La mantención automotriz es un proceso fundamental para mantener tu vehículo en óptimas condiciones, evitando problemas futuros y resolviendo los existentes para prevenir que se agraven.
Así, puedes circular en todo momento sin preocupaciones por el rendimiento de tu vehículo o circunstancias mecánicas que pueden afectar tu seguridad.
Saber cómo mantener un auto en buen estado parte con un enfoque preventivo.
Implica planificar, realizar inspecciones y realizar ajustes en varios componentes del vehículo, así como reemplazar piezas dañadas o desgastadas para prevenir futuras fallas.
Por esta razón, es importante realizar este procedimiento periódicamente, generalmente cada 10.000 kilómetros, o anualmente, dependiendo de las condiciones de uso, las especificaciones del fabricante y el tipo de componentes involucrados.
Cuando se trata de mantener tu automóvil en buen estado, la clave está en seguir un plan de mantenimiento según kilometraje.
En este sentido, es recomendable seguir las indicaciones del manual del propietario de tu automóvil, donde se detallan las recomendaciones del fabricante según el kilometraje.
Mantenimiento según Kilometraje
Durante los primeros 10.000 kilómetros, es importante mantener un seguimiento riguroso del nivel de aceite y el sistema de refrigeración del motor. Además, se debe cambiar el aceite y el filtro cada 5.000 kilómetros.
Una vez que el vehículo ha alcanzado los 10.000 kilómetros, se debe realizar una revisión más completa. Esto incluye el cambio de aceite y filtro cada 10.000 kilómetros, la revisión y ajuste del sistema de frenos y la alineación de las ruedas.
A partir de los 50.000 kilómetros, se debe prestar mayor atención a la transmisión y la suspensión del vehículo. Es importante cambiar el aceite de la transmisión y la suspensión cada 50.000 kilómetros y revisar y reemplazar los amortiguadores y las llantas si es necesario.
A medida que el vehículo se acerca a los 100.000 kilómetros, es importante prestar atención a la caja de cambios y la dirección. Se debe cambiar el aceite de la caja de cambios cada 100.000 kilómetros y revisar y ajustar la dirección y la suspensión si es necesario.
A partir de los 150.000 kilómetros, es importante realizar una revisión completa del motor y la transmisión. Se deben cambiar todas las correas y mangueras, incluyendo la correa de distribución, y se debe revisar y ajustar el sistema de frenos.
Siguiendo estas pautas y realizando las revisiones necesarias según el kilometraje, podrás mantener tu automóvil en óptimas condiciones y prolongar su vida útil.
10 Pasos del Mantenimiento Básico de Vehículos
Si quieres saber cómo mantener un auto en buen estado, presta atención a los aspectos esenciales que debes observar cuando llegue el momento de realizar este procedimiento:
- Ver el estado de la batería: La batería es un componente que suministra la energía eléctrica necesaria para arrancar el motor y alimentar los sistemas eléctricos del vehículo, como las luces, el sistema de audio y la electrónica a bordo. Al inspeccionarla, verifica la ausencia de signos de corrosión en los terminales. Observa, por otro lado, si hay un arranque más lento de lo habitual, lo que podría indicar una baja capacidad de carga. Asimismo, presta atención a posibles sonidos anormales, como zumbidos o clics, al encender el vehículo, que podría estar sugiriendo problemas en la batería o en el sistema eléctrico.
- Verificar la condición de las luces: Las luces son fundamentales para mejorar la visibilidad tanto propia como para ser visto por otros conductores, especialmente durante la noche o en condiciones climáticas adversas. Es importante revisar que todas las luces funcionen correctamente, incluyendo faros delanteros, luces traseras, luces de freno, intermitentes, luces antiniebla y luces de marcha atrás. Además, asegúrate de que estén correctamente alineadas y que no haya reducción en la intensidad de la iluminación.
