En una región como Magallanes, la ganadería ovina jugó un papel determinante en el poblamiento colonizador y en su producción económica durante casi tres cuartos de siglo, entre 1880 y 1950.
Las particularidades de su desarrollo en el ámbito rural eran nociones de conocimiento común por la participación laboral y la tradición. Sin embargo, poco de ello quedó registrado en documentos de interés para la historia, precisamente por estimarse conocido por la gran mayoría de la población magallánica.
De allí que son bienvenidos aquellos contados escritos, por lo común en forma de recuerdos personales, que han sido conservados en el ámbito familiar y que en diferente grado sirven para iluminar el mundo de la actividad rural sudpatagónica y cuanto con ellas pudo estar relacionado, en el bien entendido de su indiscutida importancia histórica.
Las Vivencias Patagónicas de Mateo Ivanović Sapunar
Es el caso de las Vivencias Patagónicas escritas por Mateo Ivanović Sapunar en 1975, un relato que ilustra las formas de vida y de trabajo en el ambiente de la ganadería sudpatagónica, incluyendo las costumbres establecidas al cabo de medio siglo desde su establecimiento.
El autor, de doble ancestro dálmata (croata), nació en Punta Arenas en 1913 y debió recibir una instrucción y educación que lo habilitaron para incorporarse a la vida laboral.
Así ocurrió efectivamente en 1928 cuando Mateo, joven de unos quince años de edad, fue contratado en calidad de junior en la Oficina Dick, empresa dedicada a la prestación de servicios al empresariado rural.
Sobre todo ello tratan las "vivencias" de Mateo Ivanović Sapunar, escritas en un lenguaje sencillo y en forma amena, en una relación que ilustra en lo referido a las formas de vida y de trabajo en el ambiente de la ganadería sudpatagónica, incluyendo las costumbres establecidas al cabo de medio siglo desde su establecimiento.
Su contenido interesa en tanto da cuenta de una trayectoria laboral meritoria, con lo que tuvo término una etapa decisiva en su vida personal y familiar, tras la cual tuvo inicio y desarrollo otra definida por su condición de estanciero -entonces el anhelo de muchos, máxime sí habían estado ligados por su actividad laboral con la ganadería-, luego de obtener el arrendamiento de un campo fiscal en la subdivisión de Ponsonby (Isla Riesco), sobre cuyas vicisitudes también dejaría memoria escrita hasta alcanzar la anhelada estabilidad económica para sí y su familia.
Es, en buenas cuentas, el relato de vida de un hombre común de la clase media magallánica, mayormente conformada por la descendencia de inmigrantes europeos, durante buena parte del siglo XX, formado a sí mismo en la disciplina del trabajo responsable y en la aspiración de adelantar económica y socialmente.
Primer Contacto con la Patagonia Rural
Mateo Ivanović describe su primer contacto con la Patagonia rural a través de un viaje en Ford T a la estancia Río Verde. Debido a las dificultades ocasionadas por la obligación de hacer imposiciones al personal y la "estampillada" en las libretas de seguro, uno de los funcionarios de la Oficina Dick tendría a su cargo esa labor y además marcaría los fardos de la esquila, contaría los lanares esquilados y prepararía las liquidaciones finales del personal.
Corrían los primeros días de diciembre de 1928 y así fue como conocí Isla Riesco, cuya estancia "Ponsonby" la arrendaba al Fisco la Sociedad "De Bruyne y Cía.", propietarios de Rio Verde Sheep Farming Company.
La cuadrilla de esquila la componían 12 esquiladores; se anotaban las "encerradas" de a 12 ovejas y al final se descontaban los lanares que quedaban en el brete. La prensa era hidráulica en ambas estancias y la operaban los dos hermanos Harambour.
Los vellones eran clasificados por el profesional Sr. Preston, que venía expresamente de Inglaterra para la esquila. Regresamos a Punta Arenas un mediodía a fines de Enero.
Dos Años en Estancia Laguna Blanca
Durante el período de trabajo en la oficina del Sr. Dick (2 años), Mateo Ivanović pasó de junior a ayudante de caja y luego a Ayudante del Encargado de la Contabilidad de estancia "Laguna Blanca".
Esto se producía justo al final de la esquila y mi antiguo jefe directo, Sr. Díaz Garay, se hizo cargo de las liquidaciones del personal -había viajado el día anterior- y en la larga espera por recibir estos haberes me tocó hacerme cargo finalmente de esta delicada tarea.
Se trataba de 28 esquiladores mas los prenseros y varios obreros de temporada a los cuales había que determinarles el sueldo ganado, descontar las imposiciones, colocar las estampillas en sus Libretas de Seguro y hacerles el correspondiente finiquito, previo descuento del impuesto a la renta.
Estancia Laguna Blanca administrada en esos años por el experto ganadero don Alejandro Ross, era una de las grandes estancias del sector continental.
Terminados los "finiquitos" del personal de esquila se dio comienzo al transporte de los fardos de lana desde el galpón de esquila de la estancia al puerto de Río Verde. Los fardos se depositaban en el galpón de la Mercantil Río Verde, ubicado frente al canal Fitz-Roy (hoy Hostería Río Verde)
Mi incorporación como funcionario de Soc. Ganadera Laguna Blanca coincidió con la habilitación de un nuevo edificio -totalmente machihembrado con maderas regionales- destinado a oficinas y almacén.
Se giraban innumerables cheques debido a los muchos anticipos solicitados por el personal. Todos estos documentos debía llevarlos a la casa administración para la firma del Sr. Ross. Y esto sencillamente porque este caballero no iba nunca a la oficina.
Precisamente este diario peregrinar desde la oficina a la bodega para llenar allí la iluminación de kerosén casi produjo un incendio, que hubiese acabado con todo el edificio.
tags: #Auto



