LoRA y MENA Autos: Historia y Conocimiento sobre Planificación Familiar en Adolescentes

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Las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo no deseado son importantes problemas en los adolescentes, por lo que estos se constituyen en un grupo muy vulnerable hacia el que se deben dirigir campañas de prevención.

A nivel mundial, cada año dan a luz unos 17 millones de muchachas menores de 19 años. Un 15,6% de nacidos vivos vienen de madres menores de 19 años de edad.

El inicio precoz de las relaciones sexuales, la información insuficiente, el no uso de métodos anticonceptivos, el bajo nivel socioeconómico y el ser hija de madre adolescente les predisponen a repetir el modelo de embarazo adolescente. La maternidad en adolescentes será mayor con un limitado acceso a educación, información y comunicación con los padres.

Un elevado porcentaje de adolescentes no tiene un adecuado nivel de conocimento y tienden a relaciones sexuales a más temprana edad, desprovistos de información acerca de su sexualidad y de sus responsabilidades. Siete de cada cien universitarias -que ya había iniciado su vida sexual- no usaba ninguno de los cuatro métodos anticonceptivos más comunmente usados en este grupo poblacional.

Explicaciones para el no uso de métodos anticonceptivos más comunes son la poca información, el no reconocerlo como prioridad, el inadecuado acceso a los servicios en salud reproductiva, etc. Se debe fortalecer la planificación familiar, mejorando el conocimiento sobre los métodos anticonceptivos desde la adolescencia.

Por ejemplo en Chile la implementación de programas de planificación familiar a partir de 1965 hizo descender la fecundidad un 65% en cinco décadas (descendiendo la tasa global a 1,9 hijos por mujer en el año 2010), confirmando que las políticas de planificación familiar modifican las condiciones en torno a la maternidad. El impacto debe ser menor en zonas rurales alejadas de la información para la implementación de los programas de planificación familiar.

Estudio en el Centro de Salud Rural de El Espinal

Se trata de un estudio observacional, descriptivo y transversal, a fin de determinar el nivel de conocimiento y uso de MAC entre adolescentes que acuden al Centro de Salud Rural de El Espinal, en la región de la Sierra Norte del Estado mexicano de Veracruz, una zona de alta marginación socioeconómica cerca de la costa del Golfo de México.

Fueron incluidos individuos de ambos sexos, con rango de edad de 15 a 19 años, cuyos padres firmaron la carta de consentimiento informado. Fueron excluidos adolescentes con limitantes o impedimentos físicos y/o mentales que no les permitieran responder adecuadamente los instrumentos del estudio; además, se excluyeron tres casos porque los padres o tutores no otorgaron el consentimiento. Se realizó esta investigación en coordinación con trabajadores del programa gubernamental “Prospera” quienes se encargaban de citar a las personas en el salón social de la comunidad de El Espinal.

Se definió a la salud reproductiva como un estado general de bienestar físico, mental y social, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductor, sus funciones y sus procesos. Posterior al consentimiento, se aplicó una encuesta autoadministrada anónima; éste instrumento constaba de variables sociodemográficas así como de conocimiento y uso de MAC.

Para medir el conocimiento se empleó una encuesta (Anexo) basada en la aplicada por Sánchez-Meneses, diseñada con 11 preguntas evaluadas como correcto (1 punto) o incorrecto (0 puntos). Categorizamos el nivel de conocimiento sobre planificación familiar (CPF) según aciertos como sigue: 0-1 nulo, 2-4 bajo, 5-7 medio, 8-11 alto.

Fueron entrevistados 171 adolescentes. Trece de esos cuestionarios fueron eliminados por inconsistencias, los restantes 158 cuestionarios de adolescentes constituyen la base de este reporte; 82 (51,9%) varones y 76 (48,1%) mujeres, con edad promedio de 16,5 años. En cuanto al estado civil, 148 (94%) eran solteros, 5 (3%) estaban casados y los otros 5 (3%) ya vivían con su pareja.

