Las casas-talleres son espacios fascinantes que entrelazan la vida y el arte de manera armónica e inspiradora. No raramente el taller se transforma en casa o la casa se transforma en taller, mezclando los usos, deseos y necesidades.
Situados en un umbral entre el vivir y el crear, el ocio y el oficio, estos espacios fascinan al público amante de las artes, siendo muchas veces reconstruidos dentro de galerías de arte o transformándose en museos a lo largo del tiempo. Las casas-talleres reciben esta misión, reforzar los vínculos entre artistas y sus obras, generando ambientes que traen el confort y la protección necesarios para aflorar la creatividad.
En este sentido, no es inusual que los propios artistas participen del proyecto, como coautores, trayendo ideas espaciales que extrapolan sus objetos artísticos y ganan representatividad también en la arquitectura.
A través del desorden aparente retratado en las fotos de los interiores domésticos de Picasso, Ábalos discurre sobre la "casa fenomenológica" afirmando que lo que da sentido al hogar son las relaciones esencialmente afectivas con los objetos, rodeando al habitante de colecciones sentimentales como un inventario notorio de su memoria.
Ejemplos Célebres de Casas-Talleres
Con tantos ejemplos célebres, queda evidente la complejidad de estos espacios y las diferentes formas que asumen de acuerdo con el contexto y las necesidades del artista. Entre ellos, se destaca la Casa para el pintor Ozenfant de Le Corbusier (París, 1922) y casa Charles y Ray Eames (Los Ángeles, 1945-49) - insertada en el programa de las Case Study Houses.
Durante la difusión y consolidación del modernismo por América Latina destaca la casa para Diego Rivera y Frida Kahlo de Juan O'Gorman (Ciudad de México, 1929-30); y también la casa de Luis Barragán - para José Clemente Orozco (Guadalajara, 1936-38). En Brasil, se puede indicar la residencia de la artista Tomie Ohtake (São Paulo, 1966-68) - diseñada por su hijo Ruy Ohtake.
Por eso, seleccionamos 15 proyectos de casas-talleres que ilustran esta relación intrínseca, teniendo como fondo la contemporaneidad de América Latina. Algunos están localizados en áreas remotas, funcionando como verdaderos refugios creativos, mientras que otros se integran a residencias ya existentes o son concebidos desde el inicio para unir vivienda y espacio de trabajo. Independientemente de la estrategia adoptada, todos demuestran cómo arte y vida pueden entrelazarse de forma armónica e inspiradora.
Características Comunes de las Casas-Talleres
A menudo se encuentran en medio de la naturaleza, favoreciendo la concentración y la introspección, permitiendo que los artistas se desconecten de las distracciones urbanas y se dediquen enteramente a su trabajo. Además, el paisaje alrededor puede ser una fuente constante de inspiración.
Estos espacios pueden ocupar habitaciones adaptadas, garajes transformados o pequeñas construcciones independientes en el jardín. El acceso facilitado y la separación parcial entre vivienda y trabajo proporcionan equilibrio entre las dos actividades.
Una demanda que se ha vuelto cada vez más común en las grandes ciudades, donde la mejor utilización de los espacios disponibles y la reducción del tiempo de desplazamiento son factores esenciales. En este contexto, estas casas son planificadas para que los ambientes de creación y convivencia se complementen, garantizando funcionalidad y confort.
El Club Deportivo Unión Pichilemu y la Banca de la "Culata"
El Club Deportivo Unión Pichilemu arrastra un siglo sobre sus espaldas. Es el más longevo del pueblo. A lo largo de su existencia ha ido aglutinando personas de distintos estratos sociales destacando aquellos que en forma aficionada emergieron como verdaderos artistas aportando a la vida del Club más allá del deporte mismo como era el fútbol y el básquetbol en damas.
Socios y actores como José Miranda Gaete, Rogelio Álvarez Jorquera, Aliro Miranda Gaete, Carlos Urzúa Púa, Rolando Pavez Clavijo, Rosa Moreno Muñoz, Raquel Muñoz, María Pérez Llanca, Graciela Álvarez, Silvia Ahumada, Zunilda Cáceres, Gladys y Norma Álvarez Jorquera, Jorge Vargas, Carlos Pérez Llanca, Mariano y Hugo Polanco Galarce, Ismael Carrasco Bañados y Tato Becerra por mencionar tan sólo algunos de esa inmensa parrilla de actores y socios que durante muchos años mantuvieron al Club en sumo grado de actividad.
