En América Latina, la industria automotriz ha emergido como uno de los impulsores clave en el crecimiento de la economía, con una expectativa de TACC (Tasa Anual de Crecimiento Compuesto) del 5 % en el período 2021-2026.
El auge de los vehículos eléctricos e híbridos
Las medidas de desarrollo sostenible mundial, junto con la demanda de alternativas de transporte más ecológicas por parte de los consumidores, generarán un cambio hacia los vehículos eléctricos. Si bien la infraestructura para carga es limitada y de alto costo, políticas estatales como las exenciones de impuestos o las restricciones de uso para los vehículos a combustible, tendrán un efecto de largo alcance. Los vehículos eléctricos híbridos y los vehículos eléctricos híbridos enchufables (HEV, PHEV) han mostrado un crecimiento exponencial al despejar la inquietud de la infraestructura de carga limitada en la región. Según un estudio de Frost & Sullivan, se pronostica que se comercializarán alrededor de 114,700 vehículos híbridos (HEV) en toda la región, lo que representa un índice de crecimiento año a año del 26%.
Para los fabricantes la producción de cualquier tipo de vehículos eléctricos requiere de una cadena de suministro fuerte, que pueda hacerle frente a diversos cuellos de botella. Algunos de los componentes de los vehículos eléctricos, como las baterías, son materiales que requieren certificaciones para ser transportados.
Desafíos en la cadena de suministro
John Carmichael, Director Global de la Vertical Automotriz de A.P. El reto más grande en el desarrollo del segmento HEV/PHEV para los fabricantes de automóviles será gestionar dos cadenas de suministro en paralelo para responder a la demanda de componentes de los motores IC (combustión interna) y el abastecimiento de partes electrónicas y baterías. Para estar preparados para las interrupciones imprevistas, la gestión de la cadena de suministro, la integración de datos y la automatización serán clave, ya que brindan acceso a información no restringida. La pandemia y la escasez de microcomponentes afecta seriamente a la industria automotriz latinoamericana. El panorama actual transforma las cadenas logísticas haciendo cada vez más importante avanzar de un modelo Just in Time al de la industria automotriz 4.0.
En este escenario cambiante, una logística integrada y resiliente es esencial para ganar en un sector tan importante para el mercado latinoamericano. La pandemia del Covid-19 está teniendo un gran impacto en nuestra vida diaria, en cómo consumimos, cómo trabajamos y nos relacionamos; impulsando, además, una sobredemanda de artículos tecnológicos y plataformas digitales para poder enfrentar estos desafíos y sostener las economías locales y regionales. Esto obliga a las empresas de equipos electrónicos a aumentar su stock, afectando la capacidad de producción y abastecimiento de los fabricantes de semiconductores, situación que impacta profundamente a los fabricantes de automóviles, ya que la parte electrónica puede representar hasta 47 por ciento del costo y la participación de la composición total de un auto.
Según la Cámara de la Industria y Comercio Argentino-Alemana, más de 80 por ciento de la cadena de suministro de automóviles del mundo está conectada a China, por lo que el cierre del mercado de componentes automotrices de dicho país está impactando la capacidad de importación de carga desde la zona Asia-Pacífico hacia Latinoamérica. Asimismo, el mercado marítimo se encuentra en un momento de contracción de espacios, que afecta la confiabilidad de los itinerarios y tiempos de tránsito, lo cual ocasiona inestabilidad en la planeación y el incremento en la demanda de servicios. Esto se traduce en una desestabilización del presupuesto logístico y tiempos de producción.
Otro de los desafíos a los que se enfrentan los fabricantes de vehículos ligeros como secuela de la pandemia es la escasez de semiconductores, que desde fines del año pasado viene impactando las líneas de producción y además copando la capacidad de los puertos de Estados Unidos, lo que ha alterado las cadenas de suministro de componentes acostumbradas a una logística de tipo Just in Time, donde las partes son entregadas a las fábricas en la medida de sus necesidades de producción e inventario.
