La canción Gracias a la vida, escrita por la cantautora chilena Violeta Parra (1917-1967), es una obra fundamental de la música chilena y latinoamericana.
El Origen de la Canción
La canción aparece en el álbum Las últimas composiciones, el último trabajo discográfico de Violeta Parra que fue lanzado en 1966. Fue compuesta en una época agridulce en la vida de Parra, marcada por su tormentosa relación amorosa con el antropólogo suizo Gilbert Favre.
Gracias a la vida era uno de los temas favoritos de la autora. “Creo que las canciones más lindas, las más maduras… Perdónenme que diga canciones lindas habiéndolas hecho yo, pero qué quieren ustedes: yo soy huasa y digo las cosas sencillamente, como las siento. Las canciones más enteras que yo he compuesto son Gracias a la vida, Volver a los 17 y el Run Run se fue pa’l norte", dijo Violeta en una entrevista radial entregada un poco antes de su fallecimiento, la que aparece recopilada en el libro Violeta Parra en sus palabras, entrevistas.
La canción tomó un significado especial después del 5 de febrero de 1967, día en el que Parra terminó con su vida con un disparo mientras estaba en la Carpa de La Reina, un espacio artístico instalado en el sector oriente de Santiago. La cantautora tenía 49 años.
Reconocimientos y Versiones
Gracias a la vida es una de las canciones más reconocidas de Violeta Parra, y también es considerada como un verdadero himno para la humanidad en América Latina.
En el año 2000, un jurado convocado por el municipio de Santiago eligió a la pieza como la mejor del siglo XX. En 2017, el diario chileno La Tercera elaboró un listado junto con 100 integrantes de la industria cultural local, que estableció que esta canción era la mejor de la historia del país.
Desde el exterior, el reconocimiento ha llegado a través de las versiones realizadas por artistas como Joan Baez y Arja Saijonmaa. Para algunos especialistas, la versión de Sosa permitió que el tema traspasara las fronteras.
La grabación más conocida fue la realizada por la intérprete argentina Mercedes Sosa, que la incluyó en su disco Homenaje a Violeta Parra en 1971. La argentina habló sobre su admiración hacia Violeta Parra y la influencia en su trabajo.
“Desgraciadamente no la conocí. [Violeta] significó para mí el encuentro con canciones que me acompañaron y me acompañan en todos los escenarios del mundo”, dijo Sosa en una entrevista a TVN en 1996.
Controversias con Mercedes Sosa
La versión de Gracias a la vida de Mercedes Sosa es tanto o más conocida que la original de Violeta Parra. Esto ha llevado a que algunos artistas, especialmente estadounidenses o europeos, confundan la autoría con ambas.
La última controversia sobre esta canción ha ocurrido a inicios de este año, cuando el cantante canadiense Shawn Mendes la interpretó durante su paso por el Lollapalooza Argentina 2025. El momento desató una verdadera pelea en redes sociales entre las fanáticas argentinas y chilenas del artista, ya que la organización del festival, a través de su cuenta oficial de X, decía que el tema era de Sosa. Mendes -que días después de ese show llegó a Santiago para su presentación en la versión chilena de Lollapalooza- se disculpó por desconocer el origen de la obra de Violeta Parra.
A pesar de lo que se pueda pensar en el otro lado de la cordillera, Mercedes Sosa nunca ha escondido su admiración profunda por Violeta Parra. De hecho, Gracias a la Vida, cantada con su voz profunda, es un clásico de su repertorio. Incluso, en 1988 la cantó junto a Joan Baez.
“Violeta Parra significó para mí, desgraciadamente no la conocí, el encuentro con canciones que me acompañaron y me acompañan en todos los escenarios del mundo. Un periodista en Concepción me preguntó si yo cantaba Gracias a la vida solamente acá y le digo no, es la canción que no se saca jamás de mi repertorio”, le explicó a Pedro Carcuro durante su paso por el programa de Pé a Pa, de TVN, en plenos años noventa.
Para Isabel Parra, la hija de Violeta, el tributo de Mercedes a su madre resulta totalmente orgánico.