- Revisión de filtros: Los filtros, incluidos los de habitáculo, aire, aceite y combustible, desempeñan un papel crucial al evitar que las impurezas ingresen al motor y al interior del vehículo. Si notas un rendimiento deficiente del motor, sonidos extraños, un aumento en el consumo de combustible o un olor pronunciado a combustible repentino, así como otros olores desagradables dentro del vehículo, es hora de reemplazarlos.
- Cambio de aceite: El aceite es vital para lubricar las piezas del motor y prevenir la fricción. Por lo general, se recomienda cambiarlo cada 5.000 km, aunque también puede ser necesario hacerlo antes si notas algunos signos de problemas. ¿Cómo cuáles? Ruidos excesivos del motor, aceite sucio, oscuro y sin viscosidad, olor a aceite dentro del vehículo, sobrecalentamiento del motor o mayor esfuerzo del vehículo en condiciones normales, incluso en ralentí.
- Revisión de frenos: Asegúrate de que las pastillas y los discos de freno estén en buenas condiciones. Presta atención a posibles vibraciones o ruidos al frenar, así como a la necesidad de aplicar más presión de lo habitual en el pedal o si se siente demasiado duro. La revisión de frenos es clave para prevenir accidentes y garantizar un buen rendimiento de frenado cuando sea necesario.
- Revisión de líquidos: Existen cinco líquidos esenciales en un vehículo que requieren una revisión periódica: aceite del motor, refrigerante, líquido de frenos, líquido de dirección asistida y agua del limpiaparabrisas. Cada uno de estos fluidos tiene su propio depósito, equipado con indicadores de nivel que muestran los puntos mínimo y máximo. Es crucial mantener estos niveles dentro de los rangos recomendados para garantizar el funcionamiento óptimo del vehículo
- Calibración y revisión de neumáticos: La presión de las llantas debe de ser suficiente y uniforme para garantizar un rendimiento óptimo y una conducción segura. Se recomienda consultar el manual del fabricante del vehículo para conocer la presión de inflado específica para cada modelo. Ahora bien, la presión de los neumáticos debe verificarse con un medidor cuando estén fríos, es decir, cuando el vehículo no haya sido utilizado durante aproximadamente 3 horas. Además de la presión, también es importante revisar la profundidad del dibujo de los neumáticos. Se sugiere que la profundidad mínima sea 3 mm; si es menor a este rango, se debe considerar el reemplazo de los neumáticos.
- Revisión de amortiguadores: Para verificar el estado de los amortiguadores, puedes realizar una prueba simple. Presiona firmemente sobre el capó del vehículo durante unos segundos y luego suelta. Si el automóvil oscila solo una vez y se estabiliza rápidamente, los amortiguadores están en buenas condiciones. Sin embargo, si rebota más de una vez, es posible que necesiten ser reemplazados. Otra alternativa es realizar una inspección visual de los amortiguadores. Observa si están cubiertos de aceite, ya que esto podría indicar una fuga y la necesidad de reparación. Los amortiguadores son componentes que ayudan a mantener la estabilidad del vehículo y garantizar una conducción segura.
- Verificar estado de la correa de distribución: El sistema de distribución se encarga de sincronizar el funcionamiento del motor de acuerdo a sus tiempos, por lo que si este componente falla, puede desencadenar una serie de problemas en cadena en el vehículo. Si notas vibraciones inusuales, escuchas clics provenientes del motor o encuentras grietas en la correa de distribución, es momento de reemplazarla.
Mantenimiento de Vehículos Eléctricos
Una de las principales ventajas de un vehículo eléctrico es que sus costos de operación y mantenimiento son más bajos que los de un vehículo convencional. Al tener menos partes móviles, la complejidad y frecuencia con que se requiere de mantenimiento disminuye en los vehículos eléctricos.
Es importante recordar que el vehículo eléctrico tiene menos partes móviles que un vehículo convencional. Si bien la transmisión puede ser similar, un motor eléctrico solo tiene una pieza móvil (el rotor), mientras que en un motor de combustión interna existen cientos de piezas, como el cigüeñal, pistones, válvulas y otros sistemas auxiliares, que rozan sus piezas unas con otras generando desgaste, requiriendo así el uso de lubricantes.
