La canción "Volver a los 17" de Violeta Parra: Significado e Inspiración

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La canción "Volver a los 17" de Violeta Parra es una de sus obras más queridas y significativas. Entender a Violeta Parra pareciera ser muy fácil, es la Violeta del pueblo. Sin embargo, a pesar de que conocemos casi de memoria sus canciones, su poesía, llegar a la profundidad de un personaje como ella no es una tarea tan fácil como imaginamos.

La profundidad de su letra la ha transformado en un himno musical latinoamericano de los últimos 60 años.

Inspiración de "Volver a los 17"

La inspiración para "Volver a los 17" tiene una historia particular. Parece que fue el Valladares el que gritó: ‘El que llega último es huevón (sic)’. Y pegamos todos la carrera.

En medio de esto es que todos comenzaron a correr, cuando en un momento Pedro Messone asegura voltearse y ver a Violeta Parra quedarse atrás. “Me devolví a buscarla. Me dijo: ‘No puedo correr más con todas estas cuestiones’. Estaba con una bolsa de conchitas.

“Entonces le dije: ‘¡Qué libertad, parecemos cabros de 17 años!’. ‘¿Qué me dijiste?’, me preguntó. ‘¿Qué? Que parecemos cabros de 17′. Y entonces se soltó y me dijo: ‘Andate tú nomás’. Me fui y ella llegó después corriendo sola. Ya de regreso en Santiago, Pedro Messone aseguró que la propia Violeta Parra le confesó que se había inspirado en ese momento para escribir su nueva canción.

“¿Te acordái lo que me dijiste en Punta Arenas? Tengo la canción.

El contexto de Violeta Parra

Les voy a leer lo que dice la académica Paula Miranda: “El arte de Violeta Parra se instala en el límite de la cultura tradicional para reinventarla, transgredirla y fijar, de alguna manera, la memoria oral en la escritura. Se ubica, a la vez, en las fracturas del gran arte para producir, en relación a él, reacciones de extrañeza, asombro y desconcierto.

Esta multiartista que exige tantas entradas y permite, también, apropiársela desde donde uno está o desde lo que uno es y por eso la pregunta ahí es la fascinación de por qué esta artista llega a tantas personas, de tan distintos lugares del mundo, de tan distintas culturas, de tan distintos idiomas.

Entonces, lo que uno tiende a hacer es tratar de pensarla desde algún lugar y eso es inviable con Violeta Parra. O sea, hay muchas Violetas Parra, hay muchas facetas de su obra, hay muchas manifestaciones de esta obra y por eso, de pronto, hay algo en las arpilleras que no está en sus óleos, que no está en sus canciones, que no está en sus décimas.

En este arte ella entra con una buena estatura, con un buen paso, con resolución pero también con aprehensiones. O sea, le carga el “pituqueo”, ella prefiere un concierto “pililo”, que es una hermosa imagen de las décimas. Le carga lo academicista pero ella también es investigadora.

La poesía en la música de Violeta Parra

Pero yo creo que son dos cosas distintas la canción y el poema como género. Eso está súper claro y los límites son que básicamente el poema se entiende como muy ligado al canto originalmente y, en ese sentido, tiene mucho de la canción, los cantos rituales son poemas, pero lo que uno entiende por poema moderno es el del libro, hecho en verso y que tiene su campo, tiene su historia, su trayectoria grande.

O sea, tiene la posibilidad de trabajar con la melodía, con los tonos y eso es piel, eso te comunica muy profundamente entre los seres humanos. Pero en el caso de ella, que es una poeta de la música y no solamente una música, su trato es con la palabra y lo que ella quiere dejarnos es una palabra expresada en plenitud, es una palabra, a veces, ritual con Gracias a la vida o Volver a los 17, es una palabra lúdica, cuando ella hace sus cosas más de travesuras, esta Mazúrquica modérnica, que empieza jugando y criticando, esta crítica de cómo la derecha entendía la canción política, que es un lectura de muchas vueltas en Violeta Parra y, entonces, la lleva a muchas posibilidades y extrema esas posibilidades.

Esa es su condición de poeta de la música muy distinta a otros músicos pero también muy distinta a otros compositores, cantantes. O sea, yo a ella la veo muy superior en términos poéticos, si uno la compara con Bob Dylan por ejemplo.

El legado de Violeta Parra

En su momento también tenían la duda de si era tan música porque no escribía en partitura y los músicos de conservatorio tienen sus reparos. Entonces, eso como de aceptarla en un clan de literatos, de músicos, ha sido un proceso. Ha sido un proceso largo, terrible y que es posterior, lamentablemente, a su muerte.

Ahí Mercedes Sosa hace un trabajo tan hermoso y tan importante de difusión. Y esto de la artista visual a mí me impresiona porque hay, y quienes hayan podido ir al museo o que hayan podido ir a otras exposiciones que se han hecho antes (estuvo en La Moneda y en la Estación Mapocho, donde se han expuesto muchas más arpilleras de las que hay ahora en el Museo), podrán haber apreciado esa fuerza de expresión, de un sentimiento, de una historia chilena además, porque hay muchas imágenes de la historia, que es algo que no está tanto en sus canciones y que sí está mucho en las arpilleras.

En esto del Louvre, en su exposición en el museo de artes decorativas del museo Louvre, hay también una gestión personal de ella, de mucha fuerza y resolución, de insistirle al director para que viera su trabajo, que lo valore y lo evalúe y logra, finalmente, esta exposición de casi un mes, de un trabajo bien abundante.

En Argentina quedó mucho de su trabajo. Cuando ella viaja a Argentina lleva mucho, pinta mucho en sus viajes.

Isabel Parra sostuvo que Mercedes Sosa fue la persona que mejor interpretó los temas de su madre Violeta Parra, porque alcanzó una conexión especial con las temáticas de sus canciones. "Eso es lo que yo siento como cantora, como hija, como chilena y como latinoamericana.

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