Según su ocupación, 128 (81%) eran estudiantes, 13 (8%) empleados, 7 (4%) campesinos, 6 (4%) se dedicaban al hogar y 4 (3%) eran empleados que además estudiaban. Habían cursado el nivel licenciatura 4 (2,5%) y 2 más (1,26%) habían abandonado la universidad. Sesenta (38%) tenían educación “preparatoria” (bachillerato), 57 (36,1%) no la terminaron; 25 (15,8%) tenían educación secundaria y 4 (2,5%) secundaria incompleta, 2 (1,3%) completaron educación primaria y 3 (1,9%) con primaria incompleta.

La autopercepción del CPF se calificó como muy buena por 18 sujetos (12,4%), buena en 66 (41%), regular en 73 (46%) y mala en un adolescente (0,6%). El MAC más conocido fue el condón (151 sujetos, 95,6%) seguido de la píldora anticonceptiva (116 respuestas, 73,4%), la pastilla de emergencia o post-day (N=114, 72,2%), el parche anticonceptivo (N=108, 68,4%) y el dispositivo intrauterino o DIU (96 respuestas, 60,8%).

Menos conocidos por los adolescentes fueron la vasectomía (63 respuestas, 39,9%), el implante subdérmico (N=46, 29,1%), los hormonales inyectables (N=48, 30,4%) y la oclusión tubárica bilateral (N=38, 24,1%).

El 30% (N=47) de los encuestados ya se había iniciado sexualmente; 10,6% (5 de ellos) iniciaron antes de los 15 años de edad, 78,8% (N=37) entre los 15 y los 18 años y 10,6% (N=5) después de cumplir los 18 años. De estos, 35 adolescentes (74,5%) sí usaron un MAC en su primera relación sexual (34 el condón y 1 píldoras anticonceptivas).

Cuarenta y dos (89,4%) admitieron usar con mayor frecuencia un MAC en las relaciones sexuales subsiguientes; a partir de entonces, 22 ya usaban siempre un MAC, si bien 20 de ellos solo de forma ocasional. El 10,6% (N=5) nunca usaron MAC. Al momento del estudio, solo el 54% (N=25) usaba un MAC: 21 usaba condón, 1 el DIU, 1 usaba condón y su pareja el DIU, 1 implante subdérmico y 1 píldoras anticonceptivas.

Conocimiento sobre Métodos Anticonceptivos Específicos

Evaluamos el adecuado nivel de CPF según los aciertos a cada pregunta:

  • “El condón como método para prevenir enfermedades de transmisión sexual”: acertó el 93,7% y 4,4% falló.
  • “Solo se puede utilizar una vez el condón”: acertó el 89,8% y 5,1% falló.
  • “Uso de la píldora post-day”: acertó el 71,5% y 10,8% falló.
  • “Uso del parche”: acertó el 37,3% y 26,6% falló.
  • “Toma de hormonales orales”: acertó el 8,2% y 25,9% falló.
  • “Colocación del implante subdérmico”: acertó el 50% y 5,7% falló.
  • “La duración del dispositivo intrauterino”: acertó el 38,6% y 15,8% falló.
  • “La aplicación de hormonales inyectables”: acertó el 27,2% y 3,2% falló.
  • “La vasectomía como método definitivo”: acertó el 57% y 20,9% falló.

A pesar de implementar un programa nacional de salud reproductiva, México es líder mundial en la tasa de embarazos en adolescentes. Resulta crucial la determinación del conocimiento en planificación familiar y en la salud reproductiva de la población para así buscar reducir el grave problema de la morbi-mortalidad materno-infantil en el embarazo adolescente.

Objetivo de la Investigación

El objetivo de esta investigación fue determinar el nivel de conocimiento sobre planificación familiar en una muestra de adolescentes del medio rural, buscando con estos resultados propiciar el desarrollo de estrategias para disminuir el número de embarazos no planeados. Observamos que un elevado porcentaje de adolescentes no tiene un adecuado CPF, lo que es similar a lo informado por Sánchez-Meneses.