La planificación de las veladas estaban a cargo de Aliro y José Miranda Gaete, los mismos que sentados en la histórica banca de la “Culata” allá en la intersección de las calles La Concepción, San Antonio y Camilo Henríquez trazaban las líneas de los sketchs y números variados que se prepararían para el gran evento de su aniversario.
El deseo de realizar una actividad diferente a lo usual como eran los bailables en un momento determinado surgió la idea de ir a la Capital a captar alternativas para llevar a cabo algo diferente y así celebrar de un modo distinto el aniversario. Siendo así, se comisionó a José Miranda Gaete y Rogelio Álvarez Jorquera para que viajasen a Santiago a impregnarse de nuevas ideas que podrían ser replicadas en Pichilemu. Lo que quedó en el recuerdo es que los comisionados estuvieron más de tres días perdidos recorriendo el Bim Bam Bum y otras Boites con el único propósito de registrar nuevas ideas para su Club.
Anécdotas y Sketchs del Club Deportivo Unión Pichilemu
El Club Deportivo Unión Pichilemu también es recordado por sus creativos sketchs y números variados:
- 1968 - 1969: Sketch - Al ritmo del Can - Can
La idea era representar el baile del Can - Can tan de moda por esos años. Rossy Moreno Muñoz, una entusiasta coreógrafa que gustaba de preparar ese tipo de espectáculos pidió la colaboración a algunas alumnas del Colegio Preciosa Sangre con el debido consentimiento de las madres de la Orden. En agradecimiento al gesto de concederles el permiso a las niñas, cuatro monjitas fueron sentadas en primera fila a pocos metros del escenario.
- 1970 - 1971: Sketch - Raphael en vivo
Raphael de España por aquellos años era furor tanto en Europa como en Latinoamérica. Como forma de cautivar al público con sus canciones se preparó la mímica del cantante utilizando a Juan Carlos Miranda Pérez el mismo que fué vestido con una una tenida completamente negra y peinado y maquillado de la misma forma debiendo realizar los movimientos del propio Raphael conforme la cancion que debía imitar. El número resultó todo un éxito puesto que el público aplaudió a rabiar hasta el punto que terminada la actuación, Óscar Rojas que oficiaba de panteonero en el Cementerio Parroquial, se acercó hasta el escenario a felicitar a Juan Carlos por lo bonito que cantaba pasándole un fajo de billetes como premio, mientras el Aliro que era el verdadero cantor quedaba boquiabierto por la injusticia que se estaba cometiendo con él.
- 1983 - 1984: Sketch - “El Convertido”
Aparece en escena Claudio Miranda Valdés gritando las exquisitas empanadas “caldúas” y el rico “moteméi” preparado en la vereda de la “Culata”. Después de unas vueltas por el escenario ofreciendo los mentados productos aparece Carlos Urzúa Púa con un bombo y sus respectivos palillos dándole fuertes golpes al bombo.
La creatividad de José y Aliro Miranda Gaete era admirable. Por Félix Madariaga Leiva.
Matanza de Corpus Cristi: Héroes a los pies del cerro
En la búsqueda constante de rescatar la memoria de la lucha de nuestro pueblo, queremos llevar a nuestros lectores, la historia de este episodio, contada por uno de sus protagonistas, dueño de la casa y combatiente del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, a quien llamaremos Víctor, quien, a través de su testimonio, nos permitirá reconstruir lo que ocurrió ese día fatal en que las fuerzas represivas de Pinochet quisieron dar un golpe definitivo a un FPMR que ganaba respaldo tanto en Chile como en el exterior.
A raíz de una investigación que El Indoamericano realizó durante el 2021, logramos contar una parte de la historia no conocida de la Matanza de Corpus Cristi, donde la CNI asesinó a 12 jóvenes militantes y combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en esa oportunidad logramos ubicar a Gabriel, quien nos contó los momentos que vivió tras arrancarse de las manos de la CNI, en un espectacular escape en la comuna de Las Condes, muy cerca de donde fue asesinado el Comandante Benito.