“A mi me parecía natural que Mercedes cantara a Violeta. Violeta hubiera hecho lo mismo con Mercedes. Se hubieran querido y se hubieran entendido y se hubieran digamos regocijado una a otra de lo que significa meterse en el arte popular y en el canto comprometido, en el canto revolucionario. Yo creo que hubieran sido muy amigas, muy cercanas“, le dijo a Cooperativa hace algunos años.
El Paso de Violeta Parra por Argentina
En la vida errante de Violeta Parra figura un olvidado paso por Argentina, el que se extendió doce meses, entre 1961 y 1962.
Para entonces, era una incansable investigadora folklórica, conocida en algunos círculos por su trabajo en la Universidad de Concepción y en los espacios que logró hacerse en las radios, pero aún lejos del alcance masivo que tendrá después.
Violeta Parra cruzó hasta Argentina y se instaló primero en la localidad de General Picó, ubicada en la pampa, hasta donde llegó para ayudar a su hermano Eduardo, quien vivía allí junto a sus hijos. En esa localidad, además de presentarse constantemente en peñas folclóricas, realizó talleres abiertos de cerámica y pintura para la comunidad.
Tiempo después, desde la pampa viajó a Buenos Aires, donde residió en el céntrico Hotel Fénix, en la calle San Martín. Allí se instaló con sus cuadros y arpilleras, recibió a curiosos y periodistas, y ensayó los temas del disco.
No fue fácil la adaptación. “Tengo el corazón oprimido por lo lento de mis trámites en esta ciudad de porquería, pero no me dejaré aniquilar”, le comentó a su pareja, el suizo Gilles Favre.
En Argentina grabó solo un disco, El folklore de Chile según Violeta Parra (1962), registrado en los estudios de EMI Odeón en calle Córdoba, en pleno centro de la metrópolis trasandina. También se le conoce con el título de Violeta Parra en Argentina, y aunque pasó casi inadvertido en su momento, tuvo mayor difusión, precisamente tras gatillarse un interés en su obra a partir del álbum de Mercedes Sosa.
Pese a la desazón inicial, el empuje de Violeta y su constante actividad comenzó a abrirle puertas. Así comenzó a tocar en teatros y en la televisión transandina, surgieron entrevistas de medios masivos y poco a poco se hizo más conocida.
Finalmente, la aventura trasandina de Violeta Parra terminó en mayo de 1962, cuando recibió una invitación desde Finlandia. Fue así que partió a Europa junto a sus hijos, e incluso con Favre por lo que no vería la publicación de su disco.
Como sea, aquel fue un período intenso que luego tuvo su eco en la obra de Mercedes Sosa.
Análisis Musical
Una de las características centrales del Trío para un nuevo tiempo (1985) es la cita que hace el compositor de la canción Gracias a la vida, compuesta por Violeta Parra en 1966. Garrido-Lecca comenta que escogió esta canción no solo por su valor estético y por constituir un ícono de la música popular chilena, sino también por poseer ciertas características musicales que le resultaban interesantes de desarrollar por medio de este trío.
Las seis estrofas de la canción siguen un patrón melódico y armónico distintivo. Cada una de ellas comienza con el mismo verso: "Gracias a la vida que me ha dado tanto", en los que la palabra "vida" siempre corresponde a un intervalo melódico de tritono (ver ejemplo 1).
Aunque el intervalo de trítono forma parte del acorde de dominante séptima, función armónica de amplia presencia en el repertorio folclórico chileno, es interesante observar que Violeta Parra haya hecho expreso uso de este intervalo en contextos de términos como "dominación", "dolor" e "injusticia social".
En sus canciones Qué pena siente el alma, La lavandera y Los pueblos americanos (ver ejemplo 2) es posible apreciar otros usos que Violeta Parra hace del intervalo de tritono.
En su elegía Canto para una semilla, el compositor chileno Luis Advis (1935-2004) pone de relieve la asociación establecida por la cantautora chilena entre este intervalo y el concepto de "injusticia social" en Los pueblos americanos.
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