Muchas de estas partes y piezas móviles de vehículos a combustión interna deben reemplazarse a lo largo de la vida del vehículo.
La integración de múltiples sistemas en un vehículo de combustión interna, como el sistema de aire de admisión, sistema de aceite para lubricación, sistema de agua para refigerar, entre otros, los vuelve propensos a fallar.
En cuanto a los cambios de fluidos como aceites o refrigerantes, el vehículo eléctrico sólo requiere cambios periódicos de refrigerantes que son destinados a cuidar la vida útil de las baterías.
Otro punto en común son los frenos. Se estima que en los vehículos eléctricos las visitas al mecánico por concepto de frenos se reduzcan a la mitad.
Al igual que con el plan de mantenimiento, el mantenimiento correctivo es similar al de un vehículo convencional salvo cuando la falla ocurrió en uno de los sistemas propios del vehículo eléctrico: baterías y sistema de alimentación eléctricos, frenos regenerativos y motores eléctricos que son los principales sistemas presentes en los VEs.
Muchas instituciones están concentrando esfuerzos para formar a los mantenedores de vehículos eléctricos.
Plan de Mantenimiento para Vehículos Eléctricos
Un plan de mantenimiento es una secuencia de tareas preventivas, predictivas y detectivas para la gestión de un equipo o un activo. En este caso, el plan de mantenimiento de un automóvil considera varias tareas sobre cada uno de los sistemas funcionales.
Así, un plan de mantenimiento describe qué partes o piezas deben reemplazarse y en qué período.
Los planes de mantenimiento preventivo sirven para hacer efectivas las garantías y mantener el funcionamiento óptimo del vehículo durante largos intervalos de tiempo.
Se puede abordar dos (2) tipos de planes según las condiciones de operación del vehículo: 1. Operaciones en condiciones más severas o 2. Operaciones en condiciones menos severas.
A continuación te presentamos un punteo simplificado del plan de mantenimiento del vehículo eléctrico Nissan Leaf. Primero se define si el vehículo se somete a una operación más o menos severa y luego se muestran las tareas de mantenimiento para tres (3) controles de mantenimiento.
A largo del tiempo, los planes de mantenimiento en el segundo y tercer cuadro se van repitiendo periódicamente en el tiempo cada 12.000 km (o 6 meses) y 24.000 km (o 12 meses), respectivamente.
El Plan 2 aplica en casos de conducción en autopista en condiciones templadas. El Plan 2 se caracteriza por intervalos de mantenimiento cada 12.000 km.
Batería de Vehículos Eléctricos
El punto más importante para considerar en la mantención de un vehículo eléctrico (VE) es la batería. Se debe tener cuidado de no exponerla a temperaturas extremas (ni muy frías ni muy cálidas). Para ello, algunos VEs cuentan con sistemas de gestión de temperatura, lo cual requerirá revisión de los líquidos refrigerantes con cierta frecuencia.
Actualmente los fabricantes ofrecen garantías que rondan los 8 años o 160.000 km aproximadamente, tras lo cual la batería puede ser reemplazada.
Se estima que reemplazar la batería sería la mantención más costosa de un vehículo eléctrico por lo que una adecuada gestión de recarga durante su ciclo de vida y mantención periódica, son claves para extender en la mejor medida su vida útil.
Es importante mencionar lo valiosa que es la batería en un VE. En contraste, las batería de VEs son uno de los sistemas más costosos. La mayor diferencia entre vehículos eléctricos y convencionales es la batería del vehículo eléctrico. En cuanto a costos, ésta puede llegar en Chile a unos $9.000.000 (precio de referencia de repuesto para Hyundai Ionic).
En promedio, los fabricantes estiman que llevando a cabo estos planes de mantenimiento, garantizan un correcto funcionamiento de la batería del vehículo eléctrico por alrededor de 8 años.
En caso de accidentes o fallas imprevistas muchos proveedores de vehículos eléctricos cuentan con paquetes de asistencia y mantenimiento con técnicos especializados.
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