Testimonio de Víctor, Combatiente del FPMR
Víctor hoy tiene más de 70 años, vive en la misma casa que fue el escenario del ataque de la CNI en 1987, cuyo objetivo era aniquilarlos, como lo que hicieron con José Valenzuela Levi y otros 6 militantes y combatientes rodriguistas. Antes de llegar al 15 de junio de 1987, quisiéramos conocer un poco más de tu historia…
Yo nací en esta casa, antes de decir mamá, dije Colo Colo, soy de izquierda y soy hincha de ese club desde que tengo noción de vida. Toda mi familia, desde mi abuela son comunistas, de hecho, en esta casa estuvo el comando de Salvador Allende de Conchalí durante varias de sus campañas a la presidencia. Yo, sin embargo, con los vientos de fines de los años 60 y mi juventud, participé activamente en el MIR y no en el Partido Comunista, lo que me trajo no pocas discusiones con mi familia, especialmente con mi hermana.
Juventud e Intereses
Lo que a mí más me gustaba era el fútbol, jugaba de mediocampista y mi ídolo era Enrique Ormazábal; aquí en la Quinta Residencial de El Salto, todas las calles tienen nombres de países: Venezuela, Colombia, Uruguay, Paraguay, Cuba, etc., y cada calle tenía un equipo de fútbol, era una liga muy grande.
En 1968 ingresé a hacer al Servicio Militar a solicitud de mi organización política, estuve ahí un par de años. El golpe militar me pilló militando en el MIR, como podrás imaginar, como familia tuvimos muchos problemas debido a nuestra militancia. En el año 74, estuve detenido 9 días en el Regimiento Buin.
Incorporación al FPMR
Hay que entender lo que pasaba en aquellos años, compañeros detenidos, desaparecidos, presos, rostros que no conocías, mucha desconfianza, mucha pobreza en todas partes etc., me fue alejando de mi organización, y fui contactado por unos compañeros del Frente para que los ayudará a contactar cuadros jóvenes en el sector, y así me incorpore a su estructura.
El 15 de Junio de 1987: Acuartelamiento y Alerta
Ese 15 de junio nos levantamos temprano en la casa, siempre había cosa que hacer, lo primero era revisar las señales de normalidad, se revisó la señal de normalidad, se visitó a la persona que estaba encargada de mantener los medios (armamento y y explosivo, granadas). Me acuerdo que en un principio estaba todo bien, estaba todo tranquilo, no había novedades.
Todo estaba tranquilo, hasta que fuimos alertados por los medios de comunicación que algo raro estaba ocurriendo. Estábamos escuchando Radio Cooperativa como siempre y ahí el escenario cambió rápidamente porque comenzaron a llegar las malas noticias, recuerdo que eran como las 11 de la mañana y decían por la radio habían matado a un compañero en la comuna de Las Condes, que era un jefe del FPMR, lo que luego se confirmaría que era Recaredo Ignacio Valenzuela, uno de los comandantes del FPMR, conocido como Benito, encendimos la TV y recuerdo que sólo el canal 9, que era de la Universidad de Chile, también estaba transmitiendo esa información.
Señales de Alarma y Órdenes
Como a las 16 horas fuimos a revisar nuestras señales de normalidad en un árbol, en la calle el Salto con Duke de Kent, y no estaban como en la mañana, lo cual era una señal de que algo malo iba a ocurrir, teníamos las señales de normalidad en la avenida El Salto, porque para todos los del grupo y los jefes, era más fácil llegar ahí. Cuando me di cuenta que las señales de normalidad no se cumplían*, me comuniqué con una persona que podía darnos alguna información sobre lo que estaba pasando y él me dio la orden de acuartelar a la unidad 1001, pero no me da ninguna explicación o motivo, pero como él era el jefe acatamos la orden.
Durante el último control de las señales de normalidad, caminando desde la Avenida El Salto hacia la casa, me fijé que había camiones de Chilectra, con unos tipos que andaban arreglando la luz a las 10 de la noche con tenidas extrañas y muchos autos dando vueltas por el sector, aquí normalmente a esa hora había poco movimiento ya que las calles eran de tierra, lo que me pareció muy extraño y todas esas anormalidades se la comuniqué al jefe, quien sólo anotaba, lo que a mí me tenía “choreado” porque no nos decía nada, y yo pensaba y meditaba que por algo estábamos acuartelados, con armamento y algo grande haremos. Entonces, nos dedicamos a revisar el armamento para que estuvieran en buen estado, pero no había ninguna planificación, seguíamos esperando órdenes y seguíamos esperando pensando que algo grande íbamos a realizar.
