La marca Fiat ha estado presente por muchos años en nuestro país. Por el año 1912 Gattoretti y cía. ya tenía un concesionario en Viña del Mar. Medio siglo después, en 1962, inició sus operaciones la planta Fiat en Arica para el armado de autos cuyas partes y piezas venían directamente desde Turín, Italia.
En 1969 la Fiat trasladó sus operaciones a la moderna planta que construyó en la ciudad de Rancagua, debiendo a esa fecha adicionarle mayor cantidad de elementos chilenos para cumplir con el creciente porcentaje dictado por las leyes referidas a las plantas automotrices.
Tras los éxitos de los modelos 600 y 125 hizo en 1977 su aparición en el mercado local el flamante compacto de cuatro cilindros y dos puertas con carrocería semi-break Fiat 147 L, derivado de la versión brasileña del 127 italiano. Fiat afirmaba en 1978 que un 50% del nuevo 147 era “chileno” y su apuesta fue ganadora, ya que se transformó en el auto más vendido en el país, totalizando 5.000 autos vendidos el primer año.
Modelos y Características del Fiat 147
Entre 1977 y 1981 se produjeron diversas versiones del 147: El L (850 cc y 1050 cc), el GL (1050 cc) y el GLS (1300 cc). Aparte del motor de 1.050 c.c., hubo además motorizaciones de 850 c.c. y de 1.300 c.c. Fueron 20.832 las unidades de 147 salidas de la planta Rancagua.
El "Punta de Tiburón"
Éste último se trató de un restyling del modelo anterior que fue popularmente conocido como “punta de tiburón” dada la aguzada forma que se le dio a su extremo frontal. Salido de la planta Fiat de Rancagua, Región de O´Higgins y adquirido por la abuela de Sebastián a instancias de su padre y tío en diciembre de 1980, esta unidad GL (Gran Lujo) es de las primeras en presentar la particular trompa de apariencia agresiva apodada “punta de tiburón”, la cual contrastaba con la punta cuadrada de su predecesor. Fueron 1.810 los correspondientes al GLS.
Al ser de los primeros con algunas variaciones respecto al modelo anterior “contaba sólo con motorización de 1.050 c.c. Posteriormente se integraba el famoso 1.300 c.c. a contar del año ´82”, explica Sebastián, quien prosigue. Las modificaciones respecto a su antecesor no se quedan allí. “Cuenta con un estanque de gasolina de mayor capacidad y luces traseras con un biselado o pestaña.
Restauración y Mejoras
El auto se encuentra al día de hoy restaurado y con importantes mejoras que le permiten a Sebastián usarlo a diario con un 100% de confiabilidad. “Tiene una motorización Fiat 1.300 c.c. año 2003 con inyección multipunto, pero mantiene el 100% de sus piezas originales interiores y exteriores, siendo una mejora “escondida”. Gracias al cambio de motor el auto ganó en potencia. Además le fue instalada una caja de cambios de 5 velocidades, se sumó una suspensión modificada y nueva electrónica en sus instrumentos, los que fueron adaptados para las agujas análogas.
Otro aspecto a considerar por quienes aceptan el desafío de mantener en buenas condiciones un auto antiguo es el referido a la disponibilidad de refacciones.
Aventuras y Desafíos
El último viaje realizado el año 2019 fue memorable. De ida la caravana de 20 unidades 147 que iban desde Chile tomaron la exigente ruta por el monumento al Cristo Redentor a 3.854 metros de altura. Prosiguieron con su viaje y realizaron algunos trayectos en Mendoza, la ciudad de destino.
“Nos sorprendió una terrible tormenta la cual puso a prueba nuestros sistemas eléctricos y aislación del auto mismo. Llegamos al descanso en Uspallata con un sol maravilloso, pero al comenzar el retorno jamás pensamos que nos enfrentaríamos al mayor desafío de nuestros pequeños”, rememora Sebastián.
“Una vez en el peaje argentino congregamos los autos esperando autorización para cruzar ya que una pequeña capa de hielo se formaba bajo nuestras ruedas y el clima inclemente no daba lugar a una tregua. Una vez dentro del túnel en el lado chileno parecía que la situación mejoraba. La odisea continuó, ya que “una vez en suelo chileno estaba el largo tramo hasta la aduana, en donde poco a poco se oscureció. La nevazón no dio tregua convirtiéndose en el temible “viento blanco”.
Poco a poco los Fiat 147 chilenos fueron llegando a la aduana nacional. Allí la policía les ayudó a llegar a una zona segura. Luego personal del complejo fronterizo debió ocupar maquinaria pesada para abrir camino y permitir que los autos pudieran bajar por la Cuesta Caracoles hasta Guardia Vieja.
tags:



