂, por normativa, ha generado que todas las marcas de producción vehicular deseen invertir en alternativas eléctricas dentro de su cartera de productos.
  • No se puede llevar un vehículo eléctrico a un túnel de lavado o conducir en una tormenta eléctrica: Los vehículos eléctricos son completamente seguros y no existen riesgos adicionales por manejarlos durante las tormentas eléctricas.
  • Solamente son aptos para circular en la ciudad: Los autos eléctricos del mercado actual son seguros para viajar por carretera. La velocidad que alcanzan es similar a la de los coches de gasolina y la batería tiene buen rendimiento.
  • Son poco emocionantes al manejar: Para nada. Tienes que montarte a uno y probarlo, verás que son divertidos y ofrecen una linda experiencia. Nada mejor que arrancar con un deslizamiento suave y silencioso.

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