Estamos ante la segunda generación del vehículo de entrada de la gama X de BMW. Todos los vehículos del fabricante bávaro destinados al “doble propósito” se denominan X por sus facultades tanto en pavimento como fuera de él.
La primera generación del X1 (E84) de BMW, se presentó en el 2009, en el marco del Salón de Frankfurt. Aquel vehículo tenía la configuración clásica de BMW, es decir un motor de seis cilindros en línea montado longitudinalmente, que enviaba la tracción al eje posterior.
La nueva generación del X1 (F48) nos presenta hacia dónde va el mundo automotriz en la próxima década, se trata de un escenario de utilización más eficiente de las plataformas, con mecánicas globales, pero con una diferenciación completa de producto. En el caso de X1, comparte casi todos los elementos del tren motor con el MINI, pero su aspecto es completamente distinto, y eso es aplaudido por los usuarios, que poco se percatan de ello, pero lo celebran cuando tienen que pagar un vehículo con un precio más asequible.
Como ya lo mencionamos, comparte plataforma con el MINI y Serie 2 Active Tourer, así como el tren motriz, comprendido por un motor de dos litros con inyección directa montado transversalmente y asistido por un turbo compresor.
Las dimensiones son compactas: La longitud es de 4.439 mm, la altura de 1.821 mm, el ancho de 1.561 mm y la distancia entre ejes de 2.760 mm.
No hay que confundirnos, el BMW X1 es el modelo de entrada a las camionetas y crossovers de la marca pero en ningún momento deja de ser un vehículo Premium, aunque se trate de la versión de acceso.
En el área de Info-entretenimiento (Navegación, audio y teléfono) nos encontramos una pantalla de 6.5” con muy buena definición, que se controla mediante el mando central conocido como iDrive, que hay que ser honestos, sigue siendo complejo de comprender y manipular de buenas a primeras (es necesario aprenderselo un tiempo).
Tras el volante, la respuesta del turbo presenta un ligero retraso, no es incómodo, pero hay que acostumbrarse. El escalonamiento de la nueva caja de ocho velocidades es muy suave y los cambios de modo automático son casi imperceptibles; cuenta también con paletas en el volante en caso de que el conductor quiera tomar el control de la caja.
Si tratamos con cariño el pedal del acelerador, los consumos pueden ser decentes, incluso acercarse a los 16 km por litro que anuncia BMW.
Esa es una forma más o menos práctica de describir la tracción en el eje posterior (empujar), o a la fuerza en el eje delantero (tirar). Pero ¿es eso tan importante?, ya que teníamos la anterior experiencia con la primera generación del X1 cuya fuerza era en el eje trasero, y ahora probamos la nueva X1 con tracción en el eje delantero lo que podemos concluir es que resulta prácticamente imposible detectar que se trata de un vehículo con tracción delantera, en caminos asfaltados se puede manejar muy rapido y la respuesta es muy al estilo BMW, que entrega una sensación placentera y de control detrás del volante.
El X1 es un producto que los puristas de BMW no ven con los mejores ojos, pero que hay que entender.
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