El Kia Soul exhibe un diseño diferente y alternativo, un punto de inflexión dentro del segmento B. Podríamos clasificarlo como un hatchback, pero en realidad no lo es, así que lo más apropiado es referirnos a él como un Soul, así de simple, sin tipologías ni codificaciones. Revisemos las principales razones que nos llevan a elegirlo.
Diseño Exterior
El exterior de este… ¿hatchback?, digamos que sí, es cuadriforme, geométrico y podría verse como un insulto para un experto en aerodinámica. Claro que es ese cincelado diseño el que le brinda la posibilidad de lucir tan bien, apto para jóvenes, hombres, mujeres, familias, etc, sin olvidar que sus esquinas bien aprovechadas son las que garantizan una generosa oferta de espacio interior.
En honor a la verdad el planteamiento arquitectónico de este automóvil así como lo hace muy habitable, también lo torna un tanto polémico. La verdad es que no es fácil encontrar un hatchback comparable al Soul, en términos de diseño claro está, un acierto de sus creadores aunque en algunos casos es su peculiaridad lo que incomoda a los compradores menos audaces.
En esta tercera generación se anuncian dos pequeños ajustes en las dimensiones externas: 4.195 mm de largo (+55 mm), 1.800 mm de ancho, 1.600 mm de alto y 2.600 mm de distancia entre ejes (+30 mm). Los citados guarismos no afectan la idea básica de este producto, el que desde un principio se destacó por ofrecer una notable amplitud interior, la cual sigue siendo una de sus ventajas principales.
Como ya lo dijimos, en esta variante GT Line se ofrecen unas deportivas llantas de 18”, además de retrovisores y techo Black Piano. La zaga considera barras de luces erguidas, con uno de sus extremos invadiendo la faz del portalón, y la luneta exhibe una suave curvatura que le otorga un aspecto muy sofisticado.
Diseño Interior y Equipamiento
La cabina cuenta con un nuevo diseño inspirado en la música, lo que denota su enfoque puesto en las nuevas generaciones de usuarios. La materialidad ha cambiado para bien. Hoy sigue habiendo plásticos de mal tacto tradicionales Kia, pero son los menos y están bien lejos de las superficies de tacto.
En el habitáculo se advierten las fuertes diferencias que hay en esta versión GT Line con respecto a los demás miembros de la familia Soul. El puesto de manejo presenta un volante con borde inferior plano, un timón que, como ya es la tónica general de la industria, incluye varios pulsadores en los apoyos; esto no es algo que nos guste, porque en las maniobras es fácil presionar uno de esos mandos sin querer hacerlo. Los asientos frontales son perfectos, en todo sentido, mientras que la banca trasera nos ofrece una postura bastante cómoda.
No hay problemas de habitabilidad para cinco ocupantes, una ventaja que se agradece y que ha convertido al Soul en uno de los hatchback favoritos de las familias en formación; consideremos además que en el maletero caben 663 litros, nada mal con todos los asientos en uso.
También mejora el equipamiento de serie. Ahora, todos los Soul se ofrecen con pantalla táctil de 7” con conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, 3 puertos UBS, cargador inalámbrico de teléfonos, las luces ambientales y head-up display, un acierto considerando su público.
Motor y Rendimiento
En nuestro país se ofrecen cuatro variantes, todas equipadas con un motor gasolinero de 1.6 litros que produce 122 CV a 6.300 rpm y un torque de 152 Nm a 4.850 vueltas por minuto. Los precios van desde $13.990.000 hasta $16.990.000, valores a los que se les deben aplicar esos convenientes bonos de importador y financiamiento.
En esta tercera generación se mantiene el bloque gasolinero de 1.6 litro, conocido impulsor que entrega 122 caballos y que ha demostrado su eficiencia y confiabilidad a través de los años; la administración de sus erogues le fue encomendada a una transmisión automática de seis velocidades.
Ahora, este motor en el Soul no me resulta para nada desagradable. Pero nos deja con gusto a poco. No acelera con decisión, le cuesta hacer las recuperaciones, es menos elástico de lo recomendable y, digámoslo, tampoco es el más eficiente de los modelos.
El motor acelera progresivamente, más de lo debido, y el despliegue de torque tampoco es una de sus fortalezas. El desarrollo final de la transmisión sigue la tónica, transformando las aceleraciones en un proceso parsimonioso por lo que debemos tomar en cuenta esa característica al momento de solicitarle mayor impulso en los adelantamientos.
Para entender el planteamiento del Soul debemos olvidarnos de ciertos asuntos concernientes con el alto performance o la deportividad, porque en este hatchback hay cosas mucho más importantes; es un automóvil funcional y espacioso, pensado para la familia.
Experiencia de Conducción
Conducir un Soul es una gran experiencia, porque sus reacciones son enérgicas desde el inicio y su notable estabilidad, que en buena parte se debe a su cuadriforme diseño, nos permite dibujar curvas a plena velocidad sintiendo una tranquilizadora sensación de aplomo. La caja manual es muy fácil de operar, en tanto que el conjunto automático nos brinda una impecable eficiencia de uso; es un automóvil apto para ciudad y carretera.
Ahora, obviando al motor, la conducción del Kia Soul es más que agradable. Es suave, como dijimos, y bastante silencioso de llevar.
La estabilidad es absoluta, por efecto del diseño cuadrado de la carrocería, y con respecto a la suspensión podemos decir que su recorrido no es tan largo pero aún así no podemos calificarla de dura; la suavidad de marcha está en su justa medida. Las dirección responde muy bien al igual que los frenos, y destacable es el hecho de que en esta variante GT Line se anuncian novedades en la lista de dispositivos destinados a elevar la cuota de seguridad; entre ellos se cuenta el control de estabilidad, el asistente de partida en pendiente, los airbags laterales y de cortina, el sensor de punto ciego y el aviso de tráfico cruzado en reversa.
¿Vale la pena?
Está claramente enfocado en los Millenials, aunque, dicen, ellos no compran autos. Es tecnológico, conectado, tiene un diseño interior exquisito y ofrece tecnología inédita en el segmento. Más allá de eso, es un auto muy funcional para personas con niños, ya que cuenta con unas generosas plazas posteriores y un gran maletero, además de un muy correcto equipamiento de seguridad.
A mí, personalmente, me encanta, desde el día uno y hasta ahora, pese a que no soy Millenial y estoy lejos del target primario de la marca. Me gusta por su atrevimiento, porque lo hicieron crecer, lo equiparon concienzudamente y le mejoraron la calidad interior. Y eso pesa más que un mal motor. Bueno, no tan malo, sólo viejo.
Ficha Técnica (GT Line)
| Motor | 1.6 litro 122 CV / 152 Nm |
|---|---|
| Transmisión | Automática / 6 vel. |
| Tracción | Delantera |
| 0-100 km/h | ND |
| Vel. Máxima | 185 km/h |
| Rendimiento | ND |
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