Integración y resiliencia en la cadena de suministro
Estos cambios están llevando a las empresas de la industria automotriz a buscar nuevas soluciones para gestionar sus cadenas de suministros, así sea para acelerar o desacelerar el abastecimiento y buscar alternativas desde transporte intermodal hasta servicios de almacenaje. "El sector automotriz, como un gran ejemplo de la transformación que impulsó la pandemia, enfrenta hoy el enorme desafío de implementar soluciones y estrategias innovadoras que le permitan integrar los diversos puntos en su cadena de abastecimiento. Esto está siendo un importante impulso para todas aquellas soluciones 4PL en donde se busca una respuesta certera, un mayor control de stock y visibilidad a la hora de potenciar la cadena de suministros de cara a las demandas actuales", afirmó Karina Marín, gerente de sector Automotriz para Maersk México y América Central.
Un automóvil promedio está compuesto por entre 60,000 y 90,000 piezas. De éstas, sólo algunas son producidas directamente por el fabricante, mientras que otras son enviadas por proveedores directos que, a su vez, pueden tener otros proveedores. Así, en la última década las empresas del rubro automotriz han extendido sus cadenas de suministros por todo el mundo, haciéndolas cada vez más complejas y de cobertura geográfica más amplia, proceso que dificulta la visibilidad, transparencia y efectividad de la logística. El reto está en integrar un sistema de logística resiliente que se ajuste a las complejidades de la cadena de suministros de la industria automotriz y que permita a los OEMs (Original Equipment Manufacturer) anticiparse ante eventos disruptivos, minimizar los impactos económicos y aumentar su competitividad.
Lograr la integración de múltiples proveedores en una cadena logística es un desafío importante para la industria automotriz latinoamericana, considerando tanto las distancias de los productores como las particularidades de la pandemia global. Por esto, integrar todos sus procesos en un solo operador logístico supone una solución que puede optimizar tiempos, inventarios y recursos. Las soluciones 4PL que hoy Maersk ofrece se ajustan a las necesidades de la industria automotriz, gestionando los inventarios y el stock de partes con una estrategia de suministros secuencial en línea, capaz de acelerar o ralentizar la entrega de su inventario en función de las necesidades de cada OEM. Esta solución 4PL, construida junto con las capacidades de E2Open, está diseñada para transformar la información en bruto a lo largo de la cadena de suministro en conocimientos prácticos para una toma de decisiones ágil. Esto significa que incluso si surgen interrupciones logísticas, se diseñan opciones intermodales alternativas como el transporte ferroviario o aéreo, para generar más resiliencia.
Mercados clave en América Latina
De acuerdo con John Carmichael, Director Global de la Vertical Automotriz de A.P. México es un potencial proveedor, con producción de salida para los EU en virtud del acuerdo NAFTA, y ofrece incentivos como la exención del impuesto para automóviles nuevos a los dueños de vehículos eléctricos híbridos y de hidrógeno. Brasil tendrá inversiones centradas en el desarrollo de vehículos eléctricos para el sector del transporte público y de mercancías. Desde 2018 Colombia ha tenido un marco reglamentario para promover los vehículos eléctricos con diversas leyes que disminuyen impuestos y eliminan las restricciones de tránsito. La agenda de sustentabilidad global impactará en mercados clave como Chile, México y Brasil.
Según expertos de Maersk, la transición de los vehículos con motor IC a eléctricos será desafiante en términos de la complejidad del diseño del producto y la cantidad de partes que se usan. En un futuro cercano, será difícil para los fabricantes tercerizar su logística inversa a un socio que no tenga los conocimientos técnicos adecuados. Esto principalmente se debe a las reglas y normativas sobre la manipulación y el almacenamiento de las baterías.
El sector automotriz en 2024: Una revolución eléctrica en marcha, el año 2024 ha sido testigo de una transformación sin precedentes en el sector automotriz a nivel global. La electrificación ha emergido como la fuerza motriz principal, impulsando un crecimiento exponencial en las ventas de vehículos eléctricos e híbridos.
- Los vehículos eléctricos puros (BEV) han experimentado un crecimiento explosivo, con un aumento del 147,3% en sus ventas.
- Los híbridos enchufables (PHEV) también han registrado un crecimiento significativo, con un aumento del 14,9%.