Plan de Acción y Evacuación
Claro que teníamos un plan, y después de comer algo, alrededor de las 22.00 horas, revisamos el plan de evacuación y los roles de cada uno de los acuartelados en la casa, era un plan conocido que habíamos ensayado varias veces. El compañero encargado de la contención estaba sentado detrás de la puerta de ingreso a la casa con un fusil M16, tenía una granada defensiva y otra ofensiva.
Como a las 11 de la noche nos enteramos que la CNI estaba allanando una casa en la calle Varas Mena en la comuna de San Joaquín, nos fuimos a dormir, unos se tiraron en el sillón, otro en una silla, yo me tiré en la cama con la ropa puesta, no pude dormir, estaba con el estómago apretado, así que sólo me quité la chaqueta, al lado se recostó otro combatiente.
La Irrupción de la CNI y el Escape
A las 12:05 Víctor se encontraba hace una hora tendido en la cama, no estaba dormido y se levanta de ella de sobresalto cuando se escucha una sonajera de vidrios, gritos y un ruido muy fuerte que venía desde el frontis de la casa; LAS patadas de agentes de la CNI intentando botar la puerta eran reconocibles para cualquiera, y mientras tanto en la casa del lado, que alguna vez fue parte de la casa de Víctor, también reventaron unos ventanales, ahí fue donde los agentes de civil entraron primero, lo cual los favoreció a ellos y los alertó tempranamente que venían por ellos, esto permitió el escape de todos los combatientes de la unidad 1001 hacia el Cerro San Cristóbal, que se encuentra pegado a esas antiguas y hasta entonces tranquilas casas en la zona norte de Santiago.
Porque la CNI ingresó primero a la casa de al lado, creyeron que ese era el lugar donde debía romper, se equivocaron, me da risa porque se equivocaron de casa los weones, se escuchaban las voces de los jóvenes que ahí vivían y que estaban despiertos, escuchando música, pero vendieron la pesca y eso nos dio a nosotros el tiempo de salir del lugar. Ya que al escuchar los primeros ruidos, la mayor parte de los combatientes, logró arrancar por el patio trasero de la casa según el plan de evacuación. En la casa sólo quedábamos yo y el compañero que estaba en la contención, que era muy joven y no sabía qué hacer.
Cuando el combatiente salió, me subí al techo, ya que la casa tenía unas cornisas muy grandes, entonces, punta y codo me desplacé por el techó, miré hacia abajo y vi que había muchísimos agentes de la CNI, una gran cantidad de autos y en la esquina un bus de las Fuerzas Especiales de carabineros, en ese momento pensé que si tiraba la granada podía herir a varios chanchos, pero los otros iban a empezar a disparar como locos, pensé en mi futuro y en lo planificado, ya había pasado unos dos minutos, calculé que el resto de los compañeros ya debía haber salido, y sin disparar un tiro, salí por el patio trasero evadiendo el cerco de la CNI.
Huida al Cerro San Cristóbal
Hoy lo recuerdo como una anécdota, al compañero que arrancó con el fusil AKA se le cayó el cargador, el que en su depósito tenía balas trazadoras, entonces creo que evaluaron el riesgo para ellos de seguirnos con el armamento que pensaron que teníamos y no lo hicieron. Luego me contaron que la CNI andaban con perros adiestrados, uno de ellos se llamaba “Pancho” y le decían busca Pancho, busca Pancho.
Eran alrededor de 200 efectivos que nos acechaban esa noche, cuando salimos a la calle luego de saltar varios patios, nos perdimos. Yo crucé hasta una cancha de futbol de tierra y subí por la ladera del cerro San Cristóbal. Yo vi cómo llegaron hasta la cancha, y desde allí enfocaban hacia arriba, pero no avanzaron, yo seguí subiendo el cerro solo y me quedé allí toda la noche, escondido en unas cavernas que conocía desde niño. Al resto de los compañeros nunca más los vi esa noche, años después supe que algunos bajaron por la ladera del Zoológico de Santiago.
Víctor vivió en la clandestinidad durante 7 meses antes de salir hacia Buenos Aires donde vivió hasta 1994, cuando regresó a Chile.
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