Es de llamar la atención, sin embargo, que esto no concuerda con la autopercepción de los adolescentes, ya que la mayoría (87%) de ellos piensan que tienen un CPF de regular a bueno, contrario a los resultados del cuestionario en donde se observó que realmente el 65% tuvieron un nivel de CPF elevado o medio (suficientemente bueno), similar a lo informado por Fernández-Honorio, quien obtuvo un 65,6% de conocimiento suficientemente bueno.

Está reportado que los adolescentes residentes de zonas urbanas conocen más MAC y tienen mayor actividad sexual que aquellos que viven en zonas rurales. De los adolescentes que ya se habían iniciado sexualmente, el 40% lo hicieron a los 15 años y otro 49% de los 16 a los 18 años. En la investigación de Parra Villarroel en Chile, el 42,3% de los varones y el 22,0% de las mujeres habían iniciado su actividad sexual antes de los 15 años, si bien del total de su muestra, 12,5% de los varones y 12,2% de las mujeres se había iniciado sexualmente. El inicio de la vida sexual en ese estudio muestra que el porcentaje de varones menores de 15 años es mayor que las mujeres de esta edad. Similar situación se refleja en el estudio de González-Garza et al., basado en la encuesta Mexicana de Salud.

La mayoría de las adolescentes mujeres había usado algún MAC. El nivel de conocimiento va aumentando con la edad, con superioridad a los 19 años. Ayala refiere también que a mayor edad es detectado un mayor nivel de conocimiento sobre los MAC; a pesar de este desconocimiento sobre MAC, algunos adolescentes ya se habían iniciado sexualmente desde los 15 años, lo que incrementa el riesgo de un embarazo no deseado a esta edad. Mas relevante aún, el 46% de los adolescentes sexualmente activos continúan sin usar ningún MAC.

En un estudio el MAC más identificado fue el preservativo por parte de varones aunque los autores informan que un porcentaje considerable desconoce su correcta utilización. El condón fue el MAC de primera elección y el más comunmente usado por los adolescentes. En nuestra muestra, el 88% usan el preservativo masculino, lo que está en concordancia con el 89,3% del estudio de Cleto. Sánchez-Meneses reporta el uso de condón solo en el 65,2%.

La escuela y la familia son la principal fuente del conocimiento acerca de los MAC. El 61% de nuestros encuestados aseguraron haber adquirido el CPF a través de la escuela y el 20% lo adquirieron por su familia. Un estudio informó de un 51,6% que lo adquiere de la escuela y 18% de la familia, otro reporta que un 51% adquirieron el CPF de la escuela y uno más que el 37,5 % lo adquiere del colegio.

Creemos, como Parra Villarroel, que se tienen que expandir las intervenciones sobre salud sexual y reproductiva en los centros educativos coordinadamente con el plantel de profesores, debiendo realizarse a edades más tempranas, cuando aún no se ha tenido contacto con la sexualidad, para que los esfuerzos se dirijan a proporcionar información y no a cambiar actitudes.

Muy pocos adolescentes obtienen CPF del personal de salud. Para Ayala-Castellanos la familia no fue importante (2%) para la transmisión del CPF y sí lo fueron el personal de salud (14%), los amigos (13%) y la televisión (11%) como fuente de conocimiento para los adolescentes. Se ha reportado que en un alto porcentaje de varones la información sobre MAC fue obtenida de parte de sus amistades. En un estudio español también son las amistades las principales fuentes de información sobre sexualidad; en cambio en las mujeres la información la habían recibido de sus padres y algún profesional de la salud.

A pesar de los esfuerzos aún hay deficiencias en la planificación familiar, en particular en el medio suburbano y rural, por lo que es necesario redoblar esfuerzos y poner mayor atención en los adolescentes como población blanco, por las repercusiones sociales y sanitarias de un embarazo no deseado a esta edad.

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