- Los híbridos no enchufables (HEV), por su parte, han mostrado un crecimiento del 56,4%.
En cuanto a los segmentos, las SUV han reafirmado su liderazgo, experimentando un sólido crecimiento del 19%. En términos de marcas, Toyota, Mazda y Suzuki han encabezado las ventas, consolidando su posición en el mercado. Sin embargo, es importante destacar el sorprendente crecimiento de KIA, que ha registrado un aumento del 78% en sus ventas, demostrando una gran capacidad de adaptación y una oferta de productos cada vez más competitiva.
El mercado automotriz en su conjunto ha mostrado una gran resiliencia, registrando un aumento del 7,7% en el total de vehículos nuevos. En el segmento de vehículos comerciales, se observa una tendencia interesante. Mientras que las ventas de camiones de más de 10,5 toneladas han disminuido un 14%, las ventas de vehículos de carga de menos de 10 toneladas han aumentado un 56%. Este dato refleja la creciente importancia de la última milla en el sector logístico y transporte, y la necesidad de vehículos más ágiles y eficientes para realizar entregas urbanas.
El año 2024 ha sido un año de grandes transformaciones para el sector automotriz. La electrificación, la creciente demanda de SUV y el auge del comercio electrónico han redefinido el panorama del mercado. A medida que avanzamos hacia el futuro, podemos esperar que estas tendencias se consoliden y que la industria automotriz continúe evolucionando a un ritmo acelerado.
Brasil: Un mercado en recuperación
En un contexto marcado por transformaciones económicas y desafíos globales, Brasil se posiciona nuevamente como uno de los polos estratégicos de la industria automotriz en América Latina. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró recientemente la notable reactivación del sector, tras años de caída en las ventas y producción. Durante una visita oficial a la planta de Nissan en Resende, estado de Río de Janeiro, el mandatario compartió su optimismo respecto al futuro del rubro, destacando la recuperación de la capacidad de consumo de los brasileños y las crecientes inversiones extranjeras en el país.
La industria automotriz brasileña, una de las más grandes del continente, experimentó un severo retroceso en la última década. En 2010, al término del segundo mandato de Lula, Brasil registraba más de 3,5 millones de vehículos vendidos anualmente. Sin embargo, esa cifra cayó drásticamente a 1,6 millones en 2022, reflejando una profunda desaceleración del sector. Según el propio presidente, uno de los factores clave detrás de esta caída fue la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Entre 2016 y 2022, los salarios no lograron superar la inflación, erosionando el ingreso disponible de los hogares y limitando su capacidad de consumo, especialmente en bienes de alto valor como los automóviles.
Desde su regreso al poder en 2023, Lula ha apostado por una política económica centrada en la recuperación del salario real. Una de sus primeras medidas fue la implementación de una regla que garantiza aumentos del salario mínimo por encima de la inflación. Esta política, según explicó el mandatario durante su discurso en Nissan, ha reactivado el flujo económico interno. “Pusimos el dinero a circular nuevamente, para que las personas puedan consumir”, declaró Lula. Esta visión no solo busca mejorar las condiciones de vida de la población, sino también estimular sectores clave de la economía, como el automotriz, donde el consumo doméstico es un pilar fundamental.
En 2024, las ventas de automóviles en Brasil alcanzaron los 2,6 millones de unidades, mostrando una recuperación sólida respecto a los años anteriores. Este repunte ha sido acompañado por una oleada de anuncios de inversión por parte de fabricantes nacionales y multinacionales, que ven en el país un entorno cada vez más atractivo para sus operaciones. De hecho, en los últimos dos años, las compañías automotrices han comprometido inversiones por alrededor de 130.000 millones de reales (aproximadamente 22.400 millones de dólares), con proyecciones que se extienden hasta el año 2030. Este nuevo ciclo de inversión pone al país en una senda de crecimiento sostenible en uno de los sectores más estratégicos para su economía.
Nissan apuesta por Brasil
La planta de Nissan en Resende es un ejemplo palpable de esta revitalización. Desde su inauguración en 2004, la instalación ha operado con una capacidad de producción anual de 200.000 vehículos, abasteciendo tanto el mercado interno como la demanda internacional. En 2023, la firma japonesa anunció una inversión de 2.800 millones de reales (unos 482 millones de dólares) en su operación brasileña. Este capital se ha destinado al desarrollo de una nueva versión del popular modelo Kicks, así como a la producción de un nuevo SUV, cuyo lanzamiento está previsto para los próximos meses. Estas iniciativas buscan no solo actualizar el portafolio de productos de la marca en Brasil, sino también reforzar su presencia en un mercado en franca expansión. Lula destacó la relevancia de esta inversión como una muestra de confianza en la economía brasileña.
El crecimiento del mercado en 2018
El primer trimestre de 2018 ha sido de celebraciones para la mayoría de los países, y es que las ventas de la industria automotriz han acelerado su crecimiento notoriamente, con casi 1.4 millones de autos vendidos, lo que se traduce en un alza de 7,1% respecto de los primeros tres meses de 2017. Países como Brasil, Argentina, Chile y Ecuador impulsan este crecimiento gracias a mercados automotores que siguen fortaleciéndose y donde las ventas se han elevado progresivamente.
Según JATO Dynamics, "gran parte del comportamiento positivo del primer trimestre se explica por la recuperación del mercado brasileño, cuyo total aumentó un 14,8% pasando de 459.700 unidades en Q1 2017 a 527.700 vehículos en Q1 2018. A pesar de la inestabilidad política, Brasil confirma la tendencia alcista iniciada en el segundo semestre de 2017, cuando las matriculaciones volvieron a crecer después de años de pérdidas". Un escenario político más estable en la mayoría de los países, además de mayor y mejor acceso al crédito han contribuido al crecimiento sostenido en la mayoría de los países, siendo Ecuador el que más sorprendió con su salto, anotando un alza de 66,1% respecto de las ventas del mismo periodo del año pasado. Le sigue Argentina con un 19%, Chile con un alza de un 15,1% (registrando el mejor marzo desde 2011) y Brasil con un crecimiento de 14,8%.
El auto que más ha ganado participación de mercado es el Renault Kwid, un crossover compacto que no se vende nuestro país. En términos de tipos de combustible, los vehículos gasolineros siguen siendo los que dominan el panorama, con un 53% de las ventas, mientras que el Etanol, el Diésel y los modelos de propulsión alternativa ocupan un 40%, 6,2% y 0,4% de las ventas respectivamente.
Si bien los eléctricos todavía no representan una gran fuerza de movilidad, con solo 27 autos registrados en el primer trimestre, los híbridos registraron un crecimiento de un 63% (4.303 unidades), mientras que los híbridos enchufables fueron la sorpresa con una varianción positiva de 126%, con un total de 663 autos vendidos.
En cuanto a segmentos los SUV siguen siendo los que más crecen, representando un 22,2% de las entregas totales, aunque todavía muy lejos del 39,4% de los subcompactos. De acuerdo con JATO Dynamics "Los autos citadinos ganaron terreno gracias a los últimos lanzamientos que incluyen el Renault Kwid en Brasil y Argentina, y los Chevrolet Beat/Spark en México, Ecuador y Colombia. Por su parte, los compactos, liderados por el Toyota Corolla, pierden atractivo como consecuencia del avance de los SUV compactos ( 23%)".
En términos grupos, la alianza Renualt-Nissan domina la región con un 18% del mercado latinoamericano, seguido de cerca por General Motors con Chevrolet, que sigue siendo la más vendida del continente. El Grupo Volkswagen queda en el tercer puesto con el 13% de participación en el mercado de la región.
Un gran punto a destacar es que las marcas chinas siguen el camino del crecimiento en Latinoamérica, anotando 32.000 unidades entregadas en el primer trimestre, equivalentes al 2,3% del mercado, un volumen 43% mayor al del mismo periodo de 2017. Como marca Great Wall da la sorpresa, anotándose entre las 25 más vendidas, con un 51% de crecimiento si se compara con 2017.
tags: #Auto #